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24 septiembre 2011

Benedicto XVI expresa su deseo de que no esté muy lejano el día en que de nuevo católicos y ortodoxos puedan celebrar juntos la Eucaristía

Insta a los ortodoxos a seguir debatiendo sobre la cuestión del primado





FRIBURGO, sábado 24 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI auguró hoy, en su discurso a los representantes de las Iglesias ortodoxas y ortodoxas orientales, que aumente la comunión interna en la Ortodoxia, y que se pueda celebrar el Concilio panortodoxo, pendiente desde hace casi cien años.

Este Concilio, que aún no tiene fecha prevista, fue anunciado en junio de 2010 por el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, y reuniría a todas las ramas de la Ortodoxia.


Patriarca de Constantinopla, Bartolomé I.


Actualmente, los trabajos de preparación del Concilio se encuentran en un cierto stand-by, por falta de acuerdo, especialmente entre el Patriarcado de Constantinopla y el de Moscú, sobre la cuestión de la autocefalia.

Estas palabras de aliento del Papa son importantes, pues la Santa Sede considera que la celebración de este Concilio supondría un paso muy importante en el camino hacia la unidad de los cristianos.


Los padres del Primer Concilio Ecuménico (Nicea, año 325) con el texto del Credo.


El Papa, al recibir a primera hora de la tarde a los representantes ortodoxos, subrayó su satisfacción personal por “el incremento de la colaboración panortodoxa que en los últimos años ha realizado progresos esenciales”.

En este sentido, consideró muy positiva la fundación de las Conferencias Episcopales Ortodoxas, allí donde estas Iglesias se encuentran en la diáspora, subrayando su alegría de que “también en Alemania el pasado año se haya dado dicho paso”. “Que las experiencias que se viven en estas Conferencias Episcopales refuercen la unión entre las Iglesias ortodoxas y hagan avanzar los esfuerzos en favor de un concilio panortodoxo”, auguró el Papa.



El icono de "La Trinidad del Antiguo Testamento", pintura de Andréi Rubliov, comienzos del siglo XV.


“Repito lo que ya he dicho en otras ocasiones: entre las Iglesias y las comunidades cristianas, teológicamente, la Ortodoxia es la más cercana a nosotros; católicos y ortodoxos poseen la misma estructura de la Iglesia de los orígenes. Por ello, podemos esperar que no esté muy lejano el día en que de nuevo podamos celebrar juntos la Eucaristía”, añadió.

La cuestión del primado

El Papa Ratzinger quiso recordar su propia experiencia de diálogo con las comunidades ortodoxas cuando era profesor en Bonn “y especialmente luego, siendo también arzobispo de Múnich y Frisinga”.






Aseguró que pudo, “a través de la amistad personal con representantes de las Iglesias ortodoxas, conocer y apreciar cada vez más en profundidad la Ortodoxia”.

Quiso recordar sobre todo el trabajo que se comenzó en aquellos años a través de la Comisión conjunta de la Conferencia Episcopal Alemana y de la Iglesia Ortodoxa. “Desde entonces, con sus textos dedicados a cuestiones pastorales y prácticas, promueve la comprensión recíproca y contribuye a consolidar y desarrollar las relaciones católico-ortodoxas en Alemania”.



Iglesia Ortodoxa en Dresden.


En este sentido, insistió en la importancia de “continuar el trabajo para aclarar las diferencias teológicas, porque su superación es indispensable para el restablecimiento de la plena unidad, que deseamos y por la que oramos”.

Actualmente, el nudo del debate teológico entre los católicos y los ortodoxos está en la cuestión del primado de Pedro sobre las demás iglesias patriarcales. “Hemos de continuar nuestros esfuerzos de diálogo en la cuestión del primado, para su justa comprensión. Aquí las reflexiones acerca del discernimiento entre la naturaleza y la forma del ejercicio del primado, como lo hizo el Papa Juan Pablo II en la Encíclica Ut unum sint, pueden darnos aún impulsos fructuosos”, subrayó el Pontífice.

Frente común

Por último, el Papa insistió, como lo hizo ayer con los luteranos evangélicos en Erfurt, en la importancia de hacer un “frente cristiano común” en cuestiones como la defensa de la vida humana y de la familia.

“En la actual tendencia de nuestro tiempo, en que son bastantes los que quieren, por así decir, 'liberar' de Dios a la vida pública” afirmó, todos los cristianos están llamados a caminar juntos “por la senda de un testimonio pacífico para la comprensión y la comunión entre los pueblos”.

En este sentido, insistió en que hay que poner “el milagro de la encarnación de Dios en el centro del anuncio”, como había dicho en su discurso de ayer, “conscientes de que sobre este milagro se funda la dignidad de la persona”.


Алексеев Виктор, протоиерей, Essen.


Por ello, invitó a todas las Iglesias a comprometerse “juntas en la protección de la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural”. “La fe en Dios, creador de la vida, y el permanecer absolutamente fieles a la dignidad de cada persona fortalece a los cristianos para oponerse con ardor a cualquier intervención que manipule y seleccione la vida humana”.

“Por otra parte, conociendo como cristianos el valor del matrimonio y de la familia, nos preocupa, porque es importante, preservar de toda interpretación errónea la integridad y la singularidad del matrimonio entre un hombre y una mujer”, añadió.


Даниил (Ирбитс), игумен, Berlin.



Concluyó pidiendo un “compromiso común de los cristianos, entre los que se encuentran numerosos fieles ortodoxos y ortodoxos orientales” para contribuir “a la edificación de una sociedad con futuro, en la cual se dé el debido respeto a la persona humana”.


Ordenación sacerdotal de Benedicto XVI.

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Representante del Patriarca de Moscú se reúne con Benedicto XVI


29 de septiembre, 2011. A pesar de la cordial visita al Vaticano del ministro de exteriores de la Iglesia ortodoxa rusa, el Papa no se reunirá con el Patriarca de Moscú a corto plazo.

"Bienvenido, buenos días. Gracias por visitarme".

"Encantado de verle".

Es la tercera vez que el metropolita Hilarión visita al Papa. Tras el encuentro ha destacado que Benedicto XVI conoce muy bien la tradición ortodoxa y que muestra gran interés por el diálogo con los ortodoxos.

Pero según la Iglesia ortodoxa rusa, la reunión con el Patriarca tendrá lugar cuando "haya acuerdo sobre los temas en los que hay diferencias".

La Iglesia de Moscú acusa a los greco-católicos de Ucrania de intentar robar fieles en territorio del Patriarcado ruso con la complicidad del Vaticano. Por eso, no quiere un encuentro protocolario entre el Papa y el Patriarca ortodoxo ruso sino que se trabaje para conseguir resultados concretos.

Hilarión ha regalado al Papa un icono ruso de San Benedicto y el Papa una medalla de su pontificado. Durante el encuentro, Benedicto XVI no ha sido invitado a Moscú, pero sí a la parroquia ortodoxa rusa de Roma. "Sería un gran honor para nosotros que visitase nuestra parroquia".

Quizá el camino más rápido hacia Moscú pasa por la iglesia ortodoxa rusa que está a menos de un kilómetro del Vaticano.





22 noviembre 2010








Ucrania, una Iglesia que se creía desaparecida

Entrevista con el cardenal Husar de Kiev

KIEV, domingo 21 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- La Iglesia en Ucrania se suponía que había desaparecido. Los comunistas intentaron liquidarla en 1946, pero los creyentes conservaron la fe de modo clandestino, manteniéndola como una Iglesia de catacumbas durante más de 40 años.

Lubomyr Husar, la futura cabeza de la Iglesia en Ucrania, nació en Kiev en 1933, pero, en medio del alboroto del comunismo, su familia abandonó el país, encontrando refugio primero en Austria y asentándose, luego, en Estados Unidos en 1949. Vivieron en Estados Unidos durante 20 años y el joven Lubomyr siguió allí su vocación sacerdotal, convirtiéndose en sacerdote de la eparquía ucraniana de Stamford, Connecticut, en 1958.

Vivió en Italia durante más de dos décadas, y luego, tras 46 años de ausencia, volvió a su nativa Ucrania.

Hoy, a la edad de 77 años, y ahora cardenal (desde el año 2001), es el arzobispo de Kiev.

En esta entrevista, el cardenal reflexiona sobre la mano de la Divina Providencia en su Iglesia que "se suponía desaparecida".



Cardenal Lubomyr Husar.



Sus padres deben haber sido un ejemplo para usted. ¿Tuvo usted siempre el deseo o el sentido de la vocación?

Lo experimenté a edad muy temprana. Creo que fue antes de los 10 años cuando tuve de alguna manera el deseo de hacerme sacerdote. Por supuesto que entonces, durante la guerra, era muy difícil - sólo se podía soñar en ello - pero, cuando la guerra terminó y, luego, cuando llegamos a Estados Unidos en 1949, fue posible hacer realidad aquel sueño y entré en el seminario tres semanas después de nuestra llegada a Estados Unidos.

¿A una edad tan tierna como los diez años hubo alguna persona o algún acontecimiento que despertara este deseo de ser sacerdote?

Creo que fue el buen ejemplo del sacerdote de la iglesia a la que solía ir mi familia. La iglesia estaba a cargo de los padres redentoristas y ellos trabajaban con mucho celo, predicaban muy bien, cuidaban de los fieles que iban a su iglesia. Siendo un muchacho, fui miembro de la comunidad dedicada a la Madre Santísima en la que nos reunían los padres redentoristas y con la que nos guiaban. Estoy seguro de que esto de alguna manera tuvo que ver con mi vocación.

Usted ahora es responsable de los católicos griegos, no sólo en Ucrania, sino también en la diáspora y muchos de ellos están en Estados Unidos. ¿Siente usted que la Providencia le llevó a Estados Unidos de modo que pudiera conocer su cultura y su gente?

Estoy personalmente convencido de que la historia de nuestra Iglesia en los últimos diría 130 años, desde la época en que la primera oleada de inmigrantes llegó a Estados Unidos, en los años 80 y 90 del siglo XIX, todo este movimiento, que luego se repitió tras la primera y segunda guerras mundiales, fue de alguna manera providencial. Que nuestra Iglesia pudiera establecerse en el Norte y el Sur de América y fuera capaz de sobrevivir los años en que la Iglesia en la patria era perseguida, nos ha ayudado mucho. Creo que hoy hay una cuarta oleada que llega a Estados Unidos y Canadá y encuentra un nuevo hogar para ellos en las iglesias que existen desde hace un siglo.



Sesión conjunta de los obispos católicos de rito latino y greco-católico.



Siento también que de alguna manera es providencial que podamos servir a la comunidad - no sólo a nuestra propia comunidad ayudando a mantener la fe y la tradición - sino que también podamos ser testigos para los demás de la catolicidad verdadera de la Iglesia, la amplitud de la Iglesia, su capacidad de existir en diversas culturas y lenguas y siento que, de alguna manera, esto también es una intervención de la Divina Providencia.

Usted volvió a Ucrania al final del comunismo. ¿Cuál fue su primera impresión al volver a Ucrania?

Visité Ucrania por primera vez en 1990 y de forma muy breve, sólo por diez días. Me encontré con algunos sacerdotes y laicos. La impresión diría que fue de luces y sombras, porque por un lado me enfrenté a la realidad de aquella gente que había pasado un periodo muy, muy duro y, por otro lado, me di cuenta de que a esta gente, debido a lo que habían pasado, les habían hecho un gran daño. He estado de forma permanente en Ucrania durante casi 15 años y me sorprenden, sino todos los días, casi todos. Descubro algo nuevo sobre lo que fue aquella realidad y los efectos y consecuencias que dejó en los corazones de la gente.



Mons.Antal Majnek, obispo de Mukachevo, administrando el sacramento del Orden.



El partido comunista, apoyado por el estado comunista, intentó, de modo muy asiduo y de manera muy refinada, cambiar a la gente, hacer que olvidaran que son criaturas de Dios y convencerlas de verdad que son criaturas del estado, que son completamente dependientes del estado. En otras palabras, intentar que asumieran una naturaleza y una moral diferentes. Esto todavía lo tenemos con nosotros aunque, gracias a Dios, la gente haya en un gran número, mantenido su fe y vaya a la iglesia. Pero vivir una vida cristiana diaria no es fácil para ellos porque han sido educados de modo diferente, contrario a los principios de la moral cristiana.

¿Cuál sería la cicatriz más profunda y persistente que ha dejado el comunismo en los corazones o en el espíritu de la gente?

No sé si podría identificar una en particular, pero, en general, es la falta de confianza en la gente, en los vecinos e incluso en los miembros de la propia familia, porque todo el sistema se apoyaba en el miedo y el miedo consistía en no confiar en nadie.



Mons.Antal Majnek, obispo de Mukachevo.



Usted dijo una vez: "El problema es que el Este - es decir, la tradición bizantina - no conoce Occidente, la Iglesia latina, y Occidente no conoce Oriente". ¿Qué quería decir con ello?

Quería decir eso casi literalmente. En ese sentido, Europa occidental, es decir la cultura latina, y Europa oriental, que básicamente es de cultura bizantina, no se conocen el uno al otro simplemente por circunstancias históricas; no se ha dado el suficiente intercambio.

Puede haber dos razones para ello. Una puede ser una razón externa, la situación política, la división política entre Europa occidental y oriental, que fue muy obvia durante la Guerra Fría, el Telón de Acero. La mentalidad de un "Telón de Acero" ha estado presente durante décadas, quizá incluso siglos. El segundo aspecto es que Europa occidental, especialmente la cultura latina, ha sido también una cultura católica mientras que en Europa oriental, debido a circunstancias que se han desarrollado durante años y siglos, la cultura bizantina se ha identificado primariamente con lo que generalmente se llaman las tradiciones ortodoxas. Hablo aquí de los ortodoxos en sentido confesional. Lo que ha impedido un intercambio fácil entre estas dos culturas, que hoy, en consecuencia, conocemos como Oriente y Occidente.

El Papa Juan Pablo II habló de una Europa con dos pulmones: el bizantino u ortodoxo y el católico. ¿Qué dones puede aportar la Iglesia latina a la bizantina, y la bizantina, o tradición ortodoxa, a la Iglesia católica?

Es necesario hacer aquí una pequeña aclaración porque el aspecto oriental y occidental - o ambos pulmones si usted quiere - no deberían identificarse totalmente con los católicos y los ortodoxos. La mayoría de la gente del este es ortodoxa y la mayoría de la de occidente es católica, sin embargo, hay católicos en las tradiciones orientales, así que no debemos hacer una identificación de esta manera exclusiva.



Mons. Vitaly Skomarovsky, Obispo Auxiliar de Kiev-Zhitomir, administrando el sacramento de la Confirmación en la parroquia de San Nicolás en Kiev.



Pero de lo que el Santo Padre hablaba era de un intercambio de dones, hablando espiritualmente. Creo que hay ciertos aspectos en Occidente y en Oriente, que, si ambas partes los conocieran, enriquecerían Oriente con Occidente y Occidente con Oriente. No sabría identificarlos de modo preciso pero, en general, uno de ellos es la fe. Y creo que deberíamos ser muy conscientes del hecho de que, aunque tengamos dos pulmones, siempre hay un único corazón detrás, y este único corazón es Jesucristo que es reconocido por culturas diferentes de maneras diferentes, pero que esencialmente es el mismo Jesucristo en Occidente y en Oriente. Sin embargo, hay ciertos acentos y creo que se deberían estudiar estos acentos y deberían ser la expresión de este intercambio de dones.

Usted conoció al padre Werenfried, el fundador de Ayuda a la Iglesia Necesitada. ¿Puede decirme cuál ha sido la importancia de Ayuda a la Iglesia Necesitada en la historia de la Iglesia católica griega y cuál es su importancia hoy?

En los años 60, 70 y 80, el padre Werenfried, con Ayuda a la Iglesia Necesitada, la organización que él fundó, amaba a nuestra Iglesia y ayudó a nuestra Iglesia cuando no era popular hacerlo. Se suponía que habíamos desaparecido. Nos habían liquidado. No debíamos ser mencionados oficialmente, pero, en aquel momento, el padre Werenfried estaba dispuesto a ayudar todo lo que pudiera en aquellos días de persecución. Por eso pienso no sólo en la ayuda material ofrecida, sino sobre todo en la ayuda moral que nos dio, su fe en nuestra Iglesia, en su existencia, en su eventual renacimiento. Creo que esto ha sido para nosotros de una importancia capital.



Mons. Julián Voronovs'kyj, obispo de Sambir-Drohobych.



Hoy, por supuesto, la situación es diferente. Hoy Ayuda a la Iglesia Necesitada nos ayuda por ejemplo aún mucho más con ciertos proyectos. Uno de los proyectos más grandes es la Universidad Católica Ucraniana, la única universidad católica en la antigua Unión Soviética. Cuando el Santo Padre Juan Pablo II vino a Ucrania en 2001, pasó junto al lugar donde estaban el seminario y la facultad de teología y donde estaban presentes los representantes de la universidad. Entre ellos estaba el padre Werenfried y el Santo Padre le agradeció expresamente lo que había hecho por nosotros. Creo que, en este sentido, en las nuevas condiciones de libertad y desarrollo de nuestra Iglesia, la labor del padre Werenfried todavía continúa.



Mons. León Dubrawskyj, Obispo de Kamyanets-Podilskyi.


Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para "Dios llora en la Tierra", un programa semanal radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Puede verse el vídeo original completo de esta entrevista.

13 noviembre 2010

El gobierno ruso le da al Patriarcado ortodoxo un templo usado por la Iglesia Católica


A pesar de que desde hace 20 años era reclamada por la comunidad católica, la iglesia de la Sagrada Familia de Kaliningrado, hasta ahora utilizada como Filarmónica, ha sido entregada al Patriarcado de Moscu para que la utilice para fines religiosos. En un durísimo comunicado, el arzobispo católico de Moscú acusa a los ortodoxos de no cumplir con la regla de oro evangélica.


12/11/10

Iglesia de la Sagrada Familia de Kaliningrado.


(InfoCatólica) Además de esta iglesia, al Patriarcado de Moscú se le han entregado otros 18 edificios, varios de ellos pertenecientes a otras confesiones protestantes. Como indica Radio Vaticana la Iglesia de la Sagrada Familia en Kaliningrado, que fue construida en estilo neogótico según un proyecto del arquitecto Friedrich Heitmann en el año 1907, ha sido solicitada por los católicos desde los años 80 en los que ya se congregaban para rezar alrededor de la Iglesia. Posteriormente, en los años 90, a pesar de que el edificio continuaba pertenenciendo oficialmente a la Filarmónica, se permitía a los católicos celebrar la Santa Misa.


Una ceremonia religiosa de nuestros hermanos ortodoxos.


La última vez que se celebro fue en el año 2000. Hace 4 años, cuando los católicos pidieron de nuevo poder celebrar, cuenta el sacerdote Ezhi Stetskiebich, la filarmonica les exigió 3.000 dólares por arrendar el edificio durante tres horas. En mayo de este mismo año de 2010 el actual Arzobispo Católico de Moscú, Mons. Paolo Pezzi, volvió a solicitar el edificio. Los católicos han seguido rezando alrededor de la Iglesia hasta el momento presente.

Ante la flagrante injustica de estos hechos. Mons. Pezzi ha hecho publico un comunicado oficial protestando por el atropello, pidiendo que se reconsidere la decision tomada y anunciando que tomará las medidas legales que correspondan en los tribunales locales e internacionales. Además se ha lamentado de que la postura que ha tomado en este asunto el Patriarcado Ruso “va a causar un daño irreparable en las relaciones interconfesionales” ya que no cumple la llamada regla de oro evangelica: “Por tanto, tratad a los demas como querríais ser tratados por ellos, esta es la Ley y los Profetas” (Mateo 7, 12).

Por su parte, el Patriarcado Ruso, cuya postura oficial es que no se pueden dar a la Iglesia Ortodoxa edificios provenientes de otras confesiones ha manifestado que en este caso la situacion es distinta porque corresponde a los intereses de los habitantes de la región. Posteriormente, el Patriarca Kirill también ha hecho publico un comunicado agradeciendo al gobernador de Kalinigrado la entrega de los 19 edificios. En ese comunicado no hace la menor referencia a la protesta del Arzobispo Católico.



Comunicado Oficial del Metropolita de la Archidiócesis Católica de la Madre de Dios, Mons Paolo Pezzi


Monseñor Paolo Pezzi.


En los últimos días, tanto en los medios de comunicación rusos como en los extranjeros, se ha publicado la noticia de que la Duma de la Región de Kaliningrado ha aprobado en segunda instancia un proyecto de ley sobre la entrega en propiedad de 15 edificios "de tipo religioso" a la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú.

El proyecto de ley fue elaborado, de acuerdo con las más sofisticadas técnicas del trapicheo, en secreto. Por supuesto que no ha habido la mas mínima intención de realizar ningún debate publico, pero es que además ni siquiera se ha consultado a las partes interesadas, es decir a las organizaciones religiosas rusas no pertenecientes al Patriarcado Ortodoxo de Moscú.


Metropolita Kiril de Smolensko y Kaliningrado ahora Patriarca de Moscú y de Todas las Rusias.


Teniendo en cuenta la historia de Prusia Oriental, que en los años de posguerra pasó a ser la actual región de Kaliningrado, es evidente que es imposible encontrar en estas tierras ni una sola Iglesia Ortodoxa construida antes de la guerra. Esto hace que la decisión de la Duma Regional sea especialmente controvertida ya que conlleva un gran número de hechos contra toda razón facilmente detectables.Tal falta de responsabilidad en la toma de decisiones es sin duda lamentable.

El hecho de que entre los quince edificios se encuentre la antigua iglesia católica de la Sagrada Familia, hoy en día utilizada por la Filarmónica Regional, cuya devolución ha sido solicitada sin éxito durante casi 20 años por la actual comunidad católica parroquial del mismo nombre, me impulsa a elevar mi voz en defensa de los intereses legítimos y la dignidad de mis fieles de Kaliningrado.



Iglesia de la Sagrada Familia de Kaliningrado.


Como es sabido, después de su inclusión en la Unión Soviética, el territorio de la antigua Prusia Oriental fue casi completamente abandonado por sus antiguos habitantes y se realizó una nueva implantación de pobladores procedentes de diferentes regiones del vasto país del ganador.

No pocos de los que en la postguerra repoblaron esta zona provenían de regiones de la Unión Sovietica de población tradicionalmente católica. Ellos, al igual que otros de sus conciudadanos que respondieron a la llamada a participar en la reconstrucción de esta región devastada por la guerra, representan al pueblo-ganador, que tomó posesión del territorio de la antigua Prusia Oriental, sobre la base de acuerdos internacionales bien conocidos.

Ellos, como todos los otros repobladores de la posguerra, reconstruyeron con su trabajo esta región agricola y durante décadas se ocuparon de multiplicar su riqueza y prosperidad. Entre ellos se cuentan muchos veteranos de guerra y trabajo. Todo esto debe tenerse en cuenta al considerar el futuro de la "herencia de Prusia." Incluyendo los edificios "de tipo religioso".

¿Cómo es posible que tanto los antiguos repobladores de confesión católica que han puesto toda su vida al servicio de su nueva "patria chica" como sus descendientes sean ahora considerados por los órganos de decisión de la Duma de Kaliningrado como ciudadanos de segunda clase, cuyos intereses legales garantizados por la Constitución de la Federación de Rusia, pueden ser ignorados con tan pasmosa facilidad?

Estoy convencido de que se va a tomar una decisión profundamente equivocada, fruto de una injusticia flagrante, que deberá ser reexaminada de nuevo teniendo en cuenta los intereses de todas las comunidades religiosas cristianas representadas en la zona.

Es además lamentable constatar que la posición claramente evasiva adoptada en todo este asunto por la diócesis de Kaliningrado perteneciente al Patriarcado de Moscú, va a causar un daño irreparable en las relaciones interconfesionales que hemos construido no sin éxito, a pesar de las grandes dificultades, en los últimos años.

"Por tanto, tratad a los demas como querríais ser tratados por ellos, esta es la Ley y los Profetas. " (Mateo 7, 12). No se equivoca quien sigue este consejo del Salvador. La otra alternativa es comportarse segun describe Valdimir Solovev la lógica moral de los “hotentotes”: “Yo he robado una vaca, esto es bueno. Me han robado una vaca, esto es malo” ¡Que no pueda decirse esto de nosotros!

Hay todavía otro hecho triste que no puedo dejar de mencionar en este momento: Muchísimos de los comentarios y observaciones que han acompañado al debate en los medios de comunicación sobre la transferencia de la propiedad de estos edificios religiosos al Patriarcado de Moscú, dan testimonio de que las semillas de la calumnia, desconfianza, xenofobia y mitología pseudopatriótica profusamente sembradas por los medios de comunicación en los años 90, dan ahora sus frutos venenosos. El Proverbio ruso dice que “sembrando con cardos, el maiz no crece”. Realmente muchos de los mencionados comentarios contienen signos claros de "incitación al odio nacional y religioso" y causan un daño considerable a la unidad del gran estado multinacional que es Rusia. Un país no se hace fuerte por las ambiciones de sus "ideólogos" (sean ellos seglares o clérigos), ni por sus pretensiones de exclusividad, sino por la atmósfera de paz, confianza, armonía y responsabilidad mutua que reina entre sus ciudadanos. Sólo este campo puede aportar buenos resultados.



Monseñor Paolo Pezzi, en un encuentro con Benedicto XVI.


A pesar de todo eso, no quisiera perder la espereranza de que a aquellos a quienes Dios y el pueblo ruso han encargado impartir justicia y legalidad, es decir, los hombres del Estado y de la Iglesia, encuentren las fuerzas y la capacidad necesaria para afrontar una situación tan cargada de consecuencias como es esta de Kaliningrado. Todo por culpa de algunos funcionarios poco sabios y con una deficiente formación, que han actuado con un celo irracional, y tambien de aquellos que les han incitado a la imprudencia o les han animado con su silencio.

Por nuestra parte nos sentimos obligados, en base a los hechos, a proteger los intereses legítimos y la dignidad civil de los católicos de la región de Kaliningrado, por todos los medios que nos proporcionen los instrumentos jurídicos internacionales, la Constitución y las leyes de la Federación de Rusia.
Con la esperanza de la resolución sensata y razonable de un malentendido
Metropolita de la Arquidiócesis de la Madre de Dios en Moscú,
+ Arzobispo Paolo Pezzi

02 noviembre 2010

El Papa a los rumanos: hay que curar las heridas del comunismo


La familia y la educación, claves para la regeneración social y moral





CIUDAD DEL VATICANO, jueves 21 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Las heridas profundas dejadas por décadas de comunismo en Rumanía deben curarse a través de la recuperación de los valores y de la reconstrucción del tejido social.

Así lo afirmó el Papa Benedicto XVI al recibir hoy en audiencia a Bogdan Tătaru-Cazaban, nuevo embajador de Rumanía ante la Santa Sede, al presentar éste sus Cartas Credenciales.



Benedicto XVI y Bogdan Tătaru-Cazaban, nuevo embajador de Rumanía ante la Santa Sede.



El país balcánico ha emprendido un proceso de reconstrucción, observó el Papa, aunque sigue habiendo muchas heridas abiertas, un desafío que es necesario afrontar con justicia y al mismo tiempo con caridad.

“La gestión de la herencia dejada por el comunismo es difícil a causa de la desintegración de la sociedad y del individuo que ha favorecido esa ideología”, reconoció el Pontífice.

Por eso, añadió, es necesario “acometer la difícil tara de ordenar de forma justa los asuntos humanos haciendo un buen uso de la libertad. Y la verdadera libertad presupone la búsqueda de la verdad, del bien, y se realiza precisamente reconociendo y haciendo lo que es oportuno y justo”.


Bogdan Tătaru-Cazaban regala un icono a Benedicto XVI.


Uno de los primeros requisitos para la reconstrucción del tejido social, afirmó el Papa, es apoyar a la familia. “Se deben hacer todos los esfuerzos para que cumpla su función de fundamento de la sociedad”.

Otro es el de la educación en valores, aseguró el Papa. “En presencia de grandes ideales, los jóvenes aspiran a la virtud moral y a una vida abierta a los demás a través de la compasión y de la bondad”.

“La familia y la educación son el punto de partida para combatir la pobreza y contribuir así al respeto de cada persona, al respeto de las minorías, al respeto de la familia y de la propia vida. Ellas son el terreno donde se enraízan los valores éticos fundamentales y donde puede crecer la vida religiosa”, añadió.


Benedicto XVI con Bogdan Tătaru-Cazaban y su esposa.

“Los nuevos desafíos a los que hay que enfrentarse son muchos si se quiere evitar que su sociedad no se base únicamente en la búsqueda del bienestar y en el afán de beneficio, consecuencias comprensibles después de un periodo de más de 40 años de privaciones”.

Al contrario, afirmó, “deben prevalecer ante todo la integridad, la honradez y la rectitud. Estas virtudes deben inspirar y conducir a todos los miembros de la sociedad para una buena gestión”.

Uno de estos retos es la realidad multicultural y multiétnica de Rumanía. “Semejante variedad puede verse como un obstáculo a la unidad nacional, pero puede ser vista también como un enriquecimiento de su identidad al constituirse en una de sus características”.

“Debe hacerse de modo que cada individuo tenga su lugar legítimo en la sociedad por encima de esta variedad, y respetándola”, dijo el Papa al nuevo embajador.

Católicos y ortodoxos

Otro de los temas que el Papa abordó durante su discurso fue la relación entre católicos y ortodoxos, y entre comunidades religiosas en general, que “también se ha visto afectada por estas décadas oscuras y algunas de estas heridas aún hoy siguen vivas”.


Juan Pablo II y el Patriarca Teoctist de Rumanía en la Plaza de San Pedro el 07 de octubre de 2002.


“Estas requieren ser tratadas por medios que sean aceptables para cada una de las comunidades. Es necesario, en efecto, reparar las injusticias heredadas del pasado, sin tener miedo a hacer justicia”.

Benedicto XVI sugirió un doble enfoque para este diálogo: por un lado, “a nivel estatal, favoreciendo un diálogo auténtico entre el Estado y los diferentes responsables religiosos, y por otra parte, alentando relaciones armoniosas entre las diversas comunidades religiosas de su país”.

En este punto subrayó la importancia del diálogo ecuménico con los ortodoxos, que son el grupo mayoritario en el país, así como la buena disposición de la Iglesia católica.




Juan Pablo II y el Patriarca Teoctist de Rumanía se abrazan muy cordialmente en la Plaza de San Pedro de Roma.



La Iglesia “ve en el diálogo ecuménico un camino privilegiado para volver a encontrar a sus hermanos en la fe y para construir con ellos el Reino de Dios, respetando la especificidad de cada uno”.

“El testimonio de la fraternidad entre católicos y ortodoxos, en un espíritu de caridad y de justicia, debe prevalecer sobre las dificultades y abrir los corazones a la reconciliación”, exhortó el Papa.

En este sentido, subrayó la importancia de la visita, hace ya unos diez años, del papa Juan Pablo II a Rumanía.

El diálogo ecuménico, concluyó el Papa, “no dejará de ser un fermento de unidad y de concordia no solo para su país sino también para Europa entera”.

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Benedicto XVI recibe al primer ministro de Rumanía
Sep 16, 2009


El papa Benedicto XVI ha recibido al primer ministro de Rumanía, Emil Boc. Durante el encuentro el primer ministro y Benedicto XVI han intercambiado regalos oficiales.



Benedicto XVI con Emil Boc, primer ministro de Rumanía, acompañado de su séquito.


El primer ministro y otros altos cargos del gobierno de Rumanía también se reunieron con el cardenal Secretario de Estado, Tarcisio Bertone, para tratar algunos de los problemas que afectan a su país.

Emil Boc aprovechó la visita para invitar al Papa y al cardenal Bertone a visitar Rumanía.



Benedicto XVI recibe al primer ministro de Rumanía.


Benedicto XVI recibió en audiencia a Bogdan Tătaru-Cazaban, nuevo embajador de Rumanía ante la Santa Sede.






Al final de la Misa de Acción de Gracias por la canonización de san Josemaría Escrivá de Balaguer, el Papa Juan Pablo II recibió en audiencia pública al Patriarca ortodoxo Teoctist de Rumania.


El jefe de la Iglesia Ortodoxa de Rumania, el Patriarca Teoctist (07 feb 1915 -30 julio 2007), ayudó a comenzar a sanar el cisma entre las iglesias oriental y occidental del cristianismo -que existe desde hace más de mil años-, cuando invitó al Papa Juan Pablo II a Rumania en 1999.


Los devotos de san Josemaría Escrivá de Balaguer recuerdan el histórico encuentro entre Juan Pablo II y el Patriarca Teoctist de Rumanía en la Plaza de San Pedro, que se celebró al día siguiente de la canonización del Fundador del Opus Dei(07-10-2002).


VIZITA PAPA LA BUCURESTI.


Rumänien: Unitate.


Scurt istoric Papa Ioan Paul al -II lea.




César Vidal analiza la figura de Ceaucescu con Roberto Villa y el periodista Viktor Cheretsky.


Juicio y ejecución del dictador rumano Ceaucescu y su esposa.
En Rumanía, para aprender de todos


Seis profesionales jóvenes llegaron a Rumanía para comenzar la labor apostólica del Opus Dei, procedentes de España, México, Francia, Austria y Chile.

25 de octubre de 2010


Sofía, Maripi y Nathalie frente a una típica iglesia rumana.


Pero ¿por qué Rumania?, es la primera pregunta que nos hacen, cuenta la abogado chilena de Valdivia, Sofía Vio.

Les impresiona muchísimo que no vengamos a hacer negocios sino a “hacernos una rumana más”, agrega. Creo que esto lleva a las rumanas a tenernos un gran cariño y a creer que ellas también pueden hacer algo por su patria y por los demás, porque son muchos los que sólo esperan una oportunidad para dejar el país. A San Josemaría le hacía mucha ilusión el apostolado en los países de Europa del Este.

¿Qué sentiste cuando te propusieron ir a hacer el Opus Dei en Rumania?

Sobre todo sorpresa y una gran responsabilidad. En el Opus Dei he aprendido que hasta lo más pequeño en nuestra vida tiene una resonancia eterna, y que es precisamente allí donde nos espera el Señor. Utilizando palabras de San Josemaría, Dios nos espera “hasta en la mirada menos intensa”.

Yo soñaba con que el mensaje de Cristo llegara a más almas, y si, para que llegara a Rumania era necesario trasladarme allí, estaba dispuesta a hacerlo.

Al llegar a Bucarest, ¿con qué escenario se encontraron?

El pueblo rumano es muy acogedor. Es fácil entablar conversación con la gente en la calle, en el metro, o donde sea. Los rumanos hablan muchos idiomas, y si no encuentras una lengua en común, la buena voluntad lo suple todo.

En una ocasión tenía que llegar a un sitio que no conocía, me subí al metro y estando ya arriba me di cuenta de que no me servía; entonces le pregunté a una chica cómo llegar a tal lugar. Me explicó que tenía que hacer una combinación de metro, caminar… Intenté retenerlo todo. Para mi sorpresa, cuando bajé del vagón, me hablaron desde atrás: era la misma chica, que me dijo, “es que yo tengo una hermana que vive por allí, y pensé que te puedo acompañar y de paso ver a mi hermana”.


Disfrutando la naturaleza con las nuevas amigas.


Conseguir trabajo no ha sido tan difícil debido a la gran demanda de idiomas que existe, constata Sofía. Unas dan clases, otras trabajan en empresas. Su mayor anhelo es “hacerse rumanas”, como sugería San Josemaría a todos los que partían a otros países, pero están conscientes de que no es algo que se alcance de un día para otro.

Comenzando por el idioma, dice, que sin ser muy difícil tampoco es fácil; las costumbres, las maneras de actuar o hablar son diferentes, pero nuestras amigas nos han ido enseñando: por ejemplo, que nunca se compran o se regalan flores en número par. A menudo las invitamos a cocinar con nosotras, especialmente a Maia, que ha sido de gran ayuda para aprender a preparar la comida rumana.

Siendo Rumania un país mayoritariamente ortodoxo, ¿les dificulta esto el hacer amigas?

No. La mayoría de mis amigas son ortodoxas, pero casi no les pregunto la religión. Para ellas, ser rumanas es sinónimo de ser ortodoxas. Para mí, es muy importante que comprendan que no busco “su conversión” sino que vivan con coherencia su fe cristiana. Que sean mejores ortodoxas. Y luego, si Dios les da el don de la plenitud de la fe, que sepan responder en conciencia.


En un paseo por el bosque con sus amigas rumanas.


Muchos católicos rumanos son del rito oriental. ¿Ha sido esto un obstáculo?

En lo absoluto, en la medida en que se les explica y entienden que la Obra no tiene un rito determinado, sino que es universal, afirma Sofía. Por ahora, todo lo hacemos en rito latino, ya que tanto nosotras, como el sacerdoteque nos atiende, somos de rito latino; pero el mensaje de la Obra está por encima de un rito, es un mensaje de santificación en medio del mundo, en el trabajo profesional y en las circunstancias personales de cada uno. Así lo demuestran lugares como el Líbano, donde ya hay gente de la Obra de rito maronita.


Sofía y dos amigas en las calles de Bucarest.


En este sentido, me impresionó el comentario de una amiga greco-católica. Hablábamos sobre los íconos, que dentro del rito oriental significan mucho más que una imagen para un latino. Le conté que San Josemaría nos había enseñado a mirar las imágenes de la Virgen con las que nos encontráramos, con un mirar que es hablar. A lo que ella contestó diciendo que en realidad, después de haber leído los escritos de San Josemaría, se había dado cuenta de que su pensamiento era mucho más oriental de lo que nosotras mismas nos imaginábamos. “Así son los santos, me decía, transmiten a Cristo, por encima de los ritos.”

Yo me quedé asombrada de cómo San Josemaría nos va allanando el camino, y cómo hasta en estos pequeños detalles, ha sido fiel al espíritu universal que Dios le entregó.

Juan Pablo II se refirió a Rumania como “el jardín de la Virgen”. Sin embargo, las devociones marianas son diferentes a las nuestras.

Efectivamente son diferentes, y creo que podemos aprender muchísimo de ellos. Por ejemplo, la naturalidad con que la gente tiene imágenes de la Virgen en sus casas, en los lugares de trabajo, o en las tiendas.


El Papa Juan Pablo II en su visita a Rumanía.


Alguna vez suelo ir a rezar a una iglesia cercana a mi casa, y me conmueve ver el continuo fluir de personas, de todas las edades. A cualquier hora, hacen un alto en su camino, para entrar en la iglesia y besar las imágenes de nuestra Señora, se arrodillan a sus pies para pedir o agradecer, con una fe que se toca.

¿Qué recuerdo dejó Juan Pablo II con su visita a Rumanía?

Juan Pablo II dejó un surco muy grande en todos los rumanos. El año pasado, cuando se cumplieron 10 años de su visita, en todas las iglesias católicas se organizaron exposiciones fotográficas u otro tipo de actividades para conmemorarlo.


Quizá lo que más recuerden es el llamado a la unidad de la iglesia que brotó espontáneamente de los asistentes al finalizar un encuentro multitudinario con católicos y ortodoxos: de modo inesperado, todos comenzaron a gritar "¡unidad, unidad, unidad!". Espero que pronto sea no sólo un recuerdo sino también una realidad.

23 septiembre 2010

Viaje ecuménico de las reliquias de ocho santos por el río Volga





Barco capilla “Padre Werenfried”.



Moscú (Federación Rusa), 23 Set. 10 (AICA)

Un barco-capilla llevando a bordo las reliquias de santos y mártires del primer milenio de la Iglesia, antes de la división introducida en la Iglesia por el Cisma de Oriente, realizó un histórico viaje ecuménico de más de tres mil kilómetros, desde la desembocadura del río Volga hasta Moscú.



El monje premonstratense Werenfried van Straaten.



La embarcación se llama “Padre Werenfried”, nombre del fundador de la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el monje premonstratense Werenfried van Straaten.



santa Ana.



El fundador de AIN fue el promotor de la iniciativa de transformar los barcos en capillas para permitir celebrar en los lugares donde no había iglesia.




Las reliquias, que fueron un regalo de la Iglesia católica a la Iglesia ortodoxa rusa, pertenecen a santos importantes para las dos Iglesias: san Juan Bautista, santa Ana, el apóstol san Bartolomé, los mártires san Esteban y san Lorenzo, san Jorge, san Juan Crisóstomo y san Cirilo, misionero que evangelizó a los pueblos eslavos.



san Lorenzo.



AIS informó que el Patriarca de Moscú y toda Rusia, Kiril, dio su bendición al viaje.

Antes de zarpar, se celebró una divina liturgia en el puerto de Kirovskij, Volgogrado, presidida por el Metropolita Germán, de Volgogrado y Kamishin. También participó el primer secretario de la representación de la Santa Sede en la Federación Rusa, monseñor Visvaldas Kulbokas, quien entregó las reliquias.


El apóstol san Bartolomé.



Por su parte, el nuncio apostólico en la Federación Rusa, monseñor Antonio Mennini, envió una carta en la que expresa su esperanza de que los que viven en regiones difíciles, como las afectadas por la sequía y los recientes incendios de este verano, encuentren apoyo y consuelo en esta visita.



san Esteban.



Durante el recorrido, se detuvo en varias ciudades, como Saratov, Kazan y Novgorod, y en muchos centros más pequeños, para permitir al máximo número de personas venerar las reliquias.



san Jorge.



A bordo siempre hubo un sacerdote ortodoxo para celebrar la divina liturgia en la capilla de la embarcación, dedicada a san Vladimiro, príncipe de la Rus de Kiev, actual Ucrania, que bautizó y dio el nombre a Rusia.



san Juan Crisóstomo.



Luego de recorrer diversos pueblos, el barco llegó a Moscú para pasar el invierno.



san Cirilo, misionero que evangelizó a los pueblos eslavos.



Peter Humeniuk, jefe de la sección rusa de Ayuda a la Iglesia que Sufre (AIS), dijo a un medio local que el viaje de este barco es "un catalizador del diálogo entre la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica", y cree que el recorrido tuvo un profundo impacto simbólico. “Desde los primeros días del cristianismo, la Iglesia ha sido vista como una nave, un ‘áncora de salvación’”, explicó.



san Juan Bautista.




“Las reliquias de aquellos santos de la época en la que la Iglesia todavía era indivisa serán un potente recordatorio de esos tiempos en los que se creó esta imagen de la Iglesia y los cristianos todavía estaban unidos”, añadió.

28 marzo 2010

Un nuevo Carmelo en Siberia


OMPRESS-RUSIA (28-03-10) El obispo de Novosibirsk, Mons. Joseph Werth, ha bendecido recientemente el monasterio de las Carmelitas Descalzas de la Resurrección de Cristo de esta ciudad, la tercera más grande de Rusia después de Moscú y San Petesburgo, en el transcurso de una solemne celebración que contó con la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Antonio Mennini.



El obispo de Novosibirsk, Mons. Joseph Werth en la bendición del Carmelo.


A pesar del frío de Siberia un gran número de invitados abarrotaron la capilla durante la eucaristía que estuvo concelebrada por varios sacerdotes y en la que el Nuncio de su Santidad, que se trasladó desde Moscú para la ocasión, pronunció la homilía e hizo entrega de la Bendición Apostólica del Papa Benedicto XVI a la comunidad.

Particularmente significativa fue la presencia de dos sacerdotes ortodoxos de la diócesis vecina, que trajeron, como regalo de su obispo a la comunidad, una reliquia de uno de los antiguos padres del monasterio de Kiev-Pechersk que fue colocada en el altar junto a las reliquias de Santa Teresa de Jesús y de San Rafael Kalinowski. El monasterio de Kiev-Pechersk es venerado como la cuna del monacato ruso, y el santo monje-diácono, San Martirii, está entre los santos venerados por ambas iglesias católica y ortodoxa.



Monseñor Antonio Mennini con Vladímir Putin en Moscú.



La presentación de la reliquia en el Carmelo constituyó un hermoso gesto ecuménico, al que Nuncio Mennini aludió en su homilía comparando tanto al Carmelo como a la reliquia con el grano de mostaza, a la vez que rezó por el crecimiento de la unidad entre ambas Iglesias. Además, Mons. Antonio Mennini, recordó que este Carmelo, escondido en medio de Rusia, está dedicado a la oración por esta unidad.

Precisamente este monasterio acogió, cuando todavía se estaba construyendo, el 25 de marzo del año 2009, la primera profesión solemne de una carmelita en territorio ruso.

Esta religiosa, la hermana Cristina de la Santísima Madre de Dios, nació en Vladivostok y fue bautizada durante sus años de estudio en Moscú.

Se graduó como violinista de conciertos en el conservatorio de la capital rusa y fundó una orquesta de cámara en su parroquia natal para conciertos de música religiosa.

En el año 2003, ingresó en el Carmelo de Novosibirsk, donde pronunció los votos simples en 2006. Y en marzo de 2009, emitió su profesión solemne.

Aquella ceremonia estuvo presidida por el obispo Werth y concelebrada por nueve sacerdotes en la capilla del entonces inacabado Carmelo.

Participaron los seminaristas, representantes de las seis comunidades religiosas y varios fieles de la localidad, algunos ortodoxos y protestantes, que mantienen una buena amistad con la comunidad carmelitana.

Monseñor Mennini envió entonces un mensaje y la bendición del Papa Benedicto XVI.