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05 diciembre 2008

Conmoción de Benedicto XVI por la muerte de Alejo II

El patriarca ortodoxo de Moscú guió el renacimiento de su Iglesia, recuerda

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 5 de diciembre de 2008.- Benedicto XVI ha manifestado su "conmoción" tras haber recibido la noticia del fallecimiento de Su Santidad Alejo II, patriarca ortodoxo de Moscú y de todas las Rusias.

En un mensaje enviado al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, el Papa reconoce el papel del patriarca en el renacimiento de esa Iglesia tras la persecución comunista soviética.




"Elevo súplicas al Señor para que acoja en su Reino de paz y de alegría eterna este ministro suyo y consuele a quienes lloran su dolorosa partida", afirma el Papa en su mensaje.

"Recordando el común compromiso en el camino de la comprensión recíproca y de la colaboración entre ortodoxos y católicos", el obispo de Roma menciona "los esfuerzos del difunto patriarca por el renacimiento de la Iglesia, tras la dura opresión ideológica, que causó el martirio de tantos testigos de la fe cristiana".

"Recuerdo también la buena batalla por la defensa de los valores humanos y evangélicos que ha librado, particularmente en el continente europeo, deseando que su compromiso traiga frutos de paz y de auténtico progreso humano, social y espiritual", escribe el Papa.

Mensajes de dolor han sido también escritos por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, y por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.

La última aparición en público de Alejo II, fallecido en la mañana de este viernes en su residencia situada a las afueras de Moscú, en el pueblo de Peredelkino, tuvo lugar este jueves, cuando celebró la liturgia en el Kremlin.

Los funerales deberían celebrarse el 7 de diciembre en la capital rusa. La decisión será anunciada oficialmente por el Santo Sínodo, que se ha reunido al recibir la noticia de la muerte del patriarca.

Alexei Mikahilovich Rediger, así se llamaba Alejo II, había nacido el 23 de febrero de 1929 en Tallin, en la actual Estonia, donde su padre era sacerdote, emigrado de San Petersburgo.

Ordenado sacerdote en 1950, se hizo monje en Estonia, en 1961, etapa necesaria para poder ser obispo en la Iglesia ortodoxa rusa. En ese mismo año fue elegido obispo de Tallin y Estonia.

De 1986 a 1990 fue obispo de Leningrado (actual San Petersburgo) y Novgorod, y el 7 de junio de 1990 fue elegido patriarca de Moscú y de todas las Rusias, convirtiéndose en el décimo quinto patriarca de esa Iglesia.

Avanza el diálogo Roma-Moscú

En los últimos años se han intensificado las ocasiones de diálogo entre el patriarca y el Papa.

En marzo de 2006, Benedicto XVI había enviado un mensaje a Alejo II con motivo de su cumpleaños. En esa ocasión, el patriarca había respondido al Papa, a través de una misiva entregada al cardenal Roger Etchegaray, y le regaló una cruz pectoral.

En enero de 2008, Alejo II había lanzado la propuesta de planes pastorales comunes con la Iglesia católica.

En mayo sucesivo, Benedicto XVI había entregado al cardenal Kasper una carta para que la diera en mano al patriarca, en Moscú, dedicada al camino hacia la plena comunión.

En octubre pasado, el arzobispo de Nápoles, el cardenal Crescenzio Sepe, llevó al patriarca otra carta del Papa en la que Benedicto XVI exhortaba a ofrecer al mundo un testimonio común de paz.

El patriarca había respondido con otra misiva en la que subrayaba el desarrollo positivo de las relaciones y de la cooperación entre la Iglesia católica el patriarcado.

El 26 de octubre pasado, el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, de visita a Moscú por invitación del patriarca, rindió homenaje al martirio de los ortodoxos durante el período soviético.



Alejo II, cuyo verdadero nombre era Alexei Ridiguer, nació el 23 de febrero de 1929 en Tálin, en la Estonia entonces independiente, en el seno de una familia de origen alemán. Pronto sigue la vocación de su padre, sacerdote casado como autoriza la religión ortodoxa. La familia sobrevive a la ocupación alemana, y sólo un milagro le salva junto a su padre de las purgas estalinistas de 1944. 

En 1961, un año después de su matrimonio, Alejo se divorcia para hacerse monje: son los tiempos de las campañas antireligiosas de Nikita Kroutchev. Hombre de aparato, siempre cercano al poder establecido, su ascensión fue fulgurante. El 7 de junio de 1990 accede al cargo supremo poco antes de la desintegración de la Unión Soviética.



La misión que se fija a partir de ese momento es restaurar la influencia de la Iglesia Ortodoxa en Rusia y recuperar sus propiedades confiscadas por los bolcheviques. Muy cercano a Boris Yeltsin, se implica mucho en la reconstrucción de la Catedral de Cristo Salvador. Erigida en el siglo 19 para celebrar la derrota de Napoleón, el templo fue dinamitado por Stalin en 1931.

En 2000 las cúpulas de la Catedral brillan de nuevo con todo su esplendor: es el símbolo de la resurrección de la Iglesia ortodoxa tras 70 años de comunismo y la marca del resurgir de una nación. Alejo II contribuye también a reunificar la Iglesia ortodoxa rusa del exterior, un cisma que se remonta a 1920, tres años después de la Revolución de Octubre, cuando una parte del clero emprende el camino del exilio y otra acepta quedarse.

Sin embargo sus relaciones con la Iglesia católica son tensas. Se niega a recibir al papa Juan Pablo II a quien acusa de hacer proselitismo en tierras ortodoxas. El punto culminante del desencuentro fue la visita de Juan Pablo II a los católicos de rito oriental de Ucrania en 2001. Esa comunidad, prohibida por Stalin arrebató a los ortodoxos unas 2.500 parroquias a principios de la década de los 90.

Las relaciones con el Vaticano mejoraron tras la elección de Benedicto XVI en 2005.

Alejo II visitó la catedral de Notre Dame de París el tres de septiembre del año pasado para rezar ante la corona de espinas del Señor.





Divina Liturgia: Letanía, celebrada por el patriarca Alexis II



El patriarca Alexis II, ha muerto en Moscú

28 febrero 2008

Patriarcado de Moscú podría reconsiderar críticas a supuesto "proselitismo" católico


MOSCU, 27 Feb. 08.-El Patriarcado ortodoxo de Moscú, que ha rechazado toda actividad caritativa y evangelizadora de la Iglesia católica como "proselitismo desleal", estaría dispuesto a dialogar sobre su visión de "control territorial" sobre Rusia.

Según informa la agencia rusa Interfax, el Obispo Ortodoxo Alfeyev Hilarion, representante de la iglesia Ortodoxa rusa ante las instituciones europeas y residente en Viena (Austria), el concepto de "territorio canónico" podría ser puesto en discusión con el Vaticano.



La iglesia Ortodoxa rusa reclama que todas las naciones que configuraron la antigua Unión Soviética forman parte de su "territorio canónico", y que por tanto cualquier acción evangelizadora de la Iglesia católica en esas tierras es un acto de "invasión" y de "proselitismo". Esta creencia ortodoxa es el principal obstáculo en el diálogo de la Iglesia con el patriarcado ortodoxo ruso, y fue la razón que adujo el Patriarca Alexis II de Moscú para bloquear el deseo del Papa Juan Pablo II de visitar Rusia.

Las tensiones se incrementaron aún más cuando la Santa Sede decidió crear cuatro diócesis en territorio ruso el 2002.

En sus declaraciones a Interfax, el Obispo Hilarion, uno de los más autorizados portavoces de la iglesia Ortodoxa, señaló que el estatus de las diócesis en "tierras ortodoxas", así como el de las diócesis ortodoxas en territorios de mayoría católica requiere "discusiones serias y elaboradas" en el marco del diálogo católico-ortodoxo.

Hilarión reconoció que "Muchas personas de occidente piensan que el concepto de 'territorio canónico' ha perdido completamente su sentido en la realidad actual, porque los creyentes ortodoxos coexisten junto a los católicos, protestantes y representantes de otras denominaciones".

Esta es la primera vez que un líder ortodoxo de alto nivel abre la puerta a la posibilidad de revisar el concepto de "territorio canónico".



La nota de Interfax menciona que el Cardenal Walter Kasper, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, "llamó a la iglesia Ortodoxa rusa a mostrar la misma apertura que los católicos están mostrando en relación a las parroquias ortodoxas en Europa occidental y los Estados Unidos".



Explicación del Catecismo de la Iglesia Católica: nn. 50 al 73, por el Prof. Antonio Lizcano (30:56)
Otras clases, búsquelas directamente en GOOGLE VIDEO. Está todo el Catecismo explicado por este Profesor.

16 junio 2007

El patriarca ortodoxo de Moscú quiere cooperar con Roma

Para recuperar los valores y raíces cristianas

MOSCÚ, viernes, 15 junio 2007.- La cooperación entre la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica tendría implicaciones importantes para el futuro de Europa, considera el patriarca ortodoxo de Moscú y de todas las Rusias, Alejo, II.

«Esta cooperación es sumamente importante en el continente europeo, que tiene profundas raíces cristianas. Desgraciadamente, estas raíces cristianas hoy están siendo sometidas al olvido o incluso son oprimidas», afirmó el patriarca, según informa Interfax, en un encuentro que mantuvo este jueves en Moscú con el cardenal Peter Erdo, presidente del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa.

Ese mismo jueves, el cardinal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, manifestó desde Roma su esperanza ante la posibilidad de que el próximo año pueda darse un encuentro entre Benedicto XVI y el patriarca.

Los intentos de imponer una mentalidad secularizada en la sociedad, que margina a la religión de los asuntos públicos son muy activos en estos días en Europa, dijo Alejo II.

«Creo que la cooperación entre nuestras Iglesias está enriquecida por posiciones similares en muchas cuestiones importantes, como la globalización, el papel de la religión en la sociedad, los derechos y la dignidad humana, los valore familiares, la demografía, la bioética, y otros muchos», afirmó.

Alejo II reconoció que en ocasiones las relaciones entre el Patriarcado de Moscú y la Iglesia católica no siempre han sido buenas. «Creo que estas relaciones pueden mejorarse con el apoyo del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa», dijo.

El cardenal Erdo, arzobispo de Esztergom–Budapest, primado de Hungría, ha revelado que su encuentro con el patriarca fue «muy cordial».

Basándose en los valores fundamentales, ha explicado a «Radio Vaticano», «nuestra convicción común fue que sin Dios nuestra visión de la realidad objetiva no es completa, y si sólo existe el mundo, el universo, pero no existe Dios, entonces el universo no tiene valor y todo el discurso sobre los valores pierde su sentido».