Sacerdotes en Rusia

Deseo plasmar en este blog mis contactos con dos sacerdotes españoles que están trabajando en Rusia desde el día 30 de noviembre de 2002, fiesta de san Andrés, apóstol. También pondré noticias y anécdotas relacionadas con Rusia, y con otros países de la antigua URSS. Es necesario referirse a Fátima. El próximo 13 de julio de 2006, se cumplen 89 años de la primera vez que la Virgen María habló, en Fátima, de Rusia y de su conversión.

02 julio 2009

Ordenaciones sacerdotales en Moscú

En la Catedral de la Inmaculada Concepción en Moscú, el arzobispo Paolo Pezzi ordenó el pasado 28 de junio de 2009, a Kirill Gorbunov diácono y consagró sacerdote al diácono Igor Sergeyev. Ambos han completado los estudios en el Seminario Mayor de San Petersburgo.

En esta entrevista, monseñor Paolo Pezzi ha confirmado la importancia de tal evento para Rusia, porque si en los países con mayoría católica las ordenaciones sacerdotales son un evento habitual, que se producen con bastante frecuencia y con un gran número de candidatos, muy diferente es la situación donde los católicos son una pequeña minoría.

“La ordenación sacerdotal es un misterio, no debemos olvidarlo. Es una señal particular de la presencia de Dios en Jesucristo, en su comunidad, en su Iglesia. Todo esto está ligado a los Sacramentos, por lo que es un gran hecho. En este sentido creo que es justo subrayar que es un gran acontecimiento. Lo repito, no debemos mostrar euforia por el factor que gracias a Dios hemos ordenado al menos un sacerdote, pero sí enfatizar la importancia del evento como tal”.

El Nuncio Apostólico en Moscú, arzobispo Antonio Mennini, ha traído las bendiciones del Santo Padre Benedicto XVI a los ordenados.

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14 mayo 2009


Fátima sigue suscitando conversiones y oración, 92 años después

Diversos santuarios en el mundo celebraron este miércoles el día de la primera aparición

ROMA, miércoles, 13 mayo 2009 .- No sólo en Fátima sino en varios santuarios dedicados a esta advocación en todo el mundo, miles de fieles llegaron en actitud de oración y peregrinación este 13 de mayo cuando la Iglesia celebra la primera aparición a los pastorcitos en Portugal.



13 de Mayo en Rusia

El párroco de Tsarskoe Selo, San Petersburgo, Otets Aleksandr Burgos, comentaba en el día de hoy a sus feligreses: "El 13 de Mayo en Rusia siempre es algo especial: tiemblan los corazones de los católicos y se alegran por la predilección que la Madre de Dios ha tenido con ellos. Además se siente cómo la Iglesia Católica reza por Rusia y eso es algo muy importante.

¿Por qué es muy importante?



La Virgen de Fátima en nuestra parroquia


Porque Rusia necesita de la Iglesia Católica mucho más de lo que habitualmente piensan los rusos y los católicos.

Efectivamente, una de las cosas que muestra el mensaje de Fátima es la importancia que tiene la figura del Santo Padre para Rusia. La Virgen, al pedir que sea el Papa quien haga la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado, condiciona la conversión de Rusia a un acto del Papa en unión con los Obispos del mundo.

Así enseña que Rusia está encomendada a toda la Iglesia Católica, especialmente al Papa; que Rusia tiene necesidad de la Iglesia Católica, especialmente del Papa; y que sin la ayuda de la Iglesia Católica, especialmente del Papa, Rusia no puede alcanzar la plenitud de su fe. Necesitamos, por tanto, que la Iglesia Católica se vuelque con Rusia, que la Iglesia Católica se dé aún más cuenta, si cabe, de que Rusia necesita de Ella como la tierra sedienta del agua de la lluvia.

Si la Iglesia Católica se diese cuenta con más profundidad de cuan necesaria es su presencia en esta tierra, la reevangelización de Rusia avanzaría más deprisa. Entonces, como prometió Nuestra Señora en Fátima, Rusia -más rusos- se convertiría(n)".

En Fátima (Portugal), la peregrinación Internacional Aniversaria de mayo estuvo presidida por el Cardenal D. Oscar Maradiaga, Arzobispo de Tegucigalpa, Honduras, presidente de Caritas Internacional.




En Roma, en la iglesia del Espíritu Santo de Saxia (Spirito Santo in Sassia), ubicada a unos pocos metros de la Basílica de San Pedro y la cual, por petición del Papa Juan Pablo II, está dedicada a la devoción a la Divina Misericordia y a la Virgen de Fátima, en recuerdo de aquel 13 de mayo de 1981 en que sufrió el atentado.

La aparición de la Virgen en 1917 a los tres pastorcitos de Cova de Iría resulta "fascinante" pero a la vez "hace temblar", explica el padre Giuseppe Bart, rector de la iglesia del Espíritu Santo.

En ella, en la mañana de este miércoles, cientos de fieles de todo el mundo participaron de una jornada de oración con motivo de esta advocación mariana, que comenzó a las nueve de la mañana con la adoración al Santísimo Sacramento y terminó con una eucaristía a mediodía

Durante dos horas los fieles rezaron los diferentes misterios del rosario, así como las letanías. Se acercaban a la imagen de la Virgen para cantarle "El 13 de mayo" o encenderle un cirio.




El padre Giuseppe aseguró que, en Fátima, María dijo que "ora para que todos sus hijos se salven", y que al aparecerse a los los tres pastorcitos, Francisco, Jacinta y Lucía, "ha dado su predilección a aquellos que son inocentes, puros de corazón, sencillos, los que verán a Dios".

El sacerdote, quien providencialmente celebra hoy su cumpleaños, advierte, sin embargo, que esta figura hace temblar porque "María nos advierte del peligro del pecado, el pecado nos cierra las puertas del paraíso".

Y asegura que María "se presenta con su mensaje, nos pide que abandonemos la vida del pecado y abracemos el camino de la santidad".

El eco de la Virgen de Fátima en los fieles

Algunos fieles habían reservado desde hace tiempo este día para participar de la oración a la Virgen de Fátima. Otros estaban allí de paso y decidieron entrar a rezar unos minutos. Todos reconocían la importancia de María como abogada como la mejor intercesora ante Dios.

"Yo vengo a menudo aquí, rezo a la Divina Misericordia, y visito a la Virgen de Fátima", dice el sacerdote colombiano Carlos Sierra, de la comunidad de los Misioneros de la Consolata.

"Mi comunidad tiene un santuario muy importante en un barrio que se llama Fátima en la ciudad de Manizales. Es una advocación que está muy unida a la vida de la comunidad", señaló el presbítero.




Por su parte, el romano Fabrizio Procu, que estaba en el hospital del mismo nombre que se encuentra a pocos metros de esta Iglesia (uno de los más antiguos del mundo), decía: "he visto que había señales de fiesta y he entrado para ver qué fiesta era".

"La Virgen de Fátima es muy importante para mí junto con la Virgen de Lourdes. Es un signo que ha revolucionado Portugal con todos los problemas que se crearon entre las autoridades y las apariciones de la Virgen", explica.

Para Anunziata, de 83 años, quien participó de toda la jornada de oración, la figura maternal de esta advocación es lo que más la conmueve: "le he rezado con mucho fervor, me parecía que la veía. Recé mucho por todo el mundo. He leído muchas veces la historia de los pastorcitos", confesaba.

El poder de la oración fue el motivo que llevó a Emilia y a su hija Linda visitar a la Virgen en su día: "He venido para pedir oraciones porque ella dijo a los pastorcitos: orad para que cese la guerra. Si no rezan, vendrá una peor. Esto ocurrió en 1917. El mensaje de la Virgen es siempre de oración", dijo Emilia.

"La oración del rosario es contemplar las etapas más importantes de la vida de Jesús. Con la oración podemos obtener milagros de todo tipo. La oración de alabanza tiene una potencia especial que nos libera de muchas presiones", reconoce Linda.



El padre Giuseppe también deja espacio a las confidencias: "Siempre he querido, como sacerdote, tener su intercesión junto a mi ministerio sacerdotal y por este motivo no sólo la invocamos aquí cada día sino que cada cierto tiempo vamos en peregrinación a Portugal. Yo cumplo con la peregrinación cada año a este lugar de gracia y misericordia".


Noche del 12 al 13 de mayo de 2008, en Fátima Portugal (04:52)



13 de mayo de 2008, en Fátima Portugal (04:50)

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02 marzo 2009



El Papa confiesa "la nostalgia por la plena unidad " con los ortodoxos

Al entregarse la iglesia de san Nicolás en Bari al patriarcado ruso

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha confesado la "nostalgia por la plena unidad" con los cristianos ortodoxos, perdida hace casi mil años, en un mensaje enviado con motivo de la entrega a la Iglesia ortodoxa rusa de la iglesia de san Nicolás en Bari.

La llave del templo fue entregada este domingo, en la ciudad sureña italiana, por el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, al presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvedev, quien entregará la llave al patriarca ortodoxo de Moscú, Su Santidad Kirill I.






Como legado del Papa, participó en la ceremonia el cardenal Salvatore De Giorgi, arzobispo emérito de Palermo, quien leyó el mensaje que ha enviado el pontífice para esta ocasión.

En el texto, el Papa "se complace por el hecho de que este edificio responda, aquí en Bari, a la devoción de los ortodoxos rusos por san Nicolás. El pueblo ruso nunca ha desfallecido en su amor por este gran santo, que siempre le ha apoyado en momentos de alegría y en las dificultades".

Lo testimonia también esta iglesia ortodoxa rusa de san Nicolás, realizada a inicios del siglo pasado para acoger a los peregrinos que, en particular en los viajes hacia Tierra Santa, hacían etapa en Bari, punto de encuentro entre Oriente y Occidente, para venerar las reliquias del santo.

Nicolás de Myra (actual Turquía, como se le denomina en oriente) o Nicolás de Bari (como se le denomina en occidente) fue un obispo que vivió en el siglo IV y que ha pasado a la historia por sus numerosos milagros y su amor por los niños (su figura dio origen al personaje de Santa Claus o Papá Noel).







"¿Cómo no reconocer que esta hermosa iglesia despierta en nosotros la nostalgia por la plena unidad y mantiene vivo en nosotros el compromiso por trabajar por la unión entre todos los discípulos de Cristo?", se preguntó el Papa en el mensaje.

La Iglesia y la residencia contigua de Bari fueron construidas por la Iglesia ortodoxa rusa en 1913. Pero fue comprada en circunstancias poco claras por el Ayuntamiento, en 1937. El Ayuntamiento, que ya había abierto el templo al culto ortodoxo, ha respondido con generosidad a la petición de la Iglesia católica y ortodoxa para devolver la propiedad a la comunidad ortodoxa rusa.



Cripta de la Basílica de San Nicolás en Bari


Su Santidad Kirill I envió un mensaje a la ceremonia, leído por el obispo Mark, presidente ad interim del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, en el que transmite su gratitud "a la diócesis católica de Bari y a los dominicos que custodian hoy las reliquias del santo por la hospitalidad constante ofrecida a nuestros peregrinos".

El líder ortodoxo ruso da las gracias también tanto a las autoridades de Rusia como a las de Italia, que han permitido y ayudado en la devolución del templo.

En la ceremonia, el presidente de Italia expresó a su homólogo ruso que "esta llave es símbolo de la amistad entre nuestros países y nuestros pueblos, del diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, del compromiso por reforzar la cultura de la paz con la comprensión recíproca, con el acercamiento entre las diferentes tradiciones culturales y espirituales".




Basílica de San Nicolás en Bari, Italia



"Este compromiso es la mejor respuesta a la difusión de los fenómenos de intolerancia y de los fundamentalismos agresivos que niegan o amenazan logros esenciales de libertad y progreso civil", concluyó el presidente italiano.

Por su parte, el presidente ruso subrayó que "este conjunto arquitectónico es un centro espiritual importantísimo para la ortodoxia rusa en la tierra italiana, que en el futuro necesariamente crecerá".

"A Bari vendrán miles de compatriotas nuestros", aseguró.

Dmitri Medvedev anunció que "en el año 2011, se celebrará el año de la cultura y de la lengua italiana en Rusia y de la cultura y de la lengua rusa en Italia".




Mensaje papal al entregar la iglesia de san Nicolás en Bari a la Iglesia rusa

Leídas en la ceremonia celebrada el domingo, 1 de marzo en la ciudad italiana

CIUDA DEL VATICANO, lunes 2 de marzo de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI, en la tarde de este domingo, quiso hacerse presente a través de su enviado especial, el cardenal Salvatore De Giorgi, arzobispo emérito de Palermo, en la ceremonia de entrega al patriarcado de Moscú de la iglesia rusa de San Nicolás en Bari, que se celebró en esa ciudad del sur de Italia.

En el acto de entrega participaron el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, y el presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvedev. El mensaje papal fue transmitido por el purpurado con estas palabras que ahora reproducimos.








El Santo Padre, Benedicto XVI, que me ha pedido representarle en esta significativa ceremonia, dirige su cordial saludo a las autoridades religiosas civiles y a todos los presentes en particular al presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, al presidente de la Federación Rusa, Dimitry Medvedev, a los ministros, a su excelencia Mark, presidente "ad interim" del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Externas del Patriarcado de Moscú y al excelentísimo monseñor Francesco Cacucci, pastor de esta Iglesia particular. Desea renovar, ante todo, su fervientes augurios al patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Su Santidad Kirill I, pidiendo al Espíritu Santo que ilumine su empeñativo ministerio.

El Papa se complace por el hecho de que este edificio responda, aquí en Bari, a la devoción de los ortodoxos rusos por san Nicolás. El pueblo ruso nunca ha desfallecido en su amor por este gran santo, que siempre le ha apoyado en momentos de alegría y en las dificultades. Lo testimonia también esta iglesia ortodoxa rusa de san Nicolás, realizada a inicios del siglo pasado para acoger a los peregrinos que, en particular en los viajes hacia Tierra Santa, hacían etapa en Bari, punto de encuentro entre Oriente y Occidente, para venerar las reliquias del santo. ¿Cómo no reconocer que esta hermosa iglesia despierta en nosotros la nostalgia por la plena unidad y mantiene vivo en nosotros el compromiso por trabajar por la unión entre todos los discípulos de Cristo?



Icono de Nicolás de Bari


En verdad, la historia de Bari y de esta región está marcada de manera profunda por la presencia del mundo oriental, y la sensibilidad ecuménica constituye una característica típica de las poblaciones de la Apulia. Precisamente por este motivo el Santo Padre Benedicto XVI desea que también esta ceremonia contribuya a hacer que Bari siga siendo, como dijo el Papa Juan Pablo II, de venerada memoria, un "puente natural hacia Oriente", ofreciendo su contribución preciosa al camino hacia la plena comunión entre los cristianos.

Con estos sentimientos, invocando la intercesión de la Madre de Dios y de san Nicolás, el Papa renueva su saludo a los presentes a los que envía, a través mío, su bendición.

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14 febrero 2009


Los desafíos de la Iglesia en Rusia, según el arzobispo católico de Moscú


Florecimiento del catolicismo en la ex Unión Soviética


La necesaria presencia cristiana en la sociedad civil es una de las principales preocupaciones y prioridades de la pastoral de la Iglesia católica en Rusia, como apunta el arzobispo católico de la archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, monseñor Paolo Pezzi.





Benedicto XVI ha recibido esta mañana al prelado y a otros obispos de Rusia, en audiencias separadas, en el marco de su quinquenal visita "ad limina". En los micrófonos de Radio Vaticana, monseñor Pezzi ha trazado la situación que vive la Iglesia católica en el país, especialmente desde el renacimiento que experimenta tras el final del régimen soviético.

"La reconstrucción, también formal, de las comunidades católicas en torno a los obispos y a los sacerdotes en las parroquias: éste me parece que ha sido el fenómeno más significativo e incluso más conmovedor -reconoce-. Ver resurgir estas comunidades, tras años de auténtico martirio y persecución, con una pasión por el cristianismo, por Cristo y, por ello, por el hombre, y la fidelidad a obispos en el fondo desconocidos. Otra etapa que considero importante ha sido la reapertura del seminario en San Petersburgo, el único seminario que prepara sacerdotes para toda Rusia".

En cuanto a la libertad religiosa en Rusia y las relaciones con el Estado, de acuerdo con monseñor Pezzi "existen las mismas dificultades que puede haber en distintos países occidentales"; "el cristianismo encuentra siempre en este mundo una contraposición".

"Diría en cambio que –aunque no falta alguna dificultad con ciertas autoridades locales- las relaciones con el Estado son en general buenas y hemos recibido ayuda cuando han surgido dificultades, sobre todos para nuestros sacerdotes extranjeros llamados a desarrollar su ministerio en Rusia", especifica.

El arzobispo Pezzi comenta asimismo en la emisora pontificia las relaciones con la Iglesia ortodoxa. "Puedo decir, ante todo, que existe una creciente preocupación común para que el cristianismo no se aleje de la sociedad civil, sino que tienda a permear cada vez más el tejido social", confirma. "La preocupación a fin de que los valores evangélicos estén fuertemente anclados al anuncio de Cristo mantienen nuestra atención -del uno hacia el otro-, para que este testimonio –sobre todo en el ámbito cultural y social- pueda dar también frutos comunes".

"No olvidemos que Rusia es un país en el que, a pesar de tantos años de ateísmo y de abierta contraposición a la Iglesia, el cristianismo está en cualquier caso muy arraigado en el pueblo -indica el prelado-. Ciertamente es un cristianismo que debe ser revisado conscientemente como experiencia de fe".


Benedicto XVI y monseñor Pezzi


Califica además de significativa "la intensificación de las conversaciones y de los encuentros entre exponentes y personalidades de la Iglesia católica y de la Iglesia ortodoxa".

E insiste, refiriéndose a los desafíos pastorales de la Iglesia católica en Rusia, en la prioridad "de la presencia cristiana en los diversos ambientes". "El hombre en Rusia, como en cualquier parte del mundo, necesita encontrar a Cristo" y hallar en tal encuentro "una respuesta a la sed de significado de la propia vida"; "en esto podemos dar ciertamente una contribución, como Iglesia católica, al testimonio común con la Iglesia ortodoxa", profundiza monseñor Pezzi.

El segundo desafío, siguiendo al prelado, es "una atención capilar de la familia", porque "se necesita un lugar en el que un hombre pueda nacer, crecer, ser educado en la belleza de la vida, en el gusto de la responsabilidad, y esto es la familia".

El tercer desafío pastoral actual es "encarnar cada vez más el anuncio cristiano en la realidad en la que nos encontramos", concluye el arzobispo católico de la archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú.



La amistad personal con cristianos ortodoxos, clave para el diálogo ecuménico



CIUDAD DEL VATICANO, jueves 22 de enero de 2009 (ZENIT.org).- La Iglesia católica ha mejorado significativamente sus relaciones con la Iglesia ortodoxa rusa en los últimos años, sobre todo gracias al establecimiento de lazos de amistad personal con el Patriarcado de Moscú por parte de altos dignatarios de la Santa Sede.



Santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa


Así lo explica el padre Milan Zust S.I., secretario del Comité católico para la colaboración cultural con las Iglesias ortodoxas y las Iglesia ortodoxas orientales ante el Consejo Pontificio para la Pormoción de la Unidad de los Cristianos, en un artículo publicado por L'Osservatore Romano en su edición de este jueves.

Zust, quien acompañó el pasado mes de mayo al presidente de este dicasterio, cardenal Walter Kasper, en su visita oficial a Moscú, resaltó la importancia de estos encuentros personales con altos dignatarios ortodoxos, que se han intensificado en los últimos tiempos.

"Las relaciones personales entre los cristianos son un medio eficaz para promover la comunión. Con ello no se pretende sustituir o relegar el diálogo teológico, pero sí aumentar la confianza recíproca necesaria para que este diálogo se produzca",explica.

En este sentido, el subsecretario destacó la importancia de la visita del cardenal Kasper a Moscú, a finales del pasado mes de mayo, con motivo de la festividad de los santos Cirilo y Metodio, tan venerados por la Ortodoxia

Esta visita, explica Zust, "tenía como fin profundizar en el conocimiento de la Iglesia ortodoxa rusa, y en su rica tradición espiritual y cultural".

El cardenal Kasper iba a Rusia invitado por el Metropolita Kiril, con quien habló sobre la próxima participación de la Iglesia ortodoxa rusa, a partir de este 2009, en la Comisión Mixta que estudia el diálogo ecuménico con los ortodoxos.

"Esta cuestión es muy importante, porque la continua ausencia hasta ahora de la delegación ortodoxa rusa en el diálogo teológico oficial estaba afectando a los trabajos de la comisión", explica Zust.

El cardenal Kasper tuvo también la oportunidad de encontrar durante más de una hora al Patriarca Alejo II, con quien mantuvo un diálogo "cordial". Precisamente, el purpurado ha encabezado la delegación de la Santa Sede que ha participado en los funerales del Patriarca, fallecido hace pocas semanas.

También con la Iglesia ortodoxa ucraniana se ha abierto un diálogo fructífero, con la visita del cardenal Kasper al Metropolita Volodymyr de Kiev, en diciembre de 2007Esta visita ha sido importante ya que la relación entre ambas confesiones había atravesado momentos difíciles en épocas pasadas, tras la persecución comunista.

Además de estos gestos de amistad, Zust explica la importancia de la labor del Comité cultural del que él forma parte, y que tiene como tarea fundamental la de ofrecer becas de estudio a seminaristas ortodoxos que acuden a Roma para estudiar en las facultades pontificias.



"Este crecimiento de la confianza mutua entre los cristianos divididos por los tristes acontecimientos de la historia y por el pecado humano está siendo muy significativa", concluye Zust.

A menudo, estos contactos se llevan a cabo con gran discreción. Mantener este carácter "privado" supone, según Zust, "aumentar su fuerza, que unida a la de Cristo, puede hacer milagros, aun cuando se tenga la impresión de que el camino de la comunión avanza demasiado lentamente".

"Los sacrificios personales, las renuncias íntimas, escondidas a los demás pero conocidas por el Señor, son el medio que tenemos todos para rezar por la unidad. El Señor sabe cómo transformarlos en elementos de comunión", añade.

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13 febrero 2009

El nuevo patriarca ortodoxo ruso pide al Papa proseguir el diálogo ecuménico


Espera en un "fructífero desarrollo" de las relaciones entre las respectivas Iglesias




MOSCÚ, viernes 13 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- "Un fructífero desarrollo" de las relaciones entre la Iglesia católica y la ortodoxa rusa es cuanto augura Su Santidad Kiril, patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, en un mensaje transmitido a Benedicto XVI para agradecerle por las felicitaciones que el Papa le ha enviado con ocasión de su elección.







En el texto, traducido por "L'Osservatore Romano", el patriarca explica que "entre los muchos deberes que se presentan ante el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa, una de las prioridades la constituye la necesidad fundamental de atestiguar y afirmar los valores del Evangelio de Cristo en la sociedad contemporánea".

Kiril se dice convencido de que a esto deben contribuir el diálogo y la colaboración de todos aquellos que se hacen llamar cristianos", y por ello asegura al Papa que la Iglesia Ortodoxa Rusa "seguirá inmutablemente abierta a la cooperación con cuantos se declaran seguidores del Señor Jesucristo y mantienen la visión tradicional de los contenidos del mensaje que los cristianos deben llevar al mundo contemporáneo".

"Entre los colaboradores en este campo, la Iglesia católica de Roma ocupa un lugar particular", reconoce el Patriarca.

De la misma forma, "un sitio particular en los esfuerzos comunes de los cristianos, orientados a conseguir las finalidades expuestas, es el ocupado por Usted personalmente, Santidad", añade dirigiéndose al pontífice.

"Espero sinceramente un fructífero desarrollo de las relaciones entre nuestras Iglesias", concluye el mensaje con el que Kiril augura a Benedicto XVI "paz, salud y ayuda de Dios en su tarea", y le saluda "con afecto en el Señor".

Kiril, en el siglo Vladimir Gundiaiev, fue elevado a la guía de la Iglesia ortodoxa rusa el 27 de enero pasado. Sucedió a Alejo II, muerto el 5 de diciembre de 2008. La ceremonia de su entronización tuvo lugar el 1 de febrero.



No habrá encuentro en 2009


El 2 de febrero, el nuevo Patriarca recibió a la delegación católica oficial que había participado en la ceremonia de entronización, el día anterior.

En el encuentro, el Patriarca expresó su esperanza "de que las relaciones entre ambas Iglesias se desarrollen ulteriormente en una atmósfera de confianza y cooperación recíproca, en primer lugar para defender y afirmar los valores cristianos tradicionales y en el mundo", señala la página web del Patriarcado de Moscú, según informa la agencia rusa Interfax.






Según el Patriarca, el hecho de que las posturas de católicos y ortodoxos concuerden en muchos aspectos de la vida de la sociedad actual, podría representar una óptima base para esta interacción.

La delegación católica estaba compuesta por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el secretario el obispo Brian Farrell, L.C., por el arzobispo Antonio Mennini, representante de la Santa Sede ante la Federación Rusa, por monseñor Paolo Pezzi, arzobispo de la Madre de Dios de Moscú, y por el sacerdote jesuita Milan Zust.

El cardenal Kasper entregó al nuevo Patriarca un mensaje de Benedicto XVI en el cual el Papa subrayaba el papel de Kiril -durante muchos años presidente del Departamento para las Relaciones Eclesiales Externas del Patriarcado- a la hora de "forjar una nueva relación entre nuestras Iglesias".

"Una relación basada en la amistad, en la mutua aceptación y el diálogo sincero", añadía el Papa, confesando que nutre "grandes esperanzas" en que ambas Iglesias continuarán "cooperando para encontrar modos de fomentar y reforzar la comunión en el Cuerpo de Cristo".

El purpurado ofreció al patriarca también un regalo del Papa, un cáliz como símbolo del deseo de llegar a la plena comunión.


Según el Patriarcado de Moscú es improbable que el esperado encuentro entre Benedicto XVI y Kiril tenga lugar en el año 2009.

"Es posible llegar a un acuerdo [entre la Iglesia ortodoxa rusa y la Iglesia católica romana], pero hace falta tiempo", afirmó al respecto el arcipreste Vsevolod Chaplin, vicerresponsable del Departamento para las Relaciones Externas, a la emisora de radio rusa Finam.

El arcipreste afirmó que "nunca se ha excluido este encuentro" ya que no hay "obstáculos de principio", pero confesó que los fieles ortodoxos sienten "dolor y preocupación" por la actividad misionera de la Iglesia católica.

"El patriarca, como el Papa, pone en primer lugar, no los sentimientos humanos, sino la preservación del credo, de la unidad y de la paz en su Iglesia", añadió.





Por esto, precisó, el poder de Kiril, "a pesar de su proyección externa, está restringido por una serie de factores, en primer lugar la opinión de los fieles, del clero y de los obispos".

Tres encuentros anteriores

Kiril y el Papa Benedicto XVI se han encontrado en tres ocasiones, cuando el primero era Metropolita de Smolensko y Kaliningrado. La primera, el 25 de abril de 2005, el día después de la Misa de entronización del Pontífice, En aquella ocasión, Kiril subrayó la necesidad de cooperación por parte de ambas Iglesias para defender los valores cristianos en la Europa actual.

El 18 de mayo de 2006, Kiril viajó a Roma para bendecir la nueva iglesia del Patriarcado de Moscú, que está situada cerca de la Basílica de San Pedro. Tras su encuentro con Benedicto XVI, afirmó haber tenido con él "una conversación muy importante sobre las perspectivas de desarrollo de nuestras relaciones", y que ha llegado "el momento de que nuestras Iglesias trabajen juntas para preservar el cristianismo en Europa".

El último encuentro tuvo lugar el 7 de diciembre de 2007, cuando Kiril visitó nuevamente el Vaticano.


La Iglesia Rusa acelera los preparativos para la reunión del Patriarca con el Papa, pero aún hay obstáculos


Moscú, 13 de febrero, RIA Novosti. Un alto representante de la Iglesia Ortodoxa de Rusia (IOR) admitió hoy que todavía subsisten escollos para que el Patriarca Kiril se reúna con el Papa Benedicto XVI, aunque el objetivo es aproximar tal encuentro en lo posible.

El Patriarca Kiril "continuará la línea de su antecesor", Alexis II, "en lo que concierne a las relaciones entre los ortodoxos y los católicos", manifestó hoy el obispo de Viena y Austria Ilarion, representante de la IOR ante los organismos europeos.

El objetivo a día de hoy, señaló, es "organizar con la máxima brevedad posible" una entrevista entre el Patriarca y el Pontífice.

Al mismo tiempo, el obispo constató que siguen sin eliminar dos obstáculos fundamentales para tal encuentro: "el proselitismo y la espinosa situación en Ucrania donde hay problemas entre creyentes ortodoxos y greco-católicos".

Preguntado por la eventual fecha de una reunión entre el Papa y el Patriarca, Ilarion dijo que "no es una cuestión del tiempo sino del objetivo". "Nuestra visión consiste en que primero necesitamos preparar una posición común y después proceder a la organización del encuentro". Hace falta "prepararlo bien", para que no sea "un encuentro protocolario ante las cámaras de televisión".

La Iglesia Ortodoxa de Rusia y el Vaticano, dijo, deberían "evitar la agresividad" y procurar que "los ortodoxos y los católicos sean aliados, no rivales".

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01 febrero 2009

La Iglesia ortodoxa rusa entroniza a su nuevo patriarca


MOSCU, 1 de Febrero 2009

El patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Kirill, fue entronizado el domingo en la catedral de Cristo Salvador en Moscú como jefe de una Iglesia ortodoxa en auge desde la caída del comunismo. Kirill ha sido coronado como el patriarca número 16 de la Iglesia Rusa desde que el título fue creado en 1859. Se trata del primero en ser elegido tras la caída de la Unión Soviética
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El presidente Dmitry Medvedev y el primer ministro Vladimir Putin presenciaron la compleja ceremonia desde cerca del altar. La duquesa Maria Vladimirovna, descendiente del último zar, también asistió.

La ceremonia se prolongó tres horas, lo que no arredró a los miles de fieles que comenzaron a hacer cola a las puertas del templo a las siete de la mañana, pese a los 20 grados bajo cero que marcaban los termómetros en Moscú. La llegada de Kirill al templo en limusina fue recibida con quince minutos de repique de las cinco campanas de la catedral y el tradicional pan con sal, símbolo de bienvenida en este país.

"¡Axios!, ¡Axios!, ¡Axios!" ("¡Es digno!", en griego), corearon los aproximadamente 4.000 asistentes a la ceremonia, entre los que se encontraban más de 700 arzobispos, clérigos y seglares que integran el concilio general de la IOR que el pasado martes eligió a Kirill en votación secreta, otros dignatarios ortodoxos con hábitos dorados y representantes de otras confesiones, responsables políticos y creyentes reunidos en el interior del imponente edificio situado en el corazón de Moscú. La Iglesia Católica estuvo representada por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.





Con estas palabras, Kirill, que fue elegido el martes por un concilio, quedó formalmente entronizado como nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa. Unos minutos antes, los metropolitas de Kiev y de Minsk le hicieron sentarse tres veces en la silla patriarcal, ubicada en el centro del altar, cantando junto con el clero y la congregación conforme al rito en vigor.

Los sacerdotes entonaron los profundos y sonoros tonos de base utilizados en la antigua liturgia ortodoxa, que eran interrumpidos por enérgicas alabanzas y agradecimientos por el nuevo patriarca, expresados por el coro ubicado en los balcones de la catedral.

Luego los diáconos reemplazaron las vestimentas de arzobispo que usaba Kirill y le pusieron la de patriarca: el "saccos" (casulla patriarcal), de un color intensamente carmesí, y el amito grande (cinta ancha y larga con imágenes de cruces); así como le entregaron dos panagías (medallón colgado de cadena larga, con icono pequeño de la Virgen), cruz y mitra patriarcal.





Especialmente para la ceremonia de entronización, le fabricaron un manto patriarcal verde y un "kukol" blanco (gorro cónico redondo). En la parte frontal y los extremos delanteros del "kukol" están bordadas imágenes de los serafines de seis alas, y en lo alto figura una cruz. El color blanco es símbolo de la luz divina inmaterial y la pureza del alma. Las imágenes de los serafines simbolizan la posición cimera del Patriarca en la Iglesia Rusa.

El manto es una especie de capa larga, que no tiene mangas y se abrocha sólo en el cuello. Se pone sobre la sotana durante las ceremonias solemnes. El manto de los monjes ordinarios es negro; el de los obispos, de color violeta; el de los metropolitas, azul, y el del patriarca, verde (color que simboliza la vida eterna en el cristianismo).

En el manto hay tres franjas anchas bicolores, que simbolizan la doctrina que deriva del Antiguo y el Nuevo Testamentos, la que predica el Patriarca.

Al final de la ceremonia, se puso la túnica verde de patriarca y un tocado blanco con una cruz en la parte superior llamada "kukol".

Acto seguido, se le entregó el báculo de madera con oro incrustado del metropolita Piotr (que data del siglo XIV), y fue quien trasladó la sede de la IOR a Moscú. Esta es una de las más preciadas reliquias de la Iglesia ortodoxa rusa, que está expuesta normalmente en los museos del Kremlin.

El Patriarca recibió también un cetro y una bandera con las iniciales PK (Patriarca Kiril), tras lo cual ofició personalmente la eucaristía.

Seguidamente, las campanas de la catedral de mármol blanco construida tras la caída de la URSS por orden del ex presidente Borís Yeltsin repicaron durante varios minutos para comunicar la buena nueva: la Iglesia Ortodoxa ya tiene un nuevo patriarca.

En su discurso, y ante los dos máximos mandatarios políticos del país, Kirill I ha hablado de la independencia de la Iglesia respecto al Estado, algo de importante valor dada su condición de primer Patriarca elegido tras la caída de la URSS y por tanto nombrado sin injerencias políticas.

Eso sí, ha puntualizado que ambas instituciones deben trabajar juntas: “Las relaciones entre la Iglesia y el Estado deben realizarse dentro de un diálogo de buena voluntad y sobre bases constitucionales, por el bien de la Iglesia, el Estado y el pueblo”.



Alexis II, Presidente Putin y Kirill


Kiril también ha hecho una llamada a la unidad dentro de la Iglesia Ortodoxa, pero igualmente a la apertura.

Precisamente se espera que éste sea uno de los puntos que marquen su patriarcado. Partidario del ecumenismo, todo apunta a que tenderá puentes con la Iglesia Católica, como ya hizo cuando desempeñaba su labor como responsable de la diplomacia de la Iglesia Ortodoxa Rusa.

El nuevo patriarca dijo que su prioridad era llevar a Dios a los más jóvenes. Sostuvo que la Iglesia no podía esperar "en momentos de relativismo moral, cuando la propaganda de la violencia y la depravación secuestra el alma" de los jóvenes.

Kirill también sugirió que podría tener un rol más activo como pastor de los 30 millones de los rusos ortodoxos que viven en el extranjero.

Tras prometer mantener la unidad de la Iglesia en Rusia, Kirill sostuvo que incrementaría el diálogo con otros Estados ex soviéticos y sus instituciones religiosas.

"El Patriarca es el defensor de las fronteras canónicas exteriores de la Iglesia (...) siempre estaré abierto al diálogo con las Iglesias hermanas", -aunque no mencionó a los católicos romanos directamente- señaló Kirill durante su homilía, en la que criticó el "relativismo moral" del mundo actual. La ceremonia, durante la que sonó música compuesta por un diácono cuyo padre fue fusilado bajo la URSS, concluyó con las felicitaciones por parte de Medvédev y Putin, ambos creyentes y que mantenían una estrecha relación con el anterior Patriarca.

Medvedev y Putin, acompañados por sus esposas con sus cabezas cubiertas por pañuelos blancos, se santiguaron bajo la impresionante bóveda hacia la cual se elevaba el humo del incienso. La viuda del primer presidente de la era postsoviética Boris Yeltsin, fallecido en 2007, Naina, también estaba presente.

Medvedev abogó por un diálogo "intenso y solidario" con el nuevo jefe de la Iglesia ortodoxa rusa en un discurso al final de la ceremonia. Su esposa, Svetlana, fue la primera persona en recibir la comunión de manos del patriarca.



Svetlana

Desde el desmoronamiento de la Unión Soviética, la Iglesia ortodoxa ha experimentado un renacimiento espectacular en Rusia, donde se ha convertido en un pilar de la identidad nacional. Tres cuartas partes de la población rusa se declaran ortodoxos, frente a sólo un cuarto de la misma poco antes de la caída de la URSS, en 1991.

Desde 1989 estaba al frente de la diplomacia de la Iglesia rusa y se le considera abierto al mundo. Podría modernizar la comunicación de la Iglesia en Rusia, aún manteniéndose tradicionalista en el fondo, estiman los expertos.

La prensa rusa recordó tras la elección de Kirill que él es el autor de la Declaración de los Derechos y las Dignidades del Hombre, que denuncia los valores liberales y fue muy criticada por los defensores de los derechos humanos.

Los modales de Kirill, muy mediático, le distinguen sin embargo de otros dignatarios ortodoxos y le atraen los reproches de la rama más conservadora del clero ortodoxo.

No se opone a la propagación de los valores ortodoxos por los roqueros por estimar que "unas frases (suyas) pueden producir más efecto sobre los jóvenes que un sermón en la iglesia".

"Que Dios guarde a cualquier patriarca de entrar en la historia como un reformista", declaró Kirill tras ser elegido.

El nuevo Patriarca ruso parece apto a mejorar las espinosas relaciones de la Iglesia ortodoxa rusa con los católicos. Como "ministro de Relaciones Exteriores" del patriarca Alexis II, fallecido en diciembre, se ha reunido tres veces con el papa Benedicto XVI.



Medvédev confia en la posibilidad de desarrollar un diálogo solidario entre la Iglesia y el Estado


Moscú, 1 de febrero, RIA Novosti. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, felicitó al Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kirill, con motivo de su entronización y expresó la esperanza en poder desarrollar un diálogo solidario entre la Iglesia y el Estado.

 



"La entronización de usted es un acontecimiento de gran importancia para la vida de nuestro país y de todos los pueblos ortodoxos. Es un acontecimiento que abre una nueva época en el desarrollo de la fe ortodoxa en Rusia y crea nuevas condiciones, espero, para sostener un diálogo solidario entre la Iglesia Ortodoxa Rusa y el Estado", dijo el presidente, al felicitar al nuevo Patriarca con motivo de su entronización.
 
El servicio patriarcal es una tarea ardua. En épocas anteriores, la proeza patriarcal consistió a menudo en darle protección al pueblo en situaciones trágicas, señaló Medvédev.
 
"En nuestros días, en que Rusia se desarrolla vertiginosamente, y el mundo está lleno de contradicciones y problemas, igual que hace siglos, la labor conjunta entre el Estado y la Iglesia Ortodoxa Rusa es de mucha necesidad para nuestro país y para todos los pueblos ortodoxos", declaró.

El jefe del Kremlin deseo "fuerza y salud" a Kirill y también hizo votos porque la IOR y el Estado sigan cooperando y dialogando por el bien de Rusia.

Rusia es un Estado complicado, donde conviven diversos pueblos y diversas confesiones. En este sentido, el Patriarca de Moscú y toda Rusia tiene una misión especial, subrayó el presidente.



Kirill, un diplomático de fuerte carácter al frente de la Ortodoxia rusa


El metropolita Kirill fue entronizado el domingo 1 de febrero de 2009, Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias. Desde ahora será el Primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Con ello Kirill se convirtió en el XVI Patriarca de Moscú y todas las Rusias y obtuvo el título de Santísimo Patriarca. Es un experimentado diplomático famoso por su independencia de pensamiento y su voluntad de ampliar la influencia de la Iglesia ortodoxa en la esfera social y política de Rusia.

A sus 62 años, este hombre con la misma larga barba blanca que caracteriza a los dignatarios ortodoxos, hereda la cabeza de una Iglesia que se reforzó desde la caída de la Unión Soviética y durante el Patriarcado de Alexis II, fallecido en diciembre de 2008 y de quien Kirill fue un cercano colaborador.





Hasta ahora metropolita de Smolensk y Kaliningrado y durante casi dos meses jefe interino de la Iglesia ortodoxa rusa, Kirill es el único alto responsable ortodoxo popular entre los rusos gracias a su propio programa semanal de televisión "Las palabras del pastor".

Además, a lo largo de sus casi 20 años como director del poderoso departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú -el equivamente de una cancillería- se convirtió en el rostro de la Ortodoxia rusa en el extranjero.

Desde ese cargo estableció unas relaciones con el Vaticano que le han acarreado críticas, en un ambiente de acusaciones de proselitismo contra los católicos.

Según los expertos, Kirill no es un reformista pero tiene una mente independendiente y quiere que la Iglesia juegue un papel político y social. Por eso, las autoridades rusas no lo controlarán fácilmente.

"Con Kirill, la Iglesia podría tener la oportunidad de ser independiente en la escena política en vez de seguir siendo objeto de las manipulaciones del Estado", señaló el semanal Vlast.



Según su biografía oficial, Kirill manifestó su inclinación hacia la religión desde su más tierna infancia, en una familia donde su padre y su abuelo fueron popes.

En 1965, a los 19 años, Kirill -cuyo verdadero nombre es Vladimir Gundiayev- entró en el seminario de su ciudad natal, Leningrado (noroeste, actual San Petersburgo).

Según su hermana Elena -citada en el diario popular Tvoi Den- siendo aún estudiante le dijo: "si no encuentro una chica con la quiera pasar el resto de mi vida, me haré sacerdote". Y se dio como plazo hasta el 27 de marzo de 1969.

El 3 de abril de ese año, Kirill vistió los hábitos sacerdotales y en los años 70 aceleró su carrera: primero fue secretario personal del metropolita Nikodim de Leningrado y a partir de 1971 ocupó su primer cargo diplomático como representante del Patriarcado de Moscú ante el Consejo Mundial de las Iglesias. En ese cargo acompañó regularmente al patriarca Pimen en sus viajes antes de ser nombrado jefe del departamento de Relaciones Exteriores en 1989.

El 25 de febrero de 1991 fue nombrado metropolita de Smolensk y Kaliningrado.

En los años noventa su reputación se vio empañada: mientras la Rusia postsoviética caía en el marasmo económico, la prensa le apodó el "metropolita del vodka", por las presuntas acusaciones de aprovecharse de las exenciones fiscales sobre el alcohol y el tabaco de que se beneficia la Iglesia ortodoxa. Estas últimas le valieron la reputación del "hombre más rico de la Iglesia ortodoxa rusa", recordó recientemente la publicación opositora Novaia Gazeta.

El nuevo Patriarca es un considerado un firme partidario del ecumenismo, al igual que el Papa Benedicto XVI, con el que se entrevistó en el Vaticano en 2007, lo que ha alimentado las esperanzas de que ambas iglesias superen el cisma que las separa desde 1054. Además, Kirill es partidario de convertir en obligatoria la asignatura de religión ortodoxa, pese a que en Rusia hay otras tres religiones oficiales (Islam, Judaísmo y Budismo), y de relajar ciertas costumbres para que los jóvenes regresen a las iglesias.

A partir de ahora, el 1 de febrero será fiesta de guardar para todos los ortodoxos.


MENSAJE DEL PAPA AL PATRIARCA RUSO CON MOTIVO DE SU ENTRONIZACIÓN

"Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando"

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 2 de febrero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el texto completo del mensaje de Benedicto XVI a Su Santidad Kiril, nuevo patriarca de Moscú y de Todas las Rusias, con motivo de su entronización, que tuvo lugar este domingo 1 de febrero en la catedral de Cristo Salvador de la capital rusa.



A Su Santidad Kiril, patriarca de Moscú y de Todas las Rusias

Felicito a Su Santidad con alegría al asumir la gran responsabilidad de pastorear a la venerable Iglesia ortodoxa rusa. Recuerdo perfectamente la buena voluntad que ha caracterizado nuestros encuentros en la época de su servicio como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas. Con ocasión de su entronización, deseo por tanto reafirmarle mi estima y mi cercanía espiritual.

Rezo para que el Padre celestial le conceda la abundancia de los dones del Espíritu Santo en su ministerio, que le capaciten para guiar a la Iglesia en la paz y el amor de Cristo.

Usted es ahora el sucesor de nuestro amado hermano de reverenciada memoria, Su Santidad Alejo II, que dejó a su pueblo una profunda y respetuosa herencia de renovación y desarrollo eclesial, al guiar a la Iglesia ortodoxa rusa fuera del largo y difícil periodo de sufrimiento bajo un sistema totalitario y ateo, a una nueva y activa presencia y servicio a la sociedad de hoy.

El patriarca Alejo II trabajó asiduamente por la unidad de la Iglesia ortodoxa rusa y por la comunión con las demás Iglesias ortodoxas. Al mismo tiempo, mantuvo un espíritu de apertura y cooperación con los demás cristianos, y particularmente con la Iglesia católica, para la defensa de los valores cristianos en Europa y en el mundo.

Estoy seguro de que Su Santidad continuará edificando sobre este sólido fundamento, por el bien de su pueblo y para beneficio de los cristianos de todas partes.

Como presidente del Departamento de Relaciones Eclesiales Externas, usted mismo desempeñó un papel relevante al forjar una nueva relación entre nuestras Iglesias, una relación basada en la amistad, en la mutua aceptación y el diálogo sincero al afrontar las dificultades de nuestro viaje común. Tengo serias esperanzas de que continuaremos cooperando para encontrar modos de fomentar y reforzar la comunión en el Cuerpo de Cristo, en fidelidad a la oración de nuestro Salvador de que todos sean uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17:21).

Consciente de las enormes responsabilidades que acompañan el ministerio espiritual y pastoral al que el Espíritu Santo le ha llamado, renuevo a Su Santidad la seguridad de mis oraciones y buena voluntad fraterna. Pido al Dios Todopoderoso que le bendiga con su amor, que vele sobre la amada Iglesia rusa, y que sostenga a los obispos, sacerdotes y a todos los fieles en la esperanza que no falla, que es nuestra en Cristo Jesús.

En el Vaticano, a 28 de enero de 2009

BENEDICTUS PP. XVI



Митрополит Кирилл стал Патриархом Московским и всея Руси Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I. Resumen breve(05:29)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I. Resumen breve(04:57)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (47:46)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (30:52)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (32:24)

Церемония передачи патриарху Кириллу символов патриаршей власти Ceremonia de entronización del Patriarca Kirill I (36:47)

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29 enero 2009

Benedicto XVI a los obispos católicos rusos: “proseguid el diálogo con la Iglesia ortodoxa”

Al recibirles hoy en visita “ad limina”

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 29 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso completo que el Papa ha dirigido hoy a los obispos católicos de Rusia, presentes en Roma para la visita “ad limina apostolorum”.






Queridos y venerados hermanos

En el contexto del Año Paulino, que estamos celebrando, me es particularmente grato acogeros y os saludo con alegría con las palabras del Apóstol: “Gracias a vosotros y paz de parte de Dios, Padre nuestro, y del Señor Jesucristo” (1 Cor 1,3). Habéis venido a Roma para venerar los lugares sagrados donde san Pedro y san Pablo han sellado su existencia al servicio del Evangelio con el martirio, y este es precisamente el primer significado de la visita ad limina Apostolorum.

 Sucesores de los Apóstoles, encontráis al Sucesor de Pedro, poniendo a la luz la comunión que os liga a él. La comunión con el Obispo de Roma, garante de la unidad eclesial, permite a las comunidades confiadas a vuestros cuidados pastorales, aunque minoritarias, de sentirse cum Petro y sub Petro, parte viva del Cuerpo de Cristo extendido por toda la tierra. La unidad, que es don de Cristo, crece y se desarrolla de hecho en las situaciones concretas de las diversas Iglesias locales. Al respecto, el Concilio Vaticano II recuerda que “los obispos son el principio visible y el fundamento de la unidad en sus Iglesias, formadas a imagen de la Iglesia universal, y en ellas y por ellas se constituye la una y única Iglesia católica” (Cost. Lumen gentium, 23). A vosotros, Pastores de la Iglesia que vive en Rusia, el Sucesor de Pedro os renueva la expresión de su solicitud y cercanía espiritual, animándoos a continuar unidos en la actividad pastoral, beneficiandoos también de la experiencia de la Iglesia universal.





He escuchado con gran interés cuanto me habéis referido sobre vuestras comunidades, que están viviendo un proceso de maduración y van profundizando juntas su “rostro” de Iglesia católica local. A esto tiende por otro lado vuestro esfuerzo de inculturación de la fe. Expreso de corazón mi vivo aprecio por el esfuerzo con que cuidáis el relanzamiento de la participación litúrgica-sacramental, de la catequesis, de la formación sacerdotal y de la preparación de un laicado maduro y responsable, que sea fermento evangélico en las familias y en la sociedad civil. 

Por desgracia también en Rusia, como en otras partes del mundo, se registra la crisis de la familia y el consiguiente descenso de la natalidad, junto con el resto de problemas a los que se enfrenta la sociedad contemporánea. Como es sabido, estos problemas preocupan también a las autoridades estatales, con las cuales es oportuno por tanto proseguir la colaboración por el bien de todos. En este contexto vuestra atención se dirige especialmente a los jóvenes, a los que la comunidad católica rusa, fiel a la “memoria” de sus propios testigos y mártires y utilizando los oportunos instrumentos y lenguajes, está llamada a transmitir inalterado el patrimonio de santidad y de fidelidad a Cristo, y los valores humanos y espirituales que están en la base de una eficaz promoción humana y evangélica.





Queridos Hermanos en el Episcopado, dado que no son pocas las preocupaciones con las que debéis mediros día a día, os exhorto a no desanimaros si os parecen a veces modestas las realidades eclesiales, y si los resultados pastorales que obtenéis no parecen corresponder a los esfuerzos realizados. Alimentad más bien, en vosotros y en vuestros colaboradores, un auténtico espíritu de fe, con la conciencia totalmente evangélica de que Jesús no dejará de hacer fecundo, con la gracia de su Espíritu, vuestro ministerio para gloria del Padre, según tiempos y modos que sólo Él conoce. 

Seguid promoviendo y cuidando, con esfuerzo y atención constantes, las vocaciones sacerdotales y religiosas: la de las vocaciones es una pastoral particularmente necesaria en este tiempo nuestro. Tened cuidado en formar presbíteros con la misma solicitud de san Pablo a su discípulo Timoteo, para que sean auténticos “hombres de Dios” (cfr 1 Tm 6,11). Sed para ellos padres y modelos en el servicio a los hermanos; animad su fraternidad y amistad y colaboración; sostenedlos en la formación doctrinal y espiritual permanente. Rezad por los sacerdotes y junto con ellos, sabiendo que sólo quien vive con Cristo y en Cristo puede ser su fiel ministro y testigo. Igualmente, dad importancia a la formación de las personas consagradas y al crecimiento espiritual de los fieles laicos, para que sientan su vida como una respuesta a la llamada universal a la santidad, que debe expresarse en un coherente testimonio evangélico en todas las circunstancias diarias.





Vosotros vivís en un contexto eclesial particular, es decir, en un país marcado en la mayoría de su población por una tradición milenaria ortodoxa con un rico patrimonio religioso y cultural. Es esencial tener en cuenta la necesidad de un renovado esfuerzo en el diálogo con nuestros hermanos y hermanas ortodoxos; sabemos que este diálogo, a pesar de los progresos alcanzados, conoce aún algunas dificultades. En estos días me siento espiritualmente cercano a los queridos hermanos y hermanas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, que se alegran por la elección del Metropolita Kiril como nuevo Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias: a él le dirijo mis más cordiales saludos por la delicada tarea eclesial que le ha sido confiado. Pido al Señor que nos confirme a todos en el empeño de caminar juntos en el camino de la reconciliación y del amor fraterno.

Que vuestra presencia en Rusia sea una llamada y un estímulo al diálogo también personal. Si en los diversos encuentros no se llega siempre a afrontar cuestiones de fondo, con todo estos contactos contribuyen a un mayor conocimiento mutuo, gracias al cual podéis colaborar juntos en ámbitos de interés común, para la educación de las nuevas generaciones. Es importante que los cristianos afronten unidos los grandes desafíos culturales y éticos del momento presente, que conciernen a la defensa de la vida en todas sus fases, a la tutela de la familia y otras cuestiones urgentes económicas y sociales.




Queridos Hermanos, alabo al Señor y os estoy profundamente agradecido por el bien que realizáis, desarrollando vuestro ministerio episcopal en fidelidad plena al Magisterio. Os aseguro un recuerdo diario en la oración. Que a través vuestro llegue mi agradecimiento a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y a los laicos, que colaboran con vosotros en el servicio de Cristo y de su Evangelio. Invoco la materna intercesión de la beata Virgen María y de los Apóstoles Pedro y Pablo sobre vosotros y sobre vuestros programas apostólicos, e imparto de corazón una especial Bendición Apostólica a cada uno de vosotros, extendiéndola con afecto a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas y a la entera comunidad católica que da testimonio de Cristo entre las poblaciones de la Federación Rusa.



Diálogo con los ortodoxos en Rusia

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