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02 noviembre 2011

"En los últimos años veo cambios para mejor en las relaciones"
El patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa se reunió con el arzobispo católico de Moscú
"Han desaparecido las tensiones que existían en los años 90 gracias a los esfuerzos conjuntos"

Hay esperanzas de que ambas iglesias superen el cisma que les separa desde 1054


01 de noviembre de 2011







El Patriarca Kiril de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR) destacó hoy la mejora en las relaciones con los católicos durante una reunión con el arzobispo de Moscú, Paolo Pezzi. "En los últimos años veo cambios para mejor las relaciones entre las gentes que pertenecen a las comunidades ortodoxa y católica en Rusia", señaló Kiril, citado por las agencias rusas.

Kiril, quien es el máximo representante de la IOR desde febrero de 2009, subrayó que "han desaparecido las tensiones que existían en los años 90 gracias a los esfuerzos conjuntos de ambas partes".

En su opinión, las relaciones entre ortodoxos y católicos, cuyo antagonismo tuvo en muchas ocasiones un trasfondo político, se encuentran ahora en una etapa de "serena cooperación".

El Patriarca ruso considera que ambas Iglesias están interesadas en conservar los principios cristianos ante el embate del consumismo, el hedonismo y el afán de beneficio.

La IOR confía en que "los últimos años de cooperación con buena voluntad prosigan en beneficio de los creyentes y en nombre de los principios evangélicos", dijo.

Por su parte, Pecci agradeció a Kiril sus esfuerzos para mejorar las relaciones entre ambas iglesias y abogó por continuar cooperando en la promoción de los valores tradicionales.

La IOR y la Iglesia católica, que cuenta con unos 600.000 fieles en Rusia, han mejorado sus relaciones desde que Benedicto XVI fuera nombrado Papa en 2005 y más aún desde que Kiril asumiera la jefatura del Patriarcado ruso.

Kiril es considerado un firme partidario del ecumenismo, al igual que el Papa, lo que ha alimentado las esperanzas de que ambas iglesias superen el cisma que les separa desde 1054.

Este año, el papa ha recibido en Roma al arzobispo Hilarión, jefe de la diplomacia de la IOR y también al presidente ruso, Dmitri Medvédev.


Ortodoxos rusos en el Vaticano.


No obstante, las discrepancias sobre las prácticas de proselitismo que la Iglesia católica ejerce en Rusia y su creciente presencia en otras zonas de tradicional influencia de la IOR impiden que el pontífice pueda efectuar una visita a este país.

Además, la propia IOR ha reconocido que un encuentro entre los líderes de ambas iglesias no será posible hasta que se soluciones el contencioso por la existencia de la Iglesia Católica de rito oriental de Ucrania, que está supeditada a Roma desde su fundación en un Sínodo celebrado en Brest en 1595.

El anterior papa Juan Pablo II, gran impulsor del resurgimiento de la iglesia uniata tras la caída de la Unión Soviética, no pudo cumplir en vida su anhelo de fundar un Patriarcado católico en Ucrania, ante la oposición del Patriarcado ruso.
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23 de noviembre, 2011. (Romereports.com) El ministro de exteriores de la Iglesia ortodoxa rusa, el metropolita Hilarión entregó a Benedicto XVI las actas del II Foro católico-ortodoxo, que tuvo lugar en Rodas, Grecia, en octubre de 2010. El Papa recibió a la delegación tras la audiencia general, en una sala contigua al Aula Pablo VI.

Ministro del Patriarcado de Moscú entrega al Papa documento esencial

22 mayo 2011

Escudo Episcopal de Mons. José Luis Mumbiela, Obispo de Almaty, Kazajstán

Hace unos días Mons. Mumbiela explicó el significado de su escudo a unos feligreses. Pongo a continuación lo que nos dijo.




Escudo Episcopal de Mons. José Luis Mumbiela, Obispo de Almaty, Kazajstán.




En la parte central, ocupando el mayor espacio, está el buen pastor con una oveja sobre sus hombros: es Jesús, el buen Jesús, que nos lleva a nosotros sobre los hombros, nos cura si hemos enfermado, nos defiende con su callado contra el lobo y demás animales feroces. Es de color dorado, porque el buen pastor es el verdadero золотой человек, orgullo de Kazasjtán.

La flor de la izquierda es de un lirio. Con ella se representa en la iconografía religiosa a San José, y se resalta su pureza.

La flor de la derecha es una rosa azul. Representa a la Virgen María. La rosa azul es el sueño de los alquimistas y de muchos sabios de la antigüedad. Un sueño, un deseo que nunca han conseguido hacer realidad. Los japoneses han anunciado que algún día conseguirán producir una rosa azul, pero es imposible: la rosa carece del pigmento que se necesita para obtener el color azul. Hay rosas rojas, rosas rosas, rosas blancas, pero no rosas azules.

En la literatura china, y también de Grecia y del antiguo Egipto hay relatos fantásticos relacionados con la rosa azul, con su belleza inigualable. Se la califica como la más hermosa de todas las flores, como el sueño dorado de los príncipes, como una belleza tan sublime que nos hace participar del cielo ya en la tierra… Pero siempre se recalca que esa belleza, que esa perfección desgraciadamente es inalcanzable. Por eso la rosa azul es el símbolo de lo inalcanzable, de lo que es tan hermoso que queda fuera de nuestro ámbito.

Cuenta una antigua leyenda que el rey de Persia quería dar a su hija en matrimonio a alguno de los príncipes de su país. Pero la princesa no amaba a ninguno de ellos, y ante la insistencia del padre, puso una condición: “me casaré con aquel que me traiga una rosa azul”. Todos los príncipes se pusieron a buscar la rosa azul, preguntaron a los alquimistas, ofrecieron dinero a los sabios del país, viajaron a países remotos, pero todo fue en vano: nadie pudo encontrar la rosa azul. Sin embargo había un joven que se había enamorado de la princesa, pero no tenía ningún título nobiliario que ofrecer al rey, ni tampoco fortuna. Solamente tocaba la guitarra y cantaba. La princesa escuchó sus cantos, vio que era un joven de buen corazón, y se enamoró de él. Cuando le dijo a su padre que quería casarse con ese joven, el rey se opuso: “sólo se lo concederé si cumple la condición que tú misma pusiste, si te trae una rosa azul”. El joven fue al jardín, cortó una rosa sencilla y la presentó a la princesa. “Esta es la rosa azul que yo deseaba, padre”, dijo la princesa, “este es el amor puro con que yo soñaba”.

Otra leyenda narra que una dama estaba enamorada de un joven, pero este joven se sentía indigno de casarse con ella, así que decidió hacerse soldado, ir a la guerra, y convertirse en una persona importante. “Me iré a la guerra, llegaré a ser general, y regresaré. Espérame, volveré, y nos casaremos”, le pidió. Pasó el tiempo, y no regresaba. El padre de esta dama supo que el soldado se había quedado a vivir en tierras lejanas, se había casado, y había olvidado a su hija. Para no aumentar su dolor, le dijo que tenía noticias de que el joven había muerto heroicamente en una batalla. La joven lloraba y lloraba. Lloraba y lloraba. Nadie podía consolarla. Tanto lloraba, que ni siquiera comía, y enfermó. La muerte estaba ya cercana. El padre muy preocupado, buscaba la forma de consolar a su hija. Oyó decir que en Грузии есть один старец había un santo y sabio, que podría dar el consejo necesario para salvar a su hija. Recorrió los montes, atravesó los ríos y llegó a donde vivía este sabio starez (anciano, maestro espiritual ). Le explicó que su hija tenía la más extraña enfermedad, que se moría de amor, que se había enamorado de una persona que no le correspondía. “Ven conmigo al jardín”, dijo el starez. “Aquí crece esta flor única, esta rosa azul. Llévasela, que la vea: al contemplar su belleza, todos los otros amores le parecerán nada, los olvidará”. Con mucho cuidado el padre llevó la flor a su hija, y cuando ésta la vio, se quedó prendada por su belleza. El aroma que emanaba era divino; ante la rosa azul, la belleza del joven le parecía insignificante, y efectivamente lo olvidó, recuperó la alegría y volvió a comer. Aquella rosa azul sí era una verdadera belleza, y además no se marchitaba ni envejecía: había encontrado el gran amor de su vida.

Esta es la historia de la rosa azul: el sueño inalcanzable de los hombres. Aquello ante lo cual, todo lo demás se vuelve insignificante. Pues bien, lo que el hombre no puede hacer, lo que es imposible, lo que es un deseo inalcanzable, conseguir una rosa azul, Dios lo hace dos veces: la Inmaculada Concepción de María, y ser Virgen y Madre. Por eso la rosa azul en este escudo representa a la Virgen María.

En el escudo el lirio sale al encuentro de la rosa azul, y viceversa: San José sale al encuentro de Santa María, y Santa María de San José. Y ese amor humano, ese amor limpio y noble, es bendecido por el Espíritu Santo, que es la paloma que aparece en el escudo y está en medio de ellos y por encima. (Aquí Mons. Mumbiela explicó que él le tiene gran devoción a San Josemaría Escrivá de Balaguer, quien unió en su nombre a María y a José, por el gran amor que les tenía). Y fruto de ese amor entre María y José es Jesús, el buen pastor, aunque sabemos que Jesús nació de la Virgen María por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo da el calor de hogar, la atmósfera de familia, en los hogares cristianos.

Encima de la paloma, tenemos la cruz, y por tanto a Dios Hijo. El Espíritu Santo es fruto de la cruz, viene después de la cruz. Y sobre la cruz está el sombrero, que representa a Dios Padre. Así pues si miramos en vertical tenemos a la Santísima Trinidad, a la Trinidad del Cielo: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y si miramos en el plano horizontal nos encontramos con Jesús, Santa María y San José, que son como la “trinidad” de la tierra.

El Espíritu Santo, la paloma, se sale del marco. No cabe dentro de nuestros limitados horizontes, su acción sobrepasa nuestro entendimiento. El Espíritu Santo hace lo que El quiere, no se sujeta a nuestros pobres planes. Si no fuera así, ya no sería algo divino, sino algo sólo humano.

El color rojo simboliza lo humano, el azul lo divino. El buen pastor tiene mitad en cada lado, porque Jesús es Dios y hombre. Y cada buen pastor, cada persona que intente alcanzar la santidad, debe imitarle en esto: ser muy humano y muy divino a la vez. Tener corazón humano, amar a las personas, para entenderlas, como hizo Jesús, y a la vez tener el corazón lleno de Dios.

El color amarillo representa la inmensa estepa de Kazajstán, que se va llenando de gracia de Dios.

Las palabras del escudo “Abrid completamente las puertas a Cristo” las pronunció Juan Pablo II el día en que fue elegido Papa, y las ha repetido Benedicto XVI el día de la Beatificación y en la Misa de funeral de Juan Pablo II. No dice abrid un poco, sino completamente, sin miedo, totalmente.


Рукоположение в сан священника в Казахстане. Ordenaciones sacerdotales en Astaná, Kazajstán.

31 мая, в праздник Посещения Девой Марией Елизаветы в кафедральном соборе Божьей Матери Неустанной Помощи города Астаны, двоим дьяконам -- Роману Заможневичу и Вадиму Белокопытову -- было уделено таинство рукоположения в священники. Обряд рукоположения совершил архиепископ Томаш Пэта. На торжественной Святой Мессе присутствовало множество священников, а также приглашенные гости, родные и близкие.
Отцы являются гражданами Республики Казахстан, и можно сказать, что Церковь этой страны растет и развивается не только благодаря миссионерам из-за рубежа, но и благодаря местным призваниям. Отец Вадим Белокопытов родом из села Тонкошуровки, а отец Роман Заможневич из Озерного «национального святилища Казахстана», как назвал это место Папа Иоанн Павел II, будучи в Казахстане в 2001 году. И именно здесь, в родном селе, отец Роман возглавил свою первую Святую Мессу.




Himno Nacional de Kazajstán.




30 abril 2011

En el país más alejado de Dios, el obispo es del Opus Dei


La jerarquía luterana de Estonia, en los debates morales, "lo primero que hacen es mirar qué dicen los católicos"

Según el Eurobarómetro 2005, en Estonia, el país báltico vecino de Finlandia y Rusia, cree en Dios sólo el 16% de la población (otro 54% cree que "algo hay" y un 26% de personas convencidas de que «no hay ningún espíritu, Dios o fuerza vital"). Otros sondeos confirman estas cifras. Estonia es el país más alejado de Dios, y su obispo, Philippe Jourdan, es un francés del Opus Dei. La poca religiosidad de este país, por supuesto, no es culpa de su pastor, sino de 50 años de durísima represión soviética y de cinco siglos previos de luteranismo que abrieron paso a una mentalidad muy individualista.





Monseñor Jourdan, usted es el primer obispo católico residente en Estonia tras la segunda guerra mundial. El país es actualmente de mayoría luterana. ¿Como afronta su misión?

He aprendido de san Josemaría Escrivá a servir a la Iglesia como la Iglesia quiere ser servida, a amarla con todo mi corazón en su dimensión universal y romana. Mi experiencia en Estonia me ha reafirmado en esta convicción y me ha enseñado además a amar a los hermanos que no se han unido aún a la Iglesia. En un país de tradición luterana y ortodoxa como Estonia, mi divisa episcopal (Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam: Todos con Pedro a Jesús, por María) –que debo igualmente al Fundador del Opus Dei- me ha parecido muy adecuada para resaltar los amores que deben unirnos: la búsqueda de Cristo, el recurso a María, y el deseo de que todos seamos un sólo rebaño guiados por un mismo pastor.

Poco antes de su fallecimiento, Juan Pablo II decidió nombrarme obispo de Estonia. Por eso quise que la ceremonia de ordenación tuviese lugar el 10 de septiembre, doce años después de la visita del difunto Papa a este país. De esa forma, hemos podido honrar aún mejor su memoria.

Era mi deseo que en esa ordenación episcopal, toda la comunidad católica de Estonia me haya acompañado en el altar. Por eso, quise que la ceremonia tuviera lugar en un gran templo histórico: San Olaf de Tallin. Cuando un católico visita este lugar, tiene el sentimiento de regresar a su casa, aunque sepamos que no se trata de nuestro hogar.

"Hay unos 6.000 católicos", explica Jourdan en la revista "Palabra". "La mitad son estonios, todos conversos a partir del final de los años soviéticos. Los demás proceden de regiones católicas de la antigua Unión Soviética: Bielorrusia, Ucrania y Lituania".

"Cada año formamos unos 50 o 60 conversos. Quizá podríamos formar más si tuviéramos más sacerdotes que hablasen estonio. Esta dificultad lingüística es una limitación", explica. El estonio es una lengua que sólo se parece al finlandés: resulta difícil de aprender para las personas formadas en lenguas latinas, eslavas o germánicas, con las que no tiene relación.

Conversos jóvenes e intelectuales

Como en otros lugares de la difunta URSS, "las conversiones se producen sobre todo en las ciudades y el perfil mayoritario de los nuevos católicos es el de gente con formación intelectual y más bien joven". Los que asistieron al hundimiento de la URSS con 20 o 30 años siguen "marcados por esquemas marxistas y la educación soviética". Los más jóvenes, en cambio, están más abiertos a la fe.

Los católicos, además de ser pocos, están diseminados por todo el país. Para atenderles "tenemos 15 sacerdotes; de ellos, sólo cuatro son nativos: tres estonios y un ruso nacido en Estonia". La pequeña iglesia católica local mantiene escuelas católicas en Tallin y Tartu, que cuentan con prestigio.

Luteranos que miran a Roma

El obispo Jourdan explica además que la Iglesia y el Papa, en su dimensión universal, son una referencia bien vista en el país. "Luteranos, ortodoxos y otras confesiones se fijan en lo que dice la Iglesia Católica, por ejemplo en temas de moral y ética. Algunos obispos luteranos me han dicho que cuando hay una controversia moral, lo primero que hacen es mirar qué dice la Iglesia católica", explica el obispo.

Tiene importancia el hecho de que los luteranos de Estonia miren a Roma, sabiendo que los luteranos suecos presumen de su obispa lesbiana en Estocolmo, en Finlandia se multa a los pastores que no aceptan al clero luterano femenino, y los anglicanos, en "intercomunión" con los luteranos bálticos y nórdicos, atraviesan una grave crisis interna.

El catolicismo, una fe exigente

Oficialmente, el 30% de los 1,4 millones de habitantes de Estonia dice tener alguna religión (lo que no significa que crea en ella; puede ser sólo afiliación étnica): la mitad son luteranos y la otra mitad ortodoxos (básicamente de origen ruso). "Los estonios dicen que la fe católica es muy dura, en el sentido de exigente, pero entienden la exigencia de santidad que propone", explica el obispo.

"El temperamento estonio es dado a la reflexión y a la contemplación. Les gusta mucho la liturgia latina, con su canto gregoriano, que se adapta particularmente bien al alma estonia. Por otra parte, tienen una concepción de la fe poco comunitaria, y eso es una cierta debilidad", analiza monseñor Jourdan, incardinado en el Opus Dei en 1988, trabajando en Estonia desde 1996 y administrador apostólico desde 2005. "Mi antecesor en el cargo, el arzobispo Eduard Proffittlich, falleció en un campo de concentración soviético en 1942". ¿Y el anterior? Habría que remontarse al siglo XVI... el país estuvo más de cuatro siglos sin obispo católico.



Pongo a continuación este vídeo para mostrar que con personas así salen adelante las labores apostólicas más "imposibles".


Rosa Cruz: Testimonio de Sufrimiento y Alegría
Rosa Cruz ha padecido una enfermedad y, como consecuencia, ha perdido sus manos y sus pies. Sorprende, sin embargo, la alegría contagiosa con que vive (video duración 29' 31").

Sufrir con alegría
Si unimos nuestras pequeñeces —las insignificantes y las grandes contradicciones— a los grandes sufrimientos del Señor, Víctima —¡la única Víctima es El!—, aumentará su valor, se harán un tesoro y, entonces, tomaremos a gusto, con garbo, la Cruz de Cristo.
—Y no habrá así pena que no se venza con rapidez; y no habrá nada ni nadie que nos quite la paz y la alegría.
Forja, 785
Algunos textos de san Josemaría sobre el sentido del dolor

Algunos textos de los libros publicados de san Josemaría Escrivá sobre el sentido del dolor


02 noviembre 2010

El Papa a los rumanos: hay que curar las heridas del comunismo


La familia y la educación, claves para la regeneración social y moral





CIUDAD DEL VATICANO, jueves 21 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Las heridas profundas dejadas por décadas de comunismo en Rumanía deben curarse a través de la recuperación de los valores y de la reconstrucción del tejido social.

Así lo afirmó el Papa Benedicto XVI al recibir hoy en audiencia a Bogdan Tătaru-Cazaban, nuevo embajador de Rumanía ante la Santa Sede, al presentar éste sus Cartas Credenciales.



Benedicto XVI y Bogdan Tătaru-Cazaban, nuevo embajador de Rumanía ante la Santa Sede.



El país balcánico ha emprendido un proceso de reconstrucción, observó el Papa, aunque sigue habiendo muchas heridas abiertas, un desafío que es necesario afrontar con justicia y al mismo tiempo con caridad.

“La gestión de la herencia dejada por el comunismo es difícil a causa de la desintegración de la sociedad y del individuo que ha favorecido esa ideología”, reconoció el Pontífice.

Por eso, añadió, es necesario “acometer la difícil tara de ordenar de forma justa los asuntos humanos haciendo un buen uso de la libertad. Y la verdadera libertad presupone la búsqueda de la verdad, del bien, y se realiza precisamente reconociendo y haciendo lo que es oportuno y justo”.


Bogdan Tătaru-Cazaban regala un icono a Benedicto XVI.


Uno de los primeros requisitos para la reconstrucción del tejido social, afirmó el Papa, es apoyar a la familia. “Se deben hacer todos los esfuerzos para que cumpla su función de fundamento de la sociedad”.

Otro es el de la educación en valores, aseguró el Papa. “En presencia de grandes ideales, los jóvenes aspiran a la virtud moral y a una vida abierta a los demás a través de la compasión y de la bondad”.

“La familia y la educación son el punto de partida para combatir la pobreza y contribuir así al respeto de cada persona, al respeto de las minorías, al respeto de la familia y de la propia vida. Ellas son el terreno donde se enraízan los valores éticos fundamentales y donde puede crecer la vida religiosa”, añadió.


Benedicto XVI con Bogdan Tătaru-Cazaban y su esposa.

“Los nuevos desafíos a los que hay que enfrentarse son muchos si se quiere evitar que su sociedad no se base únicamente en la búsqueda del bienestar y en el afán de beneficio, consecuencias comprensibles después de un periodo de más de 40 años de privaciones”.

Al contrario, afirmó, “deben prevalecer ante todo la integridad, la honradez y la rectitud. Estas virtudes deben inspirar y conducir a todos los miembros de la sociedad para una buena gestión”.

Uno de estos retos es la realidad multicultural y multiétnica de Rumanía. “Semejante variedad puede verse como un obstáculo a la unidad nacional, pero puede ser vista también como un enriquecimiento de su identidad al constituirse en una de sus características”.

“Debe hacerse de modo que cada individuo tenga su lugar legítimo en la sociedad por encima de esta variedad, y respetándola”, dijo el Papa al nuevo embajador.

Católicos y ortodoxos

Otro de los temas que el Papa abordó durante su discurso fue la relación entre católicos y ortodoxos, y entre comunidades religiosas en general, que “también se ha visto afectada por estas décadas oscuras y algunas de estas heridas aún hoy siguen vivas”.


Juan Pablo II y el Patriarca Teoctist de Rumanía en la Plaza de San Pedro el 07 de octubre de 2002.


“Estas requieren ser tratadas por medios que sean aceptables para cada una de las comunidades. Es necesario, en efecto, reparar las injusticias heredadas del pasado, sin tener miedo a hacer justicia”.

Benedicto XVI sugirió un doble enfoque para este diálogo: por un lado, “a nivel estatal, favoreciendo un diálogo auténtico entre el Estado y los diferentes responsables religiosos, y por otra parte, alentando relaciones armoniosas entre las diversas comunidades religiosas de su país”.

En este punto subrayó la importancia del diálogo ecuménico con los ortodoxos, que son el grupo mayoritario en el país, así como la buena disposición de la Iglesia católica.




Juan Pablo II y el Patriarca Teoctist de Rumanía se abrazan muy cordialmente en la Plaza de San Pedro de Roma.



La Iglesia “ve en el diálogo ecuménico un camino privilegiado para volver a encontrar a sus hermanos en la fe y para construir con ellos el Reino de Dios, respetando la especificidad de cada uno”.

“El testimonio de la fraternidad entre católicos y ortodoxos, en un espíritu de caridad y de justicia, debe prevalecer sobre las dificultades y abrir los corazones a la reconciliación”, exhortó el Papa.

En este sentido, subrayó la importancia de la visita, hace ya unos diez años, del papa Juan Pablo II a Rumanía.

El diálogo ecuménico, concluyó el Papa, “no dejará de ser un fermento de unidad y de concordia no solo para su país sino también para Europa entera”.

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Benedicto XVI recibe al primer ministro de Rumanía
Sep 16, 2009


El papa Benedicto XVI ha recibido al primer ministro de Rumanía, Emil Boc. Durante el encuentro el primer ministro y Benedicto XVI han intercambiado regalos oficiales.



Benedicto XVI con Emil Boc, primer ministro de Rumanía, acompañado de su séquito.


El primer ministro y otros altos cargos del gobierno de Rumanía también se reunieron con el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, para tratar algunos de los problemas que afectan a su país.

Emil Boc aprovechó la visita para invitar al Papa y al cardenal Bertone a visitar Rumanía.



Benedicto XVI recibe al primer ministro de Rumanía.


Benedicto XVI recibió en audiencia a Bogdan Tătaru-Cazaban, nuevo embajador de Rumanía ante la Santa Sede.






Al final de la Misa de Acción de Gracias por la canonización de san Josemaría Escrivá de Balaguer, el Papa Juan Pablo II recibió en audiencia pública al Patriarca ortodoxo Teoctist de Rumania.


El jefe de la Iglesia Ortodoxa de Rumania, el Patriarca Teoctist (07 feb 1915 -30 julio 2007), ayudó a comenzar a sanar el cisma entre las iglesias oriental y occidental del cristianismo -que existe desde hace más de mil años-, cuando invitó al Papa Juan Pablo II a Rumania en 1999.


Los devotos de san Josemaría Escrivá de Balaguer recuerdan el histórico encuentro entre Juan Pablo II y el Patriarca Teoctist de Rumanía en la Plaza de San Pedro, que se celebró al día siguiente de la canonización del Fundador del Opus Dei(07-10-2002).


VIZITA PAPA LA BUCURESTI.


Rumänien: Unitate.


Scurt istoric Papa Ioan Paul al -II lea.




César Vidal analiza la figura de Ceaucescu con Roberto Villa y el periodista Viktor Cheretsky.


Juicio y ejecución del dictador rumano Ceaucescu y su esposa.
En Rumanía, para aprender de todos


Seis profesionales jóvenes llegaron a Rumanía para comenzar la labor apostólica del Opus Dei, procedentes de España, México, Francia, Austria y Chile.

25 de octubre de 2010


Sofía, Maripi y Nathalie frente a una típica iglesia rumana.


Pero ¿por qué Rumania?, es la primera pregunta que nos hacen, cuenta la abogado chilena de Valdivia, Sofía Vio.

Les impresiona muchísimo que no vengamos a hacer negocios sino a “hacernos una rumana más”, agrega. Creo que esto lleva a las rumanas a tenernos un gran cariño y a creer que ellas también pueden hacer algo por su patria y por los demás, porque son muchos los que sólo esperan una oportunidad para dejar el país. A San Josemaría le hacía mucha ilusión el apostolado en los países de Europa del Este.

¿Qué sentiste cuando te propusieron ir a hacer el Opus Dei en Rumania?

Sobre todo sorpresa y una gran responsabilidad. En el Opus Dei he aprendido que hasta lo más pequeño en nuestra vida tiene una resonancia eterna, y que es precisamente allí donde nos espera el Señor. Utilizando palabras de San Josemaría, Dios nos espera “hasta en la mirada menos intensa”.

Yo soñaba con que el mensaje de Cristo llegara a más almas, y si, para que llegara a Rumania era necesario trasladarme allí, estaba dispuesta a hacerlo.

Al llegar a Bucarest, ¿con qué escenario se encontraron?

El pueblo rumano es muy acogedor. Es fácil entablar conversación con la gente en la calle, en el metro, o donde sea. Los rumanos hablan muchos idiomas, y si no encuentras una lengua en común, la buena voluntad lo suple todo.

En una ocasión tenía que llegar a un sitio que no conocía, me subí al metro y estando ya arriba me di cuenta de que no me servía; entonces le pregunté a una chica cómo llegar a tal lugar. Me explicó que tenía que hacer una combinación de metro, caminar… Intenté retenerlo todo. Para mi sorpresa, cuando bajé del vagón, me hablaron desde atrás: era la misma chica, que me dijo, “es que yo tengo una hermana que vive por allí, y pensé que te puedo acompañar y de paso ver a mi hermana”.


Disfrutando la naturaleza con las nuevas amigas.


Conseguir trabajo no ha sido tan difícil debido a la gran demanda de idiomas que existe, constata Sofía. Unas dan clases, otras trabajan en empresas. Su mayor anhelo es “hacerse rumanas”, como sugería San Josemaría a todos los que partían a otros países, pero están conscientes de que no es algo que se alcance de un día para otro.

Comenzando por el idioma, dice, que sin ser muy difícil tampoco es fácil; las costumbres, las maneras de actuar o hablar son diferentes, pero nuestras amigas nos han ido enseñando: por ejemplo, que nunca se compran o se regalan flores en número par. A menudo las invitamos a cocinar con nosotras, especialmente a Maia, que ha sido de gran ayuda para aprender a preparar la comida rumana.

Siendo Rumania un país mayoritariamente ortodoxo, ¿les dificulta esto el hacer amigas?

No. La mayoría de mis amigas son ortodoxas, pero casi no les pregunto la religión. Para ellas, ser rumanas es sinónimo de ser ortodoxas. Para mí, es muy importante que comprendan que no busco “su conversión” sino que vivan con coherencia su fe cristiana. Que sean mejores ortodoxas. Y luego, si Dios les da el don de la plenitud de la fe, que sepan responder en conciencia.


En un paseo por el bosque con sus amigas rumanas.


Muchos católicos rumanos son del rito oriental. ¿Ha sido esto un obstáculo?

En lo absoluto, en la medida en que se les explica y entienden que la Obra no tiene un rito determinado, sino que es universal, afirma Sofía. Por ahora, todo lo hacemos en rito latino, ya que tanto nosotras, como el sacerdoteque nos atiende, somos de rito latino; pero el mensaje de la Obra está por encima de un rito, es un mensaje de santificación en medio del mundo, en el trabajo profesional y en las circunstancias personales de cada uno. Así lo demuestran lugares como el Líbano, donde ya hay gente de la Obra de rito maronita.


Sofía y dos amigas en las calles de Bucarest.


En este sentido, me impresionó el comentario de una amiga greco-católica. Hablábamos sobre los íconos, que dentro del rito oriental significan mucho más que una imagen para un latino. Le conté que San Josemaría nos había enseñado a mirar las imágenes de la Virgen con las que nos encontráramos, con un mirar que es hablar. A lo que ella contestó diciendo que en realidad, después de haber leído los escritos de San Josemaría, se había dado cuenta de que su pensamiento era mucho más oriental de lo que nosotras mismas nos imaginábamos. “Así son los santos, me decía, transmiten a Cristo, por encima de los ritos.”

Yo me quedé asombrada de cómo San Josemaría nos va allanando el camino, y cómo hasta en estos pequeños detalles, ha sido fiel al espíritu universal que Dios le entregó.

Juan Pablo II se refirió a Rumania como “el jardín de la Virgen”. Sin embargo, las devociones marianas son diferentes a las nuestras.

Efectivamente son diferentes, y creo que podemos aprender muchísimo de ellos. Por ejemplo, la naturalidad con que la gente tiene imágenes de la Virgen en sus casas, en los lugares de trabajo, o en las tiendas.


El Papa Juan Pablo II en su visita a Rumanía.


Alguna vez suelo ir a rezar a una iglesia cercana a mi casa, y me conmueve ver el continuo fluir de personas, de todas las edades. A cualquier hora, hacen un alto en su camino, para entrar en la iglesia y besar las imágenes de nuestra Señora, se arrodillan a sus pies para pedir o agradecer, con una fe que se toca.

¿Qué recuerdo dejó Juan Pablo II con su visita a Rumanía?

Juan Pablo II dejó un surco muy grande en todos los rumanos. El año pasado, cuando se cumplieron 10 años de su visita, en todas las iglesias católicas se organizaron exposiciones fotográficas u otro tipo de actividades para conmemorarlo.


Quizá lo que más recuerden es el llamado a la unidad de la iglesia que brotó espontáneamente de los asistentes al finalizar un encuentro multitudinario con católicos y ortodoxos: de modo inesperado, todos comenzaron a gritar "¡unidad, unidad, unidad!". Espero que pronto sea no sólo un recuerdo sino también una realidad.

17 diciembre 2009

90 años con la mirada hacia Oriente*



Cardenal Tomas Spidlík.



“Ahora ya no dirá ni hará más bromas”, le susurró un colega purpurado viéndolo con las vestiduras rojas y el anillo cardenalicio en el dedo. En el solemne marco del consistorio del 2003, Tomas Spidlík no se inmutó: “Eminencia –respondió-, esté seguro que continuaré diciendo y haciendo solamente bromas serias”. Pero “ahora la Providencia - dice- ha sido mejor que yo en hacer bromas, me ha hecho una sorprendente, regalándome el cumpleaños más bello”: el 17 de diciembre, el cardenal Spidlík cumplirá noventa años y para celebrarlo Benedicto XVI celebrará con él la Misa en la capilla Redemptoris Mater. Una obra de arte nacida de manos del padre Marko Rupnik y del pensamiento de Tomas Spidlík. En la entrevista a L’Osservatore Romano, el cardenal moravo – elegido para realizar la prédica a los cardenales reunidos en cónclave el 18 de abril de 2005 – recorre “como en un film” sus noventa años, recordando encuentros y yendo al núcleo de su pensamiento. Siempre con la sonrisa.

Su primer consejo es que un poco de humor nunca está de más…

Bromear es útil en una experiencia cristiana auténtica y no sólo para permanecer despiertos. La broma es una cosa seria. Racionalismo y tecnicismo absolutizan toda afirmación parcial. La broma la relativiza. La verdad no puede ser relativa pero debemos tener en cuenta nuestro conocimiento parcial de los misterios. La palabra herejía quiere decir tomar una parte por el todo. La broma, por lo tanto, es también un arma eficaz contra las herejías. Y entonces iniciemos la entrevista con un episodio gracioso. Una vez, Juan Pablo II levantó la mano para bendecidme pero yo me defendí: “Santidad, ya no puedo arrodillarme”. Y el Papa dijo: “Tampoco yo”. De aquí mi apotegma: “Santidad, ¡qué suerte que nuestras debilidades corporales comienzan por las piernas y no por la cabeza!”. El Papa comenzó a reír. ¡Hoy espero que esto todavía valga para mí!

No es algo común para todos celebrar los “primeros” noventa años con el Papa. Y, aún más, en la capilla Redemptoris Mater que significa tanto para Usted.



Benedicto XVI.



Según los cálculos bíblicos, Dios habría limitado la edad del hombre a ciento veinte años (Génesis 6, 3), por lo que – siempre bromeando – debo considerar que sólo he transcurrido tres cuartos de mi vida. Preveo pasar el último cuarto en la Roma “eterna”: tengo, al menos, treinta años por delante… Bromas aparte, es necesario seguir confiando en la Providencia. En la vida, hay momentos para mirar hacia adelante: es la mañana. Hay otros momentos para volverse hacia atrás: es el atardecer. Habiendo llegado al atardecer de mi vida, no debo caer en una proyección cinematográfica de recuerdos incoherentes que engañan, como las crónicas superficiales de los programas televisivos. Me hace falta, en cambio, una mirada contemplativa para comprender que quiere hacer todavía conmigo la Providencia.

¿Y que quiere hacer la Providencia con Usted?

Mi vida me ha llevado donde ni siquiera lo hubiera imaginado y sólo después descubrí que lo esperaba inconscientemente en mi corazón. Por decir algo, jamás habría pensado celebrar mis noventa años con el Papa y vestido de púrpura. Ciertamente no lo imaginaba cuando, a comienzos de la segunda guerra mundial, la irrupción del nazismo interrumpió brutalmente mis estudios de literatura en la universidad de Brno, alterando mis perspectivas. Ya entonces la Providencia tuvo mucho trabajo conmigo. Me ocurrió lo impensable: un agente de la Gestapo se transformó para mí en ángel visible liberándome del campo de concentración, mientras que el ángel custodio invisible me condujo a la Compañía de Jesús. Luego, San Ignacio estableció para mí otras sorpresas: el noviciado en Benesov y en Velehrad, donde está sepultado san Metodio, y el estudio de la filosofía mientras estaba en los trabajos forzados, primero con los soldados alemanes y luego con los rusos y rumanos.

Parece una paradoja: uno de los más conocidos pensadores comienza a estudiar filosofía durante los trabajos forzados…

Aprendí desde pequeño a hacer sacrificios, he debido ganarme por mí mismo el dinero para estudiar el bachillerato en mi pueblo natal de Boskovice. Pero nunca he percibido una sensación de injusticia social comparándome con los jóvenes acomodados. Más bien estaba orgulloso de mi independencia. Con la despreocupación de un proletario, me inscribí en la universidad y cayó sobre mí la verdadera prueba: la guerra.

En 1939, con veinte años, ¿cómo ha vivido “la verdadera prueba” de la segunda guerra mundial?

Vuelvo, como en un film, a mis recuerdos de setenta años atrás. Precisamente a la Navidad de 1939, la última que pasé con mis seres queridos. Mi familia era muy pobre; sin embargo, de niño nunca he tenido esa impresión. La atmósfera de aquella Navidad de 1939 era triste. Con mi padre y mi madre comimos, junto al café con leche, un pedazo de pan dulce. En silencio. Mis esperanzas eran nulas, los estudios universitarios destruidos y una única posibilidad para el futuro: la deportación. Para no pensar en eso, pasé los días entre Navidad y Año nuevo patinando salvajemente. El 31 de diciembre mi mamá me llamó al orden: “¡Ve a la iglesia!”. La obedecí más por desesperación que por devoción. Y cuando el párroco nos invitó a cantar el Te Deum “en agradecimiento al Señor por los bienes recibidos durante el año”, me quedé mudo: ¿realmente debía agradecer a Dios por lo que me había ocurrido? Venciendo no pocas dudas, también yo canté el Te Deum. Precisamente en el nuevo año, en 1940, experimenté de cerca que la Providencia te salva incluso a través de situaciones extrañas y nunca antes pensadas y, sin embargo, coherentes.

El fin de la guerra significó para Usted el estudio de la teología en Maastricht, donde fue ordenado sacerdote en 1949.

Sólo después de la guerra pude estudiar teología, yendo al exterior. En 1949, como sacerdote, estaba dispuesto a volver con mis nuevas ideas a la patria. El nuevo régimen totalitario comunista no me lo permitió. Una vez mas parecía que todo estaba perdido. Pero he aquí que, de nuevo, la Providencia obró y aquella vez se sirvió de un error “administrativo”: un superior mío se olvidó de escribir una carta y me encontré exiliado en Roma. En definitiva, la Providencia me dio la posibilidad de dedicarme a lo que, en secreto, deseaba mi corazón: el estudio de la espiritualidad oriental.

En 1951, comenzó a trabajar en Radio Vaticana y todavía hoy, el viernes por la tarde, está en el aire para comentar las lecturas de la Misa dominical…

Hay dos posibilidades para alguien que, por casi sesenta años, hace el mismo trabajo en la radio cada semana: o nadie te escucha, o los oyentes quieren escuchar siempre las mismas cosas. Según mi experiencia, voto por la segunda hipótesis. Siempre he hecho las transmisiones a partir de mis estudios sobre los Padres de la Iglesia. La conclusión es que los Padres tienen todavía que decir algo para la actualidad y, por lo tanto, no son tan antiguos. Con mi programa he tratado de ayudar a los sacerdotes en la predicación y me dicen que, bajo el comunismo, fue un servicio particularmente útil: no había ni libros ni retiros espirituales.

Usted es el maestro de la espiritualidad oriental, reconocido también por el mundo ortodoxo. ¿Cuál es el núcleo de su pensamiento?

Se lo puede adivinar simbólicamente precisamente en la capilla Redemptoris Mater, donde los mosaicos tratan de “respirar con dos pulmones”. No sólo los hombres sino también las naciones tienen una vocación, para ofrecer su contribución a la Iglesia universal. He tratado de conocer el mensaje cristiano del Oriente europeo y de darle voz en Occidente.

Profesor universitario por medio siglo pero también padre espiritual por treinta y ocho años en el Pontificio Colegio Nepomuceno. ¿Qué experiencia ha vivido?



Papa Pío XII.



He experimentado la distinción entre un moralista, que conoce las reglas de la vida espiritual, y un padre espiritual, que debe tener el conocimiento de las personas. El segundo sin el primero se expone al peligro de un vago carismatismo. El primero sin el segundo queda paralizado. Como padre espiritual del Colegio, he tenido también la oportunidad de encontrar personas que hoy llevo en mi corazón como los Papas Pío XII y Pablo VI, y el cardenal Josef Beran.

¿Puede hablarnos de estos tres encuentros?



Cardenal Josef Beran.



Cuando el Papa Pacelli recibió en audiencia a los sacerdotes del colegio, hacía poco que estaba en Roma. Quedé impresionado con lo informado que estaba, hasta en los detalles, de la triste realidad de Checoslovaquia. Tuvo palabras de estímulo para nosotros, los sacerdotes expulsados de nuestra patria. Las suyas no eran expresiones circunstanciales porque enseguida procedió a regular nuestro estado jurídico. Sabiendo que era el padre espiritual del colegio, Pío XII me dio óptimos consejos prácticos sobre cómo resolver ciertas dudas sobre la vocación de los candidatos al sacerdocio.

¿Y su encuentro con el Papa Montini?

Conocí a Pablo VI el día de la muerte de Beran, el 17 de mayo de 1969. Viví cuatro años en el Colegio junto al cardenal, expulsado de Praga en 1965, y siempre he estado dispuesto a dar testimonio para su beatificación. Poco antes de morir Beran, enfermo de cáncer, celebró la Misa en su capilla. Golpeado por una improvisa crisis respiratoria, pidió la extremaunción. Estaba junto a él tratando de sostenerlo pero no había más nada que hacer. Pablo VI, llamado por el secretario del cardenal, entró en la habitación precisamente mientras Beran estaba muriendo. Me corrí para hacerlo acercar al lecho. El Papa dio al cardenal un beso sobre la frente. He visto morir a Beran en los brazos de Pablo VI. La Providencia me puso junto a ellos.

Papas y cardenales, entonces. ¿Ha conocido de cerca también a políticos?



Alexander Dubček.



Con Dubcek y Havel he conversado sobre espiritualidad, escuchando lo que tenían para decirme de íntimo. Pero es La Pira el único político con el que he hablado de espiritualidad y de asuntos públicos, sin hacer distinciones. Estaba interesado en sus experiencias en el Kremlin con Krusciov. Y puedo testimoniar que sus famosas “profecías” eran exactas. Cinco años antes de la primavera de Praga, cuando no había signos que lo presagiaran, La Pira me dijo que tornaría pronto a mi patria. Y especificó precisamente: “dentro de cinco años”. Me parecieron bellas palabras de un visionario. Le confié mi escepticismo. Me respondió que un régimen basado en la negación de los valores cristianos no puede más que destruirse solo. La Pira ha tenido razón tanto en lo que dijo sobre la caída del totalitarismo ateo como sobre mi vuelta a la patria en los tiempos por él “profetizados”.

En 1991, Usted eligió vivir en el Centro Aletti de Roma con el padre Rupnik y un grupo de artistas. Con los años, el Centro se convirtió en un lugar de estudio de la tradición del Oriente cristiano en relación con los problemas del mundo contemporáneo.


Pablo VI.


Juntos tratamos de continuar conscientemente la tradición iconográfica según la cual la imagen visual es igual a los testimonios de la fe hablada o escrita. Más aún, tiene la precedencia, porque respeta más el misterio. Vivimos en una sociedad que abunda en imágenes pero nadie enseña a leerlas. De este modo, con frecuencia me encuentro explicando pensamientos escatológicos del film Nostalgia del director ruso Andrej Tarkovskij; luego todos quieren volver a verlo. En la Pontificia Universidad Gregoriana he dado muchos cursos sobre cómo la vida espiritual puede ser leída en los íconos. El Centro Aletti está propagando esta “belleza que salva”, una visión teológica donde prevalece un acercamiento simbólico, litúrgico.

Todo esto abre al diálogo ecuménico. Son conocidas sus relaciones de amistad en el mundo ortodoxo, tanto que entre sus alumnos está también el Patriarca Bartolomé de Constantinopla. ¿Cuál es actualmente el estado de salud del ecumenismo?

Para delinearlo, tal vez basta un episodio. Era amigo del famoso teólogo ortodoxo Dumitru Staniloe, llamado el “Rahner rumano”. Lo encontré por última vez en 1993, poco antes de su muerte. Mientras hablábamos, llegó a su casa una persona que, maravillada por nuestras relaciones amistosas, nos preguntó cual era “la diferencia fundamental entre los ortodoxos y los católicos”. No teníamos ganas de discutir pero, cediendo a la insistencia, el teólogo ortodoxo dijo: “a fin de cuentas, es la infalibilidad del Papa, que nos resulta incomprensible”. Le respondí: “Para mí no es tan incomprensible, porque también yo soy infalible”. Staniloae se puso serio: “No bromeemos sobre un tema de este género”. Pero yo le respondí: “No bromeo. Creo en la infalibilidad de mis palabras «esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre» en la Misa, o «yo te absuelvo» en la confesión. Y él me dijo: “¡Pero ésta es la infalibilidad de la Iglesia!”. “Y esto queremos decir – confirmé – también con el dogma de la infalibilidad del Papa”. Staniloae concluyó: “Si el problema se afrontase de ese modo, sería más fácil de discutir”.



Juan Pablo II.



¿Cuál ha sido su relación con Juan Pablo II, el primer Papa eslavo?

Hasta me ha creado cardenal, pienso que para dar más visibilidad a la espiritualidad oriental. He conocido a Juan Pablo II de cerca en 1995, durante los ejercicios espirituales cuaresmales que me pidió predicar en el Vaticano. La decisión de hacer la capilla Redemptoris Mater vino inmediatamente después. Luego nos hemos encontrado antes de sus viajes a Europa del este o cuando estaba a punto de tomar alguna decisión en el campo de la espiritualidad oriental.



Juan Pablo II y Cardenal Tomas Spidlík


¿Cómo nació en Juan Pablo II la idea de una Europa espiritualmente unida que debe volver a respirar con sus dos pulmones, oriental y occidental?

El Papa Wojtyla hizo propia la expresión “respirar con dos pulmones” del pensador ruso Vjaceslav Ivanov. A su vez, Ivanov ha utilizado esta expresión en 1926 en el momento de su reconciliación pública con la Iglesia Católica en la basílica de San Pedro.



Vjačeslav Ivanovič Ivanov.



¿Hay, por lo tanto, un pensador ruso en uno de los fundamentos del Pontificado de Wojtyla?

Ivanov, especialista de filología e historia antigua que obtuvo la licenciatura en Berlín con el célebre Mommsen, no podía aceptar que todas las grandes culturas del pasado terminaran en los museos. ¿Pero cómo se salva una cultura? El único sistema es arraigarla en Cristo. Ivanov percibió esta intuición también a propósito de las diversas tradiciones eclesiales. Unirlas a Cristo quiere decir hacerlas vivir en la comunión y no separadas ni aisladas. Esto que pertenece a Cristo, es de todos, y contribuye a mover el corazón hacia Él. Así podemos “respirar con dos pulmones”. Es exactamente lo que también yo trato de hacer desde hace noventa años.

*Fuente: L’Osservatore Romano

Traducción: La Buhardilla de Jerónimo




Benedicto XVI celebra el cumpleaños del cardenal Špidlík


Elogia su contribución a la síntesis teológica entre Oriente y Occidente


CIUDAD DEL VATICANO, jueves 17 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI quiso reconocer hoy la contribución del cardenal jesuita Tomáš Špidlík al diálogo teológico entre el Oriente y el Occidente cristianos, presidiendo esta mañana una eucaristía con motivo de su 90 cumpleaños, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico Vaticano.

El cardenal Špidlík, originario de la República Checa (Boskovice, 1919) es un gran especialista en teología y espiritualidad orientales, y fundador del Centro “Aletti”, que depende del Pontificio Instituto Oriental.

Precisamente la Capilla Redemptoris Mater, obra de Marko Ivan Rupnik, sacerdote del centro “Aletti” se realizó bajo su supervisión, y en ella se quiso mostrar una síntesis artístico-teológica de la espiritualidad cristiana oriental y occidental.

El Papa subrayó en este sentido la importante aportación del cardenal Špidlík, “entretejiendo a través de los años una visión teológica vivaz y en muchos aspectos original, en la que confluyen orgánicamente el Oriente y el Occidente cristianos, intercambiándose recíprocamente sus dones”.

“Su fundamento es la vida en el Espíritu; el principio del conocimiento: el amor; el estudio: una iniciación a la memoria espiritual; el diálogo con el hombre concreto: un criterio indispensable, y su contexto: el cuerpo siempre vivo de Cristo, que es su Iglesia”.

“Estrechamente ligada a esta visión teológica está el ejercicio de la paternidad espiritual, que el cardenal Špidlík ha desarrollado constantemente y sigue desarrollando”, añadió el Papa.

El Papa subrayó la obra llevada a cabo por el Centro “Aletti” por él fundado, “que quiere recoger su preciosa enseñanza, haciéndola fructificar con nuevas intuiciones y nuevas investigaciones, también a través de su representación artística”.

“En este contexto, me parece particularmente hermoso subrayar el vínculo entre teología y arte brotado de su pensamiento”, añadió.

El cardenal Špidlík “ha recorrido un rico itinerario de pensamiento, comunicando siempre con ardor y profunda convicción que el centro de toda la Revelación es un Dios Tripersonal y que, en consecuencia, el hombre creado a su imagen es esencialmente un misterio de libertad y amor, que se realiza en la comunión: el modo mismo de ser de Dios”.

“Esta comunión no existe por sí misma, sino que procede – como no se cansa de afirmar el Oriente cristiano – de las Personas divinas que libremente se aman”, explicó el Papa.

“La libertad y el amor, elementos constitutivos de la persona, no son aprehensibles por medio de las categorías racionales, por lo que no se puede comprender a la persona si no es en el misterio de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, y en la comunión con Él, que se convierte en acogida de la divino-humanidad también en nuestra existencia”.


04 diciembre 2009



La Santa Sede
y Rusia llegan al ápice de sus relaciones


Anuncio tras la visita del presidente Medvédev al Papa

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 3 diciembre 2009 (ZENIT.org).- La Santa Sede y la Federación Rusa han dado un paso histórico al anunciar que entablarán plenas relaciones diplomáticas, en la conclusión de la visita que ha realizado en la tarde de este jueves el presidente de ese país, Dmitri Medvédev, a Benedicto XVI.
El primer coloquio entre el Papa y Medvédev duró 27 minutos. Precedentemente el presidente había mantenido un encuentro de 15 minutos con el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados.



Benedicto XVI y Dmitri Medvédev.


Roma y Moscú más cerca

Según informa una nota emitida por la Oficina de Información de la Santa Sede, "en el transcurso de los coloquios se ha expresado complacencia por ambas partes por las cordiales relaciones existentes y se ha acordado establecer plenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la Federación Rusa".

Por su parte, la portavoz del presidente ruso Natalia Timakova, ha confirmado que el presidente ruso ha ordenado al Ministerio de Asuntos Exteriores "transformar la representación de la Federación de Rusia en el Vaticano en Embajada" y "refrendar los acuerdos alcanzados en los correspondientes documentos".

La Unión Soviética estableció relaciones diplomáticas con la Santa Sede en marzo de 1990, un año antes de su desintegración, y en enero de 1992 la Santa Sede reconoció a Rusia como sucesora jurídica de la URSS, estableciendo con ella relaciones a nivel de representaciones permanentes.

Según este acuerdo, el "representante" del Vaticano en la Federación Rusa, actualmente el arzobispo Antonio Mennini, también será reconocido como nuncio apostólico por Moscú.

Regalos



El Papa entregó al presidente una copia en ruso de su última encíclica "Caritas in Veritate", cuya impresión se concluyó el día anterior. A la luz de este documento, durante el encuentro, ambos mantuvieron "un intercambio de opiniones sobre la situación económica y política internacional". Además de la encíclica en ruso, Benedicto XVI regaló a Medvédev una litografía de 1645 de Bernini sobre la basílica de San Pedro.

También, según indica la nota vaticana, "se analizaron los actuales desafíos planteados a la paz y la seguridad".

Por último, señala el Vaticano, "se habló de temas culturales y sociales de interés común, como el valor de la familia y la contribución de los creyentes en la vida de Rusia".



Dmitri Medvédev y Vladimir Putin


Medvédev regaló al Papa los 22 volúmenes que le faltaban de la Enciclopedia Ortodoxa. Los tomos precedentes le habían sido regalados por Vladimir Putin, quien ya había sido recibido por Benedicto XVI en el año 2007.

"No sabré leerlos", dijo el Papa con una sonrisa. El presidente le respondió: "Le ayudarán".

Medvédev no era mediador ecuménico

Ni el comunicado vaticano ni las declaraciones de la portavoz del jefe de Estado hacen mención a las relaciones entre la Santa Sede y el patriarcado ortodoxo de Moscú, que en los últimos tiempos han mejorado significativamente, en respeto de a las diferentes competencias.

En la víspera, el arcipreste Igor Vyzhanov, secretario del Departamento paras las Relaciones Exteriores del Patraircado de Moscú, declaró a Interfax que la visita del presidente no era "una misión de mediación" entre ambas iglesias, que tienen sus propios canales de comunicación.

Por este motivo, tampoco se ha hecho referencia en los comunicados a la posibilidad de una visita de Benedicto XVI a Rusia, pues la Santa Sede, en virtud de las relaciones de hermandad que le unen a la Iglesia ortodoxa, esperará a que antes tenga lugar una invitación del patriarca de Moscú, Su Beatitud Kirill.

Por su parte, el patriarca, en declaraciones a la última edición del semanario italiano "Panorama" declaró que los responsables de la Iglesia ortodoxa rusa "nunca han excluido la posibilidad de un encuentro, adecuadamente preparado, entre su Primado y el Papa", algo que no tiene lugar desde que estalló el cisma de Oriente hace casi mil años.

La Federación Rusa tiene una población de 140 millones de habitantes, de los cuales los católicos son unos 13 millones.


La Unión Soviética y la Santa Sede establecieron relaciones diplomáticas en marzo de 1990, un año antes de su desintegración y poco después de la histórica visita al Vaticano del que fuera su ultimo presidente, Mijail Gorbachov el 1 de diciembre de 1989.

En enero de 1992 la Santa Sede reconoció a Rusia como sucesora jurídica de la URSS y estableció con ella relaciones a nivel de representaciones permanentes.

Gorbachov fue el primer líder soviético que se reunió con el entonces papa Juan Pablo II, quien en 1991 y 1998 también recibió al presidente ruso, Borís Yeltsin.

Después, en 2000 y 2003 el Papa Wojtyla recibió en el Vaticano al presidente y ahora primer ministro, Vladímir Putin (2000 y 2003). Benedicto XVI recibió a Putin en 2007.

Medvédev ha sido el cuarto presidente ruso que ha pisado el Palacio Apostólico.

En ninguna de las visitas anteriores, los presidentes de Rusia invitaron al Papa a viajar a Moscú, el deseo que no pudo ver cumplido Juan Pablo II y que algún día espera realizar Benedicto XVI.

El Patriarcado ortodoxo de Moscú precisó sobre esta visita del presidente Medvédev que se trataba de una "reunión de dos jefes de Estado".

Los católicos en Rusia, país de mayoría ortodoxa, son unos 600.000 y siempre han esperado, según reiteraron hoy fuentes vaticanas, que estas visitas sirvan para mejorar su situación.

Aunque las relaciones entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa han mejorado con la llegada de Joseph Ratzinger al Papado, los ortodoxos siguen acusando a Roma de hacer proselitismo en territorios que considera de su tradicional influencia religiosa.

Las relaciones entre el Vaticano y la Iglesia Ortodoxa Rusa sufrieron un importante deterioro en los últimos años del papado de Wojtyla, debido a la decisión de éste de reorganizar la Iglesia Católica en Rusia creando cuatro diócesis.

Los ortodoxos lo recibieron como una agresión y en aquellas fechas -2002- las autoridades rusas expulsaron a cinco sacerdotes católicos, incluido un obispo, sin explicación oficial, pero con insinuaciones de posible espionaje.

Cuando el actual patriarca ortodoxo, Kiril, fue nombrado, el pasado mes de enero, Benedicto XVI expresó su "alegría", a la vez que el Vaticano manifestó su auspicio de que "continúe el camino común de acercamiento" a los ortodoxos.

Si Juan Pablo II murió sin pisar tierra rusa por sus discrepancias con el fallecido patriarca Alexis II, el nombramiento de Kiril puede allanar el terreno a un próximo viaje de Benedicto XVI a Moscú.




El presidente ruso Medvédev visita a Benedicto XVI

Presidentes rusos en el Vaticano

10 noviembre 2009

Lech Walesa: Juan Pablo II tuvo gran parte en la caída del Muro

"Europa necesita desesperadamente los valores que empujaron aquella revolución"




Lech Walesa, Presidente de Polonia 22 de diciembre de 1990 – 23 de diciembre de 1995.


BERLÍN, 10 de Noviembre 2009 ( ZENIT.org ).- La apertura del Este y la caída del Muro se deben principalmente a la intervención de Juan Pablo II y a la fuerza motriz de la Divina Providencia, dijo el cofundador del sindicato polaco Solidaridad y más tarde Presidente de Polonia, Lech Walesa, ayer por la noche durante las celebraciones de la caída del Muro de Berlín.




“Se debería construir el futuro de la Europa unida sobre el fundamento de la verdad de la historia, no sobre la mentira – insistía Walesa –. No fueron sólo los políticos quienes en ese momento llevaban las riendas del golpe de libertad”.


Logotipo del Sindicato Libre Solidarność.


"La verdad es muy importante cuando hablamos del curso de la historia", dijo Walesa durante la Fest der Freiheit (Celebración de la libertad). Para Walesa, Juan Pablo II y el movimiento obrero Solidarnosc (Solidaridad) tienen la mayor parte en la nueva apertura de Europa.



Tygodnik Solidarność ("Solidaridad Semanal") - El primer periódico legal semanal "Solidarność" antes de la ley marcial en Polonia.


Bajo una lluvia persistente, la canciller alemana Angela Merkel cruzó ayer muy sonriente, con sus anfitriones y cientos de personas, que se abrían paso a empujones, el puente de la Bornholmer Strasse, uno de los primeros pasos fronterizos abiertos en 1989. Para Merkel, uno de los momentos más felices de su vida, confesó.


Juan Pablo II, el Grande.


Las celebraciones de los 20 años de la caída del Muro comenzaron con un servicio religioso en la iglesia de Getsemaní, símbolo de la disidencia de Berlín Este. Junto con el ex Presidente Mikhail Gorbachov y Lech Walesa, y otros luchadores por los derechos civiles, así como varios testigos, la canciller alemana cruzaba simbólicamente la frontera, donde desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989, más de un centenar de personas fueron brutalmente fusiladas.




Lech Walesa, elogió el papel del Papa polaco en la caída del muro de Berlín. Durante su testimonio se pudieron ver en las pantallas escenas de la legendaria visita del papa Juan Pablo II a Polonia en 1979, y del levantamiento de los mineros. Las imágenes mostraban que en el astillero “Lenin” de Gdańsk comenzó una Europa libre.

Su primer viaje a Polonia en junio de 1979, tuvo un impacto enorme, pues era la primera visita de un Papa a un país comunista. Este hecho suscitó una fuerza enorme en Polonia. Para los alemanes la reunificación, que todavía sigue siendo un desafío, comenzó el 9 de noviembre de 1989.

"Europa necesita desesperadamente los valores que empujaron a aquella revolución”, reiteró Walesa en la ceremonia, que millones de espectadores pudieron seguir por las pantallas de la televisión alemana.

Momentos antes, bajo la Puerta de Brandeburgo, la canciller Angela Merkel había recordado la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, como el día de la "victoria de la libertad", una libertad, que no debe contemplarse como un bien "sobreentendido", sino como algo por lo que se lucha y defiende cada día.




El 4 de junio de 1979, el papa dijo a los representantes del régimen comunista: "Permítanme, venerables señores, que siga considerado el interés de Polonia como mío, y de participar en él tan profundamente, como si todavía viviera en este país y fuera ciudadano de esta nación".

El inolvidable papa Juan Pablo II, el "centinela de la puerta de la libertad", como le llamó Helmut Kohl, pasó el 23 de junio de 1996, al final de su visita a la Alemania reunificada, por la Puerta de Brandeburgo.


Funeral de Juan Pablo II


"Ahora que he pasado por la Puerta de Brandenburgo siento que se acabó verdaderamente la Segunda Guerra Mundial", comentó Juan Pablo II en aquel momento, profundamente conmovido.

El ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, junto al primer ministro de Hungría, Miklos Nemeth, puso en marcha ayer noche la operación de derribo del dominó gigante de 1000 piezas, con el que se simboliza el fin del Telón de Acero, en el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. El político polaco llevó a cabo esta simbólica acción desde la sede del Parlamento Federal, el Reichstag.


Lech Walesa fue elegido presidente del Sindicato Libre Solidarność.


Fue todo un homenaje a Polonia, al primer papa de este país del Este, que fue el primero que forzó unas elecciones democráticas.



Ali Agca quiere bautizarse en el Vaticano

15 de mayo, 2009. Ali Agca intentó asesinar a Juan Pablo II en 1981, ahora quiere ser bautizado en el Vaticano.

Según el diario turco Today’s Zaman, Agca ha dicho a su abogado que ademas quiere visitar la tumba de Juan Pablo II y encontrarse con Benedicto XVI.

Agca disparó a Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 en la plaza de San Pedro. Juan Pablo II le visitó en la carcel y le perdonó. Actualmente se encuentra preso en una carcél turca por otros delitos, pero será liberado en enero próximo.