Sacerdotes en Rusia

Deseo plasmar en este blog mis contactos con dos sacerdotes españoles que están trabajando en Rusia desde el día 30 de noviembre de 2002, fiesta de san Andrés, apóstol. También pondré noticias y anécdotas relacionadas con Rusia, y con otros países de la antigua URSS. Es necesario referirse a Fátima. El próximo 13 de julio de 2006, se cumplen 89 años de la primera vez que la Virgen María habló, en Fátima, de Rusia y de su conversión.

10 noviembre 2009

Lech Walesa: Juan Pablo II tuvo gran parte en la caída del Muro

"Europa necesita desesperadamente los valores que empujaron aquella revolución"




Lech Walesa, Presidente de Polonia 22 de diciembre de 1990 – 23 de diciembre de 1995.


BERLÍN, 10 de Noviembre 2009 ( ZENIT.org ).- La apertura del Este y la caída del Muro se deben principalmente a la intervención de Juan Pablo II y a la fuerza motriz de la Divina Providencia, dijo el cofundador del sindicato polaco Solidaridad y más tarde Presidente de Polonia, Lech Walesa, ayer por la noche durante las celebraciones de la caída del Muro de Berlín.




“Se debería construir el futuro de la Europa unida sobre el fundamento de la verdad de la historia, no sobre la mentira – insistía Walesa –. No fueron sólo los políticos quienes en ese momento llevaban las riendas del golpe de libertad”.


Logotipo del Sindicato Libre Solidarność.


"La verdad es muy importante cuando hablamos del curso de la historia", dijo Walesa durante la Fest der Freiheit (Celebración de la libertad). Para Walesa, Juan Pablo II y el movimiento obrero Solidarnosc (Solidaridad) tienen la mayor parte en la nueva apertura de Europa.



Tygodnik Solidarność ("Solidaridad Semanal") - El primer periódico legal semanal "Solidarność" antes de la ley marcial en Polonia.


Bajo una lluvia persistente, la canciller alemana Angela Merkel cruzó ayer muy sonriente, con sus anfitriones y cientos de personas, que se abrían paso a empujones, el puente de la Bornholmer Strasse, uno de los primeros pasos fronterizos abiertos en 1989. Para Merkel, uno de los momentos más felices de su vida, confesó.


Juan Pablo II, el Grande.


Las celebraciones de los 20 años de la caída del Muro comenzaron con un servicio religioso en la iglesia de Getsemaní, símbolo de la disidencia de Berlín Este. Junto con el ex Presidente Mikhail Gorbachov y Lech Walesa, y otros luchadores por los derechos civiles, así como varios testigos, la canciller alemana cruzaba simbólicamente la frontera, donde desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989, más de un centenar de personas fueron brutalmente fusiladas.




Lech Walesa, elogió el papel del Papa polaco en la caída del muro de Berlín. Durante su testimonio se pudieron ver en las pantallas escenas de la legendaria visita del papa Juan Pablo II a Polonia en 1979, y del levantamiento de los mineros. Las imágenes mostraban que en el astillero “Lenin” de Gdańsk comenzó una Europa libre.

Su primer viaje a Polonia en junio de 1979, tuvo un impacto enorme, pues era la primera visita de un Papa a un país comunista. Este hecho suscitó una fuerza enorme en Polonia. Para los alemanes la reunificación, que todavía sigue siendo un desafío, comenzó el 9 de noviembre de 1989.

"Europa necesita desesperadamente los valores que empujaron a aquella revolución”, reiteró Walesa en la ceremonia, que millones de espectadores pudieron seguir por las pantallas de la televisión alemana.

Momentos antes, bajo la Puerta de Brandeburgo, la canciller Angela Merkel había recordado la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, como el día de la "victoria de la libertad", una libertad, que no debe contemplarse como un bien "sobreentendido", sino como algo por lo que se lucha y defiende cada día.




El 4 de junio de 1979, el papa dijo a los representantes del régimen comunista: "Permítanme, venerables señores, que siga considerado el interés de Polonia como mío, y de participar en él tan profundamente, como si todavía viviera en este país y fuera ciudadano de esta nación".

El inolvidable papa Juan Pablo II, el "centinela de la puerta de la libertad", como le llamó Helmut Kohl, pasó el 23 de junio de 1996, al final de su visita a la Alemania reunificada, por la Puerta de Brandeburgo.


Funeral de Juan Pablo II


"Ahora que he pasado por la Puerta de Brandenburgo siento que se acabó verdaderamente la Segunda Guerra Mundial", comentó Juan Pablo II en aquel momento, profundamente conmovido.

El ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, junto al primer ministro de Hungría, Miklos Nemeth, puso en marcha ayer noche la operación de derribo del dominó gigante de 1000 piezas, con el que se simboliza el fin del Telón de Acero, en el vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. El político polaco llevó a cabo esta simbólica acción desde la sede del Parlamento Federal, el Reichstag.


Lech Walesa fue elegido presidente del Sindicato Libre Solidarność.


Fue todo un homenaje a Polonia, al primer papa de este país del Este, que fue el primero que forzó unas elecciones democráticas.

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09 noviembre 2009

Veinte años, y un día de obsceno silencio para la izquierda corrupta*

Muchas cosas han cambiado desde 1989. Pero persisten frente al comunismo la prepotencia de la izquierda, la cobardía de parte de la derecha y la clarividencia de la Iglesia.


El muro de Berlín, junto a la puerta de Brandemburgo.

Se cumplieron veinte años de un día que no olvidaremos quienes lo vivimos. Muchos preferirían olvidarlo, unos porque defendían el comunismo y otros porque temen aún el coraje y la clarividencia que ellos no tuvieron y los pueblos oprimidos sí. En general, tanto en 1989 como en 2009, la izquierda fue culpable, cómplice o complaciente con el comunismo genocida, corrupta como suele; la derecha no se atrevió siempre a ser ella misma y confundió el grito de la libertad con la llamada del bienestar. Pero, como la Iglesia supo entender en sus décadas de resistencia ante aquel materialismo, los pueblos del Este no se alzaron para luchar especialmente por "el libre mercado", sino para ser ellos mismos.

Una izquierda nostálgica del horror

Personalmente no puedo separar el recuerdo de 1989 de las mejores lecciones de historia que he recibido nunca. Don Ángel Martín Duque, en su clase semanal, prescindió aquel año de buena parte del temario oficial y nos explicó cómo, siguiendo a Croce, toda la historia es contemporánea. Lo que ni el comunismo entendió ni algunos de sus pretendidos rivales han comprendido jamás son, precisamente, las lecciones de la Historia.


Mehmet Ali Ağca, autor material de un atentado en contra de la vida del papaJuan Pablo II, ocurrido el 13 de mayo de 1981 en la Plaza de San Pedro en la Ciudad del Vaticano.

Esa historia incluye a Jan Palach, a los caídos del Muro, a los adolescentes húngaros masacrados en 1956 y a todos los que, desde 1917 hasta hoy, han intentado ahorrar a las siguientes generaciones el terror inhumano de los discípulos de Marx. Es por lo menos curioso que el PCE haya renovado sus cargos precisamente en estas fechas, con el respetado Francisco Frutos puño en alto, con José Luis Centella defendiendo las ideas de Lenin y con muchos afiliados de Zapatero pensando algo parecido. El presidente del Gobierno es más elegante en la formas, pero canta la Internacional y homenajea al gran impune de España, Santiago Carrillo. Así que esa es la izquierda que tenemos: una que no sabe Historia.

La Virgen de Fátima, en la Basílica de san Pedro, en el Vaticano.

La derecha, entre los complejos, las dudas y la grandeza

Este verano los jóvenes de la derecha italiana celebraron su Atreju titulándolo Oltre ogni muro. En pocos lugares se ha celebrado la reunificación de Europa –aparte de Alemania- tanto como en Italia. Y en pocos tan poco como en España. Algo querrá decir, y algo habrán aprendido, espero, los observadores españoles que fueron a Roma con los chicos de la Giovane Italia.

1989 no fue una victoria de la derecha, porque una parte de ella –la a menudo llamada centro, en especial- había creído eterno el comunismo e irreversible la división de Europa y de Alemania. Una alianza de resignación e intereses. La libertad de los pueblos, ay, no vino gracias a Henry Kissinger ni a John F. Kennedy. El acta final de Helsinki quedó rota no por los gobernantes, sino por los pueblos en marcha aquel año. Y la victoria de los pueblos fue una lección para todos los pacatos de todos los tiempos: la grandeza de las ideas de la derecha europea quedó demostrada, tras cinco décadas de opresión, más por las personas que por muchos de los líderes. Tres excepciones diferentes y modélicas fueron o habían sido ya Helmut Kohl, Margaret Thatcher y un Ronald Reagan al que Europa debe más de lo que cree.


El cardenal ucraniano Jesyf Slipyj


La Iglesia, en su lugar

Pero 1989 fue también el año de quien sí supo ver con claridad. Obviamente, Juan Pablo II; antes que él y con él, la Iglesia del Silencio. La fe de los pastores católicos alimentó –sin hacer política- la fe de los pueblos y socavó los cimientos de un régimen fracasado antes en lo moral que en lo material. El Paraíso, aunque Centella lo crea, nunca estuvo en la URSS, y esto lo dejaron muy claro desde 1917 muchos millones de héroes y mártires. Cientos de miles, católicos y ortodoxos unidos, en la vieja Rusia; miles de sacerdotes y catorce obispos en la España la Segunda República; y después una persecución cruel de la que los cardenales Alojzije Stepinac, József Mindszenty, Slipyj, Alexandru Todea, Iuliu Hossu, Jan Korec, Miloslav Vlk, Tomasek y Wiszynski fueron sólo los rostros más conocidos.


Juan Pablo II y el Cardenal Wyszynski, gran pastor polaco.

No hay Paraíso que legitime 100 millones de muertos. Tampoco ninguno, sea de comunismo o de bienestar, que justifique la negación de la verdad y de la libertad. Condenando el comunismo la Iglesia no bendijo sus alternativas –nunca lo ha hecho- y por la misma razón marcó el rumbo que buena parte de la gente de la Europa liberada quiere seguir: buscar la libertad sin aceptar otro tipo de servidumbres.

El pueblo, la respuesta

Una izquierda nostálgica del Mal o complaciente con él. Una derecha en gran parte apocada o, peor aún, tergiversando lo sucedido hasta 1989. ¿La gente lo arriesgó todo por enriquecerse, por comer en McDonalds o por comprarse unos Levi´s? Ciertamente no, y son los militantes anticomunistas de siempre y la Iglesia por su parte quienes nos recuerdan la importancia de esta fecha.


Mijail Sergueievich Gorbachov; Privolnoje, Stavropol, 1931) Último dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, URSS.

En 2009 ¿es aceptable que el puño en alto, el himno del Gulag y los trapos rojos se consideren progresistas y modernos? ¿Es respetable que socialistas y comunistas se enorgullezcan de semejante pasado? ¿Es digno que los jovencitos progres y trepas de otras latitudes ideológicas les rían la gracia para quedar bien y que no los llamen, horror, derechistas? ¿Es presentable que los supermodernos aspirantes a entrar en la Casta acusada por Enrique de Diego vean con mejores ojos el comunismo y sus consecuencias que el anticomunismo y su dignidad? Conozco las respuestas para Italia y para la Iglesia, por ejemplo, y me gustan. Temo conocerlas para muchos en España, y antes de saber más preferiría que se lo pensasen. Ayer fue un día para celebrar la libertad y honrar a los caídos. Hoy toca reflexionar.

¿Somos dignos de quienes nos preceden o nos limitamos a querer vivir de su heroísmo sin reconocerlo, honrarlo, elevarlo a modelo, recompensarlo ni mucho menos imitarlo? Si mira usted a los profesionales de la política tendrá un tipo de respuestas. Si habla con la gente normal que recuerda qué fue aquello tendrá algo mejor. Vayamos, pues, hacia el pueblo.

*Por Pascual Tamburri, en el Semanal Digital.com
Juan Pablo II , el olvidado del Muro de Berlín*

No fue Alemania, sino Polonia, quien terminó con el comunismo. El obispo de Cracovia y el electricista de Gdansk han sido preteridos en el vigésimo aniversario de la Caída del Muro de Berlín. Merkel, que procede de la RDA, nada hizo por tumbar el comunismo, mientras George Bush se quedó en mero espectador, Gorbachov se aprovechó de la brecha abierta y Kohl reunificó Alemania… a posteriori






El Museo de Solidaridad, situado a escasos metros de la entrada a los Astilleros Lenin, en la ciudad polaca de Gdansk, no se caracteriza por su suntuosidad, más bien exhibe penuria de medios. De cualquier forma, en sus estancias se emiten reiteradamente un vídeo que recoge el verdadero domino que se derrumbó en la Europa esclavizada por el marxismo: primero en Polonia, luego, como un castillo de naipes, en Alemania, Rumanía, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Yugoslavia, Albania, Finlandia y, como colofón, dejando abierta la URSS para que liberara a su 17 repúblicas esclavas y adelgazara hasta convertirse en Rusia.

Es importante que una historia tan reciente sobre una tiranía que aherrojó a la mitad de la humanidad, no se manipule ya en su vigésimo aniversario. Los vencedores del comunismo fueron el papa Karol Wojtyla y el electricista Lech Walesa.

El primero fue el pensador, y el hombre de fe, que criado frente al nazismo y desarrollado su ministerio sacerdotal en la Cracovia comunistas, supo exhibir ante el mundo las miserias de las filosofías nazi y leninista, su podredumbre interna, al tiempo que superando a la escuela Gandhi por varios cuerpos de ventaja, supo con vencer al Ejército rojo con la fuerza de la razón, de la palabra.




Por su parte, el sindicalista Lech Walesa, siguiendo los pasos de su admirado Juan Pablo II, con una valentía increíble, supo doblarle el pulso a un régimen que parecía imbatible, justo donde más presumía: en sus estructuras económicas que negaban el derecho a la propiedad privada y a un salario digno. Al final, se le ha invitado a inaugurar el simulacro de derribo del dominó de Berlín. Un gesto menor.

Y no es la izquierda –convertida hoy en vaporosa, aunque peligroso, progresismo- quien le está robando el mérito de la caída a Wojtyla y Walesa, al muerto y al vivo, sino la derecha pagana que controla Occidente, tan progre como capitalista, que controla Occidente.

La protagonista de los actos conmemorativos del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín, metáfora de la caída del comunismo, es Alemania y Ángela Merkel, cuando deberían ser Polonia y el precitado Wojtyla. La canciller democristiana se crió en La llamada República Democrática alemana, pero no se le conoce tarea de oposición alguna al régimen de Erick Hocneker.

La canciller alemana se está llevando una gloria que en nada le corresponde.
Helmut Kohl, su mentor, no derrumbó el comunismo, es más, fue un líder demasiado respetuoso con los vecinos. Eso sí, una vez tumbado el muro, Kohl se apresuró a logra la reunificación sin reparar en gastos.

Lo mismo puede decirse de George Bush padre, que nada hizo contra el comunismo ni de su antecesor, Ronald Reagan que sí, comenzó una tarea de desnuclearización, muy loable, ciertamente, pero Reagan jamás se planteó la caída del leninismo, sino su contención.




Me dirán que Gorvachov es un caso totalmente distinto. ¿Seguro? Gorvachov fue un personaje que no dirigió nada sino que fue dirigido por las circunstancias. Resultó muy útil, ciertamente pero fue totalmente inconsciente de que lo que estaba haciendo. Como confesó Juan Pablo II a André Frossard, “el problema de Gorvachov es cambiar de Sistema sin cambiar el sistema”. Con Vladimir Putin, la asignatura que identificara Wojtyla continúa con el aprobado pendiente.

Aquí el único que supo captar el peligro del huracán Wojtyla, que no amenazaba un cambio de régimen en Polonia, sino un viraje en toda la humanidad, la sometida la tiranía, el único que supo ver que Juan Pablo II ni pretendía destruir el Régimen de Varsovia sino el régimen estalisnistas, fue el ucraniano Leonidas Breznev, secretario general del PCUS. En 1979, diez años antes la caída del Muro, Juan Pablo II inició su primer viaje a Polonia. Aquel ucraniano, el hombre más poderoso del mundo en esos momentos, insiste ante las autoridades polacas en que el viaje no debería realizarse. A Edward Gierek, secretario general del partido Comunista Polaco le aconsejó: “El Papa es inteligente. Díganle que suspenda el viaje por enfermedad”.




No era mala amenaza. Juan Pablo II se habría pensado el viaje si las autoridades comunistas, en lugar de retarle en paz le hubieran amenazado con hacer una escabechina entre los católicos polacos. Breznev sí sabía lo que estaba en juego, Gierek creyó que podía controlar a su compatriota. Por eso, al contemplar la deriva que tomaban los acontecimientos ordenó el asesinato del Pontífice.




Ahora, veinte años después, la derecha pagana se ha adueñado de Europa. Y eso es lo malo: porque Juan Pablo II sí tenía un sustituto para el comunismo, pero los líderes europeos actuales no lo tienen. Saben que no se puede volver al comunismo, pero no saben hacia dónde deben caminar. Y algunos, incluso sospechan que la tontuna de Al Gore no supone ideario suficiente.
Como guinda de la tarta, el inefable presidente del Gobierno español, Zapatero, volvió a caer en el patético ridículo al que nos tiene acostumbrados, al comparar la caída del Muro de Berlín con la Transición a la democracia en España.

*Eulogio López, en Hispanidad
El Papa cita a Havel y a Kafka

Ni los más optimistas esperaban un éxito semejante. Las cifras y las imágenes así lo avalan, pero sobre todo han llamado la atención la frescura y densidad de los discursos del Papa, la alegría de la comunidad cristiana, la calidad de la escucha, el respeto y la expectativa de una sociedad que se preveía gélida ante la visita.




Benedicto XVI.

Ya en el avión que le trasladaba a Praga, Benedicto XVI quiso evocar a dos testigos de la resistencia frente al totalitarismo, el intelectual laico Vaclav Havel y el heroico cardenal Tomásek, haciendo evidente que ambos habían luchado por la verdad y la libertad. El nexo indestructible entre ambas ha sido uno de los ejes vertebradores de todo el viaje. El Papa ha recordado que la propia experiencia de la dictadura comunista hizo madurar la convicción de que la libertad no puede ser un espacio vacío, sino que está vinculada a la verdad y al bien.


Václav Havel, Presidente de la República Checa
1 de enero de 1993 – 2 de febrero de 2003


Más tarde, ante los representantes del mundo académico, sostendría que "el anhelo de la libertad y de la verdad es parte inalienable de nuestra común humanidad... al que tratan de responder, cada una con su propio método, la fe religiosa y las artes, la filosofía, la teología y las diversas ciencias". Y ante las autoridades políticas advirtió que "la lucha por la libertad y la búsqueda de la verdad van juntas, mano a mano, o juntas perecen miserablemente". Ante los políticos, los intelectuales y los jóvenes, el Papa ha fustigado sobre todo el corrosivo cinismo que induce a nuestros contemporáneos a desertar de la búsqueda de la verdad.


Franz Kafka.


En un país cuyas estadísticas demuestran el crecimiento vertiginoso de la indiferencia religiosa, Benedicto XVI ha reivindicado el derecho de ciudadanía de una fe que por naturaleza es amiga de la razón. Esa fe que alimentó la resistencia frente a la dictadura, que ha sido el alma de la cultura nacional, y que ahora ofrece su respuesta al deseo de sentido, a la sed de esperanza de una generación desorientada. Desalojar esa fe del ámbito público fue una pretensión del régimen comunista y puede ser ahora una tentación del nuevo escepticismo post-totalitario. La advertencia del Papa ha sido clara: esa marginación "no convertirá a nuestras sociedades más razonables o tolerantes, sino que las hará más frágiles y menos inclusivas, y cada vez les resultará más fatigoso reconocer lo que es verdadero, noble y bueno". El rechazo de Dios se vuelve contra el hombre y, tras la apariencia de autonomía y liberación, produce una tristeza e insatisfacción que son hoy moneda común en nuestras sociedades.



Praga: Catedral de San Vito.


El diálogo de la Iglesia con el mundo laico ha sido otro de los acentos evidentes, evidenciado por la doble mención a Havel y Tomásek. Según el Papa, agnósticos y creyentes se necesitan mutuamente: los primeros porque no pueden contentarse con su "no saber", sino que tienen que seguir buscando el significado de sus vidas; los segundos porque no pueden contentarse con lo que ya saben de Dios, sino que a través del diálogo deben buscar descubrirlo de un modo más profundo. Quizás por eso ha querido citar en su despedida a un intelectual símbolo de la perplejidad moderna como Franz Kafka, según el cual "quien mantiene la capacidad de ver la belleza no envejece nunca". Un siglo después ha llegado a Praga un Papa anciano pero de extraña juventud para dialogar con sus miedos y esperanzas. Porque "si nuestros ojos permanecen abiertos a la belleza de la creación de Dios y nuestras mentes a la belleza de su verdad, entonces podremos verdaderamente esperar seguir siendo jóvenes y construir un mundo que refleje algo de la belleza divina".



Mijaíl Gorbachov, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética.


"Hay una meta pero ningún camino", sostenía inmerso en la niebla el genial escritor de origen judío. Benedicto XVI ha sabido mostrar con la altura de la razón y la persuasión del afecto que la Iglesia ha sido un camino real, abierto a todos, en la historia de la nación checa como en la de Europa entera: "aquí, como en otros lugares, en los siglos pasados muchos han sufrido por mantenerse fieles al Evangelio y no han perdido la esperanza; muchos se han sacrificado para volver a dar dignidad al hombre y libertad a los pueblos, encontrando en la adhesión generosa a Cristo la fuerza para construir una nueva humanidad". Un camino que sigue estando abierto para el hombre de hoy: "en la sociedad actual, donde tantas formas de pobreza nacen del aislamiento, del no ser amados, del rechazo de Dios y de la originaria y trágica cerrazón del hombre que piensa que se puede bastar a sí mismo, sólo Cristo puede ser nuestra esperanza cierta. Éste es el anuncio que nosotros los cristianos estamos llamados a difundir cada día, con nuestro testimonio". Habría sido hermoso verle dialogar con Kafka.



Veinte años después, realismo y esperanza**

Todavía recuerdo con algo de nostalgia aquellas jornadas de hace veinte años. Yo buscaba ansioso el telediario para saber qué había sucedido en Praga, en Berlín o en Varsovia, cuál era la última hora de aquel viento de la historia que se nos había concedido contemplar. Habíamos vibrado con las heroicas jornadas de Gdansk, con la victoria de Solidarnosç sobre el régimen comunista. Y después le llegó el turno a Praga, la ciudad de una belleza indescriptible que durante décadas estuvo velada por la cortina de hierro de la ideología. Nos parecía soñar.


Recorrido del Muro de Berlín y puestos fronterizos (1989).


La que aquí llamábamos "Iglesia del silencio" era capaz de convocar a los jóvenes, a los obreros y a los intelectuales, para levantar una gran esperanza, un proyecto de construcción social que recuperaba la gloriosa tradición cristiana del centro y este de Europa. Y todo aquello sucedía sin violencia, con un aire de libertad festiva en las calles, como un vértigo de recuperada alegría. ¡Qué aburrido y banal nos parecía nuestro Occidente de cada día, frente al espectáculo de aquella inesperada victoria, cuyo telón de fondo era el gran Papa llegado del Este!


Benedicto XVI.


Ahora Benedicto XVI está a punto de viajar a Praga. Ha elegido la República Checa como punto geográfico para hacer memoria de los veinte años transcurridos desde la caída del comunismo y para hacer cuentas con la realidad presente. Dos décadas después de la revolución de terciopelo los ciudadanos checos sienten un sabor agridulce al contemplar el recorrido. Prosperidad incierta, desorientación moral, falta de esperanza: es una partitura que se interpreta más o menos en todos los países que se liberaron por aquellas fechas del dogal comunista, y que hoy desafía muy especialmente a la Iglesia. El Papa lo sabe, y sus discursos no serán una alegre conmemoración sin más.



Estatua ecuestre de S Wenceslao, ante el Museo Nacional.


Esta visita no se celebrará en medio de aquel entusiasmo que recibió al Papa Wojtyla en la plaza de San Wenceslao, cuando toda la sociedad reconocía a la minoritaria comunidad católica un papel de catalizador de la resistencia. Esta vez el clima será más hosco, más frío y reticente, y quizás por ello el viaje será menos épico pero más trascendental: ahora se trata estrictamente de la fe y de su capacidad para generar una nueva cultura en medio del desierto que avanza. Es un hecho contrastado que los grandes ideales cívicos y espirituales que sirvieron para derribar la dictadura comunista no han mantenido su fuelle, y un aire de cinismo lo circunda todo: escepticismo, pérdida de las raíces cristianas, incertidumbre cara al futuro, miedo a perder la propia identidad. Todo esto lo han dicho los obispos checos en una carta dirigida al pueblo cristiano con motivo de la esperada visita del Papa.


Cardenal František Tomášek - Placa commemorativa en Moravská Huzová.


En esa carta reconocen que "la gente tiene miedo a perder su propia identidad y descubre su incapacidad para responder claramente a la pregunta sobre quiénes somos y cuál es nuestro papel en la sociedad". Y refiriéndose a la situación de los católicos advierten que "si no sabemos quiénes somos y cuál es nuestra misión, terminaremos por defender tímidamente al cristianismo como una especie de debilidad personal para la que demandamos tolerancia, algo que está muy lejos de nuestra tarea de ser testigos de la verdad de Dios". Atrás quedan los días en que los jóvenes de Praga subían la colina para alcanzar la imponente catedral de San Vito y reclamar con cantos la presencia del anciano cardenal Tomasek, el roble de Bohemia. Después de la exaltación ha llegado el cansancio y tras el heroísmo, la mediocridad. Esto vale para el conjunto de la sociedad (que arrastra las taras de la ideología comunista contra la que se levantó) y también para una Iglesia que fue un icono para la resistencia, pero que ha encontrado tremendas dificultades a la hora de realizar su misión en el nuevo contexto.

El virus del relativismo ha mutado y es ahora más fuerte y esquivo. El enemigo ya no es la ideología totalitaria perfectamente encarnada en personas e instituciones, sino que se expande por doquier, un poco como si fuera el aire que se respira. El propio arzobispo de Praga, Miroslav Vlk, reconocía en una entrevista que para la Iglesia ahora es más difícil identificar el adversario y también la tarea. Hace veinte años los jóvenes desconocían su tradición cristiana pero miraban a la Iglesia como un faro de esperanza, pero la nueva generación está embebida de los mitos del consumismo y el placer a bajo coste, se alimenta de series televisivas disolventes y oscila entre el desprecio y el rencor hacia la fe que forjó la historia de la nación. Es algo que no resulta difícil entender desde Occidente.

Benedicto XVI no llegará con una sinfonía de loas ni una mirada nostálgica. Tampoco perderá el tiempo con un arsenal de críticas. Hace pocos días subrayaba que la misión esencial de la Iglesia es "ayudar a curar la herida interior del hombre, su lejanía de Dios, ya que el bien primero y esencial del que tiene necesidad es la cercanía de Dios mismo". Y como si se anticipara a la situación que afrontará estos días en la República Checa, decía: "si reflexionamos sobre la perplejidad del mundo ante las grandes cuestiones del presente y del futuro, entonces también dentro de nosotros debería brotar nuevamente la alegría por el hecho de que Dios nos ha mostrado gratuitamente su rostro, su voluntad, a sí mismo. Si esta alegría resurge en nosotros, tocará también el corazón de los no creyentes". Efectivamente, en las tierras liberadas del comunismo se ve hoy claramente que no basta apelar a la heroica resistencia de aquellos años ni a la riqueza de la tradición, que gritan, por ejemplo, las preciosas iglesias de Praga.


El Muro de Berlin en Bethaniendamm (1986).


Desde luego, el testimonio y el sacrificio de aquellos años no han sido inútiles, son una semilla para el futuro, una garantía de humilde pero tenaz esperanza. Pero los hijos de aquella generación que cantó a la libertad frente a los tanques necesitan encontrar hoy al cristianismo como hecho presente, capaz de dar razón de la propia vida y de las circunstancias de la historia, capaz de generar sociedad y de comunicar esperanza. Será una construcción lenta y paciente, desprovista de muchos resortes de antaño, basada sólo en la experiencia y el testimonio de la fe. Es la hora de un nuevo inicio, de una construcción como la que siglos atrás iniciaron los monjes, pero esta vez dentro de las calles y plazas en las que ya no campea el añejo estalinismo, sino el sutil nihilismo.
*José Luis Restán 01/10/2009
**José Luis Restán 24/09/2009

Me ha parecido muy interesante traer estos dos artículos en un día como hoy, 20 años exactos de la caída del Muro de Berlín. Benedicto XVI celebraba de otra manera este aniversario.

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Veinte años después, un testigo de esperanza

Cardenal Frantisek Tomásek

Por Elena Horálková


En ocasión del centenario del nacimiento del cardenal Tomásek, en la catedral de San Vito del Castillo de Praga se celebró una misa oficiada por el cardenal Miloslav Vlk. Durante la misma, el primado de la Iglesia Católica checa destacó el siginificado de la personalidad del cardenal Tomásek, quien durante su conmovedora vida se convirtió en una verdadera leyenda por su postura firme a favor de la dignidad humana en la sofocante atmósfera del totalitarismo comunista.

Catedral de San Vito. Vista del lado sur: la torre principal y la Puerta Dorada.

Frantisek Tomásek nació el 30 de junio de 1899 en el pueblo moravo de Studénka. Una vez egresado del Seminario Arzobispal en la ciudad morava de Olomouc, en 1922 fue ordenado sacerdote de la Iglesia católica romana. En el período de entreguerras sus actividades estuvieron estrechamente vinculadas con la Moravia católica. Durante doce años, Frantisek Tomásek se desempeñó como catequista en Pavlovice, Telç y más tarde en Olomouc, donde pasó a ser profesor ordinario de la Facultad de teología. En 1949 fue ordenado obispo, pero sin la autorización oficial del régimen comunista, por lo que fue condenado a una reclusión de tres años en un campo de trabajos forzados.

Recién en 1954 el obispo Tomásek pudo retomar sus deberes eclesiásticos, desempeñando desde 1965 el cargo de administrador apostólico de la archidiócesis de Praga. En función de éste, en el trágico agosto de 1968, año en que fuera reprimido el movimiento reformista, conocido como Primavera de Praga, en nombre de los obispos checos Tomásek emitió declaración de respaldo a los altos dirigentes checoslovacos, deportados a la Unión Soviética por las tropas del Pacto de Varsovia.


Cardenal Tomásek

En junio de 1977 el Papa Pablo VI nombró a Frantisek Tomásek cardenal, y en diciembre del mismo año arzobispo de Praga y primado checo. De esta manera, Tomásek se convirtió en el trigésimo-cuarto arzobispo praguense desde el año 1344. La jerarquía comunista aceptó en aquel entonces su nombramiento contando con el hecho de que a causa de su edad avanzada, Tomásek desempeñaría su cargo más bien formalmente. No obstante, en la época del posterior conflicto abierto entre los creyentes católicos y el poder estatal, el cardenal Tomásek actuaba en defensa de los sacerdotes y fieles perseguidos por el régimen totalitario, reclamando incesantemente la libertad religiosa y el respeto a la dignidad humana.

En la Semana Santa de 1987, el cardenal Tomásek promulgó la Década de renovación espiritual de la nación checa con motivo del milenio de la muerte mártir de San Adalberto, dando más tarde un extraordinario aporte a la canonización de la Santa Inés Premislita. En 1988, en vísperas de la caída del poder comunista, Tomásek firmó una petición a favor de la libertad religiosa, levantando su voz -en enero de 1989- en contra de la brutalidad de la policía durante la llamada "Semana de Jan Palach" cuando, en vísperas de la caída del poder totalitario, miles de personas manifestaron en el centro de Praga en contra del régimen comunista. Un papel importante jugó el cardenal Tomásek también en los primeros días de la llamada "revolución de terciopelo" con su "exhortación a la nación checoslovaca".


Catedral de San Vito, en el interior del recinto del Castillo de Praga.


En 1990 se cumplió el gran sueño del cardenal Frantisek Tomásek: la libertad religiosa se convirtió en realidad. Las relaciones con el Vaticano fueron renovadas y en la vida de la Iglesia Católica se inició una nueva etapa. La gran misión del cardenal Tomásek culminó y el anciano obispo ya pudo pedir al Papa la liberación del cargo de administrador principal de la archidiócesis de Praga, solicitud que el Sumo Pontífice cumplió a Tomásek en marzo de 1991. No obstante, en reconocimiento de su firme postura en defensa de los derechos del hombre, el presidente Václav Havel otorgó en 1991 al cardenal Tomásek la Orden Tomás Garique Masaryk. Tras abandonar sus deberes pastorales, el cardenal Tomásek siguió viviendo en el Palacio Arzobispal de Praga hasta su muerte acaecida el 4 de agosto de 1992. Cabe agregar aún que en junio de 1997, a Frantisek Tomásek le fue otorgada en Budapest, a título póstumo, la Orden Internacional de San Adalberto.


25 octubre 2009

Tradición y tradiciones

Los Maestros y testigos de la Iglesia: un espacio para la convergencia ecuménica*



Arzobispo Hilarion (Alfeyev)


Me dirijo a ustedes por solicitud y en nombre del Arzobispo Hilarion (Alfeyev) quien es uno de los co-moderadores del estudio sobre “Tradición y tradiciones: Fuentes de autoridad de la Iglesia” que fue iniciado tras la reunión plenaria de la Comisión de Fe y Constitución celebrada en Kuala Lumpur. El Arzobispo Hilarion que se encuentra sumamente ocupado en su nuevo servicio como Jefe del Departamento de relaciones exteriores de la Iglesia del Patriarcado de Moscú, me ha pedido que lo represente ante esta plenaria en lo referente al estudio antes mencionado y a la primera consulta sobre “Los maestros y testigos de la Iglesia primitiva: fuente común de autoridad recibida de diversas maneras”, a lo que sigue prestando mucha atención. Como escolástico patrístico y participante en numerosas reuniones ecuménicas, yo creo que para fomentar una mayor aceptación de los diálogos es de crucial importancia complementar los estudios ecuménicos con algunas ideas acerca de las primeras fuentes de autoridad de la Iglesia. En mi comentario intentaré explicar el porqué.


San Gregorio Nacianceno


La metodología es un factor fundamental en todo diálogo ecuménico. La búsqueda de metodologías ecuménicas adecuadas permite encontrar espacios para las convergencias ecuménicas efectivas. Desde la Conferencia Mundial sobre Fe y Constitución celebrada en Montreal (1963) y la Plenaria de la Comisión de Fe y Constitución celebrada en Bristol (1967), el patrimonio de los Padres de la Iglesia había sido definido como uno de esos espacios. Desde esa época, sin embargo, parece ser que este espacio ha sido abandonado y ha quedado prácticamente en el olvido en los debates ecuménicos. En respuesta a esta triste situación, en la anterior Reunión Plenaria de Fe y Constitución celebrada en Kuala Lumpur, el Arzobispo Hilarion Alfeyev propuso que se reintegraran en las deliberaciones ecuménicas los estudios patrísticos como fuente de autoridad de la Iglesia primitiva. Ulteriormente, en septiembre de 2008, un grupo compuesto por los miembros de la Plenaria de Fe y Constitución y por expertos invitados se reunió en Cambridge, Reino Unido, y cito el informe de dicha reunión : « a fin de examinar más a fondo la posibilidad de descubrir, redescubrir o volver a recibir algunas fuentes particulares de autoridad que puedan ayudarnos a nuestro camino hacia la unidad de la Iglesia ».


San Atanasio de Alejandría


Antes de pasar al examen de los elementos particulares que figuran en dicho informe, quisiera hacer referencia a una interesante conversación que sostuve hace poco tiempo con el Rector de la Universidad Augustinianum de Roma, uno de los centros más eminentes del mundo en materia de estudios patrísticos. Convenimos en que en el diálogo ecuménico no debemos utilizar a los maestros y testigos de la iglesia primitiva como un medio de propaganda sectaria, porque cuando empezamos a utilizarlos para fines de propaganda, significa que los traicionamos. No deberíamos estudiarlos con ideas preconcebidas acerca de lo que intentan decirnos, puesto que sería injusto imponer a los primeros maestros y testigos nuestras propias ideas. Más bien se trata de escuchar atentamente lo que nos dicen, y no lo que nosotros queremos que nos digan y para evitar este tipo de distorsiones del pensamiento patrístico, se debe aplicar una crítica académica a la investigación. El estudio académico profundo y preciso de los Padres de la Iglesia nos permite llevar a cabo un nuevo examen de las creencias y estereotipos, para que abandonemos los prejuicios e ideas erróneas sobre nosotros mismos y los demás, y eventualmente, para acercarnos más los unos a los otros.


San Gregorio I, El Magno O.S.B.


Se exponen esas mismas ideas en el informe de la reunión de Cambridge, en el cual se menciona particularmente que « Un consensus fidei entre cristianos divididos en la actualidad solo puede afirmarse cuando vivimos en consenso real con los padres en la fe de los primeros siglos ». Para lograr ese consenso con nuestros primeros maestros y los unos con los otros, debemos examinar el patrimonio patrístico con cautela y en base a un enfoque académico crítico. En el informe se afirma que « el método histórico-crítico y otros instrumentos hermenéuticos siguen siendo fundamentales para apoyar las formas en que hablamos de la Tradición y las tradiciones. Los centros de enseñanza superior suelen ser, en nuestros tiempos, lugares de aproximación ecuménica y todos convinieron en que la investigación académica es importante porque permite corregir puntos de vista confesionales a veces ingenuos en el proceso de transmitir las tradiciones ».

Otro aspecto importante acerca de los Padres de la Iglesia que hay que tener en cuenta es que es impensable poder estudiarlos sin una inmersión en las Sagradas Escrituras. Efectivamente, tal como se menciona en el informe de Cambridge : « La autoridad de las madres y los padres de la Iglesia procede de su íntima relación con el testimonio escritural ». Los eruditos patrísticos modernos han vuelto a descubrir el vínculo intrínseco que existe entre el pensamiento y lenguaje patrísticos y las Sagradas Escrituras. Podemos intentar apartar a los Padres de la Iglesia de las Sagradas Escrituras, pero ellos mismos nunca lo han permitido. Ellos han vinculado todas sus ideas con la Palabra de Dios. El análisis lingüístico de sus textos muestra que emplearon el lenguaje de la biblia como hilo para tejer sus propios textos. Las Sagradas Escrituras eran su vida y sustento.


San Jerónimo


La comunidad ecuménica debería valorar esa relación que une a los primeros maestros con las Escrituras, así como ese potencial de los estudios patrísticos en general para lograr el éxito del diálogo ecuménico. Asimismo, deberíamos discutir sobre las medidas prácticas que nos permitirían utilizar, para propósitos ecuménicos, el espacio teológico creado por los Padres de la Iglesia. Tal vez un día, la Comisión de Fe y Constitución decida introducir nuevamente los estudios sobre determinados Padres de la Iglesia, en cumplimiento de la recomendación del grupo que se reunió en Cambridge. Así se reanudaría el trabajo del Grupo sobre Estudios Patrísticos, que se estableció en los años sesenta y que llevó a cabo un trabajo de investigación sobre el tratado de San Basilio de Cesárea sobre el Espíritu Santo y las cuatro epístolas de Anastasio de Alejandría a Serapión de Thmuis sobre la divinidad del Espíritu.

Actualmente quisiera presentar las dos propuestas concretas siguientes:

Que se inicie un estudio para demostrar la relación intrínseca, en espíritu y letra, que existe entre los primeros maestros y testigos y las Sagradas Escrituras

Que se reflexione sobre la idea de que todo documento ecuménico significativo se complemente con un estudio patrístico pertinente. Para dicho propósito, se deberían crear grupos de eruditos encargados de la elaboración de los documentos patrísticos complementarios. En estos documentos, las cuestiones ecuménicas sobre las que se enfoca la atención, deberían examinarse desde el punto de vista de los primeros maestros y testigos.


San Juan Crisóstomo


Por una parte, estas iniciativas facilitarían la lectura de los documentos ecuménicos para las iglesias que se basan en la palabra de la Iglesia primitiva. Por otra parte, las iglesias que no se centran explícitamente en torno al patrimonio común tendrían una visión más amplia sobre distintas cuestiones teológicas. Creo que los conceptos patrísticos pueden aportar a toda la familia ecuménica una perspectiva más amplia sobre la relación que une la Palabra de Dios con el pasado, el presente y la realización escatológica de la Iglesia.

*Por el Archimandrita Dr. Kiril Hovorun. Consejo Mundial de las Iglesias. Comisión plenaria, Creta 2009.

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La Comisión ortodoxa-católica analiza el papel del obispo de Roma

En una reunión celebrada en Pafos, Chipre, en medio de protestas de radicales

PAFOS (CHIPRE), viernes, 23 de octubre, de 2009 (ZENIT.org).- La reunión celebrada del 16 al 23 de octubre de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto, en Pafos, Chipre, ha avanzado en la reflexión común sobre el argumento decisivo para volver a encontrar la unidad: el papel del obispo de Roma.



Benedicto XVI con el presidente de Chipre, Dimitris Christofias

El ambiente de serenidad de la reunión quedó alterado por las manifestaciones de protesta de radicales ortodoxos contra el diálogo con la Iglesia católica, en las que la Policía de Chipre arrestó a cuatro ciudadanos y dos monjes del Monastero di Stavrovunio, según confirma Amen.gr.

Un comunicado conjunto enviado por los organizadores tras la reunión confirma que en este encuentro se ha avanzado en la redacción de un documento conjunto sobre el tema "El papel del obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio".

El documento se basa en un borrador preparado por un Comité ortodoxo-católico, que se reunió en la isla de Creta, en Grecia, el año pasado.


El arzobispo Hilarion Volokolamsky con el Primado de la Iglesia Ortodoxa de Chipre

"Durante esta reunión plenaria, la Comisión ha analizado con mucha atención y enmendado el borrador del Comité mixto de coordinación, y decidió completar su trabajo sobre el texto el próximo año, convocando una nueva reunión de la Comisión Mixta", señala la nota.

Este documento responde a la petición que lanzó Juan Pablo II en su encíclica "Ut unum sint" sobre el "compromiso ecuménico" (25 de mayo de 1995) en la que proponía "encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva" (n. 95).


Mosaico del siglo VI que representa a la Madre de Dios y a los Arcángeles Miguel y Gabriel.

Esto es posible, añadía, pues "durante un milenio los cristianos estuvieron unidos por la comunión fraterna de fe y vida sacramental, siendo la Sede Romana, con el consentimiento común, la que moderaba cuando surgían disensiones entre ellas en materia de fe o de disciplina", recordaba.

El mismo Papa Karol Wojtyla invitó a buscar, "por supuesto juntos, las formas con las que este ministerio pueda realizar un servicio de fe y de amor reconocido por unos y otros".


El Arzobispo Hilarion visitó el monasterio de la Santa Cruz, del siglo IV.

En la reunión de Pafos asistieron veinte representantes católicos y estuvieron representadas todas las Iglesias ortodoxas:
Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Jerusalén, Moscú, Serbia, Rumania, Patriarcado de Georgia, Chipre, Grecia, Polonia, la Iglesia Ortodoxa de Albania y la Iglesia Ortodoxa de Chequia y de Eslovaquia. No asistió la de Bulgaria.

La Iglesia Ortodoxa Rusa estuvo representada por una delegación encabezada por el Presidente del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del Patriarcado de Moscú, el arzobispo Hilarion Volokolamskoye. La delegación también incluyó al secretario DECR de inter-relaciones cristianas arcipreste Igor Vyzhanov.

En Pafos, los miembros de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa ha visto el documento "El papel del obispo de Roma en la comunión eclesial del primer milenio". Al final de esta sesión plenaria se consideró sólo una parte del documento. Por decisión de los participantes en el diálogo, el trabajo conjunto sobre el texto continuará en la próxima reunión de la Comisión Mixta, que se celebrará en septiembre de 2010 en Viena, Austria.




El metropolita de Pérgamo, Ioannis Zizioulas.

La Comisión trabajó bajo la guía de dos co-presidentes: en representación católica, el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos; en representación ortodoxa el metropolita de Pérgamo, Ioannis Zizioulas. El sábado 17 de octubre, los co-presidentes y otros participantes, entre los que se encontraba el cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, fueron recibidos en el palacio presidencial por el presidente de Chipre, Dimitris Christofias, quien expresó su esperanza en este "importante diálogo para un mundo todavía dividido, como le sucede al mismo Chipre, y expresó sus mejores deseos para el progreso en la comunión entre las dos Iglesias en el futuro".

El cardenal Walter Kasper

Según se ha explicado en el comunicado final, los representantes ortodoxos "discutieron entre otras cosas sobre las reacciones negativas al diálogo por parte de algunos grupos ortodoxos, y las consideraron unánimemente como totalmente injustificables e inaceptables, pues presentan información falsa y que crea confusión". "Todos los miembros ortodoxos de la Comisión reafirmaron que el diálogo continúa con la decisión de todas las Iglesias ortodoxas y avanza con fidelidad a la Verdad y a la Tradición de la Iglesia". Según el portavoz de la Policía, el comisario superior Miguel Katsunotós, los arrestados ocuparon la capilla de San Jorge que se encuentra en la sede de Pafos en la que tuvieron lugar las sesiones de trabajo de la Comisión ortodoxa-católica, propiedad del ayuntamiento de Pafos. Precedentemente el mismo jefe de la Iglesia ortodoxa en la ciudad, el metropolita Jorge, había entrado a la capilla para tratar de convencer a los manifestantes a liberar el lugar sagrado.

Por su parte, los representantes católicos, informa el comunicado, consideraron el borrador sobre el primado del obispo de Roma "como una buena base para nuestro trabajo y confirmaron la intención de continuar el diálogo con confianza, mutua, en obediencia a la voluntad del Señor".


El cardenal argentino Leonardo Sandri.

La Comisión mixta, instituida por el papa Juan Pablo II y el patriarca ecuménico Demetrio I, el 30 de noviembre de 1979, en Estambul, en la fiesta de San Andrés (Patrono de la Iglesia de Constantinopla), empezó su camino en 1980 y reanudó su trabajo en 2006, tras un paréntesis de seis años, debido a divergencias.


Cardenal Kasper: con los ortodoxos, “pequeños pasos en buena dirección”

Al término de la reunión de la Comisión conjunta en Chipre

ROMA, jueves 29 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- La XI reunión de la Comisión Conjunta Internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, celebrada en Paphos (Chipre) del 16 al 23 de octubre sobre el tema “El papel del obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio”, ha permitido realizar “pequeños pasos adelante en la dirección correcta”.

Asó lo afirmó el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y co-presidente de la Comisión, en declaraciones hoy a Radio Vaticano, subrayando que “los pasos son pequeños y lentos” precisamente porque el argumento de la discusión es grave; “una cuestión muy compleja, un tema que tiene un peso emotivo desde hace mucho siglos”.



Cardenal Walter Kasper

“Lo que es importante, sin embargo, es que – a pesar de manifestaciones contrarias que ha habido por parte de algunos exponentes, sobre todo de la Iglesia de Grecia – todos los representantes ortodoxos han decidido que continúe el diálogo”, observó.

“Las relaciones entre los miembros católicos y ortodoxos de la Comisión han sido muy buenos, amistosos y serenos”, añadió, anunciando con satisfacción que este organismo volverá a encontrarse el próximo año en Viena para proseguir el diálogo.

Por su parte, el metropolita de Pérgamo Ioannis Zizioulas, co-presidente de la Comisión por la parte ortodoxa, declaró que “la cuestión del primado es un problema eclesiológico”, y dado que la eclesiología forma parte de la dogmática, es “una cuestión de fe”.


Benedicto XVI con el metropolita de Pérgamo, Ioannis Zizioulas


“En nuestras experiencias de diálogo teológico, con los precalcedoneses o los vetero-católicos porejemplo, nos muestran que un acuerdo sobre otras cuestiones dogmáticas no sirven para nada si no hay una concordancia en los fundamentos de la eclesiología”, explicó en una entrevista a la agencia de prensa ateniense y macedonia Apa-Apm, citada por L'Osservatore Romano.

En las relaciones entre católicos y ortodoxos, la cuestión del primado “ha tenido el más trágico de los papeles” y “ha creado los mayores problemas (cruzadas, uniatismo)”, admitió, afirmando que “la conciliaridad es una condición preliminar del primado”.

Frente a las acusaciones lanzadas desde algunos ambientes ortodoxos de “cesión” hacia la Iglesia católica por el simple hecho de llevar adelante un diálogo constructivo, el metropolita observó que es “injusto y erróneo” cebarse contra el Patriarcado ecuménico, ya que el diálogo se lleva a cabo con la decisión unánime de todas las Iglesias ortodoxas”.

El diálogo teológico entre la Iglesia ortodoxa y la católica, recordó, es el más importante entre todos los emprendidos oficialmente por la Iglesia ortodoxa con los heterodoxos, “pero al mismo tiempo, por ciertas situaciones, el más tormentoso”.

Ioannis Zizioulas exhortó por tanto a “trabajar sin cesar en la dirección de la fe que se nos ha transmitido para realizar la oración cotidiana por la unión de todos nosotros”, observando que “si no lo hacemos o si lo hacemos en detrimento de la fe de nuestros Padres, seremos deudores ante Dios”.

En el encuentro de Paphos participaron 20 delegados por la parte católica – con algunas ausencias a causa de compromisos en el Sínodo de los Obispos para África o por razones de salud – y 24 delegados en representación de todas las Iglesias ortodoxas excepto el Patriarcado de Bulgaria.

La sesión de 2010 en Viena tendrá lugar del 20 al 27 de septiembre y será hospedada por el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de la ciudad.

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10 octubre 2009

Los rusos están abiertos a que les hablen de Dios

Gabriela Santa María es chilena, pedagoga en historia y numeraria del Opus Dei, partió el 2007 a Moscú con las primeras mujeres que empezaron la labor en Rusia. La gente la ha sorprendido por su cariño y profundidad espiritual.

06 de octubre de 2009

“Vinimos a Rusia a aprender de los rusos y a hacernos rusas fomentando lo que nos une con la gente que no conoce a Dios".

Después de vivir siete años en Roma, donde se licenció en Teología y comenzó un doctorado en Historia de la Iglesia Gabriela partió a Moscú. “Llegamos hace dos años, en septiembre, cuenta Gabriela. No hacía mucho frío porque estaba terminando el verano y empezando el otoño. Encontramos un departamento muy bonito y lo primero que hicimos fue instalar el oratorio. Tenemos un living bastante amplio, donde empezamos las primeras actividades con chicas que fuimos conociendo en las clases de ruso, en la Universidad o a través de personas conocidas que habían vivido en Moscú.

Llegaban a nuestra casa a conversar con nosotras y así ayudarnos con el idioma. La cocina se transformó en el punto de reunión y se hicieron famosas las comidas internacionales que preparábamos las de casa (dos brasileras, tres españolas, dos chilenas, una austriaca y una francesa) y las rusas, que aportaban sus platos típicos. Así nos fuimos haciendo amigas y aprendiendo la cultura del país.”




Cuando se dan cuenta de que estás ahí para ayudarles, para vivir con ellos, para ser rusa, lo agradecen mucho.

“La acogida que hemos tenido ha sido extraordinariamente positiva, afirma Gabriela, porque a pesar de haber vivido 70 años de comunismo, la gente es muy religiosa. Al hablar con las personas, se nota que han sufrido mucho y por eso mismo son profundas y con sentido de lo trascendente. Tienen una apertura total a que les hablen de Dios, de la Fe. Por eso, gracias a Dios, pudimos empezar desde el principio teniendo clases de formación religiosa y meditaciones (media hora de oración en el oratorio guiada por un sacerdote).

La mayoría de los rusos tiene un nivel cultural muy alto. Generalmente, tocan un instrumento, son grandes lectores, saben de filosofía. Por eso es fácil hablar temas de fondo. También quieren sacar adelante su país y cuando se dan cuenta de que estás ahí para ayudarles, para vivir con ellos, para ser rusa, lo agradecen mucho.”

Gaby confiesa que por una parte ha tenido mucha ayuda del Cielo, porque desde que llegó se sintió parte del lugar. También le ha ayudado el consejo de San Josemaría a los que partían a otros países a hacer el Opus Dei: ir a aprender.


Gabriela en la calle vestida para el frío como una rusa más.

Me he ido haciendo rusa poco a poco

“Nosotras vinimos a Rusia a aprender de los rusos y a hacernos rusas fomentando lo que nos une con la gente que no conoce a Dios, con los ortodoxos, con los católicos. Al ser una cultura tan rica, tan novedosa, ha sido fácil aprender de ellos, que son muy acogedores. Poco a poco uno se va haciendo a la comida, a la cultura, a los temas de conversación, a la ciudad, que es grande y bonita. El metro es una maravilla y si uno se pierde al principio, después se orienta sin problema. Me he ido haciendo rusa poco a poco, siempre con la idea de fondo de asimilarme al país aprendiendo de ellos. ”

Ese mismo espíritu tienen las nueve jóvenes de distintas nacionalidades y profesiones que viven en su casa. Varias de ellas son profesoras y la mayoría ya se ha instalado profesionalmente: una trabaja en el colegio alemán de Moscú, otra en un instituto de idiomas y una tercera, en una embajada. Al principio, sólo se dedicaron a aprender el idioma, que no es fácil, porque tiene otra semántica y otra escritura: el cirílico. “Poco a poco lo vas aprendiendo, dice Gaby, pero al principio comprábamos cebollas en vez de papas. Al llegar a la casa, nos moríamos de la risa contando nuestras equivocaciones.

Ya domino más o menos el ruso, pero se necesitan 3 años para hablarlo correctamente. Cuando la gente ve que uno se esfuerza tiene mucha paciencia. Varias personas hablan inglés también y eso ayuda. Pero lo importante es lanzarse cuanto antes con el ruso para poderles hablar en su propio idioma, lo que valoran mucho.”

Fuera de los medios de formación espiritual, Gabriela está convencida que lo más importante es la amistad. “Hacerse muy amiga de la gente, conocerla, quererla y poder aportarles y que ellas también aporten todo lo que tienen.”


En un paseo por Moscú

Queremos crear grupos de orientación familiar entre los moscovitas

De ahí ha surgido la necesidad de trabajar en proyectos más importantes de ayuda a la familia “que está bastante desprotegida. Organizamos dos cursos de orientación familiar, uno en junio del año pasado y otro en enero de este año, en un Centro Cultural de la zona céntrica de Moscú. Llegaron muchos matrimonios. A raíz del interés demostrado, pensamos ir creando grupos de orientación familiar entre los mismos moscovitas porque existe una carencia muy grande en temas como la educación de los hijos o las relaciones entre marido y mujer y la gente agradece enormemente la ayuda que puedan recibir. Esperamos dar dos cursos sobre conciliación familia y trabajo durante este año.”

Otros proyectos son la búsqueda e instalación de un centro definitivo en Moscú y también viajar con más frecuencia a San Petersburgo para empezar allí algún medio de formación estable. Estos planes los han puesto en manos de la Virgen de Fátima, cuyo icono, realizado por sacerdotes agregados del Opus Dei, se venera en la Iglesia san Juan Bautista de Pushkin, una ciudad ubicada a 30 kilómetros de San Petersburgo.



“Descubrir que se puede ser santo en la vida ordinaria, que se puede encontrar a Dios en las cosas corrientes, en las actividades de cada día" abre amplios y novedosos horizontes que la gente va asimilando muy bien porque lo necesita, dice Gabriela. Una joven traductora que empezó a asistir a los cursos de formación espiritual me decía: "pienso que el Opus Dei es todo lo que necesita mi alma porque es lo que me permite llevar a Dios en todo lo que hago. ¡Qué impresionante es que yo pueda llevar a Dios al traducir unos papeles o al hacer una traducción simultánea: puedo estar haciéndome santa y hacer apostolado también”.

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21 septiembre 2009

Bielorrusia aplaude el posible encuentro del Papa con el patriarca ruso

Declaraciones de monseñor Kondrusiewicz, arzobispo de Minsk


MINSK, lunes, 21 septiembre 2009 (ZENIT.org).- El arzobispo católico de Minsk-Mohilev ha manifestado el entusiasmo de la Iglesia local ante el anuncio de un posible viaje de Benedicto XVI a este país, en el que podría tener lugar un encuentro con el patriarca ortodoxo ruso, Su Beatitud Kirill.





Benedicto XVI

Monseñor Tadeusz Kondrusiewicz ha reconocido que por el momento no hay nada oficial. El arzobispo Hilarión de Volokolamsk, presidente del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Externas del Patriarcado de Moscú, tras ser recibido por el Papa este viernes deseó que pueda tener lugar pronto un encuentro entre los pastores de Roma y Moscú (Cf. Representante ortodoxo ruso: no hay rivalidad con los católicos).

Por otra parte, medios de comunicación de Bielorrusia revelaron este domingo que este encuentro podría tener lugar en 2010 en su país.

En declaraciones a la página web católica bielorrusa "Catholic.by", monseñor Kondrusiewicz, que en el pasado ha sido arzobispo de la arquidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, ha reconocido que "esta noticia, si bien no está corroborada oficialmente, ha sido acogida con alegría por todos los creyentes".

"Los sacerdotes, que lo han sabido durante una misa de acción de gracias por la cosecha, en Minsk, exultaron de alegría, pues todos nosotros estábamos esperando que ocurra este acontecimiento. Sería estupendo, pues finalmente se cumpliría el sueño de los católicos bielorrusos".



Su Beatitud Kirill

El arzobispo informa que el presidente de Bielorrusia, Aleksandr G. Lukashenko, ha invitado oficialmente al Papa.

"El pontífice respondió en ese momento que vendrá cuando Dios abra las puertas. Quizá ha llegado el momento en el que Dios quiere hacerlo".

Por lo que se refiere al posible abrazo, sin precedentes, entre el patriarca Kirill del Papa, monseñor Kondrusiewicz confiesa su alegría: "Sueño ya con ese encuentro".

"Siempre recé por un evento así cuando estaba en Moscú y ahora lo hago en Bielorrusia. Un encuentro así abriría una nueva página en nuestras relaciones entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa".





Monseñor Kondrusiewicz

"Tenemos necesidad de esta nueva página en nuestras relaciones, pues los desafíos del presente, los desafíos del mundo secularizado son enormes. Es obvio que necesitamos responder unidos a estos problemas", subraya.

"Sería una estupenda orquesta, una orquesta católico-ortodoxa u ortodoxa-católica, una orquesta cristiana, que preservaría las raíces cristianas de Europa y los valores cristianos. Por este motivo, tenemos que rezar y pedir a Dios que haga realidad la visita y el encuentro", concluye monseñor Kondrusiewicz.

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20 septiembre 2009

Dios va delante de nosotros y nos espera en Siberia



20 Sep 2009 CAMINEO.INFO.- Barcelona/ESPAÑA.- Juan Ricart y Cecilia Goday se conocieron en Guayaquil (Ecuador) cuando apenas tenían ocho años de edad. Hasta allí habían viajado con sus respectivas familias para anunciar el kerygma y vivir en este pobre país suramericano la experiencia gozosa de la fe. Veinte años después, Juan y Cecilia, ahora como matrimonio con hijos (Inés, Juan, María y Pedro), toman el relevo de sus padres y emprenden ellos mismos la llamada de la misión. Con una valentía que sobrecoge, la familia Ricart-Goday, lo ha dejado todo en Barcelona rumbo a Siberia, donde se han unido a otra familia y a un sacerdote para formar en las frías estepas rusas una pequeña comunidad misionera del Camino Neocatecumenal.





- ¿Qué hace que una familia con cuatro hijos (y otro en camino) decida dejarlo todo para irse a evangelizar a Siberia?

- No vamos a hacer otra cosa que «dar gratis lo que gratis hemos recibido ». La gente nos dice que estamos locos, y realmente puede parecerlo, pero esta opción responde a una llamada de Dios. Si esto no se ve desde la fe es algo inhumano y absurdo. En Barcelona vivimos muy bien, sin problemas de trabajo y con buenos ingresos. ¡Incluso nosotros estamos asombrados de ver que el Señor ha puesto en nuestro corazón el deseo de seguirle y abandonarnos a lo que tenga preparado para nosotros y para nuestros hijos!

¿Cuál será vuestra misión en las estepas rusas?

A Siberia vamos simplemente a vivir, a vivir como una familia cristiana. Vamos a una ciudad que se llama Barnaul, la quinta ciudad más poblada de Rusia, con aproximadamente 800.000 habitantes. Allí nos espera una familia italiana, con tres hijos, que llegó hace un mes a la ciudad, y un sacerdote italiano que lleva en Barnaul dos años, al frente de la única iglesia católica que existe en la ciudad.

- ¿Durante cuánto tiempo estaréis allí?

- No lo sabemos. Puede que dos días, o puede que toda la vida. Nosotros ahora mismo sólo sabemos que hoy el Señor nos llama a esto: «Id y anunciad el evangelio a todas las gentes, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.» Si no nos creyésemos estas palabras sería imposible ir a ningún sitio, porque es otra cultura, hace mucho frío (en invierno se alcanzan los 40ºC bajo cero), tenemos miedo por los niños, pero tenemos la certeza de que Dios va delante y nos espera en Barnaul.

- ¿Cómo lo viven los niños?

- Los niños son pequeños y no se dan cuenta todavía, pero están ilusionados, y como les gusta la nieve, tienen ganas de ir.

- ¿De qué vais a vivir?

- Una vez lleguemos allí tendremos que buscar trabajo. Esta llamada a la misión implica también aceptar vivir en precariedad cuando toque. No obstante, contamos con la experiencia vivida en Ecuador, donde estuvimos con nuestros padres durante diez años, en los que no nos faltó nunca lo necesario. Es más, el Señor siempre ha sido abundante y nos ha provisto de todo.

- ¿Por qué creéis que es tan importante emprender este tipo de misiones familiares para evangelizar?

- Creemos que es importante evangelizar porque lo dice la escritura: «Ay de mí si no anunciase el Evangelio.» La sociedad tiene necesidad urgente de escuchar este kerygma (que significa «buena noticia»). A nosotros se nos anunció un día que Dios nos amaba así, tal y como éramos, y fue algo realmente nuevo frente a lo que nos ofrecía el mundo, que era buscar la vida en cosas que no duraban. Eso supone siempre seguir buscando, porque la noche, las juergas del fin de semana, el sexo, las drogas, etc. Al final te dejan un tremendo vacío que no lo llena nada, excepto este amor de Dios, este Dios que nos ha amado tanto que ha entregado a su hijo, para que a través de su resurrección experimentemos todos los días que la muerte no tiene poder sobre nosotros.

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18 septiembre 2009







Benedicto XVI recibe al representante del patriarca ortodoxo de Moscú

El arzobispo Hilarión de Volokolamsk se encuentra en el Vaticano por invitación del cardenal Walter Kasper







CIUDAD DEL VATICANO, viernes 18 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- Este viernes, Benedicto XVI recibió en Castel Gandolfo el arzobispo Hilarión de Volokolamsk, Presidente del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Externas del Patriarcado de Moscú.


Hilarión, en su primera visita a Roma tras el nombramiento para su cargo actual, había tenido el jueves un coloquio con el cardenal Walter Kasper, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.


Con el cardenal Walter Kasper

Sucesivamente, el purpurado afirmó a los micrófonos de "Radio Vaticano" que "el encuentro ha mostrado la nueva situación entre la Iglesia católica y el Patriarcado de Moscú: hemos superado todas las tensiones que existían en años pasados y tenemos actualmente una relación normal, tranquila e incluso positiva, constructiva".

"Desde el principio -añadió- Hilarión ha expresado su alta estima por el Papa Benedicto XVI, que es muy apreciado en la Iglesia ortodoxa rusa, y después hemos hablado de nuestras relaciones, sobre todo del diálogo teológico que tendrá lugar en Chipre en las próximas semanas".

La Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto se reunirá para su XI sesión plenaria en Chipre, del 16 al 23 de octubre de 2009, para examinar un proyecto de documento esbozado en un encuentro en Creta en 2008.

La Comisión está reflexionando actualmente sobre el papel del Obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio - cuando aún no se había producido el Gran Cisma de 1054 -.

Otra cuestión que deberá estudiarse es cómo el contenido del primado del sucesor de San Pedro ha evolucionado en el segundo milenio, tras la ruptura entre las dos confesiones, y cuál es la situación tras el Concilio Vaticano I y II.

El tema ya había sido profundizado con ocasión de la X Asamblea Plenaria de la Comisión Mixta que había reunido en Ravena, del 8 al 14 de octubre de 2007, a 30 delegados católicos y 30 ortodoxos para reflexionar sobre el tema: "Las consecuencias eclesiológicas y canónicas de la naturaleza sacramental de la Iglesia: comunión eclesial, conciliaridad y sinodalidad en la Iglesia".



En Ravena, la delegación del Patriarcado de Moscú decidió retirarse en signo de protesta contra la participación en el evento de los miembros de la llamada Iglesia apostólica estonia, creada por el Patriarcado de Constantinopla en 1996 en Estonia, y en seguida declarada "autónoma", un estatuto que no reconoce la Iglesia moscovita.

"Ahora quieren volver a retomar el diálogo - explica el cardenal Kasper -, han superado estas tensiones entre Moscú y Constantinopla sobre el caso de Estonia, y quieren colaborar normalmente".

"Después hemos hablado también de nuestras relaciones bilaterales: como muestra, de un concierto que quieren hacer aquí en Roma; yo he sugerido que también nosotros podamos hacer una exposición en Moscú", prosiguió el purpurado alemán.

"Hemos hablado del intercambio de sacerdotes, de teólogos y de todo aquello que pueda ayudar a mejorar las relaciones y a superar también los prejuicios y las resistencias que existen en Rusia contra la Iglesia católica y contra el ecumenismo; pero, paso a paso, podemos superar también esto".


Con el cardenal Bertone

"Ambas partes están decididas a seguir adelante", añadió, subrayando después que "por el momento, la visita del Papa a Moscú no está en la agenda", aunque "ellos no rechazan un encuentro con el Papa".

El 17 de septiembre, el arzobispo Hilarión asistió a la oración de la tarde de la Comunidad de San Egidio, en la Basílica de Santa María en Trastevere, dirigiendo un saludo a los presentes.

En aquella ocasión, agradeciendo a los miembros de la Comunidad de San Egidio por su "contribución al diálogo" y el compromiso hacia los pobres y los más necesitados, habló del desafío común representado por "un mundo descristianizado", dominado por el "consumismo, el hedonismo, el materialismo práctico y el relativismo moral".

"Sólo unidos podremos proponer al mundo los valores espirituales y morales de la fe cristiana - dijo el prelado ortodoxo -; juntos podremos ofrecer nuestra visión cristiana de la familia, de la procreación, de un amor humano hecho no sólo de placer; afirmar nuestro concepto de justicia social, de una más equitativa distribución de los bienes, de un compromiso por la salvaguarda del medio ambiente, por la defensa de la vida humana y de su dignidad".


El arzobispo Hilarión de Volokolamsk

"Por tanto, es hora de pasar del desencuentro y la competencia a la solidaridad, al respeto recíproco y a la estima -afirmó-; diría incluso sin duda que debemos pasar al amor mutuo".

"Nuestra predicación cristiana puede tener efecto, puede ser convincente también en nuestro mundo contemporáneo si sabemos vivir este amor recíproco entre nosotros los cristianos", concluyó.


Representante ortodoxo ruso: no hay rivalidad con los católicos


Es necesaria una alianza al servicio de los valores, afirma el arzobispo Hilarión


ROMA, lunes 21 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- La Iglesia católica y la ortodoxa deben ser aliadas a la hora de reafirmar los valores cristianos en el mundo de hoy: así lo declaró el arzobispo Hilarión de Volokolamsk, en una rueda de prensa celebrada tras el encuentro del pasado viernes con Benedicto XVI en Castel Gandolfo.

El prelado, presidente del Departamento para las Relaciones Eclesiásticas Externas del Patriarcado de Moscú, auguró que Benedicto XVI y el Patriarca Kirill puedan encontrarse pronto, durante una conversación con un grupo de periodistas reunidos en la iglesia ortodoxa de Santa Catalina en Roma.

"Nosotros apoyamos al Papa en su empeño por la defensa de los valores cristianos - afirmó - lo apoyamos también cuando sus valientes declaraciones suscitan reacciones negativas por parte de algunos políticos o personalidades públicas, o son recibidas con hostilidad y a veces tergiversadas por parte de algunos medios de comunicación". "Creemos que él tiene el deber de dar testimonio de la verdad y por tanto estamos también con él cuando su palabra encuentra oposición", añadió el arzobispo.

Precisamente por esto, el arzobispo ortodoxo ha augurado que se realice cuanto antes el encuentro tan largamente esperado entre el Papa y el Patriarca de Moscú. "Personalmente espero que pronto o tarde se realice el encuentro esperado por muchos entre el Papa y el Patriarca de Moscú. Puedo decir con responsabilidad que en ambas partes existe el deseo de preparar cuidadosamente este encuentro", aseguró. Un encuentro, declaró, que representaría un gran salto adelante en las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Hilarión aseguró que existe actualmente una amplísima posibilidad de cooperación entre ambas Iglesias. "Ante nosotros - afirmó - se abre el vastísimo campo del mundo descristianizado de hoy".

"A estos retos todos nosotros cristianos y particularmente ortodoxos y católicos podemos y debemos responder juntos - añadió -. Juntos podemos ofrecer nuestra visión cristiana de la familia, afirmar nuestro concepto de justicia social, de un empeño por la salvaguarda del medio ambiente, por la defensa de la vida humana y de su dignidad".

La Iglesia "no es un supermercado del espíritu", prosiguió, la Iglesia "hace la vida más plena, más humana y divina". El prelado manifestó esperar que la relación entre ortodoxos y católicos se desarrolle más intensamente y que se superen pronto los problemas que subsisten entre ambas tradiciones.

El arzobispo Hilarión mostró también que el Patriarcado de Moscú quiere abrir también una nueva página en las relaciones con el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, en nombre de un diálogo abierto y sincero.

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