31 diciembre 2007

Ordenado diácono el primer kazajo

Ruslán, un joven de 24 años, recibió la ordenación diaconal en Karaganda el 5 de agosto de 2007. Es el primer kazajo que recibe las órdenes sagradas. Su padre se hizo católico el año pasado y su madre es ortodoxa. Recogemos su pequeño testimonio.




Antes de pensar en el sacerdocio, ¿quién querías ser?


Desde el inicio de mi vida cristiana yo quería ser santo. La verdad es que ahora, después de los años del seminario, de muchos problemas y dificultades, después de los estudios, de la oración y meditación, me doy cuenta de que entonces no comprendía bien en qué consistía la santidad. De hecho, yo pensaba ser “santurrón”. Ahora deseo ser santo a través de sencillas cualidades humanas como la bondad, la audacia, lo fortaleza. Las virtudes… y pido a Dios que me haga tal como Él quiere que sea.


¿Cuándo pensaste por primera vez en ser sacerdote?

Se podría contar mucho… Todo empezó cuando tenía 12 ó 13 años. Yo era un chico como todos mis amigos, y empezamos a ir a la iglesia, sobre todo para conocer a las chicas. Después empecé poco a poco a visitar el templo y entré en contacto con el grupo de jóvenes de la parroquia, participando en sus encuentros y catequesis.

En cierta ocasión, un joven con inquietud vocacional planteó esta pregunta: “¿Tú no querrías ser sacerdote?” Hasta ese momento yo no pensaba en esta posibilidad, pero fue el inicio. Llegué a casa y le pregunté a mi madre: “Qué dirías si yo llegara a ser sacerdote? Ella, de fe ortodoxa, lo tomó con mucha paz.

Desde entonces fui hablando con una religiosa de la parroquia, que siempre me ha ayudado con sus consejos y oraciones. Ella me presentó al rector del Seminario. Fui visitando de vez en cuando el Seminario, y noté que cada vez me atraía más la idea de ser sacerdote, hasta que, por fin, me decidí.

¿Hubo momentos de dudas? ¿Pensaste alguna vez en dejar el seminario?

Sí. Tuve dos momentos de crisis. Pero ahora veo que me hicieron mucho bien, me ayudaron a aprender algo más, y a mirar las cosas con más madurez, con más prudencia.
En las parroquias vemos mucha gente joven ante la cual se alza la pregunta por la elección en el camino para su vida.

¿Qué les podrías recomendar?

Es difícil responder, pero te diré lo que me dicta el corazón… Tal vez no una respuesta, sino mi sencillo testimonio. En mi vida también he dudado mucho, y he tenido miedo de abrirme a Dios y dejarle guiar mi vida. En esos momentos siempre recordaba las palabras de Juan Pablo II “¡No tengáis miedo! ¡Abrid la puertas a Cristo!”

Esas palabras “¡No tengáis miedo!” son muy frecuentes en la Biblia; y me gustaría invitar a los jóvenes a que no tengan miedo de recibir a Cristo como Maestro, y sobre todo, como Amigo cercano, que aunque es invisible, sin embargo está siempre presente y cercano.

Durante la homilía de la ordenación, el arzobispo de Karaganda, Jan Pavel Lenga, recordó que “en Dios nadie pierde nada, y ese tesoro celestial se queda para siempre”. Es lo que le deseamos a Ruslán.

24 noviembre 2007

La Iglesia en la República de Kirguistán: 600 católicos, pero muy activos

ROMA, viernes, 23 noviembre 2007.- El obispo Nikolaus Messmer, administrador apostólico de la República de Kirguistán confiesa que tiene sus esperanzas puestas en las próximas elecciones del 16 de diciembre.

El obispo espera que salga elegido «un buen Gobierno que cumpla con sus responsabilidades», pues muchos asuntos han quedado en «en punto muerto« en esta antigua república soviética de Asia Central.

Según ha comunicado el prelado a la asociación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), la gente está cansada de la situación inestable que no le ofrece perspectivas de futuro. Fuera del bazar o los campos de cultivo no hay trabajo, y muchos miran a Rusia, donde el presidente Vladimir Putin le está prometiendo a la población reformas y pensiones más altas.

En Kirguistán, los católicos representan una pequeñísima minoría de unos 600 creyentes. La población total, de unos 5,1 millones de almas, cuenta con un 75% de musulmanes y un 20% de ruso-ortodoxos.

La mayoría de los católicos son de ascendencia alemana: al morir Stalin, sus antepasados emigraron de Siberia a la región climáticamente más favorable de Kirguisa. En los últimos años, unos 20.000 kirguisos de origen alemán han emigrado a Alemania, entre ellos, entre 8.000 y 10.000 católicos.

Uno de los principales retos que afronta el obispo Messmer es la creación de estructuras eclesiales en el país. En todo Kirguistán hay sólo siete sacerdotes: cinco jesuitas y dos sacerdotes diocesanos.

En estos momentos, hay sólo tres parroquias, pero ello no quita que los sacerdotes tengan que recorrer a veces hasta 600 kilómetros para asistir a esta comunidad de católicos tan dispersa.

Por ello, una de las primeras medidas destinadas a establecer una presencia pastoral normalizada fue la adquisición de un vehículo, adquisición que fue financiada por AIN.

Ahora se proyecta construir un centro parroquial en la capital de Biskek, donde también reside el prelado. El obispo Messmer quiere comprar un edificio para que sus sacerdotes y religiosas puedan ofrecer encuentros catequéticos periódicos para niños, jóvenes y adultos.

El obispo también lamenta el hecho de que no haya una iglesia católica en Biskek, pese a ser la capital del país y la sede episcopal. En la actualidad, una casa normal hace las veces de templo.

«En los tiempos soviéticos no estaba permitido que hubiera iglesias en el centro de la ciudad. Como resultado, nos encontramos en las afueras, por lo que a mucha gente le resulta difícil venir a Misa, sobre todo, por la noche. De ahí que sólo unas pocas personas asistan a la Misa en los días laborables», explicó a AIN.

Esta situación le entristece. En cuanto a la idea de erigir una catedral como las que tienen otras capitales, el prelado sabe que no es más que un sueño. No obstante, le llena de alegría el hecho de que a la Santa Misa acudan tantos jóvenes y niños. Según explicó, entre los 120 creyentes que acuden con regularidad a Misa hay muchos jóvenes, y 10 de ellos ejercen de monaguillos.

La Iglesia católica kirguisa es muy activa en el ámbito social. Las seis religiosas presentes en Kirguistán visitan periódicamente a enfermos y ancianos, se ocupan de los niños abandonados dándoles de comer y visitan a los creyentes en los poblados dispersos por toda la región. También cabe resaltar su labor en las prisiones: en algunas prisiones de mujeres, varias presas han solicitado el bautismo. Lo que más les interesa a las internas es saber lo que ocurre fuera de los muros, pero en el transcurso de la conversación a menudo salen a relucir profundas cuestiones sobre la fe.

El obispo Messmer se muestra optimista respecto al futuro de la Iglesia kirguisa. Según dijo a AIN, no tienen problemas con los musulmanes. También señaló que desea intensificar la labor pastoral de la Iglesia, y que está muy agradecido por cualquier ayuda proveniente del exterior.

AIN ha decidido apoyar el proyecto del centro parroquial católico con una contribución de 20.000 euros.




Kirguistán 1/4

Kirguistán 2/4

Kirguistán 3/4

Kirguistán 4/4

22 noviembre 2007

El Centro Académico Romano Fundación convoca el VII Concurso Nacional de Redacción,

¿Qué es para ti un sacerdote?

BASES

Escribe una carta dirigida a Jesús, y cuéntale qué es para ti un sacerdote, cómo influye en tu vida, en tu familia, en tu ciudad o en tu parroquia.

Relata aquello que algún sacerdote haya hecho por ti, o que hayas visto en él hacer por los demás.

CATEGORÍAS

1ª Participantes con edades hasta los 12 años.

2ª Participantes de 13 a 18 años.

3ª Participantes mayores de 18 años.

PREMIOS
1er Premio de cada categoría: Un lote de libros por valor de 300 Euros

2º Premio de cada categoría: Un lote de libros por valor de 200 Euros

Las parroquias o centros educativos de los premiados serán galardonados con otro lote de libros por valor de 300 Euros

Las redacciones, con una extensión máxima de dos folios, han de remitirse antes del 31 de enero del 2008 a: Centro Académico Romano Fundación. C/ Juan Bravo, 48 -7º. 28006 Madrid info@carfundacion.org . Tfno: 91 402 90 82.

Deberán contener los siguientes datos:

Obligatorio: Nombre completo, edad, dirección y parroquia o centro educativo.
Opcional: nombre de tus padres, abuelos, amigos o familiares que te han ayudado, y su dirección.

Los trabajos pueden ir acompañados de un dibujo.

Involucra a tus amigos, padres o familiares para que te ayuden a hacer una buena redacción o para que también participen.

¡El trabajo en equipo es mucho más divertido!

El Jurado dará a conocer los galardonados el 19 de marzo de 2008.


¡Participa y escribe!
Entrevista a Mons. Pezzi, Arzobispo de Moscú


Esta entrevista ayuda mucho a conocer la situación actual de la Iglesia en Rusia*.

Mons. Paolo, le felicito por su nombramiento como cabeza de la metropolia católica de Rusia. ¿Con que sentimientos ha acogido usted esta decisión del Santo Padre Benedicto XVI?


Le doy las gracias por la felicitación.

Es difícil responder a su pregunta con pocas palabras. He sido llamado por el Santo Padre a participar en el ministerio de los apóstoles, es decir, en el diálogo escondido de Jesús con “los suyos”. He recibido este nombramiento con temblor. Según San Agustín obispo es aquel que mira atentamente hacia Cristo. Por eso a mí me parece que el servicio del Obispo consiste sobre todo en ser fiel a la llamada de Cristo: sígueme.


Me ayuda también recordar la norma que dirige el quehacer médico: no hagas daño. El Obispo en su servicio también debe recordar este consejo. Además, en su pregunta se encierra ya la respuesta: usted me ha felicitado por el nombramiento episcopal, es decir, por recibir la plenitud del la gracia del sacerdocio.

Yo estoy seguro de que el Señor que me ha llamado a este no fácil servicio, no me dejará sin ayuda ni auxilio. Al disponerme a cumplir con este nuevo encargo, ardientemente deseo que todas mis palabras y actos se realicen en el nombre del Señor Jesucristo, dando gracias por su medio al Dios y Padre (cf. Col 3,17), y que toda mi vida sea testimonio de su pasión para la Gloria de Cristo en la historia.

Espero que en este servicio no me falte la oración y la ayuda de los fieles de la Archidiócesis: sacerdotes, religiosos, laicos. Juntos, con la ayuda de Dios, seremos capaces de enfrentarnos con cualquier dificultad.




¿Podría usted recordar a nuestros lectores los datos sobre la Archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú y, más ampliamente, sobre la Iglesia Católica en Rusia? ¿En este momento cuántas parroquias, sacerdotes, religiosos, centros de enseñanza, monasterios existen? ¿Cuántos fieles, si es que se conoce el número? ¿Hay suficientes pastores e iglesias para ese número de fieles?

La comunidad católica en Rusia está hoy reunida en una Metropolia, formada por la Archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú y tres diócesis (San José en Irkustk, La Transfiguración en Novosibirsk y san Clemente en Saratov). Los obispos de estas diócesis forman la Conferencia de Obispos Católicos de la Federación Rusa, cuyo Presidente se elige cada cuatro años. La Conferencia, a diferencia, por ejemplo, del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, tiene sobre todo funciones de coordinación y consulta. La Archidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, que ahora se me ha confiado, tiene 90 parroquias con 150 sacerdotes.

Además en Rusia existen algunos centros de formación. En primer lugar el Seminario Superior Santa María, Reina de los Apóstoles en San Petersburgo, que es filial de la Universidad Pontificia Lateranense, un preseminario en Novosibirsk, el Instituto Santo Tomás en Moscú, y el Instituto Teológico San Adalberto de Kaliningrado. Además hay que recordar el amplio desarrollo de las escuelas de catequesis existentes al menos en todas en las parroquias más grandes.

En Rusia además existen un buen número de comunidades religiosas, normalmente muy pequeñas, de diferentes ordenes y congregaciones, tanto antiguas como nuevas. La mayoría de ellas son de mujeres. En general las religiosas ayudan a los sacerdotes en el trabajo parroquial, por eso la mayoría de esas comunidades están formadas por dos o tres monjas.



Por lo que respecta al número de católicos en Rusia, hay que clarificar los criterios para hacer el recuento, porque se oye hablar de cifras demasiado diferentes. Es importante ser exactos por lo que respecta a esta pregunta, para conocer la verdad y así garantizar la salud y el normal crecimiento de la comunidad católica.

La pertenencia étnica y cultural de los católicos que viven en la Federación Rusa, sin duda, es multiforme. Pero a mi me admira todavía más la capacidad de la Buena Nueva cristiana para dirigirse a la gente de diferentes naciones, con diferente historia y cultura, su actualidad y su fuerza para reunir a las gentes: Cristo es uno y el mismo ayer, hoy y eternamente. Sobre esto se fundamenta la predicación cristiana, y el diálogo entre los fieles de las distintas confesiones.

¿Cuáles han sido, en vuestra opinión, los principales logros de la comunidad católica rusa en los últimos 15-20 años? Y, por el contrario, ¿en que aspectos no se ha conseguido todo lo que se hubiera deseado? ¿Podría usted señalar las prioridades para la acción de la diócesis, los aspectos a los que usted quiere prestar más atención en los comienzos de su pontificado?

¡Yo no tengo, por supuesto, recetas ya preparadas! Pero para responder a esta pregunta hay que recordar la situación en la que comenzó la restauración de la vida de la Iglesia en Rusia hace casi 20 años.



Hablando de la Iglesia Católica, en toda Rusia se podían contar menos de 10 parroquias en activo. En los actuales límites de esta Archidiócesis sólo había dos, la de San Luís de los Franceses en Moscú y la de Nuestra Señora de Lourdes en San Petersburgo.

Desde ese momento, como ya he dicho, se ha vuelto a establecer la estructura canónica de la Iglesia, funcionan decenas de comunidades parroquiales, seminarios, una amplia red de centro educativos y de caridad, salen a la luz publicaciones periódicas de diversas características.

Razonablemente, ante un trabajo tan masivo, no se podía esperar el éxito en todas las direcciones. Casi todo se ha llevado a cabo en condiciones absolutamente nuevas, en una casi total ausencia de experiencia por lo que se refería a la situación rusa. Ha habido que corregir muchas cosas sobre la marcha, y muchas de nuestras primera valoraciones, luego se han mostrado como demasiado grandiosas o, al revés, demasiado pequeñas.

Desde estos datos puede entenderse como la Iglesia Católica en Rusia ha dado significativos pasos adelante. También desde estos datos pueden ser entendidas las torpezas de algunos concretos pasos de la Iglesia Católica en Rusia, como también algunos recelos desde fuera hacia los católicos. No hay que olvidar que los masivos y sin precedentes cambios operados en Rusia a inicios de los 80, evidentemente, no afectaron sólo a los católicos.

Por eso en mi nuevo servicio en Rusia yo veo una continuación y perfección del trabajo que se comenzó mucho antes de mi. No comienzo, sino continuación. El mismo sentido de la vida lleva consigo crecimiento y renovaciones.

En cuanto a las prioridades hacia las que orientar nuestros esfuerzos conjuntos en el presente, -además de llevar adelante los trabajos pastorales ya en marcha-, me parece que sobre todo, en la medida en que nos sea posible, hay que centrarse en cuidar con mayor esmero a los sacerdotes y religiosos que trabajan en la Archidiócesis. Puede ser que esto lleve consigo después de algún tiempo algunas transformaciones o, más bien, concretizaciones de las estructuras parroquiales.

Es absolutamente anormal que los sacerdotes trabajen sin ningún contacto en las dificultades del ministerio, en soledad, sin posibilidades de comunicación con los hermanos sacerdotes. Me parece que en cierta medida esa situación se puede cambiar.

Evidentemente, a la lista de prioridades hay que añadir también la profundización en la formación tanto en la preparación para el sacerdocio como en los primeros años de servicio parroquial de los jóvenes sacerdotes.

Me parece que también es necesario ponerse a trabajar para lograr una presencia conceptualmente bien proporcionada de la Iglesia Católica en la sociedad actual rusa, teniendo en cuenta que está debe realizarse sin olvidar que nos encontramos en un país de mayoría ortodoxa.

Con alegría puedo señalar que hay un claro progreso y mejora de las relaciones multiconfesionales, pero este trabajo conjunto hay que continuarlo. Hay que añadir que ese trabajo se corresponde de un modo muy especial con la voluntad y los propósitos de su Santidad Benedicto XVI.

En una palabra, la prioridad es la educación en la fe, en una fe madura, que se transforma en un vivo testimonio en todos los aspectos de la vida ciudadana (en la familia, en el trabajo, en la ciencia, en la política, y demás campos).

En nuestro siglo de la información, en la acción de las organizaciones eclesiásticas juegan un importantísimo papel los medios de comunicación. ¿Cómo valoraría el nivel de los medios católicos en Rusia? ¿Responden a las necesidades contemporáneas? Usted ha tenido una valiosa experiencia como director de la revista de los católicos de Siberia. ¿Se plantea usted prestar especial atención al trabajo con los medios?

El trabajo de perfeccionamiento y clarificación conceptual de los medios de comunicación debe ser continuado. Sin alejarse de un seguimiento riguroso del magisterio de la Iglesia, las publicaciones periódicas católicas tanto impresas como electrónicas están llamadas a una mayor perfección en la dirección de una positiva apertura y colaboración con todas las fuerzas sanas de la sociedad.

En primer lugar yo pienso, indudablemente, en un diálogo sano, lleno de buena voluntad y de contenido con la tradición cristiana oriental, que en Rusia está representada por la Iglesia Rusa Ortodoxa, y también en un profundo enraízamiento en la sociedad rusa, y en una amplia atención a los problemas de la sociedad rusa.


El movimiento “Comunión y Liberación”, al cual usted está unido, es conocido no sólo como vivo, activo e influyente, sino también como conservador. Al mismo tiempo algunos piensan que “conservador” según las medidas occidentales en Rusia puede parecer “modernista”. ¿Tiene usted la impresión tras sus años de ministerio en Rusia, que los católicos rusos son más conservadores, más “tradicionales” que sus correligionarios en Italia?

A pesar de todas las diferencias culturales que existen entre el mundo católico y ortodoxo, existe una asombrosa semejanza (que a veces llega a convertirse en identidad) en relación con los problemas de la vida contemporánea, que afectan a la Iglesia Católica y a la Iglesia Ortodoxa. Cada vez con más frecuencia y más convicción resuenan los llamamientos a una cooperación católica-ortodoxa en defensa de la los valores cristianos. Esto se refiere especialmente al continente Europeo.

Por lo que se refiere a los “tradicionales”, me parece que no se puede perder de vista la diferencia entre lo importante y lo secundario en la vida eclesial: entre, en una palabra, Tradición y tradiciones. La Tradición, permaneciendo en su identidad fundamental, firme e inmutable, encuentra su expresión en este mundo cambiante en unas tradiciones que cambian de época en época. Así ha sido siempre. La Iglesia es eternamente un organismo vivo. Otra cosa es que esta renovación, para ser genuina, está llamada a orientarse no tanto a partir de las modas e ideologías cambiantes cuanto como continuación de lo esencial. Con otras palabras, conviene hacer que los medios se adecuen lo más perfectamente posible a los fines.

En cuanto a la comunidad católica rusa, seguramente es –a pesar de sus pequeñas cifras- un reflejo de todo el espectro existente en el “gran” mundo católico. En esta cuestión, como en todas las demás de la vida eclesial, me parece que conviene seguir la antigua regla: “En lo esencial, unidad, en lo secundario, libertad, en todo, amor”.

En el siglo ХХ la Iglesia Católica ha reflexionado mucho sobre la colaboración con las culturas de aquellos países en los cuales realiza su misión. A este respecto ¿qué nos podría decir de la situación en Rusia? ¿Ha logrado la comunidad católica ser aquí del lugar o se la considera –también desde dentro- como una “confesión extranjera”, como una suerte de alternativa espiritual a la mayoría?

Es indudable que la comunidad católica en Rusia es cada vez más “rusa”, aunque una significativa parte de sus miembros vienen de familias relacionadas en su procedencia con diferentes nacionalidades. Esto está muy relacionado con los inevitables rápidos procesos de asimilación que se dan en la sociedad contemporánea.

Para no encerrarse en un fortificado “gueto étnico-confesional”, donde la vida de la iglesia está fuertemente alejada de la realidad social, la Iglesia debe prestar mucha atención a los temas culturales. Se necesita encontrar una razonable y fructuosa correlación entre las constantes de las formas culturales construidas en el occidente católico y lo específico de la sociedad rusa, conformada en buena medida por la influencia de la ortodoxia oriental. Aquí hay mucho por hacer, porque el aislacionismo y el confesionalismo cerrado es extraño a la Iglesia Católica y en nada útil para la formación cristiana de sus miembros.

El cristiano-católico, no menos que su hermano ortodoxo, debe sentir amor y responsabilidad por su Patria y su pueblo. La unidad en este amor a Rusia, se convierte en una percepción de la realidad que es necesaria y está llamada a contribuir a entender más profundamente su pertenencia a la Iglesia.

Todas las dolorosas discrepancias históricas no deberían oscurecer en nosotros la unidad en lo esencial, en Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida no sólo para cada cristiano de cualquier confesión sino también para cada país y para toda la humanidad (hecho que no depende que esto se sepa o no).

Hoy en día muchos no comparten esta visión, pero todo cristiano, tanto ortodoxo como católico, en el camino hacia la unidad, está llamado a testimoniar al mundo su firmeza.

Como señalan la mayoría de los expertos, en los últimos dos años y medio la relación entre la Santa Sede y el Patriarcado de Moscú ha mejorado sensiblemente. ¿Cómo ve usted el desarrollo de la relación con la Iglesia Ortodoxa en vuestra diócesis? ¿Qué pasos podrían darse para quitar las tensiones todavía existentes?

Sí, usted está en lo cierto. Felizmente, en los últimos años han mejorado las relaciones entre nuestras Iglesias. Esto ha sido posible gracias a una mayor apertura, que se ha hecho visible al analizar conjuntamente literalmente cada problema emergente y así haber tenido la capacidad de eliminarlo a su tiempo. Un mejor conocimiento, alcanzado a través de una genuina relación llena de buena voluntad, inevitablemente contribuye al crecimiento de la confianza. En este sentido yo valoro la actual relación como llena de futuro y ya preparada para trabajar en su posterior desarrollo.

La mayoría de los problemas puestos hoy ante nuestras Iglesias, afectan por igual a los ortodoxos y a los católicos y, por consiguiente, muchos de ellos los podemos resolver poniendo algo de cada parte. Se hace camino al andar. Con alegría hoy se puede constatar que vamos por esa senda.

Sólo quiero añadir que el camino hacia la unidad no tiene nada que ver con una falsa “ideología de la tolerancia”, sino experiencia de fraternidad y de amor misericordioso, fundado en la segura creencia de la presencia de Cristo en medio de nosotros. Esto nos libra del riesgo de caer en utopías o en ideologías y también, en sentido contrario, hace nacer vivas relaciones humanas, porque no se puede no dar a los demás la riqueza que tú tienes y la esperanza que has adquirido contemplando a Cristo.


Para terminar quisiera pedirle que cuente algo de sí mismo: ¿Cuándo comenzó usted a reconocerse a sí mismo como creyente? ¿En qué edad tomó la decisión de ser sacerdote? ¿Por qué y cuando se interesó por Rusia? (Sabemos que la historia de la Iglesia Católica en nuestro país fue el tema de su tesis doctoral).

Yo he nacido en una familia de católicos practicantes, y mi infancia la he vivido en un continua relación con la Iglesia. Por lo que respecta a mis intereses sobre Rusia, los recibí sobre todo del fundador del movimiento eclesial al que pertenezco desde joven, Don Luigi Giusanni. El amó mucho la música rusa, desde las canciones populares hasta los delicados “romans”, la música sinfónica y las canciones litúrgicas. Además, Don Giusanni siempre se interesó por la cultura espiritual rusa.

Sobre todo por las obras de los pensadores religiosos rusos de principio del siglo XX. Nuestro inolvidable maestro transmitió ese amor a muchos de sus hijos espirituales. Yo soy uno de ellos. Me acuerdo, por ejemplo, como al principio de mi camino de fe en el movimiento, mis amigos me regalaron un icono del Salvador de Andrey Rublev, que siempre he llevado conmigo.



La “Fraternidad de San Carlos Borromeo”, a la que pertenezco, se fundó en 1985 en el seno del movimiento Comunión y Liberación, en respuesta a la llamada del Santo Padre Juan Pablo II: “Íd por todo el mundo, llevad por todas partes la verdad, la belleza y la paz que se encuentran en Cristo Salvador”. Procurando responder a esta llamada, los miembros de nuestra Fraternidad viven en pequeñas comunidades, como los doce discípulos vivieron junto a Cristo, y entienden la predicación cristiana, sobre todo, como “pasión por la gloria de Cristo”. Porque así dice el Apóstol: el amor de Cristo nos urge, porque, si uno murió por todos, El murió por todos para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos (cfr 2 Cor 5, 15).

Y por último: para mi es un signo especial el hecho de que yo haya nacido en una pequeña ciudad no lejana a la antigua Ravenna, que se llama Russi, lo cual puede traducirse al ruso como “rusos”.
__________________
*Entrevista realizada a Mos. Pezzi la víspera de su consagración episcopal, por Dmitriy Vlasov, para la agencia Blagovest-info. Traducción del original ruso por “Asociación de Amigos de Rusia San Nicolás”.


21 noviembre 2007

Inaugurada en España la primera iglesia ortodoxa del Patriarcado de Moscú

Presentes el metropolita Kirill y monseñor Palmero, obispo de Orihuela-Alicante

ALICANTE, martes, 20 noviembre 2007.- El 11 de noviembre pasado tuvo lugar la bendición e inauguración oficial de la primera iglesia ortodoxa del Patriarcado de Moscú en España.



La iglesia está situada entre bosques de pinos, en una urbanización a las afueras de Altea, Alicante. La construcción es del más puro estilo arquitectónico ruso, está construida en madera procedente de la cordillera de los Urales en Rusia y la decoración exterior «es de mosaico con hermosos iconos».

En el ábside, que mira hacia Levante, «destaca un hermoso mosaico policromado que representa la figura de Jesucristo en actitud de bendecir; se divisa muy bien desde la carretera de Altea a Calpe». El edificio está coronado por cinco cúpulas cubiertas de láminas de oro con sus respectivas cruces bizantinas que destacan por su brillo.



En el interior, artistas venidos de Moscú, pintaron frescos en la cúpula que representan una serie de ángeles que rodean una imagen de Cristo Majestad a modo de Pantocrator. «Llama la atención un gran iconostasio decorado en oro sobre madera con hermosísimos iconos procedentes de la escuela iconográfica de Moscú que representa, en el más puro estilo ortodoxo, a Jesucristo, a María y a gran número de Santos Padres de la Iglesia oriental».

El oficiante principal fue el metropolita Kirill de Smolensko y Kaliningrado, en la actualidad presidente del Departamento del Patriarcado de Moscú para Relaciones con las otras Iglesias.



Antes de comenzar el acto litúrgico, saludó al obispo de Orihuela-Alicante monseñor Rafael Palmero Ramos, presente en el acto, y le dirigió las siguientes palabras: «Ya que estamos en esta diócesis de la que usted es obispo, le pido su beneplácito para proceder a la bendición de esta iglesia».

«Con ello quiso explícitamente dar a entender que monseñor Palmero es el obispo que, como sucesor de los apóstoles, preside la comunidad cristiana de la Iglesia de Orihuela-Alicante».



Acompañaban al obispo el vicario general de la diócesis y el párroco de Altea. Cerca estaba el embajador de Rusia en Madrid, Alexander Kuznetsov y el alcalde de la localidad.

El coro polifónico, venido para esta ocasión de Moscú, interpretó «de forma magistral hermosos cantos propios de la bella y expresiva liturgia ortodoxa rus».

El público que llenaba por completo la iglesia y la hermosa explanada ajardinada del exterior, asistió al acto de pie, como es costumbre entre los ortodoxos, para compartir la liturgia con gran devoción y respeto. Ésta duró más de dos horas

En la homilía, el metropolita Kirill dijo, entre otras cosas, que ese hermoso edificio tenía que ser un símbolo de la fe y amor en Jesucristo de esta comunidad.

Precisó que han de encontrar la fuerza para ello en los magníficos tesoros de espiritualidad peculiares de la Iglesia Ortodoxa.

Señaló de un modo particular la necesidad de trabajar con «nuestros hermanos católicos, sin ánimo de proselitismo, para difundir con ellos los valores cristianos en este mundo que tanto los necesita».

08 noviembre 2007

«Mater Unitatis», primer monasterio católico en territorio ortodoxo rumano



Acuden sin distinción católicos y ortodoxos a su iglesia y hospedería

ROMA, viernes, 2 noviembre 2007.- Una pequeña campana, regalo de Juan Pablo II, marca el paso de las horas en el monasterio de mujeres «Mater Unitatis», en Piatra Neant, Rumanía.

La campana había sido entregada al anterior pontífice, en 2000, por el presidente de Hungría y es una reproducción de la misma campana que el 7 de octubre de 1571, tras la victoria de Lepanto, Pío V ordenó que repicara para dar gracias a la Virgen.



Pasados más de cuatro siglos, el tañido de aquella campana vuelve a subrayar un momento decisivo para la cristiandad. Y es también un 7 de octubre la fecha profética. Esta vez, el redoble ha invadido los espacios del recién estrenado monasterio, el único benedictino y el primero católico en este país ortodoxo, en el día de su dedicación.

El proyecto se inició el 13 de octubre de 1994, cuando el obispo de Iasi, monseñor Petru Gherghel, de visita al archicenobio San Andrés Apóstol de Arpino, Frosinone, Italia, manifestó a la abadesa, madre Maria Cristina Pirro, el deseo de que se pudiera construir, también en Rumanía, un monasterio tan bello como ése.

Una frase que no cayó en el vacío. «Aunque pobrísimas -relata la madre Cristina a Zenit-, han sido justo estas monjas italianas las que han permitido que el sueño se realizara. Gracias también al regente de la Prefectura de la Casa Pontificia, monseñor Paolo De Nicolò y a tantos benefactores, sobre todo italianos, que han creído en el proyecto de las monjas de clausura».

Las mismas que, en oración, ante la estatura de Nuestra Señora de Loreto, osaron esperar lo que entonces parecía imposible: «Tú sabes que hemos recibido una invitación a fundar un monasterio --imploraron, dirigiéndose a María--, pero sabes también que no tenemos ni jóvenes, ni dinero para construirlo. Estamos sin embargo disponibles a cualquier sacrificio y si quieres este monasterio, procura tú las vocaciones y dinero».

Pasados trece años, rodeado de una generosa naturaleza, el monasterio benedictino surge allí, engarzado en un conjunto de monasterios ortodoxos, los de Agapia, Varatec y Bistrita. «Hemos visto allí la mano de la providencia», confiesan las religiosas.



No han faltado dificultades, como cuando el 25 de marzo de 1998 llevaron al Vaticano la primera piedra del futuro edificio, para que Juan Pablo II la bendijera. No se sabe cómo, la piedra rodó por tierra y se rompió en pedazos.

«Los pobres monseñores, una vez recogidos los muchos fragmentos, con urgencia los confiaron a los restauradores de la Fábrica de San Pedro y, estos, sumamente eficaces, contrarreloj, restituyeron a la piedra su primitiva belleza. De hecho nadie se dio cuenta de lo que había sucedido».

En aquella ocasión, refiriéndose al comprometido proyecto, Juan Pablo II habló de «una providencial iniciativa», augurando que el monasterio pudiera convertirse en un «centro propulsor de animación espiritual, según el espíritu de San Benito».

Las monjas corrieron riesgos, como cuando había que pagar el terreno adquirido en el que se construiría el monasterio. El 30 de junio de 1997, la madre Cristina pasó la frontera llevando consigo el dinero necesario para concluir la negociación.

En aquella época, si la hubieran detenido en la entrada a Rumanía, le habrían confiscado toda la suma y adiós monasterio. «Hoy, se haría una transferencia, pero entonces no tenía un banco al que recurrir», explica.

«¿Cómo hacer? El ecónomo de la diócesis de Iasi, al no ver otra solución, me dijo que me fiara de Dios y que lo llevara encima y así hice. Al atravesar el control fronterizo, me encomendé a Jesús, a la Madre de la Unidad, al ángel de la guarda y a todos los santos y ánimas del purgatorio».

Todo fue como la seda pero, de pronto, un nuevo problema: «A causa de la inestabilidad del Gobierno rumano, se temía que a las monjas católicas, y para colmo extranjeras, no les dieran permiso para construir un monasterio en tierra ortodoxa».

Me aconsejaron entonces que no hablara del proyecto. La versión hacia fuera fue que el párroco del lugar adquiría el terreno para una casa de reposo de sacerdotes». La verdad podía conocerse sólo después.

«Como los impuestos eran muy altos, nos sugirieron revelar la identidad del edificio. Los monasterios ortodoxos pagaban poco o casi nada. Informamos al obispo, que eligió un nuevo nombre: "Centro monástico 'Mater Unitatis'", al que el Gobierno, en 2002, confirió incluso personalidad jurídica».

Hoy, todos saben que el monasterio es benedictino y se llama «Mater Unitatis». Es más, el ayuntamiento, tras la primera profesión solemne en 2003 de una religiosa del lugar, sor Maria Lauretana Balas, hizo colocar, en dirección al monasterio, una flecha con el letrero en rumano «Maica Unitatii».

Encima, otra flecha señala el cercano monasterio ortodoxo de Bisericani. «En esta coincidencia -sonríe la madre Cristina-, vemos prefigurada la unión que un día se realizará entre la Iglesia católica y la ortodoxa».

Un paso histórico ya se ha dado, pues hoy la iglesia y la hospedería del «Mater Unitatis», como proféticamente dice el nombre, son visitadas por todos, sin distinción de credo. Las visitas «más agradecidas» son, sin embargo, las de los ortodoxos «que estiman mucho a San Benito y muestran interés por nuestra vida, en la que reencuentran también sus valores».
Bielorrusos recuerdan 70° aniversario del holocausto ordenado por Stalin

ROMA, 31 Oct. 07 .-Los bielorrusos recuerdan en estos días los 70 años del holocausto ordenado por Stalin en el Gulag (sistema de prisión formado por unos 100 campos de trabajo), que acabó en total, con la vida de unos 800 000 católicos, entre los que se hayan numerosos mártires.



Entre agosto de 1937 y diciembre de 1938, unas diez mil personas fueron asesinadas en Bielorrusia. En la noche del 29 al 30 de octubre de ese mismo año murieron más de cien personas ultimadas por el NKVD o servicio secreto del Ministerio de Asuntos Internos.

Para recordar estas fechas, los greco-católicos realizaron una peregrinación el pasado 15 de julio a la localidad de Polatsk. En esa ocasión, el visitador apostólico de la Iglesia Greco-Católica en Bielorrusia, el Archimandrita Sergius Gajek, dijo por las víctimas del genocidio "que deseamos pedir para las almas el don del descanso eterno y para nosotros la gracias de ser testigos valientes de Cristo Resucitado en Bielorrusia".

Asimismo, el pasado 26 de agosto el Administrador Apostólico de Minsk, Mons. Anton Dziemianka, celebró una Eucaristía en sufragio de las víctimas. De otro lado, el pasado 28 de octubre algunas iglesias protestantes celebraron el Día del Arrepentimiento por los crímenes del comunismo, iniciativa que fue apoyada también por muchos católicos de rito latino y los de rito bizantino, así como por ortodoxos.

Además, algunos sacerdotes greco-católicos oficiaron una Misa el 29 de octubre en Kurapaty, Minsk, en donde están enterrados más de 50 000 de los asesinados en el Gulag.

De otro lado, también se realizó una peregrinación hacia ese lugar en donde participaron unas mil personas, con permiso de las autoridades. Se espera que las conmemoraciones continúen durante los siguiente días.





Putin recuerda por primera vez a las víctimas del estalinismo



BUTOVO, Rusia (AFP) — El presidente ruso, Vladimir Putin se unió por primera vez a los homenajes a las víctimas de las represiones políticas en la extinta Unión Soviética, sacrificadas -según él- a "ideales vacíos de sentido". Lo hizo en Butovo, uno de los sitios más ensangrentados por las purgas estalinistas.



"Estamos aquí para conmemorar a las víctimas de las represiones políticas de los años 30-50", señaló con ocasión del Día anual en memoria de las víctimas de las represiones políticas, instaurado tras la caída de la URSS en 1991. "Estas tragedias se han repetido en la historia varias veces. Eso ocurría porque unos ideales que parecían atractivos, aunque carecían de sentido, fueron puestos por encima de los valores fundamentales: la vida humana, los derechos y las libertades del hombre", añadió Putin.

"Todavía lamentamos esta tragedia. Hace falta hacer mucho para que no se olvide jamás", prosiguió advirtiendo, en vísperas de las elecciones legislativas y presidenciales, de las "batallas políticas destructivas". Putin asistió a un oficio religioso en memoria de las víctimas de las represiones celebrado por el patriarca de Moscú y de todas las Rusias, Alexis II, en la iglesia de la Resurrección de Butovo (barrio al sur de Moscú).

Asimismo, el presidente ruso depositó un ramo de flores al pie de una cruz de madera de 12,5 metros de alto erigida en agosto en el lugar donde fueron ejecutadas decenas de miles de personas, entre ellos un gran número de sacerdotes y creyentes.

Vladimir Putin, un antiguo teniente coronel de la KGB, hasta ahora había prestado poca atención a las represiones estalinistas, cometidas con la complicidad de los servicios secretos soviéticos (Checa, después KGB). En marzo de 2002 visitó el antiguo gulag de Norilsk (norte), pero jamás había participado en el Día de la memoria a las víctimas de las represiones, indicó un portavoz del Kremlin.

Los defensores de los derechos humanos, frecuentemente solos en el combate de la memoria frente a una sociedad rusa cada vez más indiferente a esta parte de su historia, se concentraron en un lugar altamente simbólico, la plaza de Lubianka, sede del FSB, los actuales servicios de inteligencia. En ese acto, Grigori Iavlinski, jefe del partido de la oposición Iabloko, estimó que el gesto de Putin no era suficiente.

En cambio, los defensores de los derechos humanos saludaron, con reservas, la iniciativa del presidente ruso. "Está bien que Putin haya acudido a Butovo, que haya hecho un gesto en este sentido", indicó Arseni Roguinski, presidente de Memorial International. Para Lev Ponomarev, de la ONG 'Por los Derechos Humanos', "el hecho de que Putin acuda a Butovo es un pequeño avance en una sociedad que adora a Stalin".

29 octubre 2007

Es ordenado monseñor Paolo Pezzi, nuevo arzobispo metropolita en Rusia



MOSCÚ, lunes, 29 octubre 2007.- «Te doy todo a Ti». Con estas palabras, monseñor Paolo Pezzi consagró su ministerio como nuevo arzobispo de la arquidiócesis de la Madre de Dios en Moscú, tras ser ordenado obispo el pasado 27 de octubre en la Catedral de la capital rusa y entrar así plenamente en funciones.



La ordenación estuvo presidida por el arzobispo saliente, quien estuviera 16 años al frente de la arquidiócesis, monseñor Tadeus Kondrusiewicz, y concelebrada por el nuncio Antonio Mennini, representante de la Santa Sede en Rusia, así como por los otros tres arzobispos del país: monseñor Joseph Wert, monseñor Kirill Klimovich, monseñor Clemens Pickel y por el arzobispo de Astana, Kazajstán, Tomasz Peta.

Durante la celebración efectuada en ruso, latín e italiano, monseñor Kondrusiewicz resaltó la difícil y responsable tarea que tiene un obispo: «Enseñar a amar a Dios». «Cristo llama al obispo para ser su apóstol y continuar a través de él su misión. Es Dios quien por medio del obispo guía a su pueblo».

Haciendo una analogía con el evangelio de la celebración litúrgica, que hablaba precisamente de la triple confesión de Pedro (Juan 21, 15-17) donde Jesús le pregunta: «¿Me amas?» y Pedro responde: «Sí Señor, tú sabes que te amo», monseñor Kondrusiewicz resaltó el papel del obispo de servir a cada persona hasta el final.

«Un obispo es como un ángel de la guarda», afirmó Kondrusiewicz, haciendo referencia al papel que ahora desempeñaría su sucesor Pezzi. Por un lado, explicó, la Iglesia en Rusia existe desde hace más de un siglo, pero por otro, es también muy joven. Es por ello que ahora Pezzi sería esa especie de «ángel de la guarda» a quien se le encomendaba el «corazón» de la Iglesia católica en Rusia.

«Con amor, dile a Jesús: Sí Señor, te amo» y «Él te hará más fuerte a través del Espíritu Santo», exhortó Kondrusiewicz, quien al mismo tiempo pidió a todos los feligreses encomendar en sus oraciones a su nuevo arzobispo.

Con la catedral llena de sacerdotes, religiosas y religiosos, diplomáticos y fieles, entre los que se encontraba un gran número de italianos, el arzobispo Mennini manifestó en su discurso que como ha hecho Kondrusiewicz en estos 16 años, Pezzi tiene que ser también un arzobispo «del corazón».

El nuncio Mennini, recalcó que monseñor Pezzi conocía muy bien a Rusia y que de ninguna manera era un extraño en estas tierras, al mismo tiempo que señaló que el Papa Benedicto XVI no lo hubiera designado si no supiera que ama al pueblo ruso. «Juntos construiremos el reino de Dios», afirmó Mennini.

Por su parte y tras ser ordenado obispo, monseñor Paolo Pezzi explicó que su vida desde un principio estuvo llamada a escuchar a Dios y a servirle, y dio gracias en particular a los representantes presentes de las distintas confesiones cristianas, de entre los cuales, dijo, «veo signos de amor de la Iglesia ortodoxa».

Y fue precisamente en su turno de felicitación, que el arcipreste Vsevolod Chaplin, vicepresidente del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, en nombre del Patriarca ruso ortodoxo, Alejo II, y del metropolita ortodoxo Kirill de Smolensk y Kaliningrad, deseó a monseñor Pezzi que juntos desarrollaran el diálogo y la cooperación para resolver problemas en común.

Cabe señalar que entre las autoridades presentes se encontraba también el sacerdote Igor Vyzhanov, secretario para las Relaciones Intercristianas del Departamento de Relaciones Religiosas del Patriarcado de Moscú, el Patriarca Ortodoxo de Antioquía, obispo Niphon, así como distintos diplomáticos en Rusia.

A las felicitaciones expresadas ese día llegaron también por parte del Departamento de Asuntos Religiosos del Parlamento Ruso, la Duma, así como del Rabino principal de Moscú.

Como detalle curioso cabe señalar que el padre Igor Kovalevski, secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos en Rusia, señaló a monseñor Pezzi que desde ahora ya no sería llamado «Paolo», como es su nombre en italiano, sino con la variante rusa: «Pavel», «Pavel Pezzi».

20 octubre 2007

V Certamen Nacional de Redacción “Historias de un Sí”

“LOS SANTOS Y SANTAS DIJERON QUE SÍ, Y PUDIERON… YO, ¿POR QUÉ NO?”

Los santos han sido personas normales como nosotros, han alcanzado el Cielo y gozan al contemplar el rostro de Dios. Se puede hablar con ellos y decirles que pidan a Dios por nuestras necesidades. Un día Jesús les llamó, uno a uno, para ser sus amigos, y le dijeron que sí, y pudieron -con la ayuda de Dios- mantener esa amistad hasta la muerte. Si ellos pudieron, cabe preguntarse: y yo, ¿por qué no?

Cerca de nosotros, hay también muchos cristianos que procuran ser amigos de Jesús, y quieren que el mundo sea mejor. Saben que ser santo no consiste en hacer cosas cada día más difíciles, sino en hacerlas cada día con más amor. Es luchar por hacer bien los deberes diarios, estudiando con intensidad, siendo amables y alegres con nuestros padres, hermanos y amigos, dando limosna a los pobres, etc. Se puede ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo, que está contento cuando nos acordamos de Él y hablamos con Él en nuestra vida diaria.




PARTICIPANTES
Categorías
1ª Hasta 10 años
2ª De 11 en adelante


TEMA
La redacción deberá tener dos partes:

La primera, hará referencia a LOS SANTOS Y SANTAS DIJERON QUE SÍ, Y PUDIERON, y versará sobre alguno de los aspectos más sobresalientes de la vida del santo o santa que tú prefieras (pueden ir acompañadas de dibujos).

La segunda parte, que responde a -YO, ¿POR QUÉ NO?- será en forma de carta dirigida a Jesús, en la que le cuentas los proyectos que tienes para tu vida.

Si Él te pidiese ser amigo íntimo, ¿estarías dispuesta o dispuesto a cambiar tus planes, y decir que sí al Señor? No porque no te gusten esos planes, sino porque Dios quiere contar contigo. ¿Qué querrá Dios de mí? Pregúntaselo a menudo. ¿Y si fuera sacerdote?, ¿O si fuera religiosa o religioso?, ¿O un buen o una buena profesional cristiana?, ¿O una buena madre o un buen padre de familia cristiana?
Dile a Jesús: ¡Que sea algo grande, y que sea amor!, ¡Señor, que vea!, ¡Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras! En mis circunstancias actuales, ¿yo no podría seguir el mismo camino que siguieron los santos?, ¿En qué tendría que cambiar?, ¿Jesús estás contento de mi?, ¿Cómo sería mi vida si Dios me llamara a vivir cerca de Él?
Ten presente que los primeros cristianos eran como tú, gente normal. La mayoría no fueron sacerdotes ni religiosos, y muchos de ellos fueron santos.

El total de la redacción no podrá superar los tres folios. Se presentará en formato DIN-A 4, escrita a mano o con ordenador, en cualquiera de las lenguas habladas en el Estado.

Cada trabajo llevará en la última de sus páginas: Nombre, Apellidos, Edad, Dirección completa, Teléfono y e-mail, y Centro educativo del autor.



AYUDA
www.vidasejemplares.org
www.aciprensa.com “santos”
www.churchforum.org “santoral”
www.encuentra.com “santoral”
www.almudi.org (Sección infantil: “Historia de un sí”)
www.alexiagb.org

FECHAS
Los trabajos deben presentarse antes del 25 de enero de 2008, en la ASOCIACIÓN AMIGOS DE RUSIA SAN NICOLÁS, por correo postal a la siguiente dirección: Pedro Antonio Menéndez, 1, Esc 2ª-1º. 33004. O por e-mail: jmc2222@gmail.com

PREMIOS
Se otorgarán tres premios en cada categoría. Los premios consisten en un lote de libros y DVDs o Videos para cada ganador y un diploma acreditativo. Se premiará con un ejemplar del DVD PESCADORES DE HOMBRES a las 500 mejores redacciones. El Centro Educativo o Entidad que presente a los premiados de cada Categoría, recibirá un lote surtido de folletos de catequesis.

En este Certamen, un buen premio es participar.
Los premios se entregarán por correo postal.

17 octubre 2007

«¡María espera la respuesta de todos sus hijos!», recuerda el cardenal Bertone en Fátima

En el 90º aniversario de las apariciones marianas

FÁTIMA, miércoles, 17 octubre 2007.- María pide conversión, penitencia, corazones sencillos que acepten orar por la conversión de los demás, subrayó el domingo el cardenal Tarcisio Bertone, legado pontificio en Fátima por el 90º aniversario de las apariciones marianas.

Del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917 la Virgen se apareció a los tres pastorcillos Jacinta, Francisco y Lucia en Cova de Iría.



El secretario de Estado del Papa presidió en nombre de éste las celebraciones conclusivas del mencionado aniversario en el Santuario de la Santísima Trinidad –que había consagrado dos días antes-.

En conexión televisiva Benedicto XVI se unió espiritualmente -el domingo, en el rezo del Angelus- a los presentes en Fátima, en una oración, por intercesión de María, por «el don de una conversión de todos los cristianos, para que se anuncie y testimonie con coherencia y fidelidad el perenne mensaje evangélico, que indica a la humanidad el camino de la auténtica paz».

«A los noventa años de las apariciones, Fátima sigue siendo un consolador faro de esperanza, pero también una fuerte llamada a la conversión», reconoció en su homilía el cardenal Bertone.

La Virgen, que «ha sido preservada de la lepra del pecado, vivió en perenne acción de gracias a Dios y se transformó en icono de la salvación»; «se presenta a los pastorcillos resplandeciente de luz, pero en sus palabras y a veces también en su rostro, velado por momentos de tristeza, existe constante referencia a la realidad del pecado», recordó.



Les muestra «su Corazón Inmaculado coronado de espinas, y explica que es necesaria su oración y sacrificio para reparar los muchos males que ofenden a Dios, para hacer que cese la guerra y obtener para el mundo la paz»; el lenguaje de María es «sencillo, adaptado a los niños» -apuntó el purpurado italiano-, pero «en términos muy realistas les introduce en el drama de la vida».

«Les pide su colaboración», encuentra su disponibilidad y les revela: «Tendréis que sufrir mucho, pero la gracia será vuestro consuelo» -prosiguió-; «la Virgen elige a niños inocente como sus colaboradores privilegiados para combatir, con las armas de la oración y la penitencia, del sacrificio y del sufrimiento, la terrible lepra del pecado que corrompe a la humanidad».

«¿Por qué lo hace? ¿No es tal vez porque esto responde al método de Dios, quien "ha elegido aquello que en el mundo es débil para confundir a los fuertes"?», planteó el legado pontificio.



Entonces subrayó el ejemplo de tantos niños, «pequeños apóstoles de Cristo», «que han afrontado, y siguen haciéndolo, el sufrimiento y la enfermedad con serenidad, dando ellos consuelo a sus padres en momentos de tan grande prueba», como es el caso de Silvio Dissegna, «un chaval piamontés muerto de cáncer a los doce años, del que ya se ha introducido la causa de beatificación».

«La luz que María hizo resplandecer a los ojos de los pastorcillos, y manifestarse a tanta gente en el milagro del sol el 13 de octubre, indica que la gracia de Dios es más fuerte que el pecado y que la muerte», recalcó el purpurado.



«Pero María pide a todos conversión y penitencia; quiere corazones sencillos que acepten generosamente orar y sufrir por la reparación de los pecados, por la conversión de los pecadores y por la salvación de las almas -sintetizó-. ¡María espera la respuesta de todos sus hijos!»; «acojamos su invitación y permanezcamos fieles a nuestra vocación cristiana».

09 octubre 2007

Cumple 50 años «Rusia Cristiana», una de las gotas que derramó el vaso soviético

Entrevista con su fundador, el padre Romano Scalfi


ROMA, martes, 9 octubre 2007.- Desde cuando era joven seminarista se preparó a descubrir y valorar los tesoros espirituales de la Rusia cristiana. La dictadura comunista le impidió durante decenios pisar la tierra rusa, pero el padre Romano Scalfi no se resignó. Construyó una red de resistencia cristiana, y ahora celebra 50 años fecundos de liturgia y belleza iconográfica.

El fundador de «Rusia Cristiana» relata a Zenit que, entre 1951 y 1956, estudió en Roma, en el Instituto Pontificio Oriental, recibiendo una profunda formación sobre Rusia y Europa del Este.



Su pasión por Rusia nació cuando era seminarista, participando en Trento en una liturgia bizantina, celebrada por algunos sacerdotes jesuitas del Colegio Russicum de Roma. En ese momento se enamoró de la liturgia oriental.

«Incluso el príncipe Vladimiro de Kiev se bautizó con su pueblo en 988 por esta atracción», subraya el padre Scalfi.

Narran las crónicas que el príncipe, buscando una religión, en sustitución del paganismo, mandó a sus embajadores a varios países para que examinaran sus cultos. Los enviados fueron también a los latinos y musulmanes. Ninguna de estas religiones les impresionó tan favorablemente como la celebración en la gran catedral bizantina de Santa Sofía de Constantinopla, hoy Estambul.

A su vuelta de Constantinopla, dijeron al príncipe: «Fuimos a los griegos y vimos dónde celebraban en honor de su Dios: no sabíamos si nos encontrábamos en el cielo o en la tierra, y todavía no podemos olvidar aquella Belleza... sólo sabemos esto: allí Dios convive con el hombre».



El fundador de «Rusia Cristiana» recuerda que «la Belleza, según los Padres de la Iglesia no es sólo estética, sino que lo Bello es una cualidad de Dios, y así hay que entender la frase de Dostoyevski: «La Belleza salverá al mundo».

Mientras se preparaba para ser misionero en Rusia, en 1957, el padre Scalfi fue a Milán, donde abrió el centro de estudios «Rusia Cristiana».

«Yo soñaba con ir a Rusia y en Milán me sentía aparcado en espera de la misión -dice a Zenit-. Pero «en espera de que se abrieran las puertas, Rusia creyó oportuno declararme persona ‘non grata’».




«Así, durante diecinueve años, me fue imposible pisar el suelo de Rusia. Me preguntaba: “¿Por qué el Señor me ha puesto en el corazón el deseo de ir a Rusia y luego me hace estas bromas”?».

«Al Señor le gusta jugar con nuestros planes y, sobre todo, le gusta cambiar las cartas de la mesa, pero, si somos fieles al núcleo de la vocación, el Señor realiza nuestros planes de modo infinitamente más grande del que podíamos imaginar», añade.

A pesar de la durísima represión comunista, el padre Scalfi siguió creyendo que en Rusia había focos de fe, y lo confirmó cuando llegó a Occidente el Samizdat, evento que el fundador de «Rusia Cristiana» señala como «uno de los más grandes milagros del siglo XX».

Samizdat es una palabra rusa que significa «autoeditado». Quiere decir que, tras decenios y decenios en los que toda la cultura, las editoriales, los medios de comunicación estaban en manos del Estado, las personas que querían comunicar algo importante empezaron a confiar sus mensajes, textos, poesías, cartas y novelas a canales alternativos.

¿Cómo hacían? Leían, por ejemplo, en la prensa de propaganda atea alguna cita de la Biblia o del Evangelio, escrita para refutarla. Las personas recortaban, pegaban, copiaban con papel de calco porque las fotocopiadoras no existían y de todos modos estaban prohibidas.

Luego enviaban textos a Occidente, casi ilegibles porque ya se trataba de la sexta o séptima copia. O copiaban cartas, testimonios, relatos. De este modo, llegaron inéditos a Occidente. Algunos relatos de Alexander Solyenitsin, transcritos como anónimos, relatos mínimos.

«Nosotros los traducíamos y publicábamos en nuestra revista “Rusia Cristiana”, relata el padre Scalfi y la prensa de izquierda nos acusó de habernos inventado el Samizdat, de haber escrito nosotros estos relatos, para poderlos publicar gracias a esta excusa. Ojalá hubiéramos sabido escribir como Solyenitsin», bromea el sacerdote.

«Por el Samizdat se podía acabar en un campo de concentración. Las personas eran encerradas normalmente en estos campos si se les encontraba en posesión de estos textos, o sorprendidas mientras los estaban leyendo, difundiendo o copiando», narra.



«Estos textos eran tan importantes para la gente que, a pesar de que corrían el riesgo de ser encerrados en la prisión o en campos de concentración, los difundían, y difundiéndolos, poco a poco llegaron también a Occidente. Entre los destinatarios, estaba también yo», recuerda.

Y así hacia fines de los años 50, cuando en todo Occidente se pensaba que en la Unión Soviética el cristianismo fuera ya sólo una reliquia del pasado, el padre Romano Scalfi tuvo la intuición de que en Rusia la fe cristiana no sólo existía todavía, sino que era un principio cultural y espiritual fundamental que había que despertar.

«Por esto -añade el padre Scalfi-, algunos amigos y yo, fuimos a la Unión Soviética en 1960 con dos coches y logramos “perdernos” de los guías rusos para visitar las aldeas y hablar con la gente del pueblo».



«En los años siguientes, fui varias veces a la Unión Soviética hasta que me detuvo uno que me dijo que ‘no era persona grata’ y así me quitaron el visado hasta la caída el muro de Berlín -recuerda-. De todos modos, no me di por vencido y, sin romper las relaciones de amistad, empecé a entrevistarme con estudiantes de ruso o personas que iban allí por trabajo».

Desde 1960, el padre Scalfi empezó a publicar la revista «Rusia Cristiana» que, entre mil dificultades, empezó a dar voz a los creyentes perseguidos en la URSS y a la defensa de los derechos religiosos y humanos. En los años 80, la revista cambió de nombre, ahora se llama «La Nueva Europa» y, desde 1991, se publica también en lengua rusa en Moscú.

El fin es dar a conocer en Occidente las riquezas de la tradición espiritual, cultural y litúrgica de la Ortodoxia rusa, favorecer el diálogo ecuménico sobre la base del contacto vivo entre diversas experiencias de Iglesia y contribuir a la reevangelización de Rusia.

El padre Scalfi reveló que, en 1993, para proseguir y ampliar las relaciones de amistad y colaboración nacidas en Rusia en 40 años de trabajo, «hemos creado en Moscú el Centro Cultural ‘Biblioteca del Espíritu’, que en colaboración con la Iglesia Católica local y algunas importantes instituciones de la Iglesia Ortodoxa Rusa, realiza un trabajo cultural, editorial y de distribución de libros».

La Biblioteca del Espíritu ha publicado recientemente en ruso la «Introducción al Cristianismo» de Joseph Ratzinger, con el prólogo del metropolita Kirill, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú.

En mayo de 2003, con motivo del decenio de la «Biblioteca del Espíritu», un grupito de colaboradores participó en una audiencia de Juan Pablo II, y en aquella ocasión le donamos el ejemplar del libro un millón distribuido por el Centro.



Otra joya del trabajo de Rusia Cristiana es la Escuela Iconográfica de Seriate (www.russiacristiana.org/iconografia.htm), la primera surgida en Italia. En torno a la Escuela, se reúne una Fraternidad de iconógrafos, empeñados en el estudio y en la obra de «revivir» la tradición del icono en Occidente.

El padre Scalfi concluye recordando que «el iconógrafo es un artista que pone a disposición sus talentos para que la oración de toda la comunidad sea sostenida por la luz divina del icono, y por esto necesitan una seria formación espiritual y técnica».

La «Escuela de Seriate» organiza desde hace años varias muestras de iconos en toda Italia y ha realizado con gran éxito una exposición de ochenta iconos, dedicados a los misterios del Rosario y a la Madre de Dios, actualmente expuesta en Venecia (http://www.exibart.com/profilo/eventiV2.asp/idelemento/45453).

04 octubre 2007

En el 90 aniversario de las apariciones de la Virgen

Benedicto XVI y Fátima


No sólo el Papa Juan Pablo II estuvo especialmente vinculado a la Virgen de Fátima. También Benedicto XVI lo está. No sólo fue el encargado por su predecesor para desvelar el tercer secreto revelado a los tres pequeños pastores portugueses, sino que él mismo tomó, tras ser elegido como nuevo Papa, el nombre de Benedicto, en honor de san Benito y del Papa Benedicto XV, bajo cuyo pontificado tuvieron lugar las apariciones.


«Quiero referirme -explicaba en la primera de sus Audiencias de los miércoles- al nombre elegido como Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal. He querido llamarme Benedicto XVI en relación con el Papa Benedicto XV, que guió la Iglesia en un período difícil a causa del primer conflicto mundial. Fue un profeta de paz valiente y auténtico, e hizo lo posible para evitar la guerra y limitar sus consecuencias nefastas. Como él, deseo poner mi ministerio al servicio de la reconciliación y armonía entre los hombres y los pueblos, con el profundo convencimiento de que el gran bien de la paz es sobre todo un don de Dios, frágil y precioso, que hemos de invocar, defender y construir entre todos».





Benedicto XV fue el Papa que guió a la Iglesia durante la Primera Guerra Mundial. Hizo numerosas llamadas a la reconciliación entre las naciones y pidió en muchas ocasiones que se rezase por la paz, principalmente a los niños. Una de sus intervenciones ha adquirido con el tiempo un tono profético; el 5 de mayo de 1917, Su Santidad envió una carta al cardenal Gasparri en la que pide: «Haga conocer a todos los obispos del mundo que es nuestro ferviente deseo que la Humanidad se dirija al Sagrado Corazón de Jesús -Trono de Gracia- y que acudan a este Trono por medio de María. Por lo tanto, ordenamos que, comenzando con el primer día de junio este año, se ponga en la Letanía de la Santísima Virgen la invocación: ¡Reina de la Paz, ruega por nosotros! ¡Que los tiempos venideros recuerden la eficacia de la intercesión de María y la grandeza de sus bendiciones para quienes le suplican!»

La respuesta de la Virgen

Ocho días después, la Virgen se apareció en Fátima a los niños Jacinta, Francisco y Lucía, ofreciendo a la Humanidad el remedio mejor para asegurar la paz: «Rezad el Rosario todos los días, a fin de obtener la paz para el mundo».

El contexto histórico de la apariciones era difícil para la supervivencia de la fe. En Rusia -tan vinculada a los secretos de Fátima- fermentaba ya la revolución comunista, y en Portugal se había producido otra revolución unos años antes, que había traído consigo la persecución religiosa. Alfonso Costa, uno de sus líderes, afirmó en 1911 que la religión quedaría suprimida en una o dos generaciones. La respuesta a todo ello la dio la Virgen a unos niños de una aldea perdida de Portugal. Tan es así que el arzobispo de Moscú, monseñor Kondrusiewicz, afirmó en una entrevista reciente que, «hace quince años, durante el domingo sólo había dos misas: en San Luis de los Franceses y en la embajada estadounidense. Hoy, hay 27 misas en 12 idiomas. Muchos de los que participan en ellas son jóvenes, algunos rusos y otros extranjeros. Los jóvenes son muy dinámicos. Es fácil organizar actividades y se ofrecen sin problemas como voluntarios».

Sobre Fátima, el arzobispo de Moscú afirma: «Tras la muerte de sor Lucía, celebramos una misa especial. Me encontré tres veces con ella. La primera vez, en 1991. Ella no podía creer que en Moscú hubiera un arzobispo. Esto era para ella el signo de que la promesa de Fátima se estaba realizando. Estaba evidentemente emocionada. El 13 de cada mes, en Rusia, se hace una procesión con las antorchas y se reza. Para nosotros los católicos, el mensaje de Fátima, en tiempos soviéticos, era una esperanza. Todo era oscuro, pero la Virgen dijo: Mi corazón inmaculado triunfará y Rusia se convertirá. Quizá los jefes que firmaron el final de la Unión Soviética, el 8 de diciembre de 1991, no sabían bien el significado de ese día: la fiesta de la Inmaculada».

El 13 de mayo pasado, 90 aniversario de las apariciones, Benedicto XVI presidió la misa de inauguración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Allí se refirió a la Virgen de Fátima afirmando que, «con su vehemente llamada a la conversión y a la penitencia, es, sin duda, la más profética de las apariciones modernas. Pidámosle a la Madre de la Iglesia, a ella que conoce los sufrimientos y las esperanzas de la Humanidad, que proteja nuestros hogares y nuestras comunidades. De modo especial confiémosle aquellos pueblos y naciones que tienen particular necesidad, y lo hacemos con la certeza de que no dejará de atender las súplicas que le dirigimos».

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

DESHIELO CATÓLICO-ORTODOXO EN RUSIA

Algo se mueve en Moscú



Por José Luis Restán

La noticia ha quedado confinada en el ámbito de los especialistas, pero si se analiza en el contexto de otros indicios recientes, bien merece una atención más esmerada. El pasado 21 de septiembre, la Santa Sede hacía público el nombramiento del sacerdote italiano Paolo Pezzi, como Arzobispo Metropolita de la Archidiócesis de la Madre de Dios, en Moscú. ¿Por qué colocar a un italiano al frente de la principal comunidad católica de la inmensa Rusia?




Recordemos primero que durante quince años, la sede católica moscovita ha sido guiada por Tadeusz Kondrusiewicz, nacido en Bielorrusia y de raíces polacas. A este hombre de recio carácter le ha tocado construir en el desierto; primero porque a su llegada la Iglesia católica había desparecido prácticamente de Rusia tras setenta años de comunismo, y segundo porque en todo momento ha respirado la hostilidad del Patriarcado Ortodoxo de Moscú. Razones históricas y teológicas, pero también biográficas, han amasado ese clima verdaderamente gélido. Para el Patriarcado, Kondrusiewicz ha sido siempre "un polaco" (como lo era, evidentemente, Juan Pablo II) trasladado a Rusia por decisión de Roma: eso despertaba los peores fantasmas de la historia religiosa y política de aquellas latitudes.

La reconstrucción de las estructuras católicas en Rusia, con la creación de cuatro diócesis en 2002, señaló el clímax del enfrentamiento, trufado de acusaciones al supuesto proselitismo católico. Para la Iglesia Ortodoxa los territorios de la Madre Rusia están confiados a su cuidado pastoral, y la presencia católica debía reducirse al mínimo. Por su parte, la Santa Sede recordaba la presencia secular de comunidades católicas latinas de diverso origen, tanto en la región de Moscú como en Siberia y en los márgenes del Volga, e invocaba el derecho de estas comunidades a gozar de la guía de sus obispos y a comunicar libremente su experiencia en un ambiente fuertemente marcado por la huella del ateísmo soviético. Por otra parte, es preciso recordar que en ese clima de dificultad y aspereza, nunca han faltado espacios de encuentro, colaboración y reconocimiento entre católicos y ortodoxos, como por ejemplo la Biblioteca del Espíritu, una iniciativa del Centro Rusia Cristiana en la que ha participado activamente el sacerdote Paolo Pezzi.

El pontificado de Benedicto XVI parece haber abierto un nuevo periodo. No nos precipitemos a denominarlo primavera, pero al menos es el final del invierno, y eso en Rusia siempre es motivo de esperanza. Todo indica que la decisión de enviar a Moscú a Don Pezzi tiene la finalidad de afianzar esta nueva estación con una persona que suscitará menos controversia con el Patriarcado. Este sacerdote italiano de 47 años pertenece a la Fraternidad Misionera de San Carlos Borromeo, injertada en el árbol eclesial de Comunión y Liberación. Durante más de diez años ha desarrollado su ministerio en Rusia, primero en Novosibirsk, después en Moscú y por último en San Petersburgo, donde actualmente era rector del seminario. Durante este periodo el nuevo obispo ha desarrollado una intensa actividad misionera, siempre acompañada de un cálido diálogo con los hermanos ortodoxos.



Por supuesto, el Patriarca Alexis II no comenta estos hechos, pero es significativo que en vísperas de su viaje a París, invitado por el arzobispo André Vingt-Trois, haya abierto por primera vez la puerta a un próximo encuentro con Benedicto XVI. También se ha hecho notar la estima del Patriarcado hacia la obra teológica del Papa Ratzinger, cuyo libro Introducción al cristianismo ha sido editado recientemente en ruso, con un elogioso prólogo del Metropolita Kirill, responsable del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado. Son pequeños signos que tejen una estela de confianza.

Mientras tanto, el esforzado arzobispo Kondrusiewicz retorna a su tierra natal para relevar en la sede de Minsk al heroico cardenal Swiatek, testigo de la fe en el gulag soviético. La pequeña pero dinámica comunidad católica de Moscú recordará siempre a su primer obispo con enorme gratitud, mientras contempla con esperanza una nueva etapa que estará marcada por la misión y el diálogo. Entre ambos no puede haber contradicción.



Santa Teresita del Niño Jesús. Documental en el Centenario de su muerte (33:37)

02 octubre 2007

Benedicto XVI asegura su colaboración al nuevo patriarca ortodoxo de Rumania

Su Beatitud Daniel, prestigioso intelectual


CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 1 octubre 2007.- Benedicto XVI ha asegurado su colaboración y la de los fieles católicos a Su Beatitud Daniel, nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana.




El Papa envió el 30 de septiembre a Bucarest una delegación para participar en la entronización del jefe de esta Iglesia autocéfala con 19 millones de fieles.

La delegación ha estado presidida por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, y compuesta por el obispo Brian Farrell L.C., secretario de ese organismo vaticano, y por el arzobispo Jean Claude Périsset, nuncio apostólico en Rumanía.

Como «prenda de la búsqueda de la plena comunión», el cardenal Kasper regaló en nombre del Papa al patriarca un precioso cáliz y le llevó una carta escrita por el pontífice en francés en la que asegura que «los católicos están al lado de sus hermanos ortodoxos, con la oración y su disponibilidad, para ofrecer toda colaboración útil».

«El único Evangelio espera ser anunciado por todos juntos, en el amor y en la estima recíproca», sigue diciendo Benedicto XVI al jefe de la Iglesia rumana, que entre todas las iglesias ortodoxas es la segunda en número de fieles, después de la ortodoxa rusa.

La carta recoge la buena relación que se creó entre Juan Pablo II, primer Papa en visitar un país ortodoxo, Rumania, en mayo de 1999, con el anterior patriarca de Rumanía, Su Beatitud Teoctist, fallecido el 30 de julio de 2007, a los 92 años, después de 19 años de mandato.

Aquel gesto y las palabras que entonces se pronunciaron, reconoce Benedicto XVI, «siguen siendo de actualidad para mí y para la Iglesia católica, subrayando que es particularmente necesario intensificar los lazos que nos unen para el bien de la Iglesia».

El obispo de Roma considera que esta intensificación de la amistad entre católicos y ortodoxos será decisiva «para responder a las necesidades actuales en Europa y en el mundo, tanto a nivel religioso como social».

«Un testimonio común de los cristianos es cada vez más necesario para responder a nuestra vocación común y a las urgencias de nuestro tiempo», concluye la misiva.

Su Beatitud Daniel Ciobotea, de 56 años, es el sexto patriarca rumano. Cuenta con tres doctorados universitarios, dos de ellos alcanzados en el extranjero, con 12 años de estudios ecuménicos y con 10 años de monaquismo. Hasta ahora era arzobispo metropolitano de Moldavia y Bucovina.

Mensaje del Papa al nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 18 octubre 2007.- Publicamos el mensaje que ha enviado Benedicto XVI a Su Beatitud Daniel, nuevo patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana.

* * *

A Su Beatitud
DANIEL
Arzobispo de Bucarest
Patriarca de la Iglesia ortodoxa rumana

Con gran alegría y con sentimientos de comunión fraterna he sabido de su elección a la sede patriarcal de la Iglesia ortodoxa de Rumanía, sucediendo así a nuestro venerable hermano en Cristo Su Beatitud Teoctist.



Al comenzar su nueva misión, me uno muy particularmente a usted, Beatitud, así como al Santo Sínodo del Patriarcado rumano, a todo el clero y a los fieles, que lo reciben con alegría a usted, el nuevo pastor llamado a guiar a la Iglesia ortodoxa rumana. Pido al Espíritu Santo que lo sostenga en este arduo cargo. Que ayude a la Iglesia ortodoxa rumana en su desarrollo, para que afronte, con vitalidad renovada, los cambios y la reorganización material y espiritual necesarios en el período que vivimos, después de las dificultades experimentadas durante el pasado reciente, en el que existían numerosas limitaciones a la libertad y a veces persecuciones manifiestas.

Que el Señor lo acompañe para que su Iglesia responda a las expectativas del pueblo rumano y le dé cada vez más la esperanza que necesita para avanzar por el camino de la vida y para transmitir a las generaciones jóvenes los valores morales y espirituales fundamentales, a fin de afrontar las diferentes corrientes ideológicas que hoy atraen a muchos de nuestros contemporáneos.

En esta bendita ocasión, en la que me uno espiritualmente a usted, le deseo, Beatitud, un servicio pastoral fecundo, iluminado por la luz de Cristo y fortalecido por el poder del Espíritu Santo. ¿Cómo no recordar el encuentro solemne entre mi predecesor, de venerada memoria, y Su Beatitud Teoctist y los miembros del Santo Sínodo en Bucarest, en el palacio patriarcal, el 8 de mayo de 1999? Esa primera visita de un Papa a un país donde la Iglesia ortodoxa es mayoritaria abre un camino de esperanza, que es necesario proseguir con el fin de llegar a la unidad plena. Hago mías hoy las palabras que pronunció el Papa Juan Pablo II en esa circunstancia: "Sepa, Beatitud, que los católicos acompañan a sus hermanos ortodoxos mediante su oración y su disponibilidad a cualquier forma de colaboración. Todos estamos llamados a anunciar juntos el único Evangelio, con amor y estima recíproca" (Discurso durante el encuentro con el Patriarca y los miembros del Santo Sínodo, 8 de mayo de 1999, n. 2: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 14 de mayo de 1999, p. 10). El espíritu que animaba estas palabras y el compromiso que proclamaban siguen teniendo actualidad para mí mismo y para la Iglesia católica, al subrayar que es muy necesario intensificar los vínculos que nos unen, para el bien de la Iglesia.

De igual modo, nuestras relaciones deben reforzarse para responder a las necesidades actuales en Europa y en el mundo, tanto en el ámbito religioso como en el social. Un testimonio común de los cristianos es cada vez más necesario para responder a nuestra vocación común y a las urgencias de nuestro tiempo. Quiero también reafirmarle cuánto aprecio el compromiso que la Iglesia ortodoxa rumana siempre ha manifestado en el seno de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico, mediante una participación activa y positiva de sus delegados. Estoy seguro de que quiere proseguir e intensificar el diálogo entre ortodoxos y católicos durante nuevas fases del diálogo, con el que nos preparamos a abordar cuestiones cruciales para nuestras relaciones.

Con paciencia, caridad recíproca y esperanza, también deberemos resolver cuestiones sin duda menores, pero que, en el ámbito local, aún constituyen un obstáculo para la comunión fraterna entre católicos y ortodoxos, puesto que los cristianos muy a menudo conviven sin buscar siempre los vínculos diarios que podrían ser particularmente valiosos para las relaciones entre católicos y ortodoxos.

Desde esta perspectiva, todos deberían recordar que, en la víspera de su pasión y de su muerte redentora, Jesús dijo a sus discípulos: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros" (Jn 13, 34). El mandamiento del Señor debe llevarnos sin cesar a todos hacia nuevas relaciones, prólogo de la unidad plena.

Con estos sentimientos de alegría sincera y con la certeza de un compromiso común al servicio de la unidad de la Iglesia, le expreso mis más cordiales felicitaciones y le reafirmo mi afecto en el Señor Jesucristo, orando por usted, por los pastores y por todos los fieles de la Iglesia ortodoxa de Rumanía.

Castelgandolfo, 27 de septiembre de 2007

25 septiembre 2007

Los últimos momentos de sor Lucia (de Fátima) narrados por su superiora del Carmelo Sor María Celina de Jesús Crucificado, del convento de Coimbra

COIMBRA/ROMA, lunes, 24 septiembre 2007.- En el Carmelo de Coimbra (Portugal) sor Lucía siempre ocupó la misma celda, y «desde allí voló al cielo», escribió en su memoria su superiora, sor María Celina de Jesús Crucificado.

El pasado viernes, en Roma, los numerosos invitados a la presentación del libro «L'ultima veggente di Fatima – I miei colloqui con Suor Lucia» («La última vidente de Fátima – Mis conversaciones con sor Lucía») –del cardenal Tarcisio Bertone, con el periodista Giuseppe De Carli; editado por RAI Eri - Rizzoli- pudieron presenciar, en exclusiva, la proyección de un video-reportaje sobre el convento de Coimbra donde vivió la religiosa.



Ingresó en él en 1941. Desde 1950 pasó a formar parte establemente de la comunidad, habiendo profesado el 13 de mayo del año anterior. Tomó el nombre de Sor María de Jesús y del Corazón Inmaculado. En la clausura se ocupó de distintos encargos.

Realizado por Elena Balestri y De Carli, el reportaje televisivo va mostrando los escenarios que tantas veces recorrieron los ojos de la vidente de Fátima, y relata que amaba rezar el rosario, y que trabajó hasta que los dedos, deformados por la artrosis, se lo hicieron posible.

Para millones de devotos de Fátima, los lugares donde Sor Lucia pasó casi 57 años «son misteriosos; en televisión -comentan los realizadores- vimos a la vidente de Fátima con ocasión de las peregrinaciones de los Papas, Pablo VI y Juan Pablo II, y su última aparición es de octubre de 2000, mientras reza desde el coro del convento una decena del Rosario en conexión con la Plaza de San Pedro».

De ahí el carácter ciertamente excepcional de la filmación que, el pasado julio, «gracias a la Santa Sede, realizó un equipo en el convento de Coimbra», observan.

El convento, el claustro, el jardín, la imagen de la Virgen a cuyos pies se sentaba, un pasillo al que se asoma la celda de Sor Lucia. El espectador puede contemplar estos lugares. La comunidad religiosa ha decidido dejar la celda de Sor Lucía abierta, como si estuviera presente. En la puerta cuelga la inscripción: «Corazón inmaculado de María. Mi corazón inmaculado será tu refugio».



En el interior de la estancia se conserva el lecho donde murió, con una fotografía que la muestra abrazada a la superiora. Sostiene en su mano el mensaje de Juan Pablo II de consuelo y de cercanía espiritual en su enfermedad; también se ve un corderito de peluche, regalo de un sacerdote italiano.

Completan la celda imágenes de los tres pastorcillos y de la Virgen, una butaca, la silla de ruedas, un sencillísimo escritorio con los diccionarios que consultaba a diario mientras escribía, un rosario, un altavoz gracias al cual seguía la misa y los momentos de oración comunitaria.

Superiora de Sor Lucia durante seis años –la última por orden de tiempo-, Sor María Celina recibió al equipo televisivo, junto a Sor María del Carmen, hermana de comunidad de la vidente de Fátima durante 52 años. De hecho ésta acompañó a Sor Lucia a Fátima el 13 de febrero de 2000 por la beatificación de sus primos Jacinta y Francisco, una celebración que presidió Juan Pablo II.

De las conversaciones con las dos religiosas anfitrionas se desprende, en el reportaje, la vida de recogimiento de Sor Lucia, de soledad y silencio, apartada de la curiosidad de la gente: «en el exterior, como todas, en el interior como ninguna».

«Cuando ingresé, tardé ocho días en reconocer a Sor Lucia» -recuerda Sor María del Carmen-; «una hermana me dijo: "Madre, ¿si te llevara un trozo de pan que comer por la noche?". Y me dije que con seguridad no podía ser aquella. En cambio lo era».

Recuerdan los realizadores en el reportaje que uno de los últimos pensamientos de Sor Lucia fue para el Santo Padre, que en Roma estaba internado en el Policlínico Gemelli; la vidente ofreció sus sufrimientos por él.

Ofrecemos la traducción del diálogo mantenido en el reportaje con la superiora de sor Lucia.

¿Vio más veces a la Virgen María sor Lucia?

No hablaba fácilmente de esto. En los últimos años, en cambio, relataba la extraordinaria experiencia de 1917. Pero no decía «yo», sino «los pastorcillos»: se refería siempre a ellos. La imagen de Nuestra Señora no era como ella la deseaba. A veces le parecía fea, no se correspondía a la precisión de su recuerdo, no era la que el artista había plasmado a partir de su descripción. Es un poco lo que le ocurrió a santa Bernadette.



Y a quien hablaba de un cuarto secreto, de un secreto no desvelado, ¿qué le respondía sor Lucia?

Que nunca están satisfechos; que cumplan lo que pidió la Virgen, que es lo más importante. Cuando alguno observaba: «sor Lucía, dicen que existe otro secreto...», ella miraba irónicamente. «Si existe -rebatía- que me lo cuenten. Yo no conozco otros».

¿Cómo era Sor Lucia como religiosa?

Era una persona que emanaba alegría. Viví con ella 28 años y noté que era una persona que cuanto más avanzaba en edad más reencontraba una infancia evangélica. Parecía de nuevo la niña que en la Cueva de Iría había tenido las apariciones. Cuanto más pesado se hacía el cuerpo, más ligero se hacía el espíritu.

¿Se apagó poco a poco, casi dulcemente?

Cuando tuvo necesidad de ayuda, pusimos su cama en el centro de la celda y todas nosotras alrededor, junto al obispo de Leiría-Fátima. Yo estaba de rodillas junto a ella. Sor Lucía miró a todas y al final me miró a mí la última. Fue una mirada larga, pero había en sus ojos una luz profunda que llevo en mi alma.

¿La siente aún cercana?

Le rezo siempre y sé que ella ruega por nosotros. Hay cosas que no necesitan palabras: basta un gesto, un pensamiento. Antes Sor Lucia tenía problemas de oído. Ahora ya no. Ahora entiende todo hasta sin palabras.




Apariciones en Fátima (01:32:22)



Apariciones en Fátima: 1ª parte(06:45)



Apariciones en Fátima: 2ª parte(06:08)



Apariciones en Fátima: 3ª parte(07:03)



Apariciones en Fátima: 4ª parte(04:00)



Apariciones en Fátima: 5ª parte(03:11)