28 marzo 2010

Un nuevo Carmelo en Siberia


OMPRESS-RUSIA (28-03-10) El obispo de Novosibirsk, Mons. Joseph Werth, ha bendecido recientemente el monasterio de las Carmelitas Descalzas de la Resurrección de Cristo de esta ciudad, la tercera más grande de Rusia después de Moscú y San Petesburgo, en el transcurso de una solemne celebración que contó con la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Antonio Mennini.



El obispo de Novosibirsk, Mons. Joseph Werth en la bendición del Carmelo.


A pesar del frío de Siberia un gran número de invitados abarrotaron la capilla durante la eucaristía que estuvo concelebrada por varios sacerdotes y en la que el Nuncio de su Santidad, que se trasladó desde Moscú para la ocasión, pronunció la homilía e hizo entrega de la Bendición Apostólica del Papa Benedicto XVI a la comunidad.

Particularmente significativa fue la presencia de dos sacerdotes ortodoxos de la diócesis vecina, que trajeron, como regalo de su obispo a la comunidad, una reliquia de uno de los antiguos padres del monasterio de Kiev-Pechersk que fue colocada en el altar junto a las reliquias de Santa Teresa de Jesús y de San Rafael Kalinowski. El monasterio de Kiev-Pechersk es venerado como la cuna del monacato ruso, y el santo monje-diácono, San Martirii, está entre los santos venerados por ambas iglesias católica y ortodoxa.



Monseñor Antonio Mennini con Vladímir Putin en Moscú.



La presentación de la reliquia en el Carmelo constituyó un hermoso gesto ecuménico, al que Nuncio Mennini aludió en su homilía comparando tanto al Carmelo como a la reliquia con el grano de mostaza, a la vez que rezó por el crecimiento de la unidad entre ambas Iglesias. Además, Mons. Antonio Mennini, recordó que este Carmelo, escondido en medio de Rusia, está dedicado a la oración por esta unidad.

Precisamente este monasterio acogió, cuando todavía se estaba construyendo, el 25 de marzo del año 2009, la primera profesión solemne de una carmelita en territorio ruso.

Esta religiosa, la hermana Cristina de la Santísima Madre de Dios, nació en Vladivostok y fue bautizada durante sus años de estudio en Moscú.

Se graduó como violinista de conciertos en el conservatorio de la capital rusa y fundó una orquesta de cámara en su parroquia natal para conciertos de música religiosa.

En el año 2003, ingresó en el Carmelo de Novosibirsk, donde pronunció los votos simples en 2006. Y en marzo de 2009, emitió su profesión solemne.

Aquella ceremonia estuvo presidida por el obispo Werth y concelebrada por nueve sacerdotes en la capilla del entonces inacabado Carmelo.

Participaron los seminaristas, representantes de las seis comunidades religiosas y varios fieles de la localidad, algunos ortodoxos y protestantes, que mantienen una buena amistad con la comunidad carmelitana.

Monseñor Mennini envió entonces un mensaje y la bendición del Papa Benedicto XVI.

EN RUSIA SE FESTEJA EL 'DOMINGO DE SAUCES'

Los cristianos ortodoxos rusos festejan el 'Domingo de Sauces', conocido en el mundo católico como el 'Domingo de Ramos'. Es una de las doce fiestas principales de la ortodoxia. Este año coinciden la Pascua ortodoxa y la católica, por lo que también coinciden las fiestas precedentes.


El Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kiril.


Lo que se conmemora en la fiesta es la 'Entrada de Jesús en Jerusalén'. Según el Evangelio de Mateo, Jesús envió dos de sus discípulos a Betania, de donde se traen un pollino. Se sentó sobre el pollino (asno joven) y entró a la ciudad de Jerusalén, donde “muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino”, diciendo “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”.


Los primeros cristianos de la cuenca del Mediterráneo consagraron los ramos de palma en memoria de este acontecimiento. Sin embargo, en la tradición rusa la palma, que no crece en la parte histórica del país, se ha cambiado por el sauce, el árbol cuyas flores se abren muy temprano. Con el 'Domingo de Sauces' inicia Rusia la llamada 'Semana de Pasión', durante la que Cristo sufrió, murió y resucitó el domingo.

En vísperas de la fiesta grande, el 'sábado de Lázaro', el Patriarca de Moscú y toda Rusia, el máximo representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, consagró los ramos de sauce llevados por los fieles a la catedral principal de Moscú, la Iglesia del Cristo Salvador. Los sacerdotes ortodoxos en todas las iglesias del país llevaron a cabo la consagración de esta planta, que los fieles guardan todo el año. El 'sábado de Lázaro' se llama así en memoria de Lázaro de Betania, que fue resucitado por Jesús este día.




El domingo, las misas festivas se celebran en todas las iglesias del país. Durante toda la semana antes de la Pascua, el Patriarca Kiril rezará cada día en distintas iglesias de la capital Rusa. La Iglesia Ortodoxa Rusa cuenta con más de 29.000 parroquias en el mundo.

Hoy se suaviza la severa Cuaresma, que dura en la ortodoxia siete semanas. Los fieles pueden comer pescado y tomar un poco de vino, sin embargo, así como antes, está prohibida la carne, igual que los huevos y productos lácteos.




El 'Domingo de Sauces' ha sido una de las queridas fiestas del pueblo ruso, ya que es una de las raras ocasiones para la alegría durante esta época. El brote de las flores de sauce simboliza el despertar de la naturaleza después del largo invierno. “Huelo el sauce: Es amargo y oloroso, huele al bosque espeso, cosquillea la cara con las plumillas, ¡qué agradable! Qué tiernas son las plumillas, cubiertas con el polen amarillo…nadie puede crear eso, solamente Dios”, escribió el famoso escritor ruso, Iván Shmeliov, en el capítulo sobre esta fiesta de su libro 'El año del Señor'.


08 marzo 2010

Examen de conciencia sacerdotal*



Por monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

SAN SEBASTIÁN, jueves 4 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- Publicamos el “Examen de conciencia sacerdotal”, que ha redactado con motivo del año de los sacerdotes monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián.






El sacerdote, “oveja” y “pastor” del rebaño de Cristo

En su homilía de inicio de pontificado, Benedicto XVI hizo una breve explicación catequética sobre el “palio”, confeccionado con lana de oveja, con el que se reviste el arzobispo: “El palio indica primeramente que Cristo nos lleva a todos nosotros. Pero, al mismo tiempo, nos invita a llevarnos unos a otros”. Asimismo, el Papa recordaba también que Aquél que nos pide a nosotros, sacerdotes, colaboración en su tarea de pastoreo, es el mismo que comparte de forma misteriosa nuestra propia condición: “El pastor de todos los hombres, el Dios vivo, se ha hecho Él mismo cordero, se ha puesto de la parte de los corderos, de los que son pisoteados y sacrificados”.

Esta doble condición de ser pastores y ovejas del rebaño de Cristo, que tenemos los sacerdotes, es el punto de partida de este breve “examen de conciencia sacerdotal”, que proponemos en el contexto del Año Jubilar Sacerdotal.

Es de suponer que este examen de conciencia para sacerdotes, llegue también a las manos de muchos laicos, consagrados o religiosos… Obviamente, no existe ninguna contraindicación para que puedan servirse de él. ¡No hay secretos entre las distintas vocaciones de vida cristiana! Todos buscamos la santidad; y de la misma manera que para nosotros, los sacerdotes, es muy estimulante ver el esfuerzo que muchos seglares realizan por ser fieles en su vocación, también lo será para los laicos ver que los sacerdotes hacemos lo propio, máxime en este Año Jubilar Sacerdotal. ¡Alguien dijo que el deseo de santidad es contagioso!


Las tentaciones del sacerdote, en cuanto “oveja” del rebaño de Cristo

+ Falsa seguridad: Uno de nuestros peligros principales puede ser el olvido de que somos tentados como cualquier otro ser humano… Nuestra condición sacerdotal no nos preserva de la tentación del materialismo, del placer; ni tampoco de la búsqueda del poder y del prestigio… “¡El que se crea seguro, tenga cuidado en no caer!” (1 Co 10, 12).

+ Autodidactas: Los sacerdotes tenemos una cierta tendencia a “autodirigirnos” y a “autoevaluarnos” en la vida espiritual, como si fuésemos maestros de nosotros mismos… ¡Y eso no funciona! Dios nos da el “don de consejo” para ejercer como pastores con los que nos han sido encomendados, pero no para con nosotros mismos. Nosotros hemos de ser “pastoreados” por otros hermanos sacerdotes. Cometeríamos un grave error si pensáramos que el director espiritual fue una figura necesaria solamente en el tiempo de formación en el Seminario.

+ “En casa de herrero, cuchillo de palo”: Ciertamente, los sacerdotes podemos dar por supuesta, equivocadamente, la madurez de nuestra vida espiritual, sintiéndonos dispensados de determinados actos de piedad… Sin embargo, nosotros somos los primeros que necesitamos los medios sobrenaturales para el cultivo de nuestra vida de fe.

+ Rutina: Es el riesgo que tenemos de acostumbrarnos a lo sagrado, de no conmovernos ante la presencia real de Dios en la Eucaristía… El hecho de ser “administradores” de los tesoros de Dios, nos permite estar especialmente cerca del Misterio, pero también nos puede inducir a la rutina y al acostumbramiento.

+ Falta de esperanza en nuestra propia santidad: Los sacerdotes podemos asumir el rol de ser “altavoces de Dios”, dejando paradójicamente en segundo plano la llamada a la santidad que Dios nos dirige a nosotros mismos. No es infrecuente que nos resulte más fácil confiar en la “historia de salvación” de Dios para con la “humanidad”, que en el plan personal de santificación que tiene con nosotros. La recepción frecuente y esperanzada del sacramento de la penitencia, es el mejor signo de que los sacerdotes mantenemos vivo el deseo de recuperar el “amor primero”.


Las tentaciones del sacerdote, en cuanto “pastor” del rebaño de Cristo

+ Falta de autoestima: El avance de la increencia en nuestra sociedad, puede conducirnos a la tentación de hacer una lectura pesimista de nuestro ministerio sacerdotal… Como les ocurre al resto de los mortales, también nosotros tenemos el riesgo de valorarnos más por el “tener” que por el “ser”; es decir, hacer depender nuestra autoestima del grado de éxito cosechado en nuestros proyectos, y no tanto del valor del tesoro que llevamos entre manos…

+ Desconfianza hacia la Providencia de Dios: En medio de nuestro empeño pastoral, no podemos olvidar cuáles son el Alfa y la Omega de la Historia de la Salvación: Sólo Cristo es el Redentor del mundo, y nosotros somos meros instrumentos. ¡Sus planes de salvación para la humanidad, no se verán frustrados! La Iglesia tiene la promesa de indefectibilidad recibida del mismo Cristo. ¡La victoria de Cristo sobre el mal será plena y esplendorosa!... Es frecuente que nosotros suframos porque las cosas no vayan como nosotros pensamos que debieran ir… Pero, como aquellos apóstoles que estaban angustiados al ver cómo Jesús dormía en aquella barca zarandeada por la tempestad, quizás también nosotros necesitemos la reprensión que Jesús dirigió a los suyos: “Hombres de poca fe, ¿por qué habéis dudado?” (Mc 4, 40; Mt 14, 31).

+ Necesidad de purificar nuestros criterios: Una cosa son las sensibilidades enriquecedoras, y otra muy distinta las “ideologías”, que siempre deben ser purificadas… Baste recordar aquella reprensión de Jesús a Pedro: “Tú piensas como los hombres, no como Dios” (Mc 8, 33). En la Sagrada Escritura y en el Magisterio de la Iglesia encontramos la fuente para conformar nuestros criterios con la luz de la Revelación…

+ Falta de oración “apostólica”: Es posible que podamos pasarnos la vida diciéndonos a nosotros mismos que, como sacerdotes que somos, hemos de orar más y mejor… Y la pregunta es: ¿Será cuestión de tiempo? ¿de fuerza de voluntad? ¿o de amor de Dios? Lo indudable es que el Pueblo de Dios no solo requiere de nosotros que seamos “maestros”, sino también “testigos” del mensaje que anunciamos…

+ Vanidad: Podemos realizar muchas obras “materialmente” buenas, en servicio de Dios y de los fieles; pero que, sin embargo, pueden encubrir una cierta búsqueda “subjetiva” de nosotros mismos… Existe el riesgo de interferencias de nuestro amor propio, incluso en el marco de un cumplimiento íntegro del ministerio sacerdotal.

+ Miedos que nos paralizan: En ocasiones, el miedo al fracaso nos lleva a no arriesgar en nuestras actuaciones, a no dar lo mejor de nosotros mismos. Igualmente, el temor a ser etiquetados o mal comprendidos, también puede disminuir nuestro celo apostólico y nuestra acción en bien de las almas (En el fondo, estamos ante otra manifestación de la vanidad).

+ Falta de método: Nuestra labor sacerdotal, aún siendo muy sacrificada, puede perder eficacia por causa de una forma desordenada de trabajar. A veces podemos abusar de la improvisación, o de no rematar las cosas. Hemos de ver también si compartimos nuestras iniciativas, si delegamos responsabilidades...

+ Falta de cuidado personal: La vida sacerdotal puede conllevar una cierta soledad, de la cual se desprenden determinados riesgos: comer mal, descansar poco, descuido del aseo personal, del vestir, de la salud, hábitos desordenados de vida, dejar que se enrarezca nuestro carácter... Un cierto nivel de autodisciplina es necesario. Pero, sobre todo, lo más importante es que nuestro descanso interior y exterior lo vivamos “en Cristo”, y no al margen de Él.

+ Impaciencia: Podemos confundir la necesidad de “rigor” con la “impaciencia”, olvidando las palabras del profeta: “la caña cascada no la quebrarás, la mecha humeante no la apagarás” (Is 42, 3). La radicalidad evangélica no justifica nuestra dureza con los que nos han sido confiados… Por el contrario, en nuestra vida de servicio sacerdotal, es importante el sentido del humor, el cariño y la alegría…es decir, la misericordia.

+ Los predilectos de Cristo y los nuestros: La acción apostólica de Cristo se dirige a todos, sin excepción. Al mismo tiempo, sus predilectos fueron los excluidos, los pobres, los enfermos… Nuestro examen de conciencia nos cuestiona sobre si los pobres y necesitados ocupan el centro de nuestro ministerio sacerdotal: personas en soledad, quienes padecen desequilibrios psíquicos, otros enfermos y ancianos, parados, inmigrantes, transeúntes, maltratados…. sin olvidar la mayor de las pobrezas, compartida por todos nosotros: el pecado. ¡La administración abnegada del perdón de Cristo, es el máximo signo de la “caridad pastoral”!


Llenos de esperanza en este Año Jubilar

Un examen de conciencia no es una mera introspección, sino que consiste en abrirnos a la gracia de ver nuestra vida desde los ojos de Dios. Nuestro Patrono, el Santo Cura de Ars, decía: “No es el pecador el que vuelve a Dios para pedirle perdón, sino Dios mismo quien va tras el pecador y lo hace volver a Él”; “Este buen Salvador está tan lleno de amor que nos busca por todas partes”.

Tenemos sobradas razones para vivir nuestro “examen de conciencia sacerdotal” llenos de confianza y abiertos a la esperanza de la santidad. No en vano, el Papa convocó el Año Jubilar Sacerdotal con el objetivo de “promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo” y de “favorecer la tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual, de la cual depende sobre todo la eficacia de su ministerio”.

He aquí las palabras con las que su Santidad Benedicto XVI concluía su Carta para la Convocación de este Año Jubilar Sacerdotal: «A pesar del mal que hay en el mundo, conservan siempre su actualidad las palabras de Cristo a sus discípulos en el Cenáculo: “En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33). La fe en el Maestro divino nos da la fuerza para mirar con confianza el futuro. Queridos sacerdotes, Cristo cuenta con vosotros. A ejemplo del Santo Cura de Ars, dejaos conquistar por Él y seréis también vosotros, en el mundo de hoy, mensajeros de esperanza, reconciliación y paz».

*Esto es válido para cualquier sacerdote, esté en Rusia o en Sudáfrica.
Los rusos se despiden del invierno y piden perdón por sus pecados





Durante siete días los rusos han celebrado una de las más divertidas fiestas del año —la Máslenitsa—, festejo que simboliza la despedida del invierno y la espera de la tan ansiada llegada de la primavera. Sin embargo la semana, que se conoce también como la semana de los "blinis"(panqueques), ya toca a su fin. Hoy día los rusos terminan las celebraciones con ritos especiales.

Según la tradición, la población toma parte en los numerosos festejos que se organizan por todo el país. La gente se divierte, canta, baila y por supuesto come los blinis, que con su forma redonda simbolizan al sol de la próxima primavera. Durante la fiesta también es costumbre quemar a los "muñecos de la Máslenitsa," demostrando de este modo que se vence al invierno y a la muerte y se libera el camino para la llegada de la primavera, el calor, la vida y la fertilidad. Además, la gente enciende hogueras para "derretir el hielo y acabar con el frío" y quema las cosas viejas e innecesarias.

El fin de la Máslenitsa coincide con la fiesta religiosa ortodoxa del Domingo del Perdón, dedicada a la redención. Este día, en vísperas de la inminente Cuaresma que empieza el lunes y durará siete semanas, los creyentes piden perdón a todo el mundo y deben ser perdonados para poder participar del período de ayuno sin ningún pecado, para concentrarse en la vida espiritual y, a continuación, para recibir la Pascua con el corazón abierto. "¡Qué Dios te perdone, yo te perdono!", "Perdóname si tengo culpa"; con estas palabras los ortodoxos se saludan unos a otros, es el inicio de la purificación espiritual.

La receta de los blinis




Mezclar dos tazas de agua, una taza de leche con un huevo, añadir azúcar y sal y calentar hasta que esté tibio. Añadir harina y batir para que no se hagan grumos. La consistencia de la masa debe ser como si fuera nata líquida pero un poco más densa. Calentar una sartén especial para blinis (de bordes bajos y no profunda). Colocar un poco de aceite a la sartén. Luego se agrega medio cucharón de masa en la sartén, extendiendo de forma regular por toda la superficie y darle después la vuelta para que se cueza por ambos lados.

26 febrero 2010



Rusia
comienza el Gran Ayuno, rigurosa abstinencia previa a la Pascua Ortodoxa



Moscú, 15 de febrero, RIA Novosti. Miles de ortodoxos de Rusia comienzan hoy el Gran Ayuno ("Veliki Post"), una severa penitencia que prescribe la total abstinencia de carne previa a la Pascua de la Iglesia Ortodoxa, la religión que profesa la mayoría de la población eslava del país.

En ocasión del ayuno, el máximo jerarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, el Patriarca Kiril oficiará esta noche un servicio religioso en la Catedral de Cristo el Salvador, en el centro de Moscú.

Durante el ayuno rige una absoluta abstinencia conyugal, impera un veto sobre las festividades laicas y cualquier tipo de diversiones y sólo hay lugar para la oración, la meditación y la purificación del alma.

El Gran Ayuno ortodoxo dura 49 días en total y según la liturgia ortodoxa, se compone de la Cuaresma y la Semana Santa, que concluye con la Pascua de Resurrección, que este año se celebrará el día 4 de abril.

Durante la Cuaresma, los ortodoxos recuerdan el retiro de 40 días de Jesucristo en el desierto, y la Semana Santa, en especial, los últimos días de la vida terrenal de Jesucristo, el martirio, muerte y resurrección.

Durante todo este período se prohíbe comer carne, productos lácteos, alimentos elaborados con grasas de origen animal e inclusive aquellos que contengan huevo, lo que excluye al pan blanco y las pastas.

Desde hoy, los restaurantes y cafeterías a lo largo y ancho de Rusia, incluidos los del Kremlin, ajustaron su menú, porque cada vez son más los adeptos a cumplir el ayuno ortodoxo.

Por su parte los restaurantes privados inician una nueva temporada con amplia publicidad de menús de vigilia y la prensa ofrece a sus lectores recetas de ensaladas, papillas y potajes elaborados únicamente con productos vegetales.

Según los cánones ortodoxos, los dos primeros días de la cuaresma, el último día y el viernes santo, son de abstinencia total, y sólo en dos ocasiones, el Día de la Anunciación de la Virgen y el Domingo de Ramos se permite comer pescado.

El Gran Ayuno es obligatorio para todos los ortodoxos, pero los niños, ancianos y enfermos pueden optar por un "ayuno moderado", que permite el consumo de productos lácteos, mantequilla, queso y pescado.

En épocas pasadas, la vida en los países ortodoxos cambiaba radicalmente durante el Gran Ayuno ya que se cerraban los teatros, los baños públicos, los establecimientos de juego y cesaba el comercio de carne.

Además, durante la primera y última semana del Gran Ayuno no había clases en los centros docentes y cerraban los establecimientos públicos.


21 enero 2010

Rusia restituye el instituto de capellanes militares en las Fuerzas Armadas


Moscú, 18 de enero, RIA Novosti. Las tareas del restablecido instituto de capellanes militares en Rusia deben centrarse en el fomento de la tolerancia religiosa y la lucha contra los principales males que achacan la sociedad rusa, reveló hoy el arcipreste castrense, Dmitri Smirnov.




El restablecimiento de la institución del clero castrense en Rusia, suprimida en 1918, cuenta con dos etapas. Durante la primera fase, concluida el año pasado, 13 primeros clérigos fueron destinados a las bases militares de Rusia en el exterior y el Cáucaso Norte. Se estima que la segunda fase acabará a finales de 2010, cuando en las tropas rusas prestarán sus servicios 250 sacerdotes.



El pasado 21 de julio de 2009, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, secundó la iniciativa de la cúpula religiosa del país sobre el restablecimiento del instituto de capellanes militares en Rusia.




Más tarde, el ministro ruso de Defensa, Anatoli Serdiukov, precisó que el número de los capellanes en el Ejército ruso, que cobrarán alrededor de 20.000 rublos (670 dólares) al mes, no superará las 250 personas.

Según dijo a RIA Novosti el sacerdote militar, el Ejército no puede gozar de buena salud, mientras la sociedad permanezca enferma.

"El Ejército es un reflejo (de la sociedad) y, por ello, sus males son comunes", dijo Smirnov en alusión a los problemas existentes entre el cuerpo militar ruso, incluida la corrupción.

Según el capellán, "hay que curar estas enfermedades desde la infancia, en el seno de las familias, después en los colegios y en las universidades".



"Por eso el clero castrense, en una cooperación con todas las instituciones estatales y sociales, incluidos los medios de comunicación, debe profesar la moral", afirmó el cura al añadir que "un militar religioso no puede ser mal soldado".

Al mismo tiempo, Smirnov destacó la necesidad de predicar la tolerancia religiosa en el Ejército.

"La comprensión de otra persona se adquiere con el respeto de sus convicciones. De eso depende la paz en los cuarteles y en las familias de los militares", concluyó el sacerdote.
Los rusos se bañan en el agua helada para celebrar el bautismo de Cristo

MOSCÚ- Miércoles 20 de enero de 2010— Miles de rusos celebraron este martes la Epifanía ortodoxa sumergiéndose en las aguas heladas de lagos, ríos o estanques bautismales, en una ceremonia dedicada al bautismo de Jesucristo y a lograr el perdón de los pecados.


El ministerio de Situaciones de Emergencia indicó este martes en su sitio de internet que espera unos 65.000 bañistas en la capital rusa.
La noche del lunes, unos 200 fieles en traje de baño o vestidos con largas camisas blancas se congregaron en un club de golf de las afueras de la capital, con una temperatura de -25º, para zambullirse en el río, en un hueco en forma de cruz tallado en el hielo para esta ocasión.



La religión ortodoxa vive un renacimiento desde la caída de la Unión Soviética, cuando el ateísmo tenía un lugar preponderante en la ideología oficial.
Con su bikinis, sus pareos y sus sonrisas, podrían ser dos turistas divertidas de alguna playa tórrida y con marcha de Ibiza refrescándose los pies en la orilla. No tienen pinta ellas de devotas, ni la barba de él es de sacerdote. Pero lo son. Celebran la Epifanía recordando el bautismo de Jesús por San Juan en el Jordán, a la rusa.



Tal vez ellos hubieran preferido saltar al agua en agosto, pero la tradición manda que lo hagan el 19 de enero, seis de enero para los que utilizan el calendario juliano (de Julio César). El gregoriano, que se usa en España, por ejemplo, –y oficialmente en Rusia– decidió en 1582 comerse trece días de la historia


Por eso, día más día menos, para ellos es seis de enero, la fiesta de la Epifanía, una celebración que podría tener un origen previo a la de la Navidad. Para entenderse, el Nuevo Testamento define este fenómeno cómo la revelación de Jesús al mundo, una noticia cuya simbología tiene que ver, entre otros episodios, con la adoración de los Reyes Magos y el agua que derramó sobre Cristo San Juan. En aquellas, el Bautista dijo lo de «Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Desde entonces, los rusos lavan sus pecados en frío.


Los habitantes de Sosnovka (al oeste del país) lo hacen a quince grados bajo cero (temperatura ambiente) y con el agua del río Dios sabe a cuántos grados. Y no son cuatro locos. Ayer repitieron la ceremonia miles de paisanos. Los sacerdotes acuden a la orilla del río Kara Baltan y abren en el hielo grandes agujeros en los que se dan un agua los fieles para deleite de las cámaras de la prensa internacional. Ellos aseguran que el baño helado purifica y la medicina, que provoca vasoconstricción, tonifica los músculos, relaja la frecuencia cardíaca y que si uno le echa valor, ni duele. Les deja en la gloria.

Los baños masivos de unas 200 personas en Ruza, un pueblo en las afueras de Moscú, a una temperatura de 30 grados bajo cero, entran en el 'Libro Guinness de los récords mundiales'.

Entre la población del país nunca se había registrado tal cantidad de gente que se sumergiera al mismo tiempo en aguas heladas.

Cada uno de los bañistas recibió un diploma: 'Participante en los baños invernales masivos'. Los organizadores del evento esperan que el año próximo superarán el récord establecido.

El Bautismo de Jesús es una de las doce principales fiestas ortodoxas en honor al episodio en la vida de Jesucristo dentro de la Historia Sagrada del cristianismo que aparece relatado en el Nuevo Testamento. En él, Jesús llega a orillas del río Jordán procedente de Galilea y allí pide a su primo Juan que le bautice. Juan procede a la ceremonia y el Espíritu Santo desciende para anunciar: "Este es mi hijo muy amado, mi predilecto".




Desde entonces, entre los creyentes apareció la tradición de sumergirse en el agua cada año la noche del 19 de enero. Antes de los baños, los sacerdotes y parroquianos cortan en el hielo un agujero en forma de cruz. A este agujero lo llaman Jordán, en honor al río sagrado.

El Patriarca ruso pide solidaridad ante la crisis en su mensaje navideño

Rusia celebra hoy la Navidad ortodoxa con un llamamiento de su Patriarca a la solidaridad y la paz social ante la crisis económica, en medio de una marcada sintonía entre el Estado y la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR).

El acto central de las festividades se celebró anoche en la catedral de Cristo Salvador, el templo mayor de la Iglesia rusa, donde el nuevo Patriarca ortodoxo, Kiril, ofició por primera vez la misa del gallo, retransmitida en directo por la televisión estatal.

Patriarca ortodoxo, Kiril.

A este servicio religioso con motivo de la Navidad -que la IOR celebra según el antiguo calendario juliano- asistieron hasta 6.000 personas, incluidos el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, y su esposa, Svetlana, creyentes confesos.

En su sermón, el Patriarca deseó que todos los rusos sean solidarios para hacer frente juntos a la crisis económica, que en su opinión no debe enfrentar al pueblo y al poder en un país donde todavía está vivo el recuerdo de la caótica y dolorosa transición postsoviética.

"El pasado año ha resultado importante para nuestra identidad nacional, pues ha demostrado que el pueblo y el poder pueden superar juntos las duras pruebas y desgracias que afectan nuestra vida", señaló Kiril.

Dirigiéndose al jefe del Kremlin, el Patriarca subrayó que "en particular, fue la actitud de los dirigentes del Estado la que no ha permitido que el país retrocediera al terrible y profundo precipicio en el que se vio debido a las turbulencias políticas de (la pasada década) los años 90" tras la caída de la URSS y el comienzo de las reformas liberales.

En su alocución, Kiril deseó "paz y prosperidad a la patria" y "ayuda divina" al presidente ruso, así como "al Gobierno, a las autoridades de todos los niveles y a todos de quienes depende el desarrollo económico y el progreso" de Rusia.


La Gruta de Belén con Iconos.

La primera dama de Rusia estuvo a la cabeza de los fieles a los que dio comunión el Patriarca, quien además regaló al jefe de Estado una colección de obras de escritores rusos editada por la Iglesia, y recibió de él un evangelio manuscrito moderno con miniaturas.

El jefe de Estado emitió a su vez un mensaje de felicitación a la nación en el que alabó "la actividad común del Estado y la Iglesia Ortodoxa Rusa por mantener la paz civil, impulsar el diálogo entre las religiones y educar a la generación joven en el espíritu del verdadero patriotismo y el respeto de los valores familiares".

"La fiesta de la Navidad nos devuelve a las raíces de nuestras tradiciones espirituales, a los ideales cristianos de la alta moral y la caridad, que durante siglos fueron valores cruciales para la gente y la vida social en Rusia", subrayó Medvédev.

Según los sondeos, dos de cada tres rusos se proponían celebrar la Navidad, que según la tradición ortodoxa se festejará hasta el 19 de enero, cuando la IOR conmemora este año la Epifanía, fiesta en la que se recuerda el bautizo de Jesucristo.

Unos 135.000 creyentes asistieron a los oficios religiosos en las iglesias de Moscú, cuyo número solo en los últimos ocho años aumentó de 400 a 800, y también se celebraron misas en los 30.000 templos que tiene la IOR en toda Rusia y en otros países del mundo.

El primer ministro y ex presidente ruso, Vladímir Putin, por una tradición personal celebró la Navidad fuera de Moscú, esta vez en la iglesia de la aldea de Selische, en la región de Kostromá, a orillas del Volga.

Putin aprovechó las fiestas para anunciar la devolución a la IOR este año del emblemático monasterio Novodévichiy (de las Doncellas), en cuyo cementerio yacen los personajes más ilustres de Rusia y que actualmente es una filial del Museo Histórico Estatal.

El Gobierno indicó que mantendrá bajo jurisdicción y financiación del Ayuntamiento de Moscú el funcionamiento del famoso camposanto, y que este año estará listo el proyecto de ley que sentará las bases jurídicas para la devolución a la IOR de las antiguas propiedades religiosas que ahora se encuentran en poder del Estado.

El titular de Cultura, Alexandr Avdéyev, aprovechó la ocasión para acusar a la prensa de "instigar las pasiones" en torno a la devolución o cesión temporal a los templos de la Iglesia Ortodoxa Rusa de famosos iconos que se encuentran en los museos estatales.


El Patriarca de Moscú felicita la Navidad a los fieles

La Navidad una fiesta indivisible para el mundo cristiano


En Moscú, la Catedral de la Inmaculada Concepción de la Virgen María se convierte en el centro de la celebración. Un total de 21 parroquias en Rusia decoran el árbol navideño y colocan, antes de la "misa del gallo" la figurita de Jesucristo en el pesebre. A los agnósticos extranjeros les espera también un programa de actividades que puede asombrar al "fiestero" más exigente.

Iglesias Católicas

Como suele ocurrir por estas fechas, se celebran tres misas de Nochebuena en cada catedral y capilla católica en Rusia. La Catedral de la Inmaculada Concepción de la Virgen María oficia ritos en ruso, después en polaco y otra vez en ruso. La misa a medianoche la dirigirá el obispo Pavel Pezzi. La vigilia navideña dura hasta las cinco de la madrugada.

Benedicto XVI y el Arzobispo de la Madre de Dios de Moscú, Mons. Pavel Pezzi.


En las iglesias de Moscú se rinde gloria a Dios en armenio, inglés, español, italiano, alemán, polaco, coreano, filipino, vietnamita y otras lenguas. Y no es porque aquí vivan católicos de estos países, sino que todas las iglesias cristianas, menos las que se rigen por el calendario juliano, celebran la Navidad del 24 al 25 de diciembre.

Los curas se hicieron eco de las palabras del Papa durante su mensaje tradicional a la Curia Romana. Benedicto XVI manifestó que es necesario volver a aprender a arrepentirse. Afirmó que hoy en día, en el mundo, los católicos deben descubrir por sí mismos el misterio de la penitencia y la reconciliación. El hecho de que la confesión regular deje de ser “la costumbre vital de los cristianos” es “un síntoma de la pérdida de la capacidad de ser sincero”. “Sin reconciliación con Dios, el hombre no puede reconciliarse ni con otros, ni consigo mismo”.


Los católicos rusos celebran la Navidad

17 diciembre 2009

90 años con la mirada hacia Oriente*



Cardenal Tomas Spidlík.



“Ahora ya no dirá ni hará más bromas”, le susurró un colega purpurado viéndolo con las vestiduras rojas y el anillo cardenalicio en el dedo. En el solemne marco del consistorio del 2003, Tomas Spidlík no se inmutó: “Eminencia –respondió-, esté seguro que continuaré diciendo y haciendo solamente bromas serias”. Pero “ahora la Providencia - dice- ha sido mejor que yo en hacer bromas, me ha hecho una sorprendente, regalándome el cumpleaños más bello”: el 17 de diciembre, el cardenal Spidlík cumplirá noventa años y para celebrarlo Benedicto XVI celebrará con él la Misa en la capilla Redemptoris Mater. Una obra de arte nacida de manos del padre Marko Rupnik y del pensamiento de Tomas Spidlík. En la entrevista a L’Osservatore Romano, el cardenal moravo – elegido para realizar la prédica a los cardenales reunidos en cónclave el 18 de abril de 2005 – recorre “como en un film” sus noventa años, recordando encuentros y yendo al núcleo de su pensamiento. Siempre con la sonrisa.

Su primer consejo es que un poco de humor nunca está de más…

Bromear es útil en una experiencia cristiana auténtica y no sólo para permanecer despiertos. La broma es una cosa seria. Racionalismo y tecnicismo absolutizan toda afirmación parcial. La broma la relativiza. La verdad no puede ser relativa pero debemos tener en cuenta nuestro conocimiento parcial de los misterios. La palabra herejía quiere decir tomar una parte por el todo. La broma, por lo tanto, es también un arma eficaz contra las herejías. Y entonces iniciemos la entrevista con un episodio gracioso. Una vez, Juan Pablo II levantó la mano para bendecidme pero yo me defendí: “Santidad, ya no puedo arrodillarme”. Y el Papa dijo: “Tampoco yo”. De aquí mi apotegma: “Santidad, ¡qué suerte que nuestras debilidades corporales comienzan por las piernas y no por la cabeza!”. El Papa comenzó a reír. ¡Hoy espero que esto todavía valga para mí!

No es algo común para todos celebrar los “primeros” noventa años con el Papa. Y, aún más, en la capilla Redemptoris Mater que significa tanto para Usted.



Benedicto XVI.



Según los cálculos bíblicos, Dios habría limitado la edad del hombre a ciento veinte años (Génesis 6, 3), por lo que – siempre bromeando – debo considerar que sólo he transcurrido tres cuartos de mi vida. Preveo pasar el último cuarto en la Roma “eterna”: tengo, al menos, treinta años por delante… Bromas aparte, es necesario seguir confiando en la Providencia. En la vida, hay momentos para mirar hacia adelante: es la mañana. Hay otros momentos para volverse hacia atrás: es el atardecer. Habiendo llegado al atardecer de mi vida, no debo caer en una proyección cinematográfica de recuerdos incoherentes que engañan, como las crónicas superficiales de los programas televisivos. Me hace falta, en cambio, una mirada contemplativa para comprender que quiere hacer todavía conmigo la Providencia.

¿Y que quiere hacer la Providencia con Usted?

Mi vida me ha llevado donde ni siquiera lo hubiera imaginado y sólo después descubrí que lo esperaba inconscientemente en mi corazón. Por decir algo, jamás habría pensado celebrar mis noventa años con el Papa y vestido de púrpura. Ciertamente no lo imaginaba cuando, a comienzos de la segunda guerra mundial, la irrupción del nazismo interrumpió brutalmente mis estudios de literatura en la universidad de Brno, alterando mis perspectivas. Ya entonces la Providencia tuvo mucho trabajo conmigo. Me ocurrió lo impensable: un agente de la Gestapo se transformó para mí en ángel visible liberándome del campo de concentración, mientras que el ángel custodio invisible me condujo a la Compañía de Jesús. Luego, San Ignacio estableció para mí otras sorpresas: el noviciado en Benesov y en Velehrad, donde está sepultado san Metodio, y el estudio de la filosofía mientras estaba en los trabajos forzados, primero con los soldados alemanes y luego con los rusos y rumanos.

Parece una paradoja: uno de los más conocidos pensadores comienza a estudiar filosofía durante los trabajos forzados…

Aprendí desde pequeño a hacer sacrificios, he debido ganarme por mí mismo el dinero para estudiar el bachillerato en mi pueblo natal de Boskovice. Pero nunca he percibido una sensación de injusticia social comparándome con los jóvenes acomodados. Más bien estaba orgulloso de mi independencia. Con la despreocupación de un proletario, me inscribí en la universidad y cayó sobre mí la verdadera prueba: la guerra.

En 1939, con veinte años, ¿cómo ha vivido “la verdadera prueba” de la segunda guerra mundial?

Vuelvo, como en un film, a mis recuerdos de setenta años atrás. Precisamente a la Navidad de 1939, la última que pasé con mis seres queridos. Mi familia era muy pobre; sin embargo, de niño nunca he tenido esa impresión. La atmósfera de aquella Navidad de 1939 era triste. Con mi padre y mi madre comimos, junto al café con leche, un pedazo de pan dulce. En silencio. Mis esperanzas eran nulas, los estudios universitarios destruidos y una única posibilidad para el futuro: la deportación. Para no pensar en eso, pasé los días entre Navidad y Año nuevo patinando salvajemente. El 31 de diciembre mi mamá me llamó al orden: “¡Ve a la iglesia!”. La obedecí más por desesperación que por devoción. Y cuando el párroco nos invitó a cantar el Te Deum “en agradecimiento al Señor por los bienes recibidos durante el año”, me quedé mudo: ¿realmente debía agradecer a Dios por lo que me había ocurrido? Venciendo no pocas dudas, también yo canté el Te Deum. Precisamente en el nuevo año, en 1940, experimenté de cerca que la Providencia te salva incluso a través de situaciones extrañas y nunca antes pensadas y, sin embargo, coherentes.

El fin de la guerra significó para Usted el estudio de la teología en Maastricht, donde fue ordenado sacerdote en 1949.

Sólo después de la guerra pude estudiar teología, yendo al exterior. En 1949, como sacerdote, estaba dispuesto a volver con mis nuevas ideas a la patria. El nuevo régimen totalitario comunista no me lo permitió. Una vez mas parecía que todo estaba perdido. Pero he aquí que, de nuevo, la Providencia obró y aquella vez se sirvió de un error “administrativo”: un superior mío se olvidó de escribir una carta y me encontré exiliado en Roma. En definitiva, la Providencia me dio la posibilidad de dedicarme a lo que, en secreto, deseaba mi corazón: el estudio de la espiritualidad oriental.

En 1951, comenzó a trabajar en Radio Vaticana y todavía hoy, el viernes por la tarde, está en el aire para comentar las lecturas de la Misa dominical…

Hay dos posibilidades para alguien que, por casi sesenta años, hace el mismo trabajo en la radio cada semana: o nadie te escucha, o los oyentes quieren escuchar siempre las mismas cosas. Según mi experiencia, voto por la segunda hipótesis. Siempre he hecho las transmisiones a partir de mis estudios sobre los Padres de la Iglesia. La conclusión es que los Padres tienen todavía que decir algo para la actualidad y, por lo tanto, no son tan antiguos. Con mi programa he tratado de ayudar a los sacerdotes en la predicación y me dicen que, bajo el comunismo, fue un servicio particularmente útil: no había ni libros ni retiros espirituales.

Usted es el maestro de la espiritualidad oriental, reconocido también por el mundo ortodoxo. ¿Cuál es el núcleo de su pensamiento?

Se lo puede adivinar simbólicamente precisamente en la capilla Redemptoris Mater, donde los mosaicos tratan de “respirar con dos pulmones”. No sólo los hombres sino también las naciones tienen una vocación, para ofrecer su contribución a la Iglesia universal. He tratado de conocer el mensaje cristiano del Oriente europeo y de darle voz en Occidente.

Profesor universitario por medio siglo pero también padre espiritual por treinta y ocho años en el Pontificio Colegio Nepomuceno. ¿Qué experiencia ha vivido?



Papa Pío XII.



He experimentado la distinción entre un moralista, que conoce las reglas de la vida espiritual, y un padre espiritual, que debe tener el conocimiento de las personas. El segundo sin el primero se expone al peligro de un vago carismatismo. El primero sin el segundo queda paralizado. Como padre espiritual del Colegio, he tenido también la oportunidad de encontrar personas que hoy llevo en mi corazón como los Papas Pío XII y Pablo VI, y el cardenal Josef Beran.

¿Puede hablarnos de estos tres encuentros?



Cardenal Josef Beran.



Cuando el Papa Pacelli recibió en audiencia a los sacerdotes del colegio, hacía poco que estaba en Roma. Quedé impresionado con lo informado que estaba, hasta en los detalles, de la triste realidad de Checoslovaquia. Tuvo palabras de estímulo para nosotros, los sacerdotes expulsados de nuestra patria. Las suyas no eran expresiones circunstanciales porque enseguida procedió a regular nuestro estado jurídico. Sabiendo que era el padre espiritual del colegio, Pío XII me dio óptimos consejos prácticos sobre cómo resolver ciertas dudas sobre la vocación de los candidatos al sacerdocio.

¿Y su encuentro con el Papa Montini?

Conocí a Pablo VI el día de la muerte de Beran, el 17 de mayo de 1969. Viví cuatro años en el Colegio junto al cardenal, expulsado de Praga en 1965, y siempre he estado dispuesto a dar testimonio para su beatificación. Poco antes de morir Beran, enfermo de cáncer, celebró la Misa en su capilla. Golpeado por una improvisa crisis respiratoria, pidió la extremaunción. Estaba junto a él tratando de sostenerlo pero no había más nada que hacer. Pablo VI, llamado por el secretario del cardenal, entró en la habitación precisamente mientras Beran estaba muriendo. Me corrí para hacerlo acercar al lecho. El Papa dio al cardenal un beso sobre la frente. He visto morir a Beran en los brazos de Pablo VI. La Providencia me puso junto a ellos.

Papas y cardenales, entonces. ¿Ha conocido de cerca también a políticos?



Alexander Dubček.



Con Dubcek y Havel he conversado sobre espiritualidad, escuchando lo que tenían para decirme de íntimo. Pero es La Pira el único político con el que he hablado de espiritualidad y de asuntos públicos, sin hacer distinciones. Estaba interesado en sus experiencias en el Kremlin con Krusciov. Y puedo testimoniar que sus famosas “profecías” eran exactas. Cinco años antes de la primavera de Praga, cuando no había signos que lo presagiaran, La Pira me dijo que tornaría pronto a mi patria. Y especificó precisamente: “dentro de cinco años”. Me parecieron bellas palabras de un visionario. Le confié mi escepticismo. Me respondió que un régimen basado en la negación de los valores cristianos no puede más que destruirse solo. La Pira ha tenido razón tanto en lo que dijo sobre la caída del totalitarismo ateo como sobre mi vuelta a la patria en los tiempos por él “profetizados”.

En 1991, Usted eligió vivir en el Centro Aletti de Roma con el padre Rupnik y un grupo de artistas. Con los años, el Centro se convirtió en un lugar de estudio de la tradición del Oriente cristiano en relación con los problemas del mundo contemporáneo.


Pablo VI.


Juntos tratamos de continuar conscientemente la tradición iconográfica según la cual la imagen visual es igual a los testimonios de la fe hablada o escrita. Más aún, tiene la precedencia, porque respeta más el misterio. Vivimos en una sociedad que abunda en imágenes pero nadie enseña a leerlas. De este modo, con frecuencia me encuentro explicando pensamientos escatológicos del film Nostalgia del director ruso Andrej Tarkovskij; luego todos quieren volver a verlo. En la Pontificia Universidad Gregoriana he dado muchos cursos sobre cómo la vida espiritual puede ser leída en los íconos. El Centro Aletti está propagando esta “belleza que salva”, una visión teológica donde prevalece un acercamiento simbólico, litúrgico.

Todo esto abre al diálogo ecuménico. Son conocidas sus relaciones de amistad en el mundo ortodoxo, tanto que entre sus alumnos está también el Patriarca Bartolomé de Constantinopla. ¿Cuál es actualmente el estado de salud del ecumenismo?

Para delinearlo, tal vez basta un episodio. Era amigo del famoso teólogo ortodoxo Dumitru Staniloe, llamado el “Rahner rumano”. Lo encontré por última vez en 1993, poco antes de su muerte. Mientras hablábamos, llegó a su casa una persona que, maravillada por nuestras relaciones amistosas, nos preguntó cual era “la diferencia fundamental entre los ortodoxos y los católicos”. No teníamos ganas de discutir pero, cediendo a la insistencia, el teólogo ortodoxo dijo: “a fin de cuentas, es la infalibilidad del Papa, que nos resulta incomprensible”. Le respondí: “Para mí no es tan incomprensible, porque también yo soy infalible”. Staniloae se puso serio: “No bromeemos sobre un tema de este género”. Pero yo le respondí: “No bromeo. Creo en la infalibilidad de mis palabras «esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre» en la Misa, o «yo te absuelvo» en la confesión. Y él me dijo: “¡Pero ésta es la infalibilidad de la Iglesia!”. “Y esto queremos decir – confirmé – también con el dogma de la infalibilidad del Papa”. Staniloae concluyó: “Si el problema se afrontase de ese modo, sería más fácil de discutir”.



Juan Pablo II.



¿Cuál ha sido su relación con Juan Pablo II, el primer Papa eslavo?

Hasta me ha creado cardenal, pienso que para dar más visibilidad a la espiritualidad oriental. He conocido a Juan Pablo II de cerca en 1995, durante los ejercicios espirituales cuaresmales que me pidió predicar en el Vaticano. La decisión de hacer la capilla Redemptoris Mater vino inmediatamente después. Luego nos hemos encontrado antes de sus viajes a Europa del este o cuando estaba a punto de tomar alguna decisión en el campo de la espiritualidad oriental.



Juan Pablo II y Cardenal Tomas Spidlík


¿Cómo nació en Juan Pablo II la idea de una Europa espiritualmente unida que debe volver a respirar con sus dos pulmones, oriental y occidental?

El Papa Wojtyla hizo propia la expresión “respirar con dos pulmones” del pensador ruso Vjaceslav Ivanov. A su vez, Ivanov ha utilizado esta expresión en 1926 en el momento de su reconciliación pública con la Iglesia Católica en la basílica de San Pedro.



Vjačeslav Ivanovič Ivanov.



¿Hay, por lo tanto, un pensador ruso en uno de los fundamentos del Pontificado de Wojtyla?

Ivanov, especialista de filología e historia antigua que obtuvo la licenciatura en Berlín con el célebre Mommsen, no podía aceptar que todas las grandes culturas del pasado terminaran en los museos. ¿Pero cómo se salva una cultura? El único sistema es arraigarla en Cristo. Ivanov percibió esta intuición también a propósito de las diversas tradiciones eclesiales. Unirlas a Cristo quiere decir hacerlas vivir en la comunión y no separadas ni aisladas. Esto que pertenece a Cristo, es de todos, y contribuye a mover el corazón hacia Él. Así podemos “respirar con dos pulmones”. Es exactamente lo que también yo trato de hacer desde hace noventa años.

*Fuente: L’Osservatore Romano

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo




Benedicto XVI celebra el cumpleaños del cardenal Špidlík


Elogia su contribución a la síntesis teológica entre Oriente y Occidente


CIUDAD DEL VATICANO, jueves 17 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI quiso reconocer hoy la contribución del cardenal jesuita Tomáš Špidlík al diálogo teológico entre el Oriente y el Occidente cristianos, presidiendo esta mañana una eucaristía con motivo de su 90 cumpleaños, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano.

El cardenal Špidlík, originario de la República Checa (Boskovice, 1919) es un gran especialista en teología y espiritualidad orientales, y fundador del Centro “Aletti”, que depende del Pontificio Instituto Oriental.

Precisamente la Capilla Redemptoris Mater, obra de Marko Ivan Rupnik, sacerdote del centro “Aletti” se realizó bajo su supervisión, y en ella se quiso mostrar una síntesis artístico-teológica de la espiritualidad cristiana oriental y occidental.

El Papa subrayó en este sentido la importante aportación del cardenal Špidlík, “entretejiendo a través de los años una visión teológica vivaz y en muchos aspectos original, en la que confluyen orgánicamente el Oriente y el Occidente cristianos, intercambiándose recíprocamente sus dones”.

“Su fundamento es la vida en el Espíritu; el principio del conocimiento: el amor; el estudio: una iniciación a la memoria espiritual; el diálogo con el hombre concreto: un criterio indispensable, y su contexto: el cuerpo siempre vivo de Cristo, que es su Iglesia”.

“Estrechamente ligada a esta visión teológica está el ejercicio de la paternidad espiritual, que el cardenal Špidlík ha desarrollado constantemente y sigue desarrollando”, añadió el Papa.

El Papa subrayó la obra llevada a cabo por el Centro “Aletti” por él fundado, “que quiere recoger su preciosa enseñanza, haciéndola fructificar con nuevas intuiciones y nuevas investigaciones, también a través de su representación artística”.

“En este contexto, me parece particularmente hermoso subrayar el vínculo entre teología y arte brotado de su pensamiento”, añadió.

El cardenal Špidlík “ha recorrido un rico itinerario de pensamiento, comunicando siempre con ardor y profunda convicción que el centro de toda la Revelación es un Dios Tripersonal y que, en consecuencia, el hombre creado a su imagen es esencialmente un misterio de libertad y amor, que se realiza en la comunión: el modo mismo de ser de Dios”.

“Esta comunión no existe por sí misma, sino que procede – como no se cansa de afirmar el Oriente cristiano – de las Personas divinas que libremente se aman”, explicó el Papa.

“La libertad y el amor, elementos constitutivos de la persona, no son aprehensibles por medio de las categorías racionales, por lo que no se puede comprender a la persona si no es en el misterio de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, y en la comunión con Él, que se convierte en acogida de la divino-humanidad también en nuestra existencia”.


16 diciembre 2009

Marxismo y martirio*



Mons. José Ignacio Munilla.



El domingo pasado asistimos en Roma a la beatificación de 498 mártires de la persecución religiosa de los años treinta en España. Entre ellos, tenemos el honor de contar con cincuenta y un mártires palentinos, asesinados en los meses posteriores al estallido de la Guerra Civil. Tampoco debemos olvidar el martirio del Hermano Bernardo, muerto en Barruelo en octubre de 1934, en el contexto de la persecución religiosa desatada en la revolución de Asturias.


Carlos Marx.


La Iglesia Católica ha destacado insistentemente que los mártires son aquellos que fueron asesinados por “odium fidei” (odio a la fe) y que murieron testimoniando su fe en Cristo. Ellos no lucharon en ningún frente, ni tomaron parte en ninguna contienda, sino que testimoniaron su amor incondicional hacia todos, y de una forma muy especial hacia quienes les tenían por enemigos.

En estos días previos a las beatificaciones, asistía yo a la proyección de un vídeo sobre los mártires. En la tertulia que siguió a la visualización del vídeo, un joven allí presente manifestó que le costaba entender cómo podía haberse desatado esa violencia tan cruel hacia miles de sacerdotes, religiosos y seglares católicos, que no habían hecho otra cosa en su vida que rezar, atender a pobres, niños, ancianos… Se sentía perplejo por aquella falta de respeto y de tolerancia.



Símbolo del comunismo adoptado por los marxistas-leninistas.


En efecto, al escucharle me percaté de que muchas personas pueden carecer de la visión histórica y filosófica necesarias para comprender el origen de aquella persecución antirreligiosa. En el fondo de aquel baño de sangre sin precedentes en la historia de España, estaba una ideología determinada que había sido inoculada en las masas: el marxismo.

Carlos Marx (1818-1883) hizo famosa aquella expresión de que “la religión es el opio del pueblo”. La religión no serviría sino para que los pobres se resignasen a su destino en esta vida, consolándose con el pensamiento en el más allá. Pero, claro, dado que esta interpretación no se compaginaba fácilmente con todas las obras sociales de la Iglesia a favor de los más desheredados, atacó sin piedad el ejercicio de la caridad, afirmando que no tenía otra finalidad que tranquilizar la conciencia de los ricos bienhechores, además de impedir la revolución de los pobres.


Hermano Bernardo, asesinado en Barruelo(Palencia).


Marx afirma que la condición “sine qua non” para la realización del hombre es la negación de la existencia de Dios. El hombre sólo podrá alcanzar su plenitud después de derribar a los dioses de su trono. En su opinión, de la misma forma a como los trabajadores están esclavizados por el “capital” (producto de su propio trabajo), así también los hombres están dominados por el producto de su propio cerebro (sus creencias religiosas).

Lo cierto es que el marxismo no pudo ser más claro en su llamada a la violencia. Llamaba a colgar a los capitalistas de las farolas más próximas. “Cuando llegue nuestro momento, no disfrazaremos nuestro terrorismo”. Dado que para el marxismo, cada persona es producto de su clase social, no hay esperanza alguna en que nadie pueda cambiar. No cabe la redención personal, sino sólo la revolución violenta que habría de liberar a la clase proletaria de la clase capitalista.

Uno de los motivos que llevan al marxismo a justificar plenamente la violencia es éste: no se reconoce la dignidad del individuo. La persona es absorbida por el “colectivo revolucionario”, por el “partido”, por la “causa”. Anulado el individuo, el marxismo incita a los prejuicios basados en la clase social y promueve la violencia.



San Héctor Valdivielso Sáez, martirizado en Turón(Asturias).


Al absorber a la persona dentro de una clase social, Marx estaba actuando de un modo semejante a Hitler, que encuadraba a las personas por razas. Curiosamente, una vez negado Dios –auténtico garante de la dignidad del hombre- el marxismo y el nazismo tuvieron consecuencias funestas similares: Auschwitz y el Archipiélago Gulag.

¿Cómo es posible que fuese aceptada una filosofía tan brutal cuya dinámica interna está abocada con toda certeza a la violencia y a la muerte? Algunos afirman que la explicación está en el atractivo mesiánico de Marx, quien incitó el espíritu de sus seguidores de forma astuta y despiadada. Explotó la miseria de los pobres hasta el extremo, presentándose como un mesías redentor de la tragedia del hombre, hasta el punto de reubicar el paraíso, convirtiéndolo en un reino terrenal.

A mi juicio, la persecución religiosa habida en Europa como consecuencia de la filosofía marxista, no es suficientemente conocida ni por jóvenes ni por adultos. ¿Cuántos saben -por poner un ejemplo- el dato fehaciente del asesinato de doscientos mil sacerdotes ortodoxos tras la revolución comunista en Rusia?

Es importante que entendamos que estas páginas tan negras de la historia de Europa, no pueden explicarse solamente por su contexto socio-político, sino que para su plena comprensión, es necesario conocer las ideas erróneas que han echado gasolina al fuego de las injusticias sociales. Bien sabemos que existen ideologías fratricidas que forman parte de la cultura de la muerte. En efecto, las ideas erróneas pueden ser también cómplices del asesinato de los inocentes.

Si verdad es aquello de que “quien siembra vientos, recoge tempestades”, más cierta es todavía la promesa de Cristo: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios…Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.” (Mt. 5, 9-11).

*Mons. José Ignacio Munilla Aguirre (Obispo Administrador de Palencia y Obispo Electo de San Sebastián). (03.11.07 en El Norte de Castilla).






La Cruz y la Gloria: Algunos aspectos de la persecución religiosa en España durante la 2ª República y la Guerra Civil(1936-1939). Influyó notablemente la educaíón anticatólica que desde casi 60 años antes ejerció la Institución Libre de Enseñanza, así como las logias masónicas y por supuesto el marxismo. Memoria histórica. Duración:(1:03:23)





César Vidal analiza la persecución religiosa durante la guerra civil con Ángel David Martín Rubio y José Francisco Guijarro, sacerdotes e historiadores.Duración:(31':50")



01/13 La persecución religiosa en España Guerra Civil Española 1936-1939


02/13 La persecución religiosa en España Guerra Civil Española 1936-1939


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