06 junio 2010




Medvédev promulga la ley sobre la instauración del Día de la Cristianización de Rusia como fiesta nacional


Moscú, 1 de junio de 2010, RIA Novosti. El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, promulgó la ley que establece el 28 de julio, Día de la Cristianización en Rusia, informó hoy la oficina del Kremlin.


El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev.


"La ley federal establece como fecha conmemorativa este importante acontecimiento histórico que tuvo una influencia significativa en el desarrollo social, espiritual y cultural de los pueblos de Rusia y en la consolidación del Estado", dice el comunicado difundido a la prensa.

La iniciativa de declarar este día como feriado nacional fue propuesta por la Iglesia Ortodoxa de Rusia que designa el 28 de julio para la conmemoración del Príncipe Vladímir I el Grande que inició la cristianización de la Rusia pagana.

La ley fue aprobada el pasado 21 de mayo por la Duma de Estado (cámara baja del parlamento ruso), y luego, ratificada por el Consejo de la Federación (cámara alta), el 26 de mayo.



Monumento de bronce de conmemoración del Milenio de Rusia, situado en el interior del Kremlin de Veliki Nóvgorod.



El príncipe Vladímir rechazó el paganismo y fue bautizado a los 30 años de edad, en el año 988, en Quersones, ciudad bizantina, en la costa del mar Negro, que actualmente es una de las ciudades de la península de Crimea.

Tras el bautizo, Vladímir inició la cristianización de la Rusia pagana, lo que tuvo un significado singular para su vida espiritual, política y cultural. Así, Rusia se convirtió en uno de los aliados principales del Imperio Bizantino, y la religión única contribuyó a la consolidación de los principados aislados, la alfabetización del pueblo y al desarrollo de las artes.




Vladímir Sviatoslávich el Grande.




El 28 de julio se celebra en Rusia el Día de la Cristianización de la antigua Rus, la que este año tiene el estatus de fiesta nacional. La Iglesia Ortodoxa Rusa venera en este mismo día al santo príncipe apóstol, Vladimir, cristianizador de la antigua Rus en el año 988.




El bautismo de Vladímir, un fresco de Víktor Vasnetsov.



La nueva fiesta rusa es un buen motivo para meditar no solo en la opción histórica de los antepasados, sino también en la determinación el camino propio. Así obró justamente hace más de mil años el Gran Príncipe Vladimir Sviatoslavovich. Según un cronista, dos años antes de aquella decisión histórica, Vladimir se entregó al estudio de las religiones fundamentales de Europa y de Asia occidental.

En un comienzo, el líder de la Antigua Rus invitó a Kiev a sabios de distintos países, para luego enviar al extranjero a emisarios propios con el objeto de estudiar las religiones. Como resultado, el Gran Príncipe se formó una noción cabal de los tipos fundamentales, como dirían hoy geopolíticos, de la civilización mundial.



Fresco/Icona que representa el bautismo de Kiev, en la Iglesia Ucrania Grecocatólica de San José el Degollado de Chicago.



La embajada rusa que había visitado Bizancio quedó asombrada con la belleza de los oficios religiosos en la Catedral de Santa Sofía de Constantinopla. "No sabíamos donde estábamos; si en la tierra o en el cielo", informaron al Gran Príncipe. Un antiguo cronista señaló que aquello justamente determinó la opción del príncipe Vladimir a favor del cristianismo. Sin embargo, hablando de aquellos hechos, el cronista omite algunos detalles sustanciales. Resulta que, en aquel tiempo, en la antigua Rus y en Kiev mismo habían ya iglesias cristianas y, por consiguiente, feligreses, y sus pastores, los sacerdotes.

Los templos ortodoxos habían sido construidos por la Gran Princesa Olga, abuela de Vladimir. Los cristianos en la antigua Rus habían aparecido mucho antes. Según testimonios de cronistas helenos antiguos, a mediados del siglo I, en un bote pesquero arribó a Jerson el apóstol Andrés. Investigaciones históricas contemporáneas revelan que no solo estuvo en los lugares donde más tarde iba a ser construido Kiev, sino que, además, llegó hasta el noroeste de Rusia. Desde Novgorod navegó por el río Voljov hasta el lago de Ladoga y seguidamente hasta Valaam. En su camino, a través de toda la antigua Rusia convirtió a la fe cristiana a millares de paganos.

Las ruinas de Quersonesos: el lugar donde las iglesias rusa y ucraniana nacieron.



En esencia, ante el Gran Príncipe Vladimir, con el que la antigua Rus alcanzó el poderío y la prosperidad, estaba planteada la tarea de dar cima a la cristianización del país. Estudiando la fe y las costumbres de los Estados vecinos buscaba las vías de desarrollo que se ajustaran más a las aspiraciones espirituales de su pueblo. Y un modelo para él fue el reino ortodoxo de Bizancio.

La cristianización de Rusia determinó el destino histórico del país, razón por la que esta efemérides se convirtió en fiesta estatal. Es relevante no solo para aquellos rusos que se consideran creyentes ortodoxos, sino para todos los rusos, independientemente de su fe o religión, considera monseñor Gueorgui Zavershinski, jefe del servicio de comunicaciones del departamento de relaciones Exteriores de la Iglesia Ortodoxa Rusa.



Pintura de Vasili Perov que ilustra las reuniones clandestinas de cristianos en el Kiev pagano.




Resulta que, con la cristianización de la antigua Rus se hizo una opción histórica. Esta opción determinó el desarrollo del país por muchos siglos. La cultura y las tradiciones que tenemos hoy es el fruto de la elección hecha por el príncipe Vladimir.

El bautismo es el nacimiento espiritual del ser humano. Pero, en este caso fue la autodeterminación de todo el pueblo, hecha en la persona del gobernante. El bautismo es además la opción de un modelo cultural determinado, de un modelo de desarrollo del pueblo. Pero, en el caso individual, es la opción hecha por la persona como personalidad, con el objeto de organizar su vida, explica el prelado.

El camino hasta la fiesta nacional de la Cristianización de la antigua RUS, que en adelante se celebrará el 28 de julio fue trazado en 1988. Entonces fue celebrado solemnemente el milenio de la Cristianización de Rusia. En aquellos días parecía que se había desplomado el muro que separaba al pueblo de su pasado histórico. El estatus de fiesta nacional, instituido este año, revela que, en la conciencia de la sociedad, la Iglesia es la misma que fuera desde los tiempos del santo príncipe Vladimir, a saber, el sostén espiritual de las Patria.




Ivan Eggink representa en su pintura a Vladímir escuchando a los sacerdotes ortodoxos, mientras que el enviado papal espera a un lado con gesto descontento.



En Rusia por primera vez se celebra una nueva fecha conmemorativa, el Día del ‘Bautismo de Rusia’, establecida para recordar el bautizo de los habitantes de Kiev en 988, que fue el inicio de un largo proceso de adopción del cristianismo por las ciudades y pueblos de la antigua Rusia.

La nueva fecha fue designada oficialmente el pasado 1 de junio, cuando el presidente ruso, Dmitri Medvédev, promulgó la ley que establece el 28 de julio como el Día del ‘Bautismo de Rusia’. Los principales actos festivos tienen lugar en Moscú, en la Plaza Roja, en muchas iglesias capitalinas y en la plaza Púshkinskaya. La fecha se celebrará con exposiciones especiales, conciertos y ceremonias religiosas.

También se trata de un día señalado en Ucrania, donde hace 1022 años tuvo lugar el bautismo de los habitantes de Kiev, la capital de la antigua Rusia. Algunas misas y ceremonias tienen lugar en la ciudad de Sebastopol, en el territorio del antiguo Quersoneso, donde supuestamente fue bautizado el Gran Príncipe Vladímir, quien inicio el proceso de cristianización de Rusia.



‘El bautismo de la Rus’, un fresco de Víktor Vasnetsov.



Antes del fin del siglo X, Rus de Kiev era un Estado pagano. El Gran Príncipe Vladímir decidió instalar una nueva religión en el país que pudiera unir al pueblo mejor que los primitivos cultos paganos. Las crónicas históricas cuentan que Vladímir envió representantes para que estudiaran las religiones de diferentes naciones vecinas cuyos delegados habían estado urgiéndole para abrazar sus respectivas confesiones.

Según una anécdota apócrifa, los enviados informaron de que la religión de los musulmanes no era deseable debido a su tabú respecto a las bebidas alcohólicas y el cerdo. Supuestamente, Vladímir comentó: “El beber es la alegría del Rus”. Las fuentes rusas también describen las consultas de Vladímir con los enviados judíos, pero su religión también fue rechazada en última instancia, debido a que su pérdida de Jerusalén era una evidencia de que habían sido abandonados por Dios.

Finalmente, Vladímir se decidió por el cristianismo, ya que sus enviados quedaron impresionados por los rituales de la Iglesia Bizantina. Además, no hay que subestimar en su decisión el hecho de que la alianza con los bizantinos le daba más ventajas políticas.



‘El bautismo de los Kieveses’, una pintura de Klavdi Lébedev.



El propio Gran Príncipe fue bautizado, según las diferentes versiones, en Constantinopla o en Quersoneso en el año 987 o 988. Después Vladímir bautizó a sus súbditos en la capital de su principado, Kiev. En los años posteriores otros bautismos en masa se realizaron en diferentes ciudades y colonias de la Rusia antigua.

La instauración de la nueva fecha conmemorativa provocó opiniones encontradas en la sociedad rusa. Algunos sectores sociales manifestaron su indignación por el hecho de que la Iglesia irrumpa en la vida civil. El Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Kiril, destacó que el pueblo ruso se formó bajo la influencia de una fuerte tradición religiosa, iniciada con el bautismo de los Kieveses, y agregó que “al rechazar el significado histórico de la Cristianización de Rusia, rechazaríamos el pilar, la base de nuestra civilización”.






En Rusia se celebra una nueva fecha conmemorativa, el Día del ‘Bautismo de Rusia’




28 mayo 2010

Turkmenistán: el Gobierno reconoce oficialmente la Iglesia católica

La comunidad aún no posee un templo propio




ROMA, viernes 16 de julio de 2010 (ZENIT.org).- El Gobierno del Turkmenistán ha reconocido oficialmente la Iglesia católica.


Bandera de Turkmenistán.


“Es una gran alegría y una gran esperanza”, confesó a Fides padre Andrzej Madej, Superior de la Missio Sui iuris de Turkmenistán.

La comunidad católica turcomana cuenta apenas 100 fieles sobre un total de casi 5 millones de habitantes – el 90% musulmanes –, y afirma que el reconocimiento es “un paso decisivo para la historia de la Iglesia en el país”.

El padre Madej recibió en marzo pasado una comunicación del Ministerio de la Justicia turcomano y por el “Consejo para las Religiones”, organismo gubernamental existente en la República.

La Iglesia está ahora autorizada a tener una “presencia pública” oficial, con todos los beneficios que ello comporta.



Monseñor Antonio Lucibello.


Desde el 17 de julio, el Nuncio Apostólico en Turquía y Turkmenistán, monseñor Antonio Lucibello, visitará el país para reunirse con los representantes del Ministerio de Exteriores y del Ministerio de Justicia, para expresar la satisfacción de la Santa Sede por la decisión y ratificando los pasos llevados adelante.

En Turkmenistán, además de los cerca de 100 bautizados, hay 30 catecúmenos y un grupo de “simpatizantes de la fe cristiana”, asistidos por dos sacerdotes y un diácono, misioneros Oblatos de María Inmaculada como el padre Madej.

El país no tiene iglesias católicas, destruidas por los revolucionarios soviéticos a partir de 1920. Hasta el momento actual, las comunidades religiosas admitidas eran la islámica sunní y la Iglesia ortodoxa rusa.

La Iglesia católica había presentado hace unos 13 años la petición de registro oficial, pero el Ministerio de Justicia había objetado hasta ahora que el cabeza de la comunidad religiosa debía ser un ciudadano turcomano.

“Hoy pensamos también pedir al Gobierno la construcción de la primera iglesia católica en nuetsra misión – subrayó el padre Madej –. Hasta ahora hemos construido la iglesia de 'piedras vivas', ahora quisiéramos también edificar un templo”.



Escudo de Turkmenistán.



La comunidad cristiana pide recuperar la única iglesia armenia sobrevivida al periodo soviético, situada en Turkmenbasy, en la zona occidental del país, en estado de casi completa ruina, y otra pequeña iglesia en Serdar, hoy transformada en bar.

Los católicos turcomanos son en su mayor parte de etnia polaca y alemana. Hasta ahora celebraban la Misa en el territorio diplomático de la Nunciatura de la capital Asjabad, y se reunían en viviendas privadas.

14 mayo 2010

He venido como peregrino, a esta ‘casa’ que María ha elegido para hablarnos en estos tiempos modernos”


En la solemnidad de la Virgen de Fátima, Benedicto XVI ha celebrado esta mañana la Santa Misa en la explanada del Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en un año en el que coinciden el décimo aniversario de la beatificación de los pastorcitos Francisco y Jacinta, el centenario del nacimiento de ésta última y el quinto de la muerte de sor Lucía. Medio millón de fieles han acompañado al Santo Padre en esta festividad especial de Fátima, en la que el Papa ha rendido un especial homenaje a nuestra Madre bendita que nos ofrece el Amor de Dios que arde en el suyo, frente a una «familia humana dispuesta a sacrificar sus lazos más sagrados en el altar de los mezquinos egoísmos de nación, raza, ideología, grupo, individuo».



(RV/InfoCatólica) Con la capacidad extraordinaria de leer los acontecimientos de la historia de la salvación en el contexto concreto del palpitar de la vida presente y cotidiana, Benedicto XVI ha empezado su homilía recordando que venía con devoción a Fátima postrarse a los pies de la Virgen. “He venido como peregrino, a esta ‘casa’ que María ha elegido para hablarnos en estos tiempos modernos”.

“He venido a Fátima para gozar de la presencia de María y de su protección materna. He venido a Fátima, porque hoy converge hacia este lugar la Iglesia peregrina, querida por su Hijo como instrumento de evangelización y sacramento de salvación. He venido a Fátima a rezar, con María y con tantos peregrinos, por nuestra humanidad afligida por tantas miserias y sufrimientos”.

“En definitiva, -ha dicho el Papa- he venido a Fátima, con los mismos sentimientos de Francisco, Jacinta y Lucía, para hacer ante la Virgen una profunda confesión de que “amo”, de que la Iglesia y los sacerdotes “aman” a Jesús y desean fijar sus ojos en Él, mientras concluye este Año Sacerdotal, y para poner bajo la protección materna de María a los sacerdotes, consagrados y consagradas, misioneros y todos los que hacen de la Casa de Dios un lugar acogedor y benéfico”.

“Sí, -ha afirmado Benedicto XVI- el Señor, nuestra gran esperanza, está con nosotros. En su amor misericordioso, ofrece un futuro a su pueblo: un futuro de comunión con él”. Y ha recordado el Pontífice que dentro de siete años los peregrinos volverán a Fátima para celebrar el centenario de la primera visita de la Señora “venida del Cielo”, como Maestra que introduce a los pequeños videntes en el conocimiento íntimo del Amor trinitario.

Luego, dirigiéndose a las personas presentes en el santuario mariano y a cuantos estaban unidos a ellos a través de los medios de comunicación, el Papa ha señalado que “Dios tiene el poder de llegar a todos”. “Él tiene el poder para inflamar los corazones más fríos y tristes”. “Nuestra esperanza tiene un fundamento real, se basa en un evento que se sitúa en la historia a la vez que la supera: es Jesús de Nazaret”. “¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!”

“La fe en Dios abre al hombre un horizonte de una esperanza firme que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo”.

Benedicto XVI volviendo de nuevo a la vida de los tres pastorcitos de Fátima, ha mostrado como su cercanía a Dios fructificó en una vida ejemplar, más fraterna, más dichosa y comunitaria: “han hecho de su vida una ofrenda a Dios y un compartir con los otros el amor de Dios”.

“La Virgen los ha ayudado a abrir el corazón a la universalidad del amor. En particular, la beata Jacinta se mostraba incansable en su generosidad con los pobres y en el sacrificio por la conversión de los pecadores. Sólo con este amor fraterno y generoso lograremos edificar la civilización del Amor y de la Paz”.

“Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada, -ha observado el Pontífice. “Aquí resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra”. El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror, que no logra interrumpirla... En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima".

"Con la familia humana dispuesta a sacrificar sus lazos más sagrados en el altar de los mezquinos egoísmos de nación, raza, ideología, grupo, individuo, nuestra Madre bendita ha venido desde el Cielo ofreciendo la posibilidad de sembrar en el corazón de todos los que se acogen a ella el Amor de Dios que arde en el suyo. Al principio fueron sólo tres, pero el ejemplo de sus vidas se ha difundido y multiplicado en numerosos grupos por toda la faz de la tierra, dedicados a la causa de la solidaridad fraterna, en especial al paso de la Virgen Peregrina. Que estos siete años que nos separan del centenario de las Apariciones impulsen el anunciado triunfo del Corazón Inmaculado de María para gloria de la Santísima Trinidad”.

Después de la misa, el Santo Padre ha dirigido unas palabras de aliento y esperanza a los a los enfermos, indicando que ellos tienen “un gran valor para Dios” y que podrán superar la sensación de la inutilidad del sufrimiento que consume interiormente a las personas y las hace sentirse un peso para los otros, cuando vivan con Jesús, el sufrimiento, que sirve para la salvación de los hermanos.

"El divino Maestro, más que detenerse en explicar las razones del sufrimiento, prefirió llamar a cada uno a seguirlo con estas palabras: “El que quiera venirse conmigo… que cargue con su cruz y me siga” (cf. Mc 8, 34).

Ven conmigo. Participa con tu sufrimiento en esta obra de la salvación del mundo, que se realiza mediante mi sufrimiento, por medio de mi Cruz. A medida que abraces tu cruz, uniéndote espiritualmente a la mía, se desvelará a tus ojos el significado salvífico del sufrimiento. Encontrarás en medio del sufrimiento la paz interior e incluso la alegría espiritual".

13 mayo 2010

Nueva alianza entre el Vaticano y Moscú sobre los derechos humanos


La Libreria Vaticana y la Asociación “Sofía” publican escritos del Patriarca Kiril



ROMA, jueves 13 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- A pocos meses de la edición de los discursos de Benedicto XVI sobre Europa, por parte del Patriarcado ortodoxo de Moscú, un segundo volumen publica una selección de discursos del Patriarca ortodoxo Kiril.

Una “primicia absoluta” para la Libreria Editrice Vaticana (LEV), que edita el volumen en colaboración con la Asociación Internacional “Sofía: Idea rusa, idea de Europa”.

El libro, titulado “Libertad y responsabilidad: en búsqueda de la armonía. Dignidad del hombre y derechos de la persona” se presentará el lunes 17 de mayo a las 11:45, en el Aula Pío XI de la Universidad Católica del Sacro Cuore, en Milán.

La obra recoge los más importantes discursos sobre los derechos humanos pronunciados por el metropolita Kiril, hoy Patriarca de Moscú y de todas las Rusias. “Con el Papa tenemos una visión común sobre la tutela de la dignidad del hombre en Europa”, escribe Kiril, por lo que “hoy la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa son las únicas naturalmente aliadas en la dura lucha contra la ideología “liberalista y secularista”.

Es una ideología que, escribe Kiril, como en un tiempo el comunismo en la URSS, quisiera condenar el cristianismo a la irrelevancia social y pública: “En Occidente se quiere relegar la fe al ámbito de la vida privada de modo casi peor de cuanto lo hiciera el régimen soviético en nuestro país”.

Para vencerla, escribe el Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, la Iglesia deberá también entrar “en un diálogo serio y desprovisto de prejuicios con el humanismo laico y liberal”, pero con la condición de que este no caiga en la tentación de la “unilateralidad”.

“Es un análisis duro pero lleno de esperanza”, subraya el profesor Pierluca Azzaro, profesor de Integración Europea en la Universidad Católica de Milán y director del volumen: “El Papa Benedicto XVI y el Patriarca Kiril exhortan a los cristianos de Oriente y de Occidente a no conformarse a la mentalidad de este siglo, nos invitan a todos a profesar nuestro Credo en la Iglesia fundada por Cristo Salvador, a defender la libertad como un valor indiscutible pero no ilimitado: por su naturaleza más íntima, la libertad está, y estará siempre, ligada a la verdad”.

Monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, que firma la introducción del volumen, subraya: “Kiril pone en guardia de manera muy incisiva y apasionada contra una ‘nueva generación de derechos’ que albergan en su interior verdaderas y auténticas degeneraciones de la auténtica dignidad de la persona”.

Presentarán el volumen el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán y presidente del Instituto G. Toniolo de Estudios Superiores, y el profesor Adriano Roccucci, de la Universidad de Estudios Roma Tre. Llevarán su saludo el profesor Lorenzo Ornaghi, Rector de la Universidad Católica del Sacro Cuore; Anatoly Torkunov, Rector de la Universidad Estatal de las Relaciones Internacionales de Moscú del ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación rusa; el profesor Edmondo Caruana, director editorial de la LEV; la profesora Giuseppina Cardillo Azzaro, presidenta de la asociación internacional “Sofía: Idea rusa, idea de Europa”. La presentación concluirá con una intervención del Metropolita Hilarion, presidente del Departamento de las relaciones eclesiásticas externas del Patriarcado de Moscú.

El acontecimiento está promovido por la Asociación internacional “Sofía: Idea rusa, idea de Europa”, por la Universidad Estatal de las Relaciones Internacionales de Moscú, por el Foro de Diálogo Italia-Rusia de las sociedades civiles y está esponsorizado por la Vnesheconombank.

La publicación del libro representa también el prólogo de la inauguración, el 20 de mayo en Roma, de la Academia italo-rusa Sapientia et Scientia, por iniciativa siempre de la asociación internacional “Sofía: Idea rusa, idea de Europa”, con la colaboración de la Universidad Estatal de las Relaciones Internacionales de Moscú.

El proyecto ha recibido la bendición de la Santa Sede y del Patriarcado de Moscú, y la aprobación oficial de los Estados italiano y ruso. La Academia – que quiere ser un lugar estable de encuentro entre exponentes de las Iglesias y de las sociedades civiles de Italia y Rusia – llevará a cabo sus actividades en Roma, en la Villa Sciarra-Wurts.
El Papa asegura que la profecía de Fátima no ha acabado y sigue siendo válida


Fátima (Portugal), 13 may (EFE).- Benedicto XVI dijo hoy en Fátima que "se equivocan" quienes piensan que el mensaje de la Virgen de Fátima "ha terminado", ya que aquí -aseguró- "permanece el proyecto de Dios para el hombre y aunque éste ha intentado desencadenar un ciclo de muertes y terror no lo ha conseguido".

Ante medio millón de personas, según fuentes de la policía, miles de ellas españolas, que abarrotaron la explanada del santuario de Fátima, Benedicto XVI ofició hoy la misa solemne en el día en que la Iglesia conmemora la primera de las seis apariciones de la Virgen en 1917 a los tres niños pastores videntes Lucía, Jacinta y Francisco.



Benedicto XVI regaló este Rosario a la Virgen de Fátima.


El Obispo de Roma dijo que ya en las Sagradas Escrituras aparece que Dios busca justos para salvar "la ciudad de los hombres" y que lo mismo hizo aquí, en Fátima, donde la Virgen preguntó a los niños que "si querían ofrecerse a Dios para soportar todos los sufrimientos que les mandase para reparar los pecados con los que se ofende a su Hijo".

María, añadió el Papa, bajó a este lugar del centro de Portugal, a la llamada Cova di Iria, para cambiar el corazón de aquellas personas "que están dispuestas a sacrificar sus vínculos más sagrados en el altar de los egoísmos de las naciones, razas e ideologías".


Los tres niños videntes: Jacinta, Francisco y Lucia.



Benedicto XVI afirmó que ha venido a Fátima porque aquí converge la Iglesia peregrina querida por Cristo como instrumento de evangelización y para pedir a la Virgen por la humanidad "afligida de miserias y sufrimientos".

"He venido para disfrutar de la presencia de María y para poner bajo su protección a los sacerdotes", afirmó el Obispo de Roma, que ya ayer, al consagrar a los curas a María, les pidió "fidelidad y lealtad" a la vez que imploró a la Virgen "que no cedamos a nuestros egoísmos, a las lisonjas del mundo y a la sugestión del diablo".

Benedicto XVI manifestó hoy que trae a Fátima un mensaje de esperanza, especialmente para aquellos que sufren o viven abandonados.

A este respecto aseguró que Cristo es la gran esperanza, el único que no desilusiona y que la fe en Dios abre un horizonte de esperanzas, indica una sólida base en la que apoyar, sin miedo, la propia vida.

Tras participar anoche en la sugestiva procesión de las velas con varios cientos de miles de fieles, Benedicto XVI regresó hoy a la explanada de Fátima en el "papamóvil", en medio de los aplausos y viva de los presentes, que ondeaban de banderas de numerosos países, entre ellas numerosas españolas. Antes de su llegada comenzó la procesión con la imagen de la Virgen, a la que el Papa se incorporó, siguiéndola desde el vehículo.

La estatua de la Virgen fue colocada en el altar mayor, levantado delante de la fachada principal del santuario, y en el mismo también fue colocada la Rosa de Oro que ayer donó el Papa a la Virgen.



Rosa de Oro que ayer donó el Papa a la Virgen.



Benedicto XVI señaló que este año se cumple el décimo aniversario de la beatificación de Jacinta y Francisco, dos de los tres niños videntes; el quinto de la muerte de Lucía, la otra niña vidente y que transmitió el llamado "Secreto de Fátima; y el centenario del nacimiento de Jacinta.

El Papa Ratzinger visitó sus tumbas y esta tarde se reúne con las asociaciones católicas comprometidas con la asistencia social y con los obispos portugueses, ante los que se espera pronuncie un discurso de marcado carácter social.

La profecía de Fátima está dividida en tres partes y fue revelada por la Virgen a Lucía, Jacinta y Francisco en 1917 durante las apariciones del 13 de mayo, 13 de julio y 13 de octubre.

Lucía se encargó de redactarlos y decidió revelar sólo las dos primeras partes.
La primera vaticinaba la muerte prematura de Jacinta y Francisco (que eran hermanos y primos de Lucía) y la segunda se refería a la visión aterradora del infierno, al final de la Primera Guerra Mundial y al estallido de la Segunda y predecía la conversión de Rusia y el fin del comunismo.

La tercera fue desvelada en el año 2000 y, según el Vaticano, se refería al atentado que sufrió Juan Pablo II en 1981 y a la lucha del comunismo ateo contra la Iglesia.

Benedicto XVI dijo el pasado día 11, cuando venía hacia aquí, que la "novedad" que se puede descubrir ahora, diez años después de su publicación, es que el mensaje es para todo el mundo, para todos los papas, tiene una validez eterna y se refiere a los sufrimientos de la Iglesia en todos los tiempos.

"El mensaje llama a la conversión permanente, a la penitencia y a las virtudes teologales fe, esperanza y caridad", indicó el Papa.




13 de mayo, 2010. Medio millón de personas participan en Fátima en la misa de Benedicto XVI

Benedicto XVI en Fátima: “Aún no se ha realizado completamente la profecía de la Virgen”



La hermana Lucía escribió en 1944 lo que la Virgen le reveló en 1917; la Iglesia lo hizo público en el año 2000





Juan Pablo II y la hermana Lucia en Fátima.




«Tercera parte del secreto revelado el 13 de julio de 1917 en la Cueva de Iria-Fátima:

Escribo en obediencia a Vos, Dios mío, que lo ordenáis por medio de Su Excelencia Reverendísima, el Señor Obispo de Leiria, y de la Santísima Madre vuestra y mía. Después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más en lo alto, a un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando, emitía llamas que parecía que iban a incendiar el mundo, pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba con su mano derecha dirigida hacia él. El Ángel, señalando la tierra con su mano derecha, dijo con fuerte voz: “¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!” Y vimos en una inmensa luz, que es Dios, “algo semejante a como se ven las personas en un espejo cuando pasan ante él”, a un obispo vestido de blanco. Hemos tenido el presentimiento de que fuera el Santo Padre. También a otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una montaña empinada, en cuya cumbre había una gran Cruz de maderos toscos como si fueran de alcornoque, con la corteza. El Santo Padre, antes de llegar a ella, atravesó una gran ciudad medio en ruinas, y medio tembloroso, con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino. Llegado a la cima del monte, postrado de rodillas a los pies de la gran Cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas; y del mismo modo murieron unos tras otros los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas y diversas personas seglares, hombres y mujeres de diversas clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la Cruz había dos ángeles, cada uno con una jarra de cristal en la mano, en las cuales recogían la sangre de los mártires y regaban con ella las almas que se acercaban a Dios. Tuy, 3-1-1944.»
En la tempestad, el Papa rinde homenaje a la fidelidad de tantos sacerdotes


Acto de consagración de los sacerdotes al Corazón Inmaculado de María en Fátima


FÁTIMA, miércoles 12 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- En plena "tempestad", Benedicto XVI rindió homenaje al llegar a Fátima este miércoles a todos los presbíteros que entregan su vida a Dios y a los hermanos y elevó un acto de consagración de los sacerdotes al Corazón Inmaculado de María.





"A todos vosotros, que habéis entregado vuestras vidas a Cristo, deseo expresaros esta tarde el aprecio y el reconocimiento de la Iglesia. Gracias por vuestro testimonio a menudo silencioso y para nada fácil; gracias por vuestra fidelidad al Evangelio y a la Iglesia", afirmó.

El acto de consagración culminó las vísperas con sacerdotes, religiosas, religiosos, seminaristas y diáconos que llenaban la moderna iglesia de la Santísima Trinidad.

Fue un momento al que el pontífice quiso dar un ambiente de intimidad: "Permitidme que os abra mi corazón para deciros que la principal preocupación de cada cristiano, especialmente de la persona consagrada y del ministro del altar, debe ser la fidelidad, la lealtad a la propia vocación, como discípulo que quiere seguir al Señor".

Pero el protagonista del encuentro no fue el Papa, sino Cristo presente en el sacramento de la Eucaristía, que fue adorado por los presentes.

"Somos libres para ser santos; libres para ser pobres, castos y obedientes; libres para todos, porque estamos desprendidos de todo; libres de nosotros mismos para que en cada uno crezca Cristo·, afirmó.





De este modo los sacerdotes pueden ser "presencia" de Cristo, "prestan su voz y sus gestos; libres para llevar a la sociedad moderna a Jesús muerto y resucitado, que permanece con nosotros hasta el final de los siglos y se da a todos en la Santísima Eucaristía".

El Papa confesó también su deseo que este Año Sacerdotal, que concluirá el 11 de junio, deje entre los consagrados la gracia de "una auténtica intimidad con Cristo en la oración, ya que la experiencia fuerte e intensa del amor del Señor llevará a los sacerdotes y a los consagrados a corresponder de un modo exclusivo y esponsal a su amor".

En el acto de consagración, el pontífice pidió a la Virgen su intercesión para "no ceder a nuestros egoísmos, ni a las lisonjas del mundo, ni a las tentaciones del Maligno".

"Presérvanos con tu pureza, custódianos con tu humildad y rodéanos con tu amor maternal, que se refleja en tantas almas consagradas a ti y que son para nosotros auténticas madres espirituales", imploró.

Y concluyó con los ojos puestos en María: "Que tu presencia haga reverdecer el desierto de nuestras soledades y brillar el sol en nuestras tinieblas, haga que torne la calma después de la tempestad, para que todo hombre vea la salvación del Señor, que tiene el nombre y el rostro de Jesús, reflejado en nuestros corazones, unidos para siempre al tuyo".


Oración pronunciada por el Santo Padre Benedicto XVI, en el Santuario de Fátima, 12 de mayo de 2010


Madre Inmaculada,
en este lugar de gracia,
convocados por el amor de tu Hijo Jesús,
Sumo y Eterno Sacerdote, nosotros,
hijos en el Hijo y sacerdotes suyos,
nos consagramos a tu Corazón materno,
para cumplir fielmente la voluntad del Padre.


Somos conscientes de que, sin Jesús,
no podemos hacer nada (Cf. Juan 15,5)
y de que, sólo por Él, con Él y en Él,
seremos instrumentos de salvación para el mundo.


Esposa del Espíritu Santo,
alcánzanos el don inestimable
de la transformación en Cristo.
Por la misma potencia del Espíritu que,
extendiendo su sombra sobre ti,
te hizo Madre del Salvador,
ayúdanos para que Cristo, tu Hijo,
nazca también en nosotros.
Y, de este modo, la Iglesia pueda
ser renovada por santos sacerdotes,
transfigurados por la gracia de Aquel
que hace nuevas todas las cosas.


Madre de Misericordia,
ha sido tu Hijo Jesús quien nos ha llamado
a ser como Él:
luz del mundo y sal de la tierra
(Cf. Mateo 5,13-14).
Ayúdanos,
con tu poderosa intercesión,
a no desmerecer esta vocación sublime,
a no ceder a nuestros egoísmos,
ni a las lisonjas del mundo,
ni a las tentaciones del Maligno.


Presérvanos con tu pureza,
custódianos con tu humildad
y rodéanos con tu amor maternal,
que se refleja en tantas almas
consagradas a ti
y que son para nosotros
auténticas madres espirituales.


Madre de la Iglesia,
nosotros, sacerdotes,
queremos ser pastores
que no se apacientan a sí mismos,
sino que se entregan a Dios por los hermanos,
encontrando la felicidad en esto.
Queremos cada día repetir humildemente
no sólo de palabra sino con la vida,
nuestro “aquí estoy".


Guiados por ti,
queremos ser apóstoles
de la Divina Misericordia,
llenos de gozo por poder celebrar diariamente
el Santo Sacrificio del Altar
y ofrecer a todos los que nos lo pidan
el sacramento de la Reconciliación.


Abogada y Mediadora de la gracia,
tú que estas unida
a la única mediación universal de Cristo,
pide a Dios, para nosotros,
un corazón completamente renovado,
que ame a Dios con todas sus fuerzas
y sirva a la humanidad como tú lo hiciste.


Repite al Señor
esa eficaz palabra tuya: “no les queda vino” (Juan 2,3),
para que el Padre y el Hijo derramen sobre nosotros,
como una nueva efusión,
el Espíritu Santo.


Lleno de admiración y de gratitud
por tu presencia continua entre nosotros,
en nombre de todos los sacerdotes,
también yo quiero exclamar:
“¿quién soy yo para que me visite
la Madre de mi Señor? (Lucas 1,43)


Madre nuestra desde siempre,
no te canses de “visitarnos",
consolarnos, sostenernos.
Ven en nuestra ayuda
y líbranos de todos los peligros
que nos acechan.


Con este acto de ofrecimiento y consagración,
queremos acogerte de un modo
más profundo y radical,
para siempre y totalmente,
en nuestra existencia humana y sacerdotal.


Que tu presencia haga reverdecer el desierto
de nuestras soledades y brillar el sol
en nuestras tinieblas,
haga que torne la calma después de la tempestad,
para que todo hombre vea la salvación
del Señor,
que tiene el nombre y el rostro de Jesús,
reflejado en nuestros corazones,
unidos para siempre al tuyo.
Así sea.


Los ortodoxos rusos advierten contra la glorificación de Stalin

“La victoria sobre el fascismo no justifica sus crímenes”

MOSCÚ, lunes 10 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- El Patriarcado ortodoxo de Moscú expresó el pasado 6 de mayo su desaprobación sobre una cierta “glorificación” de Stalin, días antes de la celebración del 65 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi, ayer 9 de mayo.

La celebración del Día de la Victoria en Rusia se ha visto envuelta este año por la polémica generada por algunos sectores comunistas, entre ellos el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, que han insistido en poner carteles con el retrato de Jozef Stalin en las calles.

Según informa la agencia rusa Interfax, el Departamento de Relaciones Externas de la Iglesia, en nombre del Metropolita Hilarión Alfeyev, hizo llegar una carta al periódico Zavtra, en la que expresaba el malestar de la Iglesia ortodoxa.

“El Patriarcado de Moscú cree que ningún logro de la Unión Soviética, incluyendo la victoria sobre el fascismo, puede justificar los crímenes de Stalin”, afirma el comunicado.

“Bajo el régimen de Stalin se estableció un sistema inhumano, y nada puede justificarlo – ni la industrialización, ni la bomba atómica, ni la salvaguarda de las fronteras, ni siquiera la victoria en la Gran Guerra Patriótica, porque no fue mérito personal de Stalin, sino la conquista de nuestro pueblo multinacional”.

Según la carta, el régimen de Stalin “se basaba en el terror, la coerción, la supresión de la persona, el engaño y las denuncias falsas. Este régimen se estaba devorando a sí mismo, cuando los propios torturadores se convirtieron en víctimas”, en referencia a las famosas “purgas”.

“La glorificación de los infieles y de sus métodos de gobierno del país no pueden consolidar a los pueblos de la Rusia histórica. Al contrario, sólo separa a nuestras comunidades”.

Además, la carta cuestiona el papel de Stalin en la segunda guerra mundial: “Varios historiadores competentes creen que es Stalin el que tiene la culpa de todas las pérdidas incalculables sufridas por este país, al sacrificar millones de vidas de nuestros ciudadanos por la victoria debido a la irracional política interna antes de la guerra", dice la carta.

También afirma el mensaje que fue la política de Stalin la que puso una “bomba de relojería” entre los territorios rusos “al rehacerlos según su voluntad, creando fronteras artificiales entre las repúblicas soviéticas”.

"Como resultado de esta política de Stalin, ahora recogemos los frutos del extremismo, el nacionalismo y la xenofobia”, añade la carta.

La polémica ha tenido lugar pocos meses después del reconocimiento oficial por parte de Rusia de la autoría de la masacre de polacos en Katyn, por parte del Ejército Rojo.


Iósif Stalin, la maldad personificada 1/3

Iósif Stalin, la maldad personificada 2/3

Iósif Stalin, la maldad personificada 3/3

15 abril 2010

Metropolitano ortodoxo desea una cumbre entre Benedicto XVI y Kiril I

Declaraciones durante su visita a Italia

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 6 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Hay buenas perspectivas para el diálogo ortodoxo-católico y permiten esperar en un encuentro entre Benedicto XVI y Kiril I, patriarca de Moscú, ha afirmado el metropolitano Filarete de Minsk y Slutsk, exarca patriarcal de toda Bielorrusia.

El jefe de la Iglesia ortodoxa bielorrusa hizo estas declaraciones en Italia donde ha participado en la conferencia internacional "Los pobres son el tesoro precioso de la Iglesia: ortodoxos y católicos juntos en el camino de la caridad".

Según el metropolitano Filarete, ha llegado el momento en el que hay que dar pasos decisivos en la unidad.

El líder ortodoxo añadió que ambas Iglesias buscan establecer la plena unidad y subrayó que llega a estas conclusiones basado en el diálogo fraterno y en las reuniones que ha mantenido con representantes de la Iglesia católica.

Las declaraciones han tenido eco en Bielorrusia y han sido referidas a ZENIT por el servicio de noticias católico de ese país.

Si los deseos del metropolita se realizan, sería la primera vez en la historia que tendría lugar un encuentro entre los dos pastores de Roma y Moscú

Las declaraciones tienen lugar cuando se han anunciado las "Jornadas de cultura y espiritualidad rusa en el Vaticano", que que se celebrarán del 19 al 20 de mayo, y que culminarán con un concierto ofrecido a Benedicto XVI pro Kiril I, con composiciones musicales del metropolitano Hilarion de Volokolamsk, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú.

El metropolitano Filarete visitó este miércoles la Sábana Santa de Turín y al cardenal Severino Poletto, arzobispo de la ciudad.

"La impresión es tan profunda que no se logra expresar la alegría que se experimenta", comentó el representante ortodoxo tras ver el lienzo.

El metropolitano Filarete, en este cargo desde 1978, recibió el reconocimiento de "Héroe de Bielorrusia", en 2006, por decisión del presidente Alexander Lukashenko, en reconocimiento de su servicio a la espiritualidad de su país.


Ortodoxos y católicos tienden la mano a los pobres

Un congreso recoge experiencias de cristianos de ambas confesiones

ROMA, jueves 6 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Responsables eclesiales, estudiosos y miembros de diversos movimientos cristianos se reunieron este martes en Roma en el congreso internacional, promovido por la Comunidad de San Egidio, Los pobres son el tesoro precioso de la Iglesia: ortodoxos y católicos juntos en el camino de la caridad.

En la raíz del encuentro se encontraba la reflexión sobre la acogida de los más frágiles en nuestras ciudades, y después el testimonio de los Padres de la Iglesia y los desafíos dictados por los nuevos problemas sociales.

Intervinieron, entre otros, Arkadij Satov (presidente del Departamento sinodal para la caridad del patriarcado de Moscú), Filaret (metropolitano de Minsk y Sluck) y el cardenal Roger Etchegaray (vicedecano del colegio cardenalicio).


“El objetivo de la existencia es dar”, explica Laurentiu, arzobispo de Sibiu. Si no fuera sí, ¿cómo podría ser de otra manera?
“Lo que tenemos -aclara Zoran Nedeljkovic, director de la Biblioteca del Patriarcado de Serbia- nos es dado en préstamo y por eso deberemos restituirlo”.

Lo que hable de nosotros, de hecho, no será la riqueza poseída, sino en primer lugar las obras realizadas. Especialmente frente a los que viven en las afueras de la ciudad, precisamente allí donde “la Iglesia -como recuerda monseñor Vincenzo Paglia, obispo de Terni-, desde sus primeros pasos se ha cruzado con los pobres”.

Así, si Basilio quiso ayudar a los numerosos necesitados creando para ellos un pueblo llamado Basiliade, Juan Crisóstomo vendió en cambio los objetos preciosos que llenaban la casa episcopal, consagrando su gran rendimiento a la fundación de hospitales y al mantenimiento de los marginados.

“Si queréis honrar el cuerpo de Cristo -predicó-, no lo desdeñéis cuando esté desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con piezas de seda, mientras fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez”.

En África, también Agustín sintió el drama de los pobres que acudían a las grandes ciudades habitadas.

Por eso, presiona a los administradores de la catedral de Ipona para adquirir todo un barrio con sus estructuras industriales, cuyos ingresos sirvieran para las exigencias del culto y para los pobres, a menudo miembros de la misma comunidad cristiana, que acogía a extranjeros, huérfanos, viudas y víctimas de asaltos.

“Dar limosna -comentaba Agustín- es como tu portero. Lleva por ti al cielo lo que tú das”.

Más cercanas a nosotros en el tiempo, finalmente, las personas han intentado construir un “mundo nuevo”, “de manera utópica y violenta -explica Andrea Riccardi, fundador de San Egidio- sobre el camino de una visión ideológica”, que era la del comunismo y otros totalitarismos.

En el proyecto de aquel “mundo nuevo”, “ya no era necesaria la caridad evangélica, de la que la Iglesia hablaba desde hacía siglos”.

Los cristianos, enfrentados a aquella utopía, fueron sentados en el banco de los acusados: “¿No eran cómplices de la miseria de tantos pobres, enseñándoles la resignación y ayudándoles de manera episódica, sin transformar profundamente la realidad social?”.


El desafío, iniciado en el Ochocientos con el crecimiento de los movimientos socialistas y el divorcio entre la Iglesia y el mundo proletario, creció en el Novecientos, con la realización de los regímenes comunistas.

“Para ellos, la Iglesia, enemiga de la clase obrera y del progreso social, era un vestigio del pasado a eliminar”.

Exiliada, la Iglesia tenía prohibido celebrar el triunfo de la igualdad social que debía realizarse a través de la caridad.

Sin embargo, hombres y mujeres de fe han intentado salvar el abismo creado entre la Iglesia y los pobres: Raúl Follereau, Albert Schweitzer, Giorgio La Pira, la gran duquesa Maria Isabel de Russia, la monja ortodoxa Maria Skobtsov y la Madre Teresa de Calcuta son sólo algunos nombres.

Al llegar el siglo XXI, “el humanismo cristiano -concluye monseñor Marco Gnavi, de la Comunidad de San Egidio- se pone finalmente a prueba en la arquitectura urbana y humana de la ciudad moderna, producto y síntesis de las tensiones de un mundo globalizado”.

El pobre, en este contexto, “recuerda el límite y la fragilidad de nuestra condición y es portador de una petición a veces desesperada de humanización del ambiente que lo rodea. Indica lo que le falta a nuestra convivencia y provoca la mirada interior para ver más allá de la satisfacción del deseo personal y material”.

Por otra parte, la perenne novedad del cristianismo estaba, y está, en alimentar una mirada: quien ve a los pobres y tiene compasión de ellos empieza a mirar de una manera diferente.

Un gran obispo de Roma, el papa Gregorio Magno, enseñaba: “Cuando más se dilata uno en el amor al prójimo, tanto más se eleva en el conocimiento de Dios”.

“Inclinándose hacia el prójimo, se adquiere la fuerza para estar derecho -añadía-. Esa caridad que nos hace humildes y compasivos, nos eleva después al grado más alto de la contemplación”.

05 abril 2010

Rusia celebra la Santa Pascua 2010

Este año se emitió en 18 lenguas el discurso de Pascua del Patriarca de Moscú y Todas las Rusias, Kiril. El discurso tradicionalmente se anuncia en las iglesias ortodoxas rusas tras finalizar la misa festiva.





El sitio web oficial del Patriarcado informa que el mensaje de Pascua de 2010 se publica en las lenguas estatales de los países que integran el espacio canónico del Patriarcado de Moscú y algunas otras, entre ellas el español.

Cada ser humano, hasta el último de los pecadores, redimido por la sangre de Cristo, tiene esperanzas de Salvación. Nuestros pecados, así como los pecados de todo el género humano, han sido pagados con la sangre preciosa del Crucificado, reza el mensaje pascual.

El Patriarca subrayó que la capacidad de mirar la historia a la luz de la Resurrección de Cristo es especialmente importante en la época actual, época en la que predomina una visión noticiosa del mundo, en que las creencias y el ímpetu del ser humano están limitados a los problemas cotidianos. Viviendo entre las noticias, los temores y el trajín del día, tendemos a olvidar lo más importante: la Salvación del alma, entregada a Dios, Bendito y Absoluto, reza el mensaje.

A las 22:25 (hora de Moscú) el vuelo especial de la compañía aérea Rossiya aterrizó en Moscú con el "Fuego Bendito" de Jerusalén, encendido este Sábado Santo en la Basílica del Santo Sepulcro. Enseguida fue llevado a la Catedral del Cristo Salvador, donde el Patriarca Kiril ofició la misa festiva pascual. Desde allí la llama fue distribuida a diferentes ciudades de Rusia hasta llegar a la estación ártica.

Como este año coinciden la Pascua ortodoxa y la católica, en la Catedral de la Inmaculada Concepción de la Virgen María de Moscú también se celebró una misa solemne oficiada por el representante del Vaticano, Antonio Mennini. Varios centenares de personas acudieron a la iglesia, muchos llevando velas encendidas.

EL 'FUEGO SAGRADO' SE ENCENDIÓ EN JERUSALÉN


El 3 de abril en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, se celebró la tradicional ceremonia del 'Fuego Sagrado'. El 'milagro' que tiene lugar cada año en presencia de las distintas iglesias el Sábado Santo, hoy también tuvo lugar: el 'Fuego Sagrado' apareció para reforzar la fe de los creyentes.





La 'Llama Sagrada' se encendió después de que el patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén, Teófilos III, y decenas de miles de peregrinos pronunciaran sus oraciones. El 'milagro' se produjo a las 14:00 (hora local de Jerusalén).

El 'Fuego Sagrado', uno de los símbolos principales de la Pascua, ha aparecido en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén ya durante casi dos mil años, dando testimonio de la victoria del Salvador ante los pecados y la muerte. Las chispas de fuego que aparecen sobre el Santo Sepulcro por sí mismas, sin causa aparente, simbolizan el final del período de dolor y el comienzo de la fiesta sagrada de la Resurrección de Jesucristo.

Según el rito, el patriarca debe desvestirse y quedarse sólo en una sotana para que todos vean que no esconde ni cerillas, ni mechero, ni nada más que pueda encender un fuego. Los policías judíos y representantes de otras confesiones examinan al clérigo. Después entra en el 'Cubiculum', nombre que se le da a la pequeña capilla en el centro de la Basílica donde se encuentra el Santo Sepulcro. Antes de que el patriarca entre allí, la examinan también muy escrupulosamente, para asegurarse de que no hay nada allí, excepto la lamparilla con el aceite apagada. Cierran la puerta y se establece un intenso silencio.






Nadie tiene derecho a entrar en la cueva. Todos están rezando, pidiendo a Dios que les regale el 'Fuego Sagrado' ya que, según la leyenda, si la 'Llama sagrada' no se enciende, comenzará el Apocalipsis.

La espera agotadora del fuego suele durar de cinco minutos a unas horas. Ante la Aparición de la 'Llama Sagrada' el templo comienza a iluminarse con ráfagas de luz, brillan relámpagos, se encienden las lamparillas.

En el umbral aparece el clérigo con la 'Llama Sagrada' y comienza a distribuir el fuego entre los peregrinos. Los creyentes se encienden sus velas y comparten el fuego con los que tienen cerca. En unos minutos la llama ilumina todo el templo. En los primeros minutos la llama no quema. Los parroquianos casi se lavan las caras con este fuego.

La llama se envía por diferentes vuelos aéreos especiales por todo el mundo. La delegación rusa encabezada por un peregrino también recibió el fuego. Hoy en los candiles especiales el 'Fuego Bendito' será llevado a Moscú, a la Catedral de Cristo Salvador, y desde allí será distribuida a diferentes ciudades de Rusia, hasta a la estación ártica.

En el templo principal de Moscú el Fuego aparecerá antes de la ceremonia festiva de Pascua. Por la noche se celebrarán rezos vespertinos y una liturgia en todos los templos de Moscú.

La Pascua es una de las principales fiestas cristianas. Es la celebración de la milagrosa resurrección de Jesucristo y simboliza el paso de la muerte a la vida y de la Tierra al cielo. En Rusia esta fiesta no solo es celebrada por rusos profundamente devotos, sino que también por rusos que rara vez frecuentan la iglesia.

Dos semanas antes de la Pascua se abren ferias donde la gente se prepara para la fiesta y compra los regalos con anticipación. Ahí convergen los delegados de diversos pueblos y ciudades, tales como los representantes de iglesias ortodoxas, editoriales, grandes empresas y pequeñas compañías privadas de producción de recuerdos, de productos impresos y otros. Para el día de la inauguración, los organizadores invitan a un sacerdote para que bendiga el comercio y consagre las mercancías con agua bendita.

Con la llegada de la Pascua termina la gran Cuaresma ortodoxa. Para la fiesta de la Pascua muchos compran el cahor, vino eclesiástico que simboliza la sangre de Jesucristo derramada por todos los pecadores del mundo. Normalmente el cahor se sirve durante todas las fiestas religiosas.

El huevo pintado es un símbolo antiguo de la Pascua y simboliza el comienzo de una nueva vida y el amor. La gente suele decorar huevos de gallina y de madera que se regalan a sus familiares y amigos al visitarlos o recibirlos en casa.

En tal oportunidad se felicitan diciendo ¡Cristo ha resucitado!", a lo que se responde "¡En verdad ha resucitado! y se besan tres veces.

La primera frase se escribe abreviadamente como "XB" sobre los huevos, los regalos de pascua y las empanadillas de pascua llamadas kulich.

Actualmente en Rusia, tal como en la Rusia antigua, durante la Pascua se lucha con huevos pintados. Este juego, particularmente, atrae a los niños. Se golpean dos huevos uno contra otro y aquel cuyo huevo no se haya roto gana el de su oponente. Este juego no tiene un contexto religioso, simplemente es un entretenimiento popular y tradicional.

Pero, por sobre todo, este es un período intenso para las panaderías donde se empieza a cocinar el pan de levadura parecido a una gran magdalena llamado kulich, símbolo de la carne de Jesucristo. A diferencia del pan normal, la masa para los kulichi se hace únicamente de harina blanca de calidad superior. Se le añaden las composturas dulces de vainilla, pasas, nueces y otros sabores.

En vísperas de la Pascua la gente lleva los kulichi y los huevos a las iglesias. Los ponen sobre las mesas para su bendición y consagración. Allí uno puede ver verdaderas obras maestras del arte culinario.

En Rusia también renace la tradición de intercambiar felicitaciones de pascua firmadas a mano sobre postales. Para la ocasión existía la costumbre de enviar tarjetas de felicitaciones a parientes y amigos. Los diseños eran elaborados por muchos artistas rusos famosos.

En la Unión Soviética las fiestas religiosas, incluyendo la Pascua, no sólo se ignoraban por las autoridades, sino que también se prohibían tácitamente. La mayoría de las iglesias y viejos monasterios fueron abandonados o destruidos y sólo algunas catedrales estaban abiertas para el servicio.

Pero antes de la revolución de 1917, la fiesta pascual solía ser una gran celebración en Rusia. Los zares respetaban estrictamente las tradiciones ortodoxas y este día se hacían procesiones festivas en que tomaba parte toda la élite de Rusia. La gente común organizaba celebraciones masivas en parques y plazas de las ciudades.

Son mundialmente famosos los huevos de pascua creados por el talentoso joyero ruso Carl Fabergé para la familia imperial. Guardan maravillosas sorpresas adentro: pinturas en miniatura, diminutos modelos de palacios, monumentos, yates, figurillas de pájaros, ramos de flores. Por fuera están incrustados de piedras preciosas. En todo el mundo estos huevos se reconocen como obras maestras de la joyería de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.
Rusia celebra la Santa Pascua 2010

Con motivo de la Pascua el Patriarca de Moscú se dirigió a los fieles en 18 lenguas

28 marzo 2010

Un nuevo Carmelo en Siberia


OMPRESS-RUSIA (28-03-10) El obispo de Novosibirsk, Mons. Joseph Werth, ha bendecido recientemente el monasterio de las Carmelitas Descalzas de la Resurrección de Cristo de esta ciudad, la tercera más grande de Rusia después de Moscú y San Petesburgo, en el transcurso de una solemne celebración que contó con la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Antonio Mennini.



El obispo de Novosibirsk, Mons. Joseph Werth en la bendición del Carmelo.


A pesar del frío de Siberia un gran número de invitados abarrotaron la capilla durante la eucaristía que estuvo concelebrada por varios sacerdotes y en la que el Nuncio de su Santidad, que se trasladó desde Moscú para la ocasión, pronunció la homilía e hizo entrega de la Bendición Apostólica del Papa Benedicto XVI a la comunidad.

Particularmente significativa fue la presencia de dos sacerdotes ortodoxos de la diócesis vecina, que trajeron, como regalo de su obispo a la comunidad, una reliquia de uno de los antiguos padres del monasterio de Kiev-Pechersk que fue colocada en el altar junto a las reliquias de Santa Teresa de Jesús y de San Rafael Kalinowski. El monasterio de Kiev-Pechersk es venerado como la cuna del monacato ruso, y el santo monje-diácono, San Martirii, está entre los santos venerados por ambas iglesias católica y ortodoxa.



Monseñor Antonio Mennini con Vladímir Putin en Moscú.



La presentación de la reliquia en el Carmelo constituyó un hermoso gesto ecuménico, al que Nuncio Mennini aludió en su homilía comparando tanto al Carmelo como a la reliquia con el grano de mostaza, a la vez que rezó por el crecimiento de la unidad entre ambas Iglesias. Además, Mons. Antonio Mennini, recordó que este Carmelo, escondido en medio de Rusia, está dedicado a la oración por esta unidad.

Precisamente este monasterio acogió, cuando todavía se estaba construyendo, el 25 de marzo del año 2009, la primera profesión solemne de una carmelita en territorio ruso.

Esta religiosa, la hermana Cristina de la Santísima Madre de Dios, nació en Vladivostok y fue bautizada durante sus años de estudio en Moscú.

Se graduó como violinista de conciertos en el conservatorio de la capital rusa y fundó una orquesta de cámara en su parroquia natal para conciertos de música religiosa.

En el año 2003, ingresó en el Carmelo de Novosibirsk, donde pronunció los votos simples en 2006. Y en marzo de 2009, emitió su profesión solemne.

Aquella ceremonia estuvo presidida por el obispo Werth y concelebrada por nueve sacerdotes en la capilla del entonces inacabado Carmelo.

Participaron los seminaristas, representantes de las seis comunidades religiosas y varios fieles de la localidad, algunos ortodoxos y protestantes, que mantienen una buena amistad con la comunidad carmelitana.

Monseñor Mennini envió entonces un mensaje y la bendición del Papa Benedicto XVI.