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27 agosto 2010

Rusia celebró la Festividad del Señor de la Manzana




Rusia celebró el pasado 19 de agosto una de sus fiestas favoritas: la Festividad del Señor de la Manzana (Yáblochni Spas en ruso) o la Festividad de la Transfiguración de Jesús, en la tradición eclesiástica. El día recibió su nombre popular del Señor de la Manzana debido a que ese fruto es el protagonista de los oficios religiosos.





Foto: RIA / Ilya Pitalev


La tradición de bendecir a las frutas como parte de ceremonias eclesiásticas comenzó en el siglo VIII. Para mediados de agosto, en el Oriente cristiano ya maduraban las frutas y cereales, uvas y espigas, los cuales siempre han tenido un simbolismo en los oficios. En Rusia, la uva fue sustituida por la manzana, ya que esta última existe por todo el país y es la fruta más popular, mientras que las uvas crecían sólo en el sur.

El día del Señor de la Manzana en el interior de las iglesias y catedrales rusas ortodoxas se adornan los altares con frutas de todos los colores: rojos, verdes, amarillos y blancos. Y después de las misas, los sacerdotes bendicen las frutas. Si en la época antigua a la ceremonia llevaban carros enteros llenos de manzanas, hoy en día los rusos se ven obligados a conformarse con traer consigo unos cestos singulares.



Foto: Ría Nóvosti / Alexéi Kudenko



Se cree que la dulzura de las frutas de la nueva cosecha simboliza la ´renovación´ y la bienaventuranza que espera a los impecables en el Reino de los Cielos y recuerda aquella melosa espiritualidad que sintieron los apóstoles Pedro, Santiago y Juan en el monte de Tabor.

En la Rusia antigua, antes de ese día no se permitía comer manzanas, igual que ninguna de las verduras de la huerta, aparte de los pepinos. Además, la fecha simbolizaba la llegada del otoño, ya que desde aquel día las noches se hacen más frías y se cree que ya no se puede bañar ni en los ríos, ni en los lagos. Este día los campesinos solían salir al campo y despedirse del último sol de verano, agradeciéndole por lo todo lo que les ha traído y acompañaban el anochecer con canciones.



Foto: Ría Nóvosti / Álex Aminev



Existían también ciertos agüeros relacionados con la fiesta: se creía que si el día del Señor de la Manzana es árido, el otoño también va a ser árido; si es despejado, el invierno será muy severo, y si es lluvioso, el otoño resultara con chubascos. En esta fecha también recogían la cosecha de la cebolla y si el bulbo tenía una peladura fina, el invierno no sería duro; si es gordo será bastante frío, pero el próximo verano resultará cálido.

Hoy en día estas supersticiones son una cuestión más bien del pasado, pero todo tipo de ritos sobre el protagonista del festejo, la manzana, sigue siendo la mayor atracción para todos los que gozan de las celebraciones.

Desde la época antigua sobrevivió la tradición de repartir las manzanas benditas entre los miserables y enfermos, ya que podrán transformarlos y darles buenaventura. Se cree que si uno piensa en su deseo más íntimo y come luego una fruta bendita, este se realizará.



Foto: Ría Nóvosti / Serguéi Veniavski



Durante el festejo, la manzana es el plato principal de todo el día: el mejor ofrecimiento al huésped, el mejor relleno para las tartas y pasteles, se añade al té y a las ensaladas. Y da la óptima posibilidad de hacer la mejor ´confitura´(mermelada) de manzanas que conservará su sabor único durante todo el año.



Foto: RT



En la iglesia ortodoxa la fecha de las celebraciones de la Festividad del Señor de la Manzana es siempre fija, el 19 de agosto.

Según el Evangelio, “Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, hermano de Santiago, y los llevó aparte a un monte alto y se transfiguró delante de ellos y resplandeció su rostro como el sol y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí que se aparecieron Moisés y Elías hablando con él”.




Icono de la Transfiguración de Jesucristo.


Este acontecimiento muestra la divinidad de Cristo, para que los discípulos entiendan después de su Ascensión que Él era sinceramente el esplendor resplandeciente del Padre, y que su Pasión fue voluntaria (Marcos 9:2-9).

También muestra la posibilidad de nuestra propia theosis. Dentro de la teología ortodoxa y católico oriental, la theosis (divinización o deificación) es la llamada del hombre a la búsqueda de la salvación por la unión con Dios, la divinización de la materia y la desaparición del pecado. Se trata de la salvación de la profanidad a través de la participación en la vida de Dios. Según esta concepción, la vida sagrada de Dios, dada en Jesucristo al creyente a través del Espíritu Santo, se expresa comenzando por las luchas de esta vida, se acrecienta en la experiencia del creyente a través del conocimiento de Dios y más tarde se consuma en la resurrección del creyente cuando el poder del pecado y la muerte, habiendo sido totalmente derrotados por la vida de Dios, perderán poder sobre el creyente para siempre. Esta concepción de la salvación es históricamente fundacional para la comprensión del Cristianismo tanto en Oriente como en Occidente, y ha sido desarrollada directamente de las enseñanzas apostólicas y de la Iglesia cristiana primitiva en relación con la vida de la fe.

En el prefacio del Libro V de Contra las Herejías, Ireneo de Lyon habla de «Jesucristo que, a causa de su amor superabundante, se convirtió en lo que nosotros somos para hacer de nosotros lo que él es».



Icono de la Transfiguración de Jesucristo.


Cuatro citas de la Transfiguración se pueden encontrar en la Biblia: Mateo 17:1-8, Marcos 9:2-9, Lucas 9:28-36, y II Pedro 1:16-19.

Tradicionalmente se cree que el lugar de la Transfiguración fue el monte Tabor en Galilea, al norte de Israel. Aquí en el siglo IV, Santa Elena, la madre del emperador rumano Constantino I el Grande, fundador de la ciudad de Bizancio o Constantinopla, ordenó construir la catedral de la Transfiguración e introdujo la tradición como tal de celebrar la fiesta.

Del texto del Evangelio está claro que El Salvador se transfiguró 40 días antes de la Pascua, es decir, en febrero. Sin embargo, las autoridades eclesiásticas optaron por desplazar las celebraciones al verano para que no coincidieran con el período de la Cuaresma. La fecha del 6 de agosto (el 19 de agosto, según el calendario contemporáneo) fue elegida porque correspondía a los 40 días antes de la Fiesta de la Cruz, que se celebra el 14 de septiembre y evoca los sufrimientos del Señor en la Cruz.

Aunque la tradición de conmemorar la fiesta se remonta a Elena de Constantinopla, al principio las celebraciones no eran de gran escala y tenían lugar solamente en algunas localidades de Palestina. Pero en unos cien años, en el siglo V, ´conquistaron´ ya todo el Oriente cristiano. En el siglo XV la Festividad de la Transfiguración se transformó en una de las fiestas ortodoxas más respetadas.

02 marzo 2009



El Papa confiesa "la nostalgia por la plena unidad " con los ortodoxos

Al entregarse la iglesia de san Nicolás en Bari al patriarcado ruso

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha confesado la "nostalgia por la plena unidad" con los cristianos ortodoxos, perdida hace casi mil años, en un mensaje enviado con motivo de la entrega a la Iglesia ortodoxa rusa de la iglesia de san Nicolás en Bari.

La llave del templo fue entregada este domingo, en la ciudad sureña italiana, por el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, al presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvedev, quien entregará la llave al patriarca ortodoxo de Moscú, Su Santidad Kirill I.






Como legado del Papa, participó en la ceremonia el cardenal Salvatore De Giorgi, arzobispo emérito de Palermo, quien leyó el mensaje que ha enviado el pontífice para esta ocasión.

En el texto, el Papa "se complace por el hecho de que este edificio responda, aquí en Bari, a la devoción de los ortodoxos rusos por san Nicolás. El pueblo ruso nunca ha desfallecido en su amor por este gran santo, que siempre le ha apoyado en momentos de alegría y en las dificultades".

Lo testimonia también esta iglesia ortodoxa rusa de san Nicolás, realizada a inicios del siglo pasado para acoger a los peregrinos que, en particular en los viajes hacia Tierra Santa, hacían etapa en Bari, punto de encuentro entre Oriente y Occidente, para venerar las reliquias del santo.

Nicolás de Myra (actual Turquía, como se le denomina en oriente) o Nicolás de Bari (como se le denomina en occidente) fue un obispo que vivió en el siglo IV y que ha pasado a la historia por sus numerosos milagros y su amor por los niños (su figura dio origen al personaje de Santa Claus o Papá Noel).







"¿Cómo no reconocer que esta hermosa iglesia despierta en nosotros la nostalgia por la plena unidad y mantiene vivo en nosotros el compromiso por trabajar por la unión entre todos los discípulos de Cristo?", se preguntó el Papa en el mensaje.

La Iglesia y la residencia contigua de Bari fueron construidas por la Iglesia ortodoxa rusa en 1913. Pero fue comprada en circunstancias poco claras por el Ayuntamiento, en 1937. El Ayuntamiento, que ya había abierto el templo al culto ortodoxo, ha respondido con generosidad a la petición de la Iglesia católica y ortodoxa para devolver la propiedad a la comunidad ortodoxa rusa.



Cripta de la Basílica de San Nicolás en Bari


Su Santidad Kirill I envió un mensaje a la ceremonia, leído por el obispo Mark, presidente ad interim del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, en el que transmite su gratitud "a la diócesis católica de Bari y a los dominicos que custodian hoy las reliquias del santo por la hospitalidad constante ofrecida a nuestros peregrinos".

El líder ortodoxo ruso da las gracias también tanto a las autoridades de Rusia como a las de Italia, que han permitido y ayudado en la devolución del templo.

En la ceremonia, el presidente de Italia expresó a su homólogo ruso que "esta llave es símbolo de la amistad entre nuestros países y nuestros pueblos, del diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, del compromiso por reforzar la cultura de la paz con la comprensión recíproca, con el acercamiento entre las diferentes tradiciones culturales y espirituales".




Basílica de San Nicolás en Bari, Italia



"Este compromiso es la mejor respuesta a la difusión de los fenómenos de intolerancia y de los fundamentalismos agresivos que niegan o amenazan logros esenciales de libertad y progreso civil", concluyó el presidente italiano.

Por su parte, el presidente ruso subrayó que "este conjunto arquitectónico es un centro espiritual importantísimo para la ortodoxia rusa en la tierra italiana, que en el futuro necesariamente crecerá".

"A Bari vendrán miles de compatriotas nuestros", aseguró.

Dmitri Medvedev anunció que "en el año 2011, se celebrará el año de la cultura y de la lengua italiana en Rusia y de la cultura y de la lengua rusa en Italia".




Mensaje papal al entregar la iglesia de san Nicolás en Bari a la Iglesia rusa

Leídas en la ceremonia celebrada el domingo, 1 de marzo en la ciudad italiana

CIUDA DEL VATICANO, lunes 2 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI, en la tarde de este domingo, quiso hacerse presente a través de su enviado especial, el cardenal Salvatore De Giorgi, arzobispo emérito de Palermo, en la ceremonia de entrega al patriarcado de Moscú de la iglesia rusa de San Nicolás en Bari, que se celebró en esa ciudad del sur de Italia.

En el acto de entrega participaron el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, y el presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvedev. El mensaje papal fue transmitido por el purpurado con estas palabras que ahora reproducimos.








El Santo Padre, Benedicto XVI, que me ha pedido representarle en esta significativa ceremonia, dirige su cordial saludo a las autoridades religiosas civiles y a todos los presentes en particular al presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, al presidente de la Federación Rusa, Dimitry Medvedev, a los ministros, a su excelencia Mark, presidente "ad interim" del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Externas del Patriarcado de Moscú y al excelentísimo monseñor Francesco Cacucci, pastor de esta Iglesia particular. Desea renovar, ante todo, su fervientes augurios al patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Su Santidad Kirill I, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine su empeñativo ministerio.

El Papa se complace por el hecho de que este edificio responda, aquí en Bari, a la devoción de los ortodoxos rusos por san Nicolás. El pueblo ruso nunca ha desfallecido en su amor por este gran santo, que siempre le ha apoyado en momentos de alegría y en las dificultades. Lo testimonia también esta iglesia ortodoxa rusa de san Nicolás, realizada a inicios del siglo pasado para acoger a los peregrinos que, en particular en los viajes hacia Tierra Santa, hacían etapa en Bari, punto de encuentro entre Oriente y Occidente, para venerar las reliquias del santo. ¿Cómo no reconocer que esta hermosa iglesia despierta en nosotros la nostalgia por la plena unidad y mantiene vivo en nosotros el compromiso por trabajar por la unión entre todos los discípulos de Cristo?



Icono de Nicolás de Bari


En verdad, la historia de Bari y de esta región está marcada de manera profunda por la presencia del mundo oriental, y la sensibilidad ecuménica constituye una característica típica de las poblaciones de la Apulia. Precisamente por este motivo el Santo Padre Benedicto XVI desea que también esta ceremonia contribuya a hacer que Bari siga siendo, como dijo el Papa Juan Pablo II, de venerada memoria, un "puente natural hacia Oriente", ofreciendo su contribución preciosa al camino hacia la plena comunión entre los cristianos.

Con estos sentimientos, invocando la intercesión de la Madre de Dios y de san Nicolás, el Papa renueva su saludo a los presentes a los que envía, a través mío, su bendición.

14 febrero 2009


Los desafíos de la Iglesia en Rusia, según el arzobispo católico de Moscú


Florecimiento del catolicismo en la ex Unión Soviética


La necesaria presencia cristiana en la sociedad civil es una de las principales preocupaciones y prioridades de la pastoral de la Iglesia católica en Rusia, como apunta el arzobispo católico de la archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, monseñor Paolo Pezzi.





Benedicto XVI ha recibido esta mañana al prelado y a otros obispos de Rusia, en audiencias separadas, en el marco de su quinquenal visita "ad limina". En los micrófonos de Radio Vaticana, monseñor Pezzi ha trazado la situación que vive la Iglesia católica en el país, especialmente desde el renacimiento que experimenta tras el final del régimen soviético.

"La reconstrucción, también formal, de las comunidades católicas en torno a los obispos y a los sacerdotes en las parroquias: éste me parece que ha sido el fenómeno más significativo e incluso más conmovedor -reconoce-. Ver resurgir estas comunidades, tras años de auténtico martirio y persecución, con una pasión por el cristianismo, por Cristo y, por ello, por el hombre, y la fidelidad a obispos en el fondo desconocidos. Otra etapa que considero importante ha sido la reapertura del seminario en San Petersburgo, el único seminario que prepara sacerdotes para toda Rusia".

En cuanto a la libertad religiosa en Rusia y las relaciones con el Estado, de acuerdo con monseñor Pezzi "existen las mismas dificultades que puede haber en distintos países occidentales"; "el cristianismo encuentra siempre en este mundo una contraposición".

"Diría en cambio que –aunque no falta alguna dificultad con ciertas autoridades locales- las relaciones con el Estado son en general buenas y hemos recibido ayuda cuando han surgido dificultades, sobre todos para nuestros sacerdotes extranjeros llamados a desarrollar su ministerio en Rusia", especifica.

El arzobispo Pezzi comenta asimismo en la emisora pontificia las relaciones con la Iglesia ortodoxa. "Puedo decir, ante todo, que existe una creciente preocupación común para que el cristianismo no se aleje de la sociedad civil, sino que tienda a permear cada vez más el tejido social", confirma. "La preocupación a fin de que los valores evangélicos estén fuertemente anclados al anuncio de Cristo mantienen nuestra atención -del uno hacia el otro-, para que este testimonio –sobre todo en el ámbito cultural y social- pueda dar también frutos comunes".

"No olvidemos que Rusia es un país en el que, a pesar de tantos años de ateísmo y de abierta contraposición a la Iglesia, el cristianismo está en cualquier caso muy arraigado en el pueblo -indica el prelado-. Ciertamente es un cristianismo que debe ser revisado conscientemente como experiencia de fe".


Benedicto XVI y monseñor Pezzi


Califica además de significativa "la intensificación de las conversaciones y de los encuentros entre exponentes y personalidades de la Iglesia católica y de la Iglesia ortodoxa".

E insiste, refiriéndose a los desafíos pastorales de la Iglesia católica en Rusia, en la prioridad "de la presencia cristiana en los diversos ambientes". "El hombre en Rusia, como en cualquier parte del mundo, necesita encontrar a Cristo" y hallar en tal encuentro "una respuesta a la sed de significado de la propia vida"; "en esto podemos dar ciertamente una contribución, como Iglesia católica, al testimonio común con la Iglesia ortodoxa", profundiza monseñor Pezzi.

El segundo desafío, siguiendo al prelado, es "una atención capilar de la familia", porque "se necesita un lugar en el que un hombre pueda nacer, crecer, ser educado en la belleza de la vida, en el gusto de la responsabilidad, y esto es la familia".

El tercer desafío pastoral actual es "encarnar cada vez más el anuncio cristiano en la realidad en la que nos encontramos", concluye el arzobispo católico de la archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú.



La amistad personal con cristianos ortodoxos, clave para el diálogo ecuménico



CIUDAD DEL VATICANO, jueves 22 de enero de 2009 (ZENIT.org).- La Iglesia católica ha mejorado significativamente sus relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa en los últimos años, sobre todo gracias al establecimiento de lazos de amistad personal con el Patriarcado de Moscú por parte de altos dignatarios de la Santa Sede.



Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa


Así lo explica el padre Milan Zust S.I., secretario del Comité católico para la colaboración cultural con las Iglesias ortodoxas y las Iglesia ortodoxas orientales ante el Consejo Pontificio para la Pormoción de la Unidad de los Cristianos, en un artículo publicado por L'Osservatore Romano en su edición de este jueves.

Zust, quien acompañó el pasado mes de mayo al presidente de este dicasterio, cardenal Walter Kasper, en su visita oficial a Moscú, resaltó la importancia de estos encuentros personales con altos dignatarios ortodoxos, que se han intensificado en los últimos tiempos.

"Las relaciones personales entre los cristianos son un medio eficaz para promover la comunión. Con ello no se pretende sustituir o relegar el diálogo teológico, pero sí aumentar la confianza recíproca necesaria para que este diálogo se produzca",explica.

En este sentido, el subsecretario destacó la importancia de la visita del cardenal Kasper a Moscú, a finales del pasado mes de mayo, con motivo de la festividad de los santos Cirilo y Metodio, tan venerados por la Ortodoxia

Esta visita, explica Zust, "tenía como fin profundizar en el conocimiento de la Iglesia ortodoxa rusa, y en su rica tradición espiritual y cultural".

El cardenal Kasper iba a Rusia invitado por el Metropolita Kiril, con quien habló sobre la próxima participación de la Iglesia ortodoxa rusa, a partir de este 2009, en la Comisión Mixta que estudia el diálogo ecuménico con los ortodoxos.

"Esta cuestión es muy importante, porque la continua ausencia hasta ahora de la delegación ortodoxa rusa en el diálogo teológico oficial estaba afectando a los trabajos de la comisión", explica Zust.

El cardenal Kasper tuvo también la oportunidad de encontrar durante más de una hora al Patriarca Alejo II, con quien mantuvo un diálogo "cordial". Precisamente, el purpurado ha encabezado la delegación de la Santa Sede que ha participado en los funerales del Patriarca, fallecido hace pocas semanas.

También con la Iglesia ortodoxa ucraniana se ha abierto un diálogo fructífero, con la visita del cardenal Kasper al Metropolita Volodymyr de Kiev, en diciembre de 2007Esta visita ha sido importante ya que la relación entre ambas confesiones había atravesado momentos difíciles en épocas pasadas, tras la persecución comunista.

Además de estos gestos de amistad, Zust explica la importancia de la labor del Comité cultural del que él forma parte, y que tiene como tarea fundamental la de ofrecer becas de estudio a seminaristas ortodoxos que acuden a Roma para estudiar en las facultades pontificias.



"Este crecimiento de la confianza mutua entre los cristianos divididos por los tristes acontecimientos de la historia y por el pecado humano está siendo muy significativa", concluye Zust.

A menudo, estos contactos se llevan a cabo con gran discreción. Mantener este carácter "privado" supone, según Zust, "aumentar su fuerza, que unida a la de Cristo, puede hacer milagros, aun cuando se tenga la impresión de que el camino de la comunión avanza demasiado lentamente".

"Los sacrificios personales, las renuncias íntimas, escondidas a los demás pero conocidas por el Señor, son el medio que tenemos todos para rezar por la unidad. El Señor sabe cómo transformarlos en elementos de comunión", añade.

01 febrero 2009

La Iglesia ortodoxa rusa entroniza a su nuevo patriarca


MOSCU, 1 de Febrero 2009

El patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Kirill, fue entronizado el domingo en la catedral de Cristo Salvador en Moscú como jefe de una Iglesia ortodoxa en auge desde la caída del comunismo. Kirill ha sido coronado como el patriarca número 16 de la Iglesia Rusa desde que el título fue creado en 1859. Se trata del primero en ser elegido tras la caída de la Unión Soviética
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El presidente Dmitry Medvedev y el primer ministro Vladimir Putin presenciaron la compleja ceremonia desde cerca del altar. La duquesa Maria Vladimirovna, descendiente del último zar, también asistió.

La ceremonia se prolongó tres horas, lo que no arredró a los miles de fieles que comenzaron a hacer cola a las puertas del templo a las siete de la mañana, pese a los 20 grados bajo cero que marcaban los termómetros en Moscú. La llegada de Kirill al templo en limusina fue recibida con quince minutos de repique de las cinco campanas de la catedral y el tradicional pan con sal, símbolo de bienvenida en este país.

"¡Axios!, ¡Axios!, ¡Axios!" ("¡Es digno!", en griego), corearon los aproximadamente 4.000 asistentes a la ceremonia, entre los que se encontraban más de 700 arzobispos, clérigos y seglares que integran el concilio general de la IOR que el pasado martes eligió a Kirill en votación secreta, otros dignatarios ortodoxos con hábitos dorados y representantes de otras confesiones, responsables políticos y creyentes reunidos en el interior del imponente edificio situado en el corazón de Moscú. La Iglesia Católica estuvo representada por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.





Con estas palabras, Kirill, que fue elegido el martes por un concilio, quedó formalmente entronizado como nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa. Unos minutos antes, los metropolitas de Kiev y de Minsk le hicieron sentarse tres veces en la silla patriarcal, ubicada en el centro del altar, cantando junto con el clero y la congregación conforme al rito en vigor.

Los sacerdotes entonaron los profundos y sonoros tonos de base utilizados en la antigua liturgia ortodoxa, que eran interrumpidos por enérgicas alabanzas y agradecimientos por el nuevo patriarca, expresados por el coro ubicado en los balcones de la catedral.

Luego los diáconos reemplazaron las vestimentas de arzobispo que usaba Kirill y le pusieron la de patriarca: el "saccos" (casulla patriarcal), de un color intensamente carmesí, y el amito grande (cinta ancha y larga con imágenes de cruces); así como le entregaron dos panagías (medallón colgado de cadena larga, con icono pequeño de la Virgen), cruz y mitra patriarcal.





Especialmente para la ceremonia de entronización, le fabricaron un manto patriarcal verde y un "kukol" blanco (gorro cónico redondo). En la parte frontal y los extremos delanteros del "kukol" están bordadas imágenes de los serafines de seis alas, y en lo alto figura una cruz. El color blanco es símbolo de la luz divina inmaterial y la pureza del alma. Las imágenes de los serafines simbolizan la posición cimera del Patriarca en la Iglesia Rusa.

El manto es una especie de capa larga, que no tiene mangas y se abrocha sólo en el cuello. Se pone sobre la sotana durante las ceremonias solemnes. El manto de los monjes ordinarios es negro; el de los obispos, de color violeta; el de los metropolitas, azul, y el del patriarca, verde (color que simboliza la vida eterna en el cristianismo).

En el manto hay tres franjas anchas bicolores, que simbolizan la doctrina que deriva del Antiguo y el Nuevo Testamentos, la que predica el Patriarca.

Al final de la ceremonia, se puso la túnica verde de patriarca y un tocado blanco con una cruz en la parte superior llamada "kukol".

Acto seguido, se le entregó el báculo de madera con oro incrustado del metropolita Piotr (que data del siglo XIV), y fue quien trasladó la sede de la IOR a Moscú. Esta es una de las más preciadas reliquias de la Iglesia ortodoxa rusa, que está expuesta normalmente en los museos del Kremlin.

El Patriarca recibió también un cetro y una bandera con las iniciales PK (Patriarca Kiril), tras lo cual ofició personalmente la eucaristía.

Seguidamente, las campanas de la catedral de mármol blanco construida tras la caída de la URSS por orden del ex presidente Borís Yeltsin repicaron durante varios minutos para comunicar la buena nueva: la Iglesia Ortodoxa ya tiene un nuevo patriarca.

En su discurso, y ante los dos máximos mandatarios políticos del país, Kirill I ha hablado de la independencia de la Iglesia respecto al Estado, algo de importante valor dada su condición de primer Patriarca elegido tras la caída de la URSS y por tanto nombrado sin injerencias políticas.

Eso sí, ha puntualizado que ambas instituciones deben trabajar juntas: “Las relaciones entre la Iglesia y el Estado deben realizarse dentro de un diálogo de buena voluntad y sobre bases constitucionales, por el bien de la Iglesia, el Estado y el pueblo”.



Alexis II, Presidente Putin y Kirill


Kiril también ha hecho una llamada a la unidad dentro de la Iglesia Ortodoxa, pero igualmente a la apertura.

Precisamente se espera que éste sea uno de los puntos que marquen su patriarcado. Partidario del ecumenismo, todo apunta a que tenderá puentes con la Iglesia Católica, como ya hizo cuando desempeñaba su labor como responsable de la diplomacia de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El nuevo patriarca dijo que su prioridad era llevar a Dios a los más jóvenes. Sostuvo que la Iglesia no podía esperar "en momentos de relativismo moral, cuando la propaganda de la violencia y la depravación secuestra el alma" de los jóvenes.

Kirill también sugirió que podría tener un rol más activo como pastor de los 30 millones de los rusos ortodoxos que viven en el extranjero.

Tras prometer mantener la unidad de la Iglesia en Rusia, Kirill sostuvo que incrementaría el diálogo con otros Estados ex soviéticos y sus instituciones religiosas.

"El Patriarca es el defensor de las fronteras canónicas exteriores de la Iglesia (...) siempre estaré abierto al diálogo con las Iglesias hermanas", -aunque no mencionó a los católicos romanos directamente- señaló Kirill durante su homilía, en la que criticó el "relativismo moral" del mundo actual. La ceremonia, durante la que sonó música compuesta por un diácono cuyo padre fue fusilado bajo la URSS, concluyó con las felicitaciones por parte de Medvédev y Putin, ambos creyentes y que mantenían una estrecha relación con el anterior Patriarca.

Medvedev y Putin, acompañados por sus esposas con sus cabezas cubiertas por pañuelos blancos, se santiguaron bajo la impresionante bóveda hacia la cual se elevaba el humo del incienso. La viuda del primer presidente de la era postsoviética Boris Yeltsin, fallecido en 2007, Naina, también estaba presente.

Medvedev abogó por un diálogo "intenso y solidario" con el nuevo jefe de la Iglesia ortodoxa rusa en un discurso al final de la ceremonia. Su esposa, Svetlana, fue la primera persona en recibir la comunión de manos del patriarca.



Svetlana

Desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, la Iglesia ortodoxa ha experimentado un renacimiento espectacular en Rusia, donde se ha convertido en un pilar de la identidad nacional. Tres cuartas partes de la población rusa se declaran ortodoxos, frente a sólo un cuarto de la misma poco antes de la caída de la URSS, en 1991.

Desde 1989 estaba al frente de la diplomacia de la Iglesia rusa y se le considera abierto al mundo. Podría modernizar la comunicación de la Iglesia en Rusia, aún manteniéndose tradicionalista en el fondo, estiman los expertos.

La prensa rusa recordó tras la elección de Kirill que él es el autor de la Declaración de los Derechos y las Dignidades del Hombre, que denuncia los valores liberales y fue muy criticada por los defensores de los derechos humanos.

Los modales de Kirill, muy mediático, le distinguen sin embargo de otros dignatarios ortodoxos y le atraen los reproches de la rama más conservadora del clero ortodoxo.

No se opone a la propagación de los valores ortodoxos por los roqueros por estimar que "unas frases (suyas) pueden producir más efecto sobre los jóvenes que un sermón en la iglesia".

"Que Dios guarde a cualquier patriarca de entrar en la historia como un reformista", declaró Kirill tras ser elegido.

El nuevo Patriarca ruso parece apto a mejorar las espinosas relaciones de la Iglesia ortodoxa rusa con los católicos. Como "ministro de Relaciones Exteriores" del patriarca Alexis II, fallecido en diciembre, se ha reunido tres veces con el papa Benedicto XVI.



Medvédev confia en la posibilidad de desarrollar un diálogo solidario entre la Iglesia y el Estado


Moscú, 1 de febrero, RIA Novosti. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, felicitó al Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill, con motivo de su entronización y expresó la esperanza en poder desarrollar un diálogo solidario entre la Iglesia y el Estado.

 



"La entronización de usted es un acontecimiento de gran importancia para la vida de nuestro país y de todos los pueblos ortodoxos. Es un acontecimiento que abre una nueva época en el desarrollo de la fe ortodoxa en Rusia y crea nuevas condiciones, espero, para sostener un diálogo solidario entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Estado", dijo el presidente, al felicitar al nuevo Patriarca con motivo de su entronización.
 
El servicio patriarcal es una tarea ardua. En épocas anteriores, la proeza patriarcal consistió a menudo en darle protección al pueblo en situaciones trágicas, señaló Medvédev.
 
"En nuestros días, en que Rusia se desarrolla vertiginosamente, y el mundo está lleno de contradicciones y problemas, igual que hace siglos, la labor conjunta entre el Estado y la Iglesia Ortodoxa Rusa es de mucha necesidad para nuestro país y para todos los pueblos ortodoxos", declaró.

El jefe del Kremlin deseo "fuerza y salud" a Kirill y también hizo votos porque la IOR y el Estado sigan cooperando y dialogando por el bien de Rusia.

Rusia es un Estado complicado, donde conviven diversos pueblos y diversas confesiones. En este sentido, el Patriarca de Moscú y toda Rusia tiene una misión especial, subrayó el presidente.



Kirill, un diplomático de fuerte carácter al frente de la Ortodoxia rusa


El metropolita Kirill fue entronizado el domingo 1 de febrero de 2009, Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias. Desde ahora será el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Con ello Kirill se convirtió en el XVI Patriarca de Moscú y todas las Rusias y obtuvo el título de Santísimo Patriarca. Es un experimentado diplomático famoso por su independencia de pensamiento y su voluntad de ampliar la influencia de la Iglesia ortodoxa en la esfera social y política de Rusia.

A sus 62 años, este hombre con la misma larga barba blanca que caracteriza a los dignatarios ortodoxos, hereda la cabeza de una Iglesia que se reforzó desde la caída de la Unión Soviética y durante el Patriarcado de Alexis II, fallecido en diciembre de 2008 y de quien Kirill fue un cercano colaborador.





Hasta ahora metropolita de Smolensk y Kaliningrado y durante casi dos meses jefe interino de la Iglesia ortodoxa rusa, Kirill es el único alto responsable ortodoxo popular entre los rusos gracias a su propio programa semanal de televisión "Las palabras del pastor".

Además, a lo largo de sus casi 20 años como director del poderoso departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú -el equivamente de una cancillería- se convirtió en el rostro de la Ortodoxia rusa en el extranjero.

Desde ese cargo estableció unas relaciones con el Vaticano que le han acarreado críticas, en un ambiente de acusaciones de proselitismo contra los católicos.

Según los expertos, Kirill no es un reformista pero tiene una mente independendiente y quiere que la Iglesia juegue un papel político y social. Por eso, las autoridades rusas no lo controlarán fácilmente.

"Con Kirill, la Iglesia podría tener la oportunidad de ser independiente en la escena política en vez de seguir siendo objeto de las manipulaciones del Estado", señaló el semanal Vlast.



Según su biografía oficial, Kirill manifestó su inclinación hacia la religión desde su más tierna infancia, en una familia donde su padre y su abuelo fueron popes.

En 1965, a los 19 años, Kirill -cuyo verdadero nombre es Vladimir Gundiayev- entró en el seminario de su ciudad natal, Leningrado (noroeste, actual San Petersburgo).

Según su hermana Elena -citada en el diario popular Tvoi Den- siendo aún estudiante le dijo: "si no encuentro una chica con la quiera pasar el resto de mi vida, me haré sacerdote". Y se dio como plazo hasta el 27 de marzo de 1969.

El 3 de abril de ese año, Kirill vistió los hábitos sacerdotales y en los años 70 aceleró su carrera: primero fue secretario personal del metropolita Nikodim de Leningrado y a partir de 1971 ocupó su primer cargo diplomático como representante del Patriarcado de Moscú ante el Consejo Mundial de las Iglesias. En ese cargo acompañó regularmente al patriarca Pimen en sus viajes antes de ser nombrado jefe del departamento de Relaciones Exteriores en 1989.

El 25 de febrero de 1991 fue nombrado metropolita de Smolensk y Kaliningrado.

En los años noventa su reputación se vio empañada: mientras la Rusia postsoviética caía en el marasmo económico, la prensa le apodó el "metropolita del vodka", por las presuntas acusaciones de aprovecharse de las exenciones fiscales sobre el alcohol y el tabaco de que se beneficia la Iglesia ortodoxa. Estas últimas le valieron la reputación del "hombre más rico de la Iglesia ortodoxa rusa", recordó recientemente la publicación opositora Novaia Gazeta.

El nuevo Patriarca es un considerado un firme partidario del ecumenismo, al igual que el Papa Benedicto XVI, con el que se entrevistó en el Vaticano en 2007, lo que ha alimentado las esperanzas de que ambas iglesias superen el cisma que las separa desde 1054. Además, Kirill es partidario de convertir en obligatoria la asignatura de religión ortodoxa, pese a que en Rusia hay otras tres religiones oficiales (Islam, Judaísmo y Budismo), y de relajar ciertas costumbres para que los jóvenes regresen a las iglesias.

A partir de ahora, el 1 de febrero será fiesta de guardar para todos los ortodoxos.


MENSAJE DEL PAPA AL PATRIARCA RUSO CON MOTIVO DE SU ENTRONIZACIÓN

"Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando"

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto completo del mensaje de Benedicto XVI a Su Santidad Kiril, nuevo patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, con motivo de su entronización, que tuvo lugar este domingo 1 de febrero en la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa.



A Su Santidad Kiril, patriarca de Moscú y de Todas las Rusias

Felicito a Su Santidad con alegría al asumir la gran responsabilidad de pastorear a la venerable Iglesia ortodoxa rusa. Recuerdo perfectamente la buena voluntad que ha caracterizado nuestros encuentros en la época de su servicio como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas. Con ocasión de su entronización, deseo por tanto reafirmarle mi estima y mi cercanía espiritual.

Rezo para que el Padre celestial le conceda la abundancia de los dones del Espíritu Santo en su ministerio, que le capaciten para guiar a la Iglesia en la paz y el amor de Cristo.

Usted es ahora el sucesor de nuestro amado hermano de reverenciada memoria, Su Santidad Alejo II, que dejó a su pueblo una profunda y respetuosa herencia de renovación y desarrollo eclesial, al guiar a la Iglesia ortodoxa rusa fuera del largo y difícil periodo de sufrimiento bajo un sistema totalitario y ateo, a una nueva y activa presencia y servicio a la sociedad de hoy.

El patriarca Alejo II trabajó asiduamente por la unidad de la Iglesia ortodoxa rusa y por la comunión con las demás Iglesias ortodoxas. Al mismo tiempo, mantuvo un espíritu de apertura y cooperación con los demás cristianos, y particularmente con la Iglesia católica, para la defensa de los valores cristianos en Europa y en el mundo.

Estoy seguro de que Su Santidad continuará edificando sobre este sólido fundamento, por el bien de su pueblo y para beneficio de los cristianos de todas partes.

Como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas, usted mismo desempeñó un papel relevante al forjar una nueva relación entre nuestras Iglesias, una relación basada en la amistad, en la mutua aceptación y el diálogo sincero al afrontar las dificultades de nuestro viaje común. Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando para encontrar modos de fomentar y reforzar la comunión en el Cuerpo de Cristo, en fidelidad a la oración de nuestro Salvador de que todos sean uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17:21).

Consciente de las enormes responsabilidades que acompañan el ministerio espiritual y pastoral al que el Espíritu Santo le ha llamado, renuevo a Su Santidad la seguridad de mis oraciones y buena voluntad fraterna. Pido al Dios Todopoderoso que le bendiga con su amor, que vele sobre la amada Iglesia rusa, y que sostenga a los obispos, sacerdotes y a todos los fieles en la esperanza que no falla, que es nuestra en Cristo Jesús.

En el Vaticano, a 28 de enero de 2009

BENEDICTUS PP. XVI



Митрополит Кирилл стал Патриархом Московским и всея Руси Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I. Resumen breve(05:29)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I. Resumen breve(04:57)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (47:46)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (30:52)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (32:24)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (36:47)

27 enero 2009

HABEMUS     PATRIARCA: METROPOLITANO KIRILL


Los delegados del Concilio General de la Iglesia Ortodoxa Rusa, IOR, eligieron al nuevo primado de la Institución. Se trata del Guardián del sillón del Patriarca, metropolitano Kirill de las diócesis de Smolnsk y Kaliningrado. Valga destacar que el Patriarca de Moscú y de Toda Rusia fue elegido en votación secreta por mas de 700 personas. Entre clérigos, monjes y laicos de 64 países.





Las campanas de la Catedral de Cristo Redentor echadas al viento anunciaron solemnemente que la IOR había elegido su nuevo primer jerarca. El único suceso no previsto fue el que el tercer candidato a Patriarca, el metropolitano Filaret de Minsk y Slutsk retiró su candidatura a favor de monseñor Kirill, de ahí que las elecciones se celebraron entre dos aspirantes al trono del Patriarca: los metropolitanos Kirill y Climent, de las diócesis de Kaluga y de Borovsk. En la primera ronda fue elegido por mayoría de votos, 508 de 677 papeletas, monseñor Kirill. Poco antes del anuncio de los resultados de la votación en el templo ocurrió un milagro: comenzó a estilar mirra el icono de Nuestra Señora de la Apaciguadora de los corazones viles.

Por lo demás, la decisión del Concilio General era esperada antes de las elecciones. Fue normal que tras el deceso del patriarca Alexi, el 5 de diciembre de 2008, el metropolitano , como dignísimo jerarca de la Iglesia fuera elegido titular interino de la IOR, en el idioma ortodoxo, Guardián del Sillón del Patriarca. El metropolitano Kirill había determinado ya mucho antes de esta decisión las vías de la IOR.

Todo lo que hagamos que se asiente sobre la piedra sólida de la santa fe de la ortodoxia. San Filaret, metropolitano de Moscú instaba a los cristianos a recordar que los apóstoles y padres de la Iglesia propagaban la fe no con la fuerza de las leyes del mundo pagano sino con la fuerza de la fe sólida, del amor y del sacrificio.


Catedral de Cristo Redentor

En nombre del electo Patriarca de Moscú y de Toda Rusia es conocido no solo en el país, sino en todo el mundo. El Titular del departamento de relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú comenzó su apostolado en 1965, cuando el joven cartógrafo, de nombre de pila Vladimir Gundiayev ingresó en el Seminario Conciliar de Leningrado. En los años de su servicio a la Iglesia ha visitado casi todas las diócesis ortodoxas del mundo. Mas de una vez ha conversado con el Primado de la Iglesia Católica, el obispo de Roma, Benedicto XVI. Fue un participante activo además de la firma del Acta de Comunión espiritual que significó la reunificación de las Iglesias ortodoxas del Patriarcado de Moscú y del extranjero, en 2007. La ceremonia solemne de entronización del nuevo Patriarca tendrá lugar el 1º de febrero en la Catedral de Cristo Redentor.


Kiril, aperturista y partidario de tender puentes con la Iglesia Católica

Ignacio Ortega Moscú, 27 ene (EFE).- El nuevo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), el metropolita Kiril de Smolensk y Kaliningrado, es considerado un religioso aperturista y partidario de tender puentes con la iglesia Católica.

Kiril, que sustituye al recientemente fallecido Alexis II, quien dirigió los destinos de la IOR desde 1990 hasta finales de 2008, es el patriarca ortodoxo número XVI de la historia de este país.

Jefe del departamento Eclesiástico Exterior desde 1989, Kiril ha sido el máximo representante de la IOR en la nueva ronda de consultas con el Vaticano iniciada tras la entronización del Papa Benedicto XVI en 2005.

"En estos momentos se dan todas las condiciones para la solución de los problemas que nos han enfrentado en los últimos años", señaló Kiril tras reunirse en Roma con el Pontífice, al que conoce desde los años 70 del pasado siglo.




Kiril, de 62 años, considera que Benedicto XVI "está dispuesto a poner todo de su parte para garantizar la solución en el menor tiempo posible de los problemas y evitar que surjan otros nuevos".

No sólo eso, el nuevo Patriarca ruso también aboga por que ambas iglesias cooperen estrechamente en la defensa de los valores cristianos en Europa, frente a la expansión de otros credos, como el islam.

Ese ecumenismo, también uno de los pilares del pensamiento de Benedicto XVI, le ha valido no pocas críticas por parte de los sectores más duros de la IOR.

Según todos los expertos, el nombramiento de Kiril como nuevo líder de la IOR allanará el camino para la anhelada visita del Papa romano a Rusia.

La visita de Benedicto XVI debe ir precedida de una invitación formal de Kiril, que comparte con el líder de la iglesia Católica la erudición y el conservadurismo en cuestiones morales, como la oposición al matrimonio homosexual y al sacerdocio femenino.

El anterior Pontífice, Juan Pablo II, nunca pudo visitar Rusia, debido a su mala relación con el Patriarcado ruso, que le acusó en repetidas ocasiones de proselitismo en el tradicional área de influencia de la IOR.

Nombrado metropolita en febrero de 1991, Kiril ha sido el jefe de la diplomacia de la IOR de manera interrumpida desde tiempos de la URSS (noviembre de 1989).

Kiril, cuyo nombre de seglar es Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, nació en 1946 en Leningrado (ahora San Petersburgo) en el seno de una familia en la que su padre y su abuelo eran sacerdotes.

Siguiendo la estela de su progenitor, estudió en el seminario, tomó los votos en 1969 y a partir de 1970 impartió clases de teología dogmática y ejerció el cargo de secretario del metropolita de Leningrado, Nikodemo.

El nuevo patriarca fue durante diez años rector del Seminario y la Academia Teológica de Leningrado (1974-84), nombrado obispo de Vyborg (1976), Arzobispo de Smolensk y Kaliningrado (1988) y en 1989 se convirtió en miembro permanente del Sínodo de la IOR.

Tras la muerte del anterior patriarca en diciembre pasado, Kiril dirigió el traspaso de poderes como guardián del trono de la IOR, la versión rusa del camarlengo romano.

A diferencia de la iglesia Católica, en la IOR el guardián sí puede ser elegido por el Concilio General de la Iglesia Ortodoxa como nuevo patriarca.

Kiril es considerado el artífice del renacimiento de la iglesia ortodoxa en países como Filipinas, Irán, Irak, Corea del Norte, Vietnam; y de la reunificación con la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior, creada por los religiosos huidos tras la revolución bolchevique.

En noviembre pasado Kiril protagonizó una gira sin precedentes por América Latina en la que consagró varios templos y se reunió con Fidel y Raúl Castro en La Habana.

Kiril incluso condecoró a los hermanos Castro por dar el visto bueno a la construcción en La Habana de la primera iglesia para los fieles ortodoxos.

Al igual que su antecesor, el nuevo jefe de la IOR mantiene unas estrechas relaciones con el Kremlin y ha sido acusado de tener lazos con los servicios secretos soviéticos (KGB).

Además, la prensa rusa denunció que tanto Kiril como la IOR se beneficiaron tras la caída de la URSS de la exención de impuestos concedida por el Kremlin a la iglesia para la importación de cigarrillos.

Kiril, que participa con asiduidad en programas de televisión, ha negado rotundamente esas acusaciones, que le valieron el sobrenombre "Metropolita del Tabaco"


Biografía del patriarca Kiril de la Iglesia Ortodoxa Rusa

Moscú, 27 ene (EFE).- El XVI patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), Kiril, hijo y nieto de clérigos, fue el jefe de la diplomacia del Patriarcado de Moscú desde 1989.



Su nombre de seglar era Vladímir Mijáilovich Gundiáyev, y nació en Leningrado, actualmente San Petersburgo, Rusia, el 20 de noviembre de 1946.

Graduado en la escuela de secundaria, cursó estudios eclesiásticos en el Seminario y la Academia Teológica de Leningrado.

En 1969 fue ordenado sacerdote y al año siguiente pasó a desempeñar el puesto de secretario personal de Nikodemo, el entonces metropolita de Leningrado, partidario de un diálogo abierto y constructivo con el Vaticano del que Kiril fue alumno.

En 1971 fue designado representante de las escuelas teológicas de la Iglesia Ortodoxa Rusa en la Asamblea General del Syndesmos, la Asociación Mundial de la Juventud Ortodoxa, de la que fue elegido miembro de su Comité Ejecutivo.

El 12 de septiembre de 1971 fue elevado a la dignidad eclesiástica de archimandrita y el 26 de diciembre de 1974 nombrado rector de la Academia Teológica de Leningrado.

Designado en 1976 obispo de Vyborg y obispo auxiliar de la diócesis de Leningrado, Kiril fue presidente del Consejo Diocesano de Leningrado y formó parte del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI, WCC de sus siglas en inglés), en cuyo plenario, representó, en esos años, a la Iglesia Ortodoxa Rusa, la más numerosa de las confesiones ortodoxas.

Kiril ha tenido una participación destacada en las actividades ecuménicas de su fe y desde 1989 fue jefe del departamento Eclesiástico Exterior de la IOR y uno de los siete miembros permanentes del Santo Sínodo.

Como "ministro de Exteriores" del Patriarcado de Moscú, Kiril sustituyó a Filaret de Minsk.

Desde ese puesto, ha visitado la mayoría de los templos ortodoxos del mundo, se entrevistó en 2004 con Fidel Castro en Cuba, donde colocó la primera piedra del primer templo de la IOR en La Habana; en 2006 entregó a Benedicto XVI en Roma un mensaje personal del patriarca Alexis II, intervino en el proceso de reunificación de la IOR con la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exterior, que tuvo lugar en 2007, y junto al fallecido cabeza del Patriarcado de Moscú propició el inicio del diálogo de la Ortodoxia Rusa con otras religiones del mundo.

En 1991 fue nombrado metropolita (arzobispo) de Smolensk y Kaliningrado, y el 6 de diciembre de 2008, fue elegido, en votación secreta entre los siete miembros del Santo Sínodo, custodio del trono del Patriarcado, tras el fallecimiento de Alexis II, siendo considerado el favorito para sucederle al frente de la IOR.

Doctor de la Academia Teológica de la Iglesia Reformada de Budapest, es miembro honorario de la Academia Teológica de San Petersburgo y desde 2002 doctor "honoris causa" de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Perugia (Italia)


Felicitación del Papa al nuevo Patriarca de Moscú


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 28 de enero de 2009 (ZENIT.org).- ofrecemos a continuación el texto del telegrama enviado por el Papa Benedicto XVI a Su Santidad Kiril, nuevo Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, y cuyo contenido ha sido hecho público hoy por la Santa Sede.



A Su Santidad Kiril

Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias

He recibido con alegría la noticia de su elección como Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias. Le felicito calurosamente y le deseo toda fortaleza y alegría en el cumplimiento de la gran tarea que se presenta ante usted para guiar a la Iglesia que usted preside ahora en el camino del crecimiento espiritual y de la unidad. En la oración, pido al Señor que le conceda abundancia de sabiduría para discernir su voluntad, para perseverar en el amoroso servicio al pueblo confiado a su ministerio patriarcal, y para sostenerles en fidelidad al Evangelio y a las grandes tradiciones de la Ortodoxia Rusa. Que el Todopoderoso bendiga también sus esfuerzos para mantener la comunión entre las Iglesias ortodoxas y para buscar la plenitud de la comunión que es el objetivo de la colaboración y el diálogo entre católicos y ortodoxos. Le aseguro a Su Santidad mi cercanía espiritual y el compromiso de la Iglesia católica para cooperar con la Iglesia ortodoxa rusa para un más claro testimonio de la verdad del mensaje cristiano y de los valores que únicamente pueden sostener al mundo actual en el camino de la paz, la justicia y el cuidado amoroso a los marginados. Con afecto fraterno en el Señor Jesucristo, invoco sobre usted los dones del Espíritu Santo de la esperanza, la fortaleza y la paz

BENEDICTUS PP. XVI




El Metropolita Kiril, nuevo Patriarca ortodoxo ruso


Фильм, снятый к 55-летию новоизбранного Патриарха Кирилла. Perfil biográfico del Metropolita Kiril


Elections of Russia Orthodox church new Patriarch


Coronación del Nuevo Patriarca de Moscú

El próximo fin de semana será coronado el nuevo Patriarca de Moscú y de todo Rusia. Con este motivo es bueno recordar la historia de la elección de su predecesor Tikhon, elegido en 1917:


Moscú 5 de noviembre de 1917. Junto a muchos moscovitas, aproximadamente 300 miembros del Consejo Ruso se reunió en la Catedral de Cristo Salvador.

Aquí están. Cada uno firmó su propio retrato.

Vladimir Bagdanovich, artista y miembro del Consejo dibujó más de 200 retratos de los miembros. Aquí está el profesor Pakrovsky y aqui Yevloghiy. El arzobispo Volinsky, que más tarde se convertiría en la cabeza de la Iglesia rusa en Francia. Vinyamin, Metropolita en san Petersburgo, que fue asesinado en 1923, y canonizado como mártir.

Katovsky, archiprete de la Catedral de Cristo el Salvador, también asesinado y canonizado. Viktar Vasnyisof, el pintor. Sergei Bulgakov, el filósofo. Speransky. Pavel Dymitrovich Lapin.

El eremita Alexei del Hermitage de Zousimova sacó el nombre del nuevo patriarca de la caja de las elecciones.

Hubieron tres candidatos. El metropolita de Novgorod Arseniy, el metropolita Antony y el metropolita de Moscú, Tikhon.

La divina providencia escogió a Tikhon. "Cuántas lágrimas lloraré, cuántos gemidos pronunciaré durante mi servicio como Patriarca. A partir de este día estaré a cargo de todas las Iglesias rusas y moriré por ellas cada día".




Metropolitan Kirill elected head of Russian Orthodox Church


Оглашение итогов Поместного собора назван новый

Избран новый патриарх Всея Руси

Избран новый Патриарх Московский

05 enero 2009



En Rusia se festeja ahora la Navidad









La Navidad, fiesta del nacimiento del Dios hecho hombre para la redención del mundo, fue celebrada el 25 de diciembre por una amplia parte de los cristianos: católicos, protestantes, ortodoxos griegos y otros.

Pero esta noche comenzará a celebrarla la Iglesia Apostólica Armenia, mayoritaria en su país, que tiene un calendario propio. Aquí, en su Catedral San Gregorio el Iluminador, en la calle Armenia 1353, se oficiará hoy, a las 19.30, una misa de Nochebuena, que será seguida por un pesebre viviente.





Y la Iglesia Ortodoxa Rusa, que sigue el calendario juliano, celebrará mañana la Nochebuena y pasado mañana la Navidad, al igual que la Iglesia Ortodoxa Serbia.

El calendario juliano fue impuesto por Julio César en el año 45 antes de Cristo. El papa Gregorio XIII hizo una reforma y el calendario gregoriano fue adoptado por la Iglesia Católica. Las mismas fiestas, en el calendario juliano, se celebran trece días después.

Los ortodoxos rumanos, los griegos y los del Patriarcado de Antioquía celebraron la Navidad el último 25 de diciembre, como los católicos, pero vuelven al calendario juliano para la Pascua.

La celebración de la Navidad en estos días encuentra a la Iglesia Ortodoxa Rusa en un momento muy particular, pues se halla pronta a elegir al sucesor del patriarca Alexis II, que asumió en 1990, vivió la salida del régimen comunista, y falleció en diciembre último.





Mucho ha cambiado en los últimos veinte años, hasta niveles sorprendentes. En 1987, según el propio Alexis, había apenas unos veinte monasterios en toda Rusia, y hoy son 804 en el mundo (contando 25 en el exterior). El Estado manifiestamente ateo y perseguidor de la religión emite estampillas con imágenes religiosas cristianas. En la sede principal de la Universidad de Moscú puede verse desde la calle la cruz de la capilla ortodoxa rusa, en la que hay retratos de sacerdotes que fueron asesinados. Los templos se han cuadruplicado, se han reabierto iglesias que habían sido dedicadas a depósitos u oficinas, y suelen ser muy concurridas. La enorme catedral de Cristo el Salvador, en Moscú, que Stalin demolió en 1931 y reemplazó por unas piletas, fue hecha de nuevo en muy pocos años.

La Iglesia Ortodoxa Rusa tiene hoy 29.263 parroquias y 27.216 sacerdotes. En 2007 se llegó a un acuerdo entre el patriarcado de Moscú y la iglesia del exilio, separadas por décadas.

¿Quiénes elegirán al nuevo patriarca? Un concilio al que concurren los obispos (203) y un laico, un sacerdote y un monje (si los hay) por cada diócesis. Se reunirá en Rusia a fines de enero, con unos 1300 delegados.



Navidad Ortodoxa en Rusia. En el mismo día los católicos celebran la Solemnidad de la Epifanía



El 2 de diciembre se realizó la presentación de la traducción al ruso del libro Jesús de Nazareth escrito por Joseph Ratzinger Papa Benedicto XVI- en la biblioteca espiritual de Moscú. Este es el primer libro sobre Jesucristo escrito por un Papa.

Participaron Dennis Vaselov, director de la editorial Azbuka, el arzobispo Antonio Mennini, nuncio en la Federación Rusa, el arzobispo de Moscú Paolo Pezzi y el representante del patriarcado de Moscú, el padre Igor Vishanov.

En su discurso el arzobispo Paolo Pezzi señaló el principal problema que enfrenta el cristianismo en la actualidad: La dramática realidad de nuestros tiempos es que por primera vez en dos mil años, mucha gente está perdiendo la percepción de la única cosa que siempre los inspiró la personalidad de Cristo.

Monseñor Pezzi considera existe una gran necesidad de libros como éste de Benedicto XVI para evitar que se pierda de vista a Cristo.