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22 septiembre 2011

Afirma “Vatican Insider” que Putin y Medvedev cristianizan al Ejército Rojo





julio 17, 2011







Vatican Insider celebra el “cristianismo” de los dirigentes rusos




Según informa Vatican Insider, la institución los capellanes militares fue creada por Pedro el Grande en 1716, y antes de la revolución comunista de 1917 llegaron a ser seiscientos, con cuatrocientas iglesias adscritas. La llegada al poder de los bolcheviques convirtió oficialmente al Ejército en ateo.

Ahora las cosas han cambiado, y aunque en 2009 el presidente Medvedev ya había ordenado la atención religiosa a los militares rusos, sólo a partir de ahora formarán una estructura organizada con jerarquía militar propia, equivalente al Arzobispado castrense español. El modelo organizativo, según el arcipreste Dimitri Smirnov, del Patriarcado de Moscú, será sin embargo más bien el alemán.

La versión oficialista en el Vatican Insider se dirige hacia una supuesta conversión pausada de Rusia, gracias a una también supuesta cristianización de los líderes Vladimir Putin y Dimitri Medvedev bajo cuya dirección supuestamente:


“Rusia está volviendo a muchas de las costumbres de la Santa Rusia”.


Lo que suprime o no deja ver claramente esta versión ofrecida en Vatican Insider es el hecho del apoyo de y hacia la cismática Iglesia Ortodoxa Rusa, cuya contemporización y hasta plena complicidad con las autoridades soviéticas fue evidente durante las más de siete décadas de opresión anticatólica.

Ese supuesto regreso “a la Santa Rusia” lo “demuestra” con la siguiente descripción:


El responsable de Asuntos Religiosos de las Fuerzas Armadas, Boris Lukichev, ha anunciado que antes de fin de año el antiguo Ejército Rojo volverá a contar con una de sus instituciones más antiguas y veneradas, la de los capellanes militares.”


Nótese que se sigue llamado Ejército Rojo, tal y como lo bautizaron los anticristianos bolcheviques Lenin y Trotsky.


Los popes (curas cismáticos) se desplazarán a zonas de combate y no irán armados ni recibirán adiestramiento militar, aunque a buena parte de ellos no les hará falta, pues todos ellos hicieron el exigente servicio militar del Ejército Rojo, y algunos de ellos fueron oficiales antes y después de la caída del comunismo.


Una de las razones de las autoridades políticas rusas para la restauración de las capellanías militares (que incluirán también atención a judíos y musulmanes) es elevar el nivel moral de las Fuerzas Armadas, muy bajo por los recortes presupuestarios, la corrupción y el nepotismo:


“Esto mejorará su situación”, explica el oficial Smirnov, “aunque el pecado no pueda erradicarse al cien por cien de la naturaleza humana”.


Los militares rusos, según la información, en un 70% se definen como personas religiosas, y en un 80% pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rusa.




Publicado en Foro católico

04 diciembre 2009



La Santa Sede
y Rusia llegan al ápice de sus relaciones


Anuncio tras la visita del presidente Medvédev al Papa

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 3 diciembre 2009 (ZENIT.org).- La Santa Sede y la Federación Rusa han dado un paso histórico al anunciar que entablarán plenas relaciones diplomáticas, en la conclusión de la visita que ha realizado en la tarde de este jueves el presidente de ese país, Dmitri Medvédev, a Benedicto XVI.
El primer coloquio entre el Papa y Medvédev duró 27 minutos. Precedentemente el presidente había mantenido un encuentro de 15 minutos con el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados.



Benedicto XVI y Dmitri Medvédev.


Roma y Moscú más cerca

Según informa una nota emitida por la Oficina de Información de la Santa Sede, "en el transcurso de los coloquios se ha expresado complacencia por ambas partes por las cordiales relaciones existentes y se ha acordado establecer plenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la Federación Rusa".

Por su parte, la portavoz del presidente ruso Natalia Timakova, ha confirmado que el presidente ruso ha ordenado al Ministerio de Asuntos Exteriores "transformar la representación de la Federación de Rusia en el Vaticano en Embajada" y "refrendar los acuerdos alcanzados en los correspondientes documentos".

La Unión Soviética estableció relaciones diplomáticas con la Santa Sede en marzo de 1990, un año antes de su desintegración, y en enero de 1992 la Santa Sede reconoció a Rusia como sucesora jurídica de la URSS, estableciendo con ella relaciones a nivel de representaciones permanentes.

Según este acuerdo, el "representante" del Vaticano en la Federación Rusa, actualmente el arzobispo Antonio Mennini, también será reconocido como nuncio apostólico por Moscú.

Regalos



El Papa entregó al presidente una copia en ruso de su última encíclica "Caritas in Veritate", cuya impresión se concluyó el día anterior. A la luz de este documento, durante el encuentro, ambos mantuvieron "un intercambio de opiniones sobre la situación económica y política internacional". Además de la encíclica en ruso, Benedicto XVI regaló a Medvédev una litografía de 1645 de Bernini sobre la basílica de San Pedro.

También, según indica la nota vaticana, "se analizaron los actuales desafíos planteados a la paz y la seguridad".

Por último, señala el Vaticano, "se habló de temas culturales y sociales de interés común, como el valor de la familia y la contribución de los creyentes en la vida de Rusia".



Dmitri Medvédev y Vladimir Putin


Medvédev regaló al Papa los 22 volúmenes que le faltaban de la Enciclopedia Ortodoxa. Los tomos precedentes le habían sido regalados por Vladimir Putin, quien ya había sido recibido por Benedicto XVI en el año 2007.

"No sabré leerlos", dijo el Papa con una sonrisa. El presidente le respondió: "Le ayudarán".

Medvédev no era mediador ecuménico

Ni el comunicado vaticano ni las declaraciones de la portavoz del jefe de Estado hacen mención a las relaciones entre la Santa Sede y el patriarcado ortodoxo de Moscú, que en los últimos tiempos han mejorado significativamente, en respeto de a las diferentes competencias.

En la víspera, el arcipreste Igor Vyzhanov, secretario del Departamento paras las Relaciones Exteriores del Patraircado de Moscú, declaró a Interfax que la visita del presidente no era "una misión de mediación" entre ambas iglesias, que tienen sus propios canales de comunicación.

Por este motivo, tampoco se ha hecho referencia en los comunicados a la posibilidad de una visita de Benedicto XVI a Rusia, pues la Santa Sede, en virtud de las relaciones de hermandad que le unen a la Iglesia ortodoxa, esperará a que antes tenga lugar una invitación del patriarca de Moscú, Su Beatitud Kirill.

Por su parte, el patriarca, en declaraciones a la última edición del semanario italiano "Panorama" declaró que los responsables de la Iglesia ortodoxa rusa "nunca han excluido la posibilidad de un encuentro, adecuadamente preparado, entre su Primado y el Papa", algo que no tiene lugar desde que estalló el cisma de Oriente hace casi mil años.

La Federación Rusa tiene una población de 140 millones de habitantes, de los cuales los católicos son unos 13 millones.


La Unión Soviética y la Santa Sede establecieron relaciones diplomáticas en marzo de 1990, un año antes de su desintegración y poco después de la histórica visita al Vaticano del que fuera su ultimo presidente, Mijail Gorbachov el 1 de diciembre de 1989.

En enero de 1992 la Santa Sede reconoció a Rusia como sucesora jurídica de la URSS y estableció con ella relaciones a nivel de representaciones permanentes.

Gorbachov fue el primer líder soviético que se reunió con el entonces papa Juan Pablo II, quien en 1991 y 1998 también recibió al presidente ruso, Borís Yeltsin.

Después, en 2000 y 2003 el Papa Wojtyla recibió en el Vaticano al presidente y ahora primer ministro, Vladímir Putin (2000 y 2003). Benedicto XVI recibió a Putin en 2007.

Medvédev ha sido el cuarto presidente ruso que ha pisado el Palacio Apostólico.

En ninguna de las visitas anteriores, los presidentes de Rusia invitaron al Papa a viajar a Moscú, el deseo que no pudo ver cumplido Juan Pablo II y que algún día espera realizar Benedicto XVI.

El Patriarcado ortodoxo de Moscú precisó sobre esta visita del presidente Medvédev que se trataba de una "reunión de dos jefes de Estado".

Los católicos en Rusia, país de mayoría ortodoxa, son unos 600.000 y siempre han esperado, según reiteraron hoy fuentes vaticanas, que estas visitas sirvan para mejorar su situación.

Aunque las relaciones entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa Rusa han mejorado con la llegada de Joseph Ratzinger al Papado, los ortodoxos siguen acusando a Roma de hacer proselitismo en territorios que considera de su tradicional influencia religiosa.

Las relaciones entre el Vaticano y la Iglesia Ortodoxa Rusa sufrieron un importante deterioro en los últimos años del papado de Wojtyla, debido a la decisión de éste de reorganizar la Iglesia Católica en Rusia creando cuatro diócesis.

Los ortodoxos lo recibieron como una agresión y en aquellas fechas -2002- las autoridades rusas expulsaron a cinco sacerdotes católicos, incluido un obispo, sin explicación oficial, pero con insinuaciones de posible espionaje.

Cuando el actual patriarca ortodoxo, Kiril, fue nombrado, el pasado mes de enero, Benedicto XVI expresó su "alegría", a la vez que el Vaticano manifestó su auspicio de que "continúe el camino común de acercamiento" a los ortodoxos.

Si Juan Pablo II murió sin pisar tierra rusa por sus discrepancias con el fallecido patriarca Alexis II, el nombramiento de Kiril puede allanar el terreno a un próximo viaje de Benedicto XVI a Moscú.




El presidente ruso Medvédev visita a Benedicto XVI

Presidentes rusos en el Vaticano

01 febrero 2009

La Iglesia ortodoxa rusa entroniza a su nuevo patriarca


MOSCU, 1 de Febrero 2009

El patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Kirill, fue entronizado el domingo en la catedral de Cristo Salvador en Moscú como jefe de una Iglesia ortodoxa en auge desde la caída del comunismo. Kirill ha sido coronado como el patriarca número 16 de la Iglesia Rusa desde que el título fue creado en 1859. Se trata del primero en ser elegido tras la caída de la Unión Soviética
.






El presidente Dmitry Medvedev y el primer ministro Vladimir Putin presenciaron la compleja ceremonia desde cerca del altar. La duquesa Maria Vladimirovna, descendiente del último zar, también asistió.

La ceremonia se prolongó tres horas, lo que no arredró a los miles de fieles que comenzaron a hacer cola a las puertas del templo a las siete de la mañana, pese a los 20 grados bajo cero que marcaban los termómetros en Moscú. La llegada de Kirill al templo en limusina fue recibida con quince minutos de repique de las cinco campanas de la catedral y el tradicional pan con sal, símbolo de bienvenida en este país.

"¡Axios!, ¡Axios!, ¡Axios!" ("¡Es digno!", en griego), corearon los aproximadamente 4.000 asistentes a la ceremonia, entre los que se encontraban más de 700 arzobispos, clérigos y seglares que integran el concilio general de la IOR que el pasado martes eligió a Kirill en votación secreta, otros dignatarios ortodoxos con hábitos dorados y representantes de otras confesiones, responsables políticos y creyentes reunidos en el interior del imponente edificio situado en el corazón de Moscú. La Iglesia Católica estuvo representada por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.





Con estas palabras, Kirill, que fue elegido el martes por un concilio, quedó formalmente entronizado como nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa. Unos minutos antes, los metropolitas de Kiev y de Minsk le hicieron sentarse tres veces en la silla patriarcal, ubicada en el centro del altar, cantando junto con el clero y la congregación conforme al rito en vigor.

Los sacerdotes entonaron los profundos y sonoros tonos de base utilizados en la antigua liturgia ortodoxa, que eran interrumpidos por enérgicas alabanzas y agradecimientos por el nuevo patriarca, expresados por el coro ubicado en los balcones de la catedral.

Luego los diáconos reemplazaron las vestimentas de arzobispo que usaba Kirill y le pusieron la de patriarca: el "saccos" (casulla patriarcal), de un color intensamente carmesí, y el amito grande (cinta ancha y larga con imágenes de cruces); así como le entregaron dos panagías (medallón colgado de cadena larga, con icono pequeño de la Virgen), cruz y mitra patriarcal.





Especialmente para la ceremonia de entronización, le fabricaron un manto patriarcal verde y un "kukol" blanco (gorro cónico redondo). En la parte frontal y los extremos delanteros del "kukol" están bordadas imágenes de los serafines de seis alas, y en lo alto figura una cruz. El color blanco es símbolo de la luz divina inmaterial y la pureza del alma. Las imágenes de los serafines simbolizan la posición cimera del Patriarca en la Iglesia Rusa.

El manto es una especie de capa larga, que no tiene mangas y se abrocha sólo en el cuello. Se pone sobre la sotana durante las ceremonias solemnes. El manto de los monjes ordinarios es negro; el de los obispos, de color violeta; el de los metropolitas, azul, y el del patriarca, verde (color que simboliza la vida eterna en el cristianismo).

En el manto hay tres franjas anchas bicolores, que simbolizan la doctrina que deriva del Antiguo y el Nuevo Testamentos, la que predica el Patriarca.

Al final de la ceremonia, se puso la túnica verde de patriarca y un tocado blanco con una cruz en la parte superior llamada "kukol".

Acto seguido, se le entregó el báculo de madera con oro incrustado del metropolita Piotr (que data del siglo XIV), y fue quien trasladó la sede de la IOR a Moscú. Esta es una de las más preciadas reliquias de la Iglesia ortodoxa rusa, que está expuesta normalmente en los museos del Kremlin.

El Patriarca recibió también un cetro y una bandera con las iniciales PK (Patriarca Kiril), tras lo cual ofició personalmente la eucaristía.

Seguidamente, las campanas de la catedral de mármol blanco construida tras la caída de la URSS por orden del ex presidente Borís Yeltsin repicaron durante varios minutos para comunicar la buena nueva: la Iglesia Ortodoxa ya tiene un nuevo patriarca.

En su discurso, y ante los dos máximos mandatarios políticos del país, Kirill I ha hablado de la independencia de la Iglesia respecto al Estado, algo de importante valor dada su condición de primer Patriarca elegido tras la caída de la URSS y por tanto nombrado sin injerencias políticas.

Eso sí, ha puntualizado que ambas instituciones deben trabajar juntas: “Las relaciones entre la Iglesia y el Estado deben realizarse dentro de un diálogo de buena voluntad y sobre bases constitucionales, por el bien de la Iglesia, el Estado y el pueblo”.



Alexis II, Presidente Putin y Kirill


Kiril también ha hecho una llamada a la unidad dentro de la Iglesia Ortodoxa, pero igualmente a la apertura.

Precisamente se espera que éste sea uno de los puntos que marquen su patriarcado. Partidario del ecumenismo, todo apunta a que tenderá puentes con la Iglesia Católica, como ya hizo cuando desempeñaba su labor como responsable de la diplomacia de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El nuevo patriarca dijo que su prioridad era llevar a Dios a los más jóvenes. Sostuvo que la Iglesia no podía esperar "en momentos de relativismo moral, cuando la propaganda de la violencia y la depravación secuestra el alma" de los jóvenes.

Kirill también sugirió que podría tener un rol más activo como pastor de los 30 millones de los rusos ortodoxos que viven en el extranjero.

Tras prometer mantener la unidad de la Iglesia en Rusia, Kirill sostuvo que incrementaría el diálogo con otros Estados ex soviéticos y sus instituciones religiosas.

"El Patriarca es el defensor de las fronteras canónicas exteriores de la Iglesia (...) siempre estaré abierto al diálogo con las Iglesias hermanas", -aunque no mencionó a los católicos romanos directamente- señaló Kirill durante su homilía, en la que criticó el "relativismo moral" del mundo actual. La ceremonia, durante la que sonó música compuesta por un diácono cuyo padre fue fusilado bajo la URSS, concluyó con las felicitaciones por parte de Medvédev y Putin, ambos creyentes y que mantenían una estrecha relación con el anterior Patriarca.

Medvedev y Putin, acompañados por sus esposas con sus cabezas cubiertas por pañuelos blancos, se santiguaron bajo la impresionante bóveda hacia la cual se elevaba el humo del incienso. La viuda del primer presidente de la era postsoviética Boris Yeltsin, fallecido en 2007, Naina, también estaba presente.

Medvedev abogó por un diálogo "intenso y solidario" con el nuevo jefe de la Iglesia ortodoxa rusa en un discurso al final de la ceremonia. Su esposa, Svetlana, fue la primera persona en recibir la comunión de manos del patriarca.



Svetlana

Desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, la Iglesia ortodoxa ha experimentado un renacimiento espectacular en Rusia, donde se ha convertido en un pilar de la identidad nacional. Tres cuartas partes de la población rusa se declaran ortodoxos, frente a sólo un cuarto de la misma poco antes de la caída de la URSS, en 1991.

Desde 1989 estaba al frente de la diplomacia de la Iglesia rusa y se le considera abierto al mundo. Podría modernizar la comunicación de la Iglesia en Rusia, aún manteniéndose tradicionalista en el fondo, estiman los expertos.

La prensa rusa recordó tras la elección de Kirill que él es el autor de la Declaración de los Derechos y las Dignidades del Hombre, que denuncia los valores liberales y fue muy criticada por los defensores de los derechos humanos.

Los modales de Kirill, muy mediático, le distinguen sin embargo de otros dignatarios ortodoxos y le atraen los reproches de la rama más conservadora del clero ortodoxo.

No se opone a la propagación de los valores ortodoxos por los roqueros por estimar que "unas frases (suyas) pueden producir más efecto sobre los jóvenes que un sermón en la iglesia".

"Que Dios guarde a cualquier patriarca de entrar en la historia como un reformista", declaró Kirill tras ser elegido.

El nuevo Patriarca ruso parece apto a mejorar las espinosas relaciones de la Iglesia ortodoxa rusa con los católicos. Como "ministro de Relaciones Exteriores" del patriarca Alexis II, fallecido en diciembre, se ha reunido tres veces con el papa Benedicto XVI.



Medvédev confia en la posibilidad de desarrollar un diálogo solidario entre la Iglesia y el Estado


Moscú, 1 de febrero, RIA Novosti. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, felicitó al Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill, con motivo de su entronización y expresó la esperanza en poder desarrollar un diálogo solidario entre la Iglesia y el Estado.

 



"La entronización de usted es un acontecimiento de gran importancia para la vida de nuestro país y de todos los pueblos ortodoxos. Es un acontecimiento que abre una nueva época en el desarrollo de la fe ortodoxa en Rusia y crea nuevas condiciones, espero, para sostener un diálogo solidario entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Estado", dijo el presidente, al felicitar al nuevo Patriarca con motivo de su entronización.
 
El servicio patriarcal es una tarea ardua. En épocas anteriores, la proeza patriarcal consistió a menudo en darle protección al pueblo en situaciones trágicas, señaló Medvédev.
 
"En nuestros días, en que Rusia se desarrolla vertiginosamente, y el mundo está lleno de contradicciones y problemas, igual que hace siglos, la labor conjunta entre el Estado y la Iglesia Ortodoxa Rusa es de mucha necesidad para nuestro país y para todos los pueblos ortodoxos", declaró.

El jefe del Kremlin deseo "fuerza y salud" a Kirill y también hizo votos porque la IOR y el Estado sigan cooperando y dialogando por el bien de Rusia.

Rusia es un Estado complicado, donde conviven diversos pueblos y diversas confesiones. En este sentido, el Patriarca de Moscú y toda Rusia tiene una misión especial, subrayó el presidente.



Kirill, un diplomático de fuerte carácter al frente de la Ortodoxia rusa


El metropolita Kirill fue entronizado el domingo 1 de febrero de 2009, Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias. Desde ahora será el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Con ello Kirill se convirtió en el XVI Patriarca de Moscú y todas las Rusias y obtuvo el título de Santísimo Patriarca. Es un experimentado diplomático famoso por su independencia de pensamiento y su voluntad de ampliar la influencia de la Iglesia ortodoxa en la esfera social y política de Rusia.

A sus 62 años, este hombre con la misma larga barba blanca que caracteriza a los dignatarios ortodoxos, hereda la cabeza de una Iglesia que se reforzó desde la caída de la Unión Soviética y durante el Patriarcado de Alexis II, fallecido en diciembre de 2008 y de quien Kirill fue un cercano colaborador.





Hasta ahora metropolita de Smolensk y Kaliningrado y durante casi dos meses jefe interino de la Iglesia ortodoxa rusa, Kirill es el único alto responsable ortodoxo popular entre los rusos gracias a su propio programa semanal de televisión "Las palabras del pastor".

Además, a lo largo de sus casi 20 años como director del poderoso departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú -el equivamente de una cancillería- se convirtió en el rostro de la Ortodoxia rusa en el extranjero.

Desde ese cargo estableció unas relaciones con el Vaticano que le han acarreado críticas, en un ambiente de acusaciones de proselitismo contra los católicos.

Según los expertos, Kirill no es un reformista pero tiene una mente independendiente y quiere que la Iglesia juegue un papel político y social. Por eso, las autoridades rusas no lo controlarán fácilmente.

"Con Kirill, la Iglesia podría tener la oportunidad de ser independiente en la escena política en vez de seguir siendo objeto de las manipulaciones del Estado", señaló el semanal Vlast.



Según su biografía oficial, Kirill manifestó su inclinación hacia la religión desde su más tierna infancia, en una familia donde su padre y su abuelo fueron popes.

En 1965, a los 19 años, Kirill -cuyo verdadero nombre es Vladimir Gundiayev- entró en el seminario de su ciudad natal, Leningrado (noroeste, actual San Petersburgo).

Según su hermana Elena -citada en el diario popular Tvoi Den- siendo aún estudiante le dijo: "si no encuentro una chica con la quiera pasar el resto de mi vida, me haré sacerdote". Y se dio como plazo hasta el 27 de marzo de 1969.

El 3 de abril de ese año, Kirill vistió los hábitos sacerdotales y en los años 70 aceleró su carrera: primero fue secretario personal del metropolita Nikodim de Leningrado y a partir de 1971 ocupó su primer cargo diplomático como representante del Patriarcado de Moscú ante el Consejo Mundial de las Iglesias. En ese cargo acompañó regularmente al patriarca Pimen en sus viajes antes de ser nombrado jefe del departamento de Relaciones Exteriores en 1989.

El 25 de febrero de 1991 fue nombrado metropolita de Smolensk y Kaliningrado.

En los años noventa su reputación se vio empañada: mientras la Rusia postsoviética caía en el marasmo económico, la prensa le apodó el "metropolita del vodka", por las presuntas acusaciones de aprovecharse de las exenciones fiscales sobre el alcohol y el tabaco de que se beneficia la Iglesia ortodoxa. Estas últimas le valieron la reputación del "hombre más rico de la Iglesia ortodoxa rusa", recordó recientemente la publicación opositora Novaia Gazeta.

El nuevo Patriarca es un considerado un firme partidario del ecumenismo, al igual que el Papa Benedicto XVI, con el que se entrevistó en el Vaticano en 2007, lo que ha alimentado las esperanzas de que ambas iglesias superen el cisma que las separa desde 1054. Además, Kirill es partidario de convertir en obligatoria la asignatura de religión ortodoxa, pese a que en Rusia hay otras tres religiones oficiales (Islam, Judaísmo y Budismo), y de relajar ciertas costumbres para que los jóvenes regresen a las iglesias.

A partir de ahora, el 1 de febrero será fiesta de guardar para todos los ortodoxos.


MENSAJE DEL PAPA AL PATRIARCA RUSO CON MOTIVO DE SU ENTRONIZACIÓN

"Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando"

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto completo del mensaje de Benedicto XVI a Su Santidad Kiril, nuevo patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, con motivo de su entronización, que tuvo lugar este domingo 1 de febrero en la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa.



A Su Santidad Kiril, patriarca de Moscú y de Todas las Rusias

Felicito a Su Santidad con alegría al asumir la gran responsabilidad de pastorear a la venerable Iglesia ortodoxa rusa. Recuerdo perfectamente la buena voluntad que ha caracterizado nuestros encuentros en la época de su servicio como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas. Con ocasión de su entronización, deseo por tanto reafirmarle mi estima y mi cercanía espiritual.

Rezo para que el Padre celestial le conceda la abundancia de los dones del Espíritu Santo en su ministerio, que le capaciten para guiar a la Iglesia en la paz y el amor de Cristo.

Usted es ahora el sucesor de nuestro amado hermano de reverenciada memoria, Su Santidad Alejo II, que dejó a su pueblo una profunda y respetuosa herencia de renovación y desarrollo eclesial, al guiar a la Iglesia ortodoxa rusa fuera del largo y difícil periodo de sufrimiento bajo un sistema totalitario y ateo, a una nueva y activa presencia y servicio a la sociedad de hoy.

El patriarca Alejo II trabajó asiduamente por la unidad de la Iglesia ortodoxa rusa y por la comunión con las demás Iglesias ortodoxas. Al mismo tiempo, mantuvo un espíritu de apertura y cooperación con los demás cristianos, y particularmente con la Iglesia católica, para la defensa de los valores cristianos en Europa y en el mundo.

Estoy seguro de que Su Santidad continuará edificando sobre este sólido fundamento, por el bien de su pueblo y para beneficio de los cristianos de todas partes.

Como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas, usted mismo desempeñó un papel relevante al forjar una nueva relación entre nuestras Iglesias, una relación basada en la amistad, en la mutua aceptación y el diálogo sincero al afrontar las dificultades de nuestro viaje común. Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando para encontrar modos de fomentar y reforzar la comunión en el Cuerpo de Cristo, en fidelidad a la oración de nuestro Salvador de que todos sean uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17:21).

Consciente de las enormes responsabilidades que acompañan el ministerio espiritual y pastoral al que el Espíritu Santo le ha llamado, renuevo a Su Santidad la seguridad de mis oraciones y buena voluntad fraterna. Pido al Dios Todopoderoso que le bendiga con su amor, que vele sobre la amada Iglesia rusa, y que sostenga a los obispos, sacerdotes y a todos los fieles en la esperanza que no falla, que es nuestra en Cristo Jesús.

En el Vaticano, a 28 de enero de 2009

BENEDICTUS PP. XVI



Митрополит Кирилл стал Патриархом Московским и всея Руси Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I. Resumen breve(05:29)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I. Resumen breve(04:57)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (47:46)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (30:52)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (32:24)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (36:47)

22 mayo 2007

Iglesias ortodoxas rusas ponen fin a 80 años de división


Los ortodoxos rusos pusieron fin a 80 años de división con la firma hoy del Acta Canónica de Relaciones entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa en el Exterior, fundada por los sacerdotes y creyentes que huyeron del terror desatado en Rusia tras la revolución bolchevique de 1917.

El documento fue firmado por el patriarca de la Iglesia Ortodoxa rusa, Alejo II, y el primer jerarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior, el metropolita Lauro, en una ceremonia celebrada en la Catedral de Cristo Salvador, a la que asistió el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y otras altas autoridades del país.


'La alegría ilumina nuestros corazones. Ha ocurrido un acontecimiento histórico que esperamos largos años. Se ha recuperado la unidad de la Iglesia Rusa', dijo Alejo II tras la firma del acta canónica.

Recalcó que hoy 'se superan las divisiones eclesiásticas y también la confrontación social heredada de los tiempos de la revolución' y añadió: 'Cuando se fortalece la Iglesia, renace también nuestra patria'.

Tras firmar el Acta, Alejo II y el metropolita Lauro se besaron tres veces y, luego, el primer jerarca de la Iglesia Rusa en el Exterior besó la mano del Patriarca de Moscú y de toda Rusia en señal de reconocimiento de su mayor jerarquía.

La división de los ortodoxos rusos se produjo en 1927, diez años después de la revolución bolchevique, cuando la Iglesia Ortodoxa en el Exterior rompió con el Patriarcado de Moscú, que había firmado una declaración de lealtad al régimen soviético.

Tras la desaparición de la Unión Soviética, cuando se abrió el acceso a algunos archivos del Comité Estatal de Seguridad, conocido como el KGB, por sus siglas en ruso, se multiplicaron las denuncias de que altos jerarcas de la Iglesia Ortodoxa Rusa colaboraron con los servicios secretos.

Según Gleb Yakunin, un pope y ex diputado que formó parte del movimiento democrático que aupó al poder a Borís Yeltsin en 1991, Alejo II colaboró con el KGB.

'Hoy, después de decenios de separación, se puede afirmar con certeza: en este conflicto político-eclesiástico no hubo vencedores', dijo Putin en su intervención en la Catedral de Cristo Salvador.

El jefe del Estado subrayó que el renacimiento de la unidad de la Iglesia es 'la condición más importante para la recuperación de la unidad del mundo ruso, cuyo pilar espiritual ha sido siempre la fe ortodoxa'.

'En la sociedad rusa de hoy, que se basa en los principios democráticos de la libre y abierta profesión de las creencias religiosas, no hay terreno para una tragedia y una confrontación que se agotaron por sí mismas', añadió.

Putin destacó que el Acta Canónica haya sido firmada en la Catedral de Cristo Salvador, un 'símbolo del renacimiento y el florecimiento de la Iglesia Ortodoxa Rusa'.

La catedral, erigida en el siglo XIX en señal de gratitud por la victoria sobre Napoleón, fue dinamitada en 1931 por orden de las autoridades soviéticas, y fue reconstruida en los pasados años 90, tras la caída del comunismo en la Unión Soviética.

Alejo II invitó personalmente al jefe del Kremlin a asistir a la ceremonia de firma del Acta y entonces recalcó la 'gran aportación' de Putin en la reunificación de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Según el Acta, el Patriarcado de Moscú reconoce la autonomía de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior en asuntos pastorales, administrativos, patrimoniales, pero 'en unidad canónica con toda la Iglesia Ortodoxa Rusa'.

La Iglesia en el Exterior elegirá a su primer jerarca de acuerdo a su propio reglamento, pero esa elección deberá ser ratificada por el patriarca y el Sínodo del Patriarcado de Moscú.

Putin: la reunificación de los ortodoxos ayudará a consolidar a los rusos

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo hoy que la restauración de la unidad de la Iglesia Ortodoxa Rusa ayudará a la 'consolidación de todos los rusos, divididos por trágicos acontecimientos y una guerra civil'.

Putin hizo esta afirmación en una recepción oficial en el Kremlin con motivo de la firma el pasado jueves del Acta Canónica de Relaciones entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia Ortodoxa en el Exterior.

'El restablecimiento de la relación canónica es sólo el primer paso del acercamiento mutuo. Todavía habrá que superar muchas consecuencias de la división, recuperar los lazos perdidos de nuestros compatriotas con la patria', señaló Putin, citado por la agencia Interfax.

Según el Acta, el Patriarcado de Moscú reconoce la autonomía de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior en asuntos pastorales, administrativos, patrimoniales, pero 'en unidad canónica con toda la Iglesia Ortodoxa Rusa'.

'Aquellos que estamparon sus firmas en ese documento histórico inscribieron sus nombres en la historia, no sólo en la historia de la Iglesia Ortodoxa, sino también en la de Rusia', dijo Putin.


Reunificadas las dos ramas de la Iglesia Ortodoxa Rusa

En un acto en la Catedral de Cristo Salvador

MOSCÚ, jueves, 17 mayo 2007.-La Iglesia Ortodoxa Rusa cicatrizó este jueves una herida abierta hace ochenta años, cuando una rama creada en Occidente por refugiados que huyeron de la Unión Soviética restableció relaciones con la iglesia madre, en una fastuosa ceremonia en la catedral de Moscú.

Los líderes de las dos ramas ortodoxas firmaron un documento de reunificación mientras las campanas resonaban en la Catedral de Cristo Salvador.

El presidente Vladimir Putin asistió a la ceremonia, considerada una nueva iniciativa de Rusia para volver a conectar con su pasado presoviético y enterrar los fantasmas de la revolución y ateísmo patrocinado por el Estado.

«La división en la Iglesia fue resultado de una profunda crisis política en la sociedad rusa -dijo Putin tras besar un icono ortodoxo-. El restablecimiento de la unidad de la Iglesia es una condición importante para redescubrir la unidad perdida del pueblo ruso».

El patriarca Alejo II, cabeza de la Iglesia Ortodoxa Rusa, y el metropolitano Laurus, líder de la Iglesia Ortodoxa en el Extranjero, con sede en Nueva York, firmaron el documento ante líderes de la Iglesia y familiares del último zar.

El arzobispo católico de la Madre de Dios en Moscú, monseñor Tadeusz Kondrusiewicz, declaró: «Es un hecho muy, muy importante, porque toda unificación tiene lugar según la voluntad de Jesús, porque Él pide que todos sean uno, aunque en este caso hablemos de ortodoxos».

«Estoy seguro de que la voz de la Iglesia ortodoxa, que defiende las raíces cristianas de Europa ante los desafíos del mundo contemporáneo, después de esta unificación será más fuerte», ha explicado en declaraciones a «Radio Vaticano».

«La Iglesia ortodoxa rusa cuenta hoy con muchos rusos fuera de su país y también ellos tienen necesidad de una atención pastoral que ahora será más fácil. Como católico estoy muy satisfecho».

«Deseo que la Iglesia ortodoxa rusa sea fuerte en la proclamación de Evangelio de Cristo y en la defensa de los valores y de las raíces cristianas del continente», dice Kondrusiewicz.

Según cálculos oficiales, la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero cuenta tan sólo en Estados Unidos con 480.000 fieles.

Los «rusos blancos» en el exilio, que respaldaron al Zar Nicolás II, y se opusieron a los comunistas crearon la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero, tras perder una guerra civil, en los años veinte del siglo pasado. Establecieron su sede primero en Serbia, pero después se trasladaron a Nueva York.

El documento establece oficialmente la «comunión canónica», lo que significa que ambas Iglesias reconocen las respectivas jerarquías religiosas y celebraciones y la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero aceptará la autoridad final del Patriarca Alejo.

Para el patriarcado de Moscú, dos tercios de los 142 millones de ciudadanos rusos es ortodoxo, a éstos se les añaden millones de fieles en las antiguas repúblicas soviéticas.

Católicos rusos recordaron el cumpleaños de Juan Pablo II

La Iglesia Católica felicita por la reunificación a la Iglesia Ortodoxa Rusa


MOSCÚ, lunes, 21 mayo 2007.- Fueron clausuradas el 20 de mayo en Moscú las «Jornadas de Juan Pablo II», una iniciativa querida por la Iglesia Católica rusa para conmemorar al desaparecido pontífice en el día de su cumpleaños, informa AsiaNews.it. Al mismo tiempo, la Iglesia Católica en Rusia ha felicitado a la Iglesia Ortodoxa Rusa por su reunificación.

Del 18 al 21 de mayo en la capital rusa se han celebrado conferencias sobre la figura de Juan Pablo II y momentos de oración en todas las iglesias del país.

Ayer las jornadas concluyeron con un encuentro de conmemoración en la catedral católica de Moscú, con la presencia del nuncio apostólico, monseñor Antonio Mennini y del embajador polaco en Rusia, Jerzy Bahr.

En la inauguración de las jornadas de tres días, el arzobispo de la diócesis de la Madre de Dios, monseñor Tadeusz Kondrusiewicz, puso el acento sobre el hecho de que la iniciativa dedicada a Juan Pablo II este año se desarrollara en el momento en que la Iglesia Ortodoxa rusa sanaba oficialmente su cisma, que ha durado 80 años. «Juan Pablo II –recordó el prelado- tuvo siempre un gran interés por Rusia, por como vivía el país y la Iglesia Ortodoxa, y estaba preocupado por las dificultades existentes».

En una carta al patriarca de Moscú y todas las Rusias, Alejo II, monseñor Kondrusiewicz expresó su alegría por la reunificación de la Iglesia Ortodoxa rusa con la Iglesia en el Exterior, oficializada el pasado 17 de mayo.

Asimismo manifestó el deseo de que «la superación del cisma y la reunificación eucarística de los cristianos ortodoxos tenga un efecto pacificador en toda la sociedad rusa» y «anime el diálogo» entre las dos Iglesias hermanas.

Es el mismo deseo, expresado en una carta enviada hoy por el cardenal Walter Kasper, responsable del dicasterio para la Unidad de los Cristianos a Alejo II: esperamos que el Acto de Comunión canónica dé «impulso a relaciones más profundas con las otras Iglesias en el común deseo de hacer realidad una más completa unidad cristiana».

15 marzo 2007

SAN NICOLAS DE BARI

Italia restituyó hoy, 14 de marzo de 2007, a Rusia la iglesia ortodoxa de Bari dedicada a San Nicolás, un gesto que el primer ministro italiano, Romano Prodi, valoró como "importante", por ser, dijo, una "gran (muestra de) atención" hacia los "amigos rusos". La devolución a Moscú tuvo lugar en el marco de la cumbre bilateral que Prodi mantuvo hoy en la ciudad sureña de Bari con el presidente ruso, Vladimir Putin, y en el que cerraron un total de 10 acuerdos estratégicos.





Putin, que entre otros muchos motivos, acudió a Bari para reclamar la restitución de este templo, explicó que "la iglesia de Bari es el lugar sagrado de peregrinaje más importante para Rusia, después de Jerusalén", de modo que, con este gesto, "se restablece la esperanza de visitar estos lugares sagrados", aseguró.



La tierra de Jesús (01:00:36) . Documental sobre Tierra Santa


Historia de San Nicolás de Mira, también llamado San Nicolás de Bari, cuya fiesta se celebra el 6 de diciembre*

San Nicolás y los tres niños resucitados por su intercesión



· San Nicolás, Obispo, murió el 6 de diciembre, del 345 o 352.
· Su legendaria caridad es el origen del personaje conocido universalmente como "Santa Claus" o "Papá Noel".


Cinco Papas han llevado el nombre de Nicolás, pero el santo de nuestra historia no fue Papa sino obispo.

Poco se sabe con certeza de San Nicolás mas allá de los siguientes datos: nació en Parara de Licia, una antigua provincia del Asia Menor; en su juventud hizo una peregrinación a Egipto y Palestina. Poco tiempo después de su regreso fue nombrado obispo de Mira, capital de Licia, junto al mar Mediterráneo; echado en prisión durante la persecución de Diocleciano por confesar su fe, fue liberado al subir al trono el emperador Constantino.

Posiblemente San Nicolás participó en el Concilio de Nicea en el año 325, donde se condenó la herejía arriana que ponía en duda la divinidad de Jesucristo y se instituyó el credo Nicenciano, el cual es una fuente para el credo posterior que se
reza en las misas dominicales. Por otra parte, su nombre no aparece en las antiguas listas de los obispos que participaron en el concilio.

San Metodio afirma que "gracias a las enseñanzas de Nicolás, la metrópolis de Mira fue la única que no se contaminó con la herejía arriana la cual rechazó firmemente, como si fuese un veneno mortal". San Nicolás tomó también medidas severas contra el paganismo y lo combatió incansablemente.

Su celo por la justicia es lejendario. Cuando el gobernador Eustacio había sido sobornado para condenar a tres inocentes, Nicolás se presentó en el momento de la ejecución, detuvo al verdugo y puso en libertad a los prisioneros. Reprendió
entonces a Eustacio, hasta que éste reconoció su crimen y se arrepintió. En esa ocasión habían presentes tres oficiales que mas tarde, al verse ellos mismos en peligro de muerte le rezaron a San Nicolás. Esa misma noche el santo se apareció
en sueños a Constantino y le ordenó que pusiese en libertad a los tres inocentes. Constantino interrogó a los tres y al darse cuenta por ellos de que habían invocado a San Nicolás, los envió libres al santo obispo con una carta en la que le rogaba
que orase por la paz del mundo. Durante mucho tiempo ese fue el milagro mas famoso de San Nicolás, y prácticamente lo único que se sabía de él en la época de San Metodio quién murió en el 847.

Devoción a San Nicolás

Después de su muerte el 6 de diciembre, de 345 o 352, creció su devoción y aumentaron los reportes de sus milagros. Se convirtió en el patrón de los niños y marineros. En el siglo VI, el emperador Justiniano construyó una Iglesia en
Constantinopla en su honor. Su popularidad en esa ciudad (hoy día Estambul) se propagó por todo el Cristianismo. Fue nombrado patrono de Rusia y, gracias a los zares, su devoción aumentó hasta tener mas iglesias dedicadas a su nombre en
Rusia que ningún otro santo fuera de la Virgen María. Es interesante que San Nicolás es popular en Rusia siglos antes de que fuera conocido en el continente Americano.
En Alemania la devoción a San Nicolás comenzó bajo Otto II, posiblemente por su esposa Theophano, quien era griega. El obispo Reginald de Eichstaedt (991) escribió "Vita S. Nicholai."

El 9 de mayo, de 1087 sus huesos fueron rescatados de Mira que había caído bajo la invasión musulmana. Se llevaron a Bari, en la costa adriática de Italia. Fue posiblemente en ese tiempo en que se propagó su devoción en Italia donde se le
conoce como San Nicolás de Bari. Sus reliquias todavía se preservan en la Iglesia de San Nicola de Bari, Italia. En Mira, se decía que "el venerable cuerpo del obispo, embalsamado en el aceite de la virtud, sudaba una suave mirra que le preservaba de la corrupción y curaba a los enfermos, para gloria de aquél que había glorificado a Jesucristo, nuestro verdadero Dios". El fenómeno no se interrumpió con la translación de los restos; según se dice, un aceite conocido como el Manna di S. Nicola, sigue brotando de su cuerpo.

San Nicolás es honrado como patrón en los siguientes lugares:


Rusia; Nápoles y Sicilia, Italia; Campen, Holanda; Freiburg en Suiza; Lorena; la Diócesis de Liège; también en ciudades de Alemania, Austria y Bélgica. En diferentes lugares es patrón de marineros, mercantes, panaderos, niños y viajeros. Los
marineros del mar Egeo y los del Jónico, siguiendo la costumbre del oriente, tienen una "estrella de San Nicolás" y se desean buen viaje con estas palabras: "que San Nicolás lleve tu timón". Su imagen se representa en el arte en diferentes formas según sus milagros.

En Demre (Turquía), la Basílica de San Nicolás está ahora en ruinas y hay dudas sobre cual es su tumba original. Ya no quedan cristianos en la ciudad, pero los negociantes musulmanes han fundado una organización caritativa en su honor que cada año da un premio de paz.

De San Nicolás a "Santa Claus"


Tratándose de un santo muy popular no faltaron las maravillosas historias que se acumularon a través de los siglos.

Leyenda de los marineros

Durante una hambruna, el santo pidió que se organice una flota para llevar grano a un pueblo que sufría hambre. La flota sobrevivió una terrible tormenta gracias a la bendición del obispo. En otra ocasión, San Nicolás convenció a unos mercaderes para que entregasen todos los alimentos que tuviesen en su barca. Al llegar a su destino, estos encontraron todos los alimentos en su lugar original.

Leyenda de las tres doncellas

Se cuenta que en la diócesis de Mira un un vecino de San Nicolás se encontraba en tal pobreza que se decidió a exponer a sus tres hijas vírgenes a la prostitución para sacar de ese vil mercado el sustento para él y para ellas.... Sin dinero no
podían pagar la dote de una, por lo que ninguna se podía casar. Para evitar aquel inhumano lenocinio, San Nicolás tomó una bolsa con monedas de oro y, al amparo de la oscuridad de la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de aquel hombre.


Con el dinero se casó la hija mayor. San Nicolás hizo lo mismo para favorecer a las otras dos hermanas. En la segunda ocasión, tras ser tirada la bolsa sobre la pared del patio de la casa del pobre, esta se enredó en la ropa que se tendía para
secar... El padre se puso al acecho en la ventana, descubrió a su bienhechor y le agradeció su caridad.

Se narra también que San Nicolás resucitó a tres niños que habían sido asesinados y desechados en un barril de sal. (Vea la imagen superior) Las antiguas leyendas de los niños y los regalos por la chimenea y las medias dieron lugar en Alemania, Suiza y los Países Bajos a la leyenda del "niño obispo" y sobre todo a la costumbre de que San Nicolás trae secretamente regalos para los niños el 6 de diciembre, día en que la Iglesia celebra su fiesta. Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Amsterdam, que convirtieron al santo "papista" en un mago nórdico. Su nombre fue abreviado, no solo a San Nic, sino también a Sint Klaes o Santa Claus.

Lamentablemente el Santa Claus moderno ha sido paganizado. La mitra de obispo fue remplazada por el hoy famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció por completo. Se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene por la nieve con venados.

El Santa Claus pagano cautivó la imaginación de agentes publicitarios en el occidente. Como San Nicolás era obispo, se le representa vestido en rojo. Eso le gustó a los magnates de la Coca Cola ya que ese es también el color publicitario de esa corporación. Comenzaron a usarlo en una campaña publicitaria pre Navideña.

Hoy día, "Santa Claus" se utiliza para vender toda clase de cosas y casi nadie recuerda su verdadera historia. Es hora que los cristianos recuperemos nuestro santo y le enseñemos a nuestros niños que la Navidad es la celebración del Nacimiento de Dios hecho niño. Recordemos pues que San Nicolás fue un santo obispo que se preocupaba por los pobres, especialmente los niños y se hizo famoso por su caridad.



*Por el Padre Jordi Rivero, 11/98



La Liturgia en la vida de la Iglesia: "Introducción: La Liturgia en los estudios teológicos"(33:37), por el Prof. Pedro Rodriguez de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra



La Liturgia en la vida de la Iglesia (Lección 2ª): "La Liturgia en el misterio de la Iglesia" (31:01), por el Prof. Pedro Rodriguez de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra



La Liturgia en la vida de la Iglesia (Lección 3ª): "Formación y desarrollo de los ritos litúrgicos" (50:11), por el Prof. José Luis Gutiérrez de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra



La Liturgia en la vida de la Iglesia (Lección 4ª): "Historia del concepto de Liturgia" (36:06), por el Prof. José Luis Gutiérrez de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra



La Liturgia en la vida de la Iglesia(Lección 5ª):"Naturaleza de la Liturgia: La liturgia realidad trinitaria y celestial"(51:40), por el Prof. José Antonio Abad, de la Facultad de Teología den Norte de España con sede en Burgos



La Liturgia en la vida de la Iglesia(Lección 6ª): "La participación litúrgica" (20:11), por el Prof. José Antonio Abad, de la Facultad de Teología den Norte de España con sede en Burgos



La Liturgia en la vida de la Iglesia(Lección 7ª): "Asamblea, palabra y signo" (20:11), por el Prof. José Antonio Abad, de la Facultad de Teología den Norte de España con sede en Burgos



La Liturgia en la vida de la Iglesia(Lección 8ª): "Espiritualidad del año litúrgico" (26:03), por el Prof. José Antonio Abad, de la Facultad de Teología den Norte de España con sede en Burgos


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